jueves, 14 de marzo de 2013

Y NO MORIR UN POCO EN CADA INTENTO


¿ Cómo se puede ser mujer, feminista, budista, lesbiana, de izquierdas, poetisa… y no morir en el intento?
¿ Cómo puede Teresa Forcades ser monja de clausura, feminista, médica, estar a favor de la homosexualidad, de la eutanasia, desde el convento gritar por una huelga general indefinida… y no morir un poco en cada intento?
Y todas esta reflexión viene con el nuevo Papa, ya conocido por tod@s como el Papa Paco ( y en el sur, el Papa Curro). Como soy tantas cosas, estoy recibiendo en mi muro un poco de todo: los budistas mantienen la paz,  la serenidad y la solidaridad, oran, a su manera, para que el nuevo Papa lo haga lo mejor que sepa y pueda. L@s compis poetas, zurd@s radicales, cuelgan fotografías del Papa Paco con Videla y “destapan” su sospechoso pasado de la mano de la dictadura argentina. Las feministas gritan por una mayor presencia de la mujer en la iglesia, y dicen que no necesitan un Papa hombre y homófobo. Porque esa es otra, el nuevo Papa, cómo no, también es homófobo ( se enfrentó como un león a Cristina Fernández de Kichner cuando ésta propuso la aceptación en Argentina del matrimonio homosexual), y por tanto , los colectivos de gays y lesbianas también se han puesto ya en pie de guerra contra él.
Ayer, cuando lo vi en el balcón, me pareció cercano, quizá por la sangre latina. Además, cuando habla italiano lo entiendo perfectamente,  quizá porque subyace el castellano, o porque el nivel de  su italiano es parecido al mío. Me acordé, nada más verlo de Juan Pablo I, sí, aquel que…. duró poco. Y entonces, sin saber lo que esta mañana he sabido y con la simpatía que despiertan en mí los franciscanos ( ha elegido este nombre por S.Francisco) he de confesar que en ese momento, me cayó bastante bien.
Pero ahora viene la sospecha,  los bebés y desaparecidos, las madres de la Plaza de Mayo…. y me debato.
Como mujer y feminista, me gustaría más relevancia de las mujeres en la iglesia.
No me gusta que me discriminen por lesbiana.
Como budista, sé que no se debe juzgar. A nadie. Por muchos males que haya hecho. Pero es tan difícil… además el silencio, muchas veces se convierte en complicidad.
Esta es mi duda. Mis dudas. Porque soy espiritual y budista. Porque me gusta mirarlo todo desde un prisma de solidaridad y hermanamiento. Pero ¿ Cómo hacer una combinación perfecta  y no morir un poco en cada intento?
Cuando el Dalai Lama abandone su cuerpo y encuentren a su sucesor, ( que a mí me encantaría que fuera sucesora), sólo aparecerán escuetas reseñas en los periódicos. Nadie hará apuestas. Las televisiones no interrumpirán su programación para anunciar que habemus Dalai Lama. Mejor así, algo humilde, sencillo, pequeño. Desde esos tres adjetivos todo me parece un poco más fácil.