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lunes, 18 de noviembre de 2024

Perfectamente diseñada

 


Seguimos en esta noche lorquiana que nos ha llegado en forma de barrancada intentando mantener el tipo a base de humor aunque a veces me sale bien y a veces no. 

Mi rutina y la de tod@s l@s que andamos por aquí y alrededores se rompió para quizá nunca volver a ser la misma el 29 de octubre. Y a partir de entonces, el caos. 

El metro no funciona y no lo hará al menos hasta mayo, por lo tanto he debido dejar el curso en la universidad que tanto me gustaba. El año que viene me han dicho que lo volverán a hacer. El día 3 de diciembre comenzaba otro y la semana que viene haré un ensayo general con los autobuses lanzadera que nos han traído desde Madrid (MUCHÍSIMAS GRACIAS) y que nos llevan direct@s desde el pueblo hasta Valencia ciudad. Ojalá pueda hacer este curso. Cruzo los dedos. Los días laborables en hora punta las lanzaderas van hasta la bandera y hay una cola de hasta diez minutos. La hora de comienzo de las clases no es hora punta, pero la de salida sí, así que ya veremos. 

Lo que antes se hacía en un momento, ahora es una carrera de fondo. Todo es más lento. Cuesta más. Requiere más tiempo. 



Cuando te encuentras con alguien lo primero que hace es contarte dónde estaba la tarde-noche en que pasó todo. Yo también lo cuento a l@s demás. Estaba en casa. Era martes y tenía clase pero no fui porque mi compañera de vida sigue las predicciones metereológicas día a día y sabía que iban a venir lluvias torrenciales, así que avisé y me quedé en casa. Menos mal porque si hubiera ido el agua me hubiera pillado en el metro volviendo y no hubiera podido llegar a casa. Pero en mi caso todo salió bien. Otr@s no tuvieron tanta suerte. 

Haber perdido el coche no se ve como una desgracia. Se ve como lo normal y es muy común que alguien te diga: "Mi hermana vive en Picanya, no le ha pasado nada porque vive en piso, sólo el coche..." y la otra persona suele decir: "Menos mal". Y ahí acaba todo. 

Todo el mundo ha ido a ayudar a un amigo, amiga, familiar o desconocido a quitar barro. Todo el mundo ha compartido vía redes sociales peticiones de ayuda. Todo el mundo ha tardado al menos dos horas en coche para llegar a Valencia, un trayecto que en circunstancias normales cuesta quince minutos. Y todo el mundo sabemos que el camino de recuperación y vuelta a la normalidad será largo. 

Esta mañana me decía una amiga de Paiporta a quien se le ha inundado la parte de abajo de su casa y también ha perdido el coche:" Es que no se puede ni salir a pasear para despejar un poco la mente" porque el paseo lo único que hace es recordarte lo que ha pasado, cómo ha pasado, por dónde ha ido el agua, qué falta, qué ya no está, quién ya no está...

Recuerdo que las veces que fui al centro penitenciario de Picassent a dar talleres de poesía, mi sensación era que la cárcel es un lugar perfectamente diseñado para que en ningún momento se te olvide dónde estás. Pues eso ha pasado con esta barrancada: si alguien sobrenatural la diseñó, lo hizo para que en ningún momento podamos olvidar lo que ha pasado. 

Y aún así, no perdemos la esperanza ni el humor. Porque no vale la pena perder la esperanza ni el humor. Si perdemos eso ¿qué nos queda? Sólo barro.

En el pueblo se ven continuamente coches, furgonetas, todoterrenos y camiones de ayuda humanitaria. Vienen del mundo entero. El otro día estaba con la perrita y vi pasar una camioneta de ayuda humanitaria de Ukrania. Por unos momentos, décimas de segundo, pensé que éramos nosotr@s los que les mandábamos ayuda, pero después caí en la cuenta de que eran ell@s l@s que habían venido a ayudarnos ¡ELL@S! que están en medio de una guerra. Ell@s vienen a ayudarnos ¿cómo no emocionarse? ¿Cómo no volver a casa con el corazón encogido pero rebosante de agradecimiento? 



Y me quedo con eso y con más. 

Todo ésto me ha pillado en medio de una búsqueda personal y quién sabe si en lugar de entorpecer mi búsqueda no será un acicate para encontrar la sensación que perdí cuando se me vino abajo un castillo personal. 

Quién sabe. 

Lo único de lo que estoy segura es que mi pueblo y yo durante mucho tiempo, cada vez que oigamos llover, tendremos miedo. 

***

Texto: Cris Carrasco García

Imágenes: Cris Carrasco García

                  Foto 1: El barranco  días después de desbordarse a su paso por detrás de casa.                                        

                  Foto 2: Última foto que hice desde un vagón del metro volviendo de clase. 

                 Foto 3: Nota de agradecimiento que dejé en el capot de un coche de voluntari@s de la 

                              Ertzaintza.



lunes, 28 de octubre de 2024

¡Anuncio importante!

 


Hola gente bonita, sé que ayer colgué una entrada así que hoy no pega mucho colgar otra ¿o sí? Bueno, no sé, el caso es que he querido pasarme por aquí para deciros que en Substack he abierto un perfil en el que hablo de cosillas de la plenipusia y la madurez... nada en plan experta, que no lo soy, solo cuento las cosillas que día a día me va trayendo la edad sin dramas y con cierto humor. 

Si os suscribís a mi perfil y ponéis vuestro correo electrónico (no se hará público) cada vez que  suba algo en este perfil de Substack lo recibiréis en vuestro mail ¿a que está chulo?

¡Claro que sí!

Si queréis la dirección para ir corriendo a suscribiros, es ésta: 

https://substack.com/@segundaprimavera1

También la tenéis abajo de todas las entradas donde pone mis datos personales, en la dirección de Taplink. Allí también tenéis más sitios donde podéis seguirme. 

Y si tenéis algún problema para suscribiros o lo que sea, me podéis escribir a 

lavidrierainfinita@gmail.com

Muchas gracias y feliz semana. 

***

Texto: Cris Carrasco García

Imagen: Mónica Carretero (que por cierto, me describe muy bien, Mónica,¡ haz el favor de salir de mi mente!)

domingo, 13 de octubre de 2024

Una trilogía, una serie y curso de mujeres filósofas

 

Hola, ¿os acordáis que al acabar el verano os conté que no había encontrado ninguna lectura de verano que me hubiera encantado?...

Pues en el otoño ha llegado una saga de tres libros que me están encantando:

- Hijas de una nueva era.

-Tiempo de mujeres.

-Las cuatro amigas. 

La autora es la alemana Carmen Korn y los tres libros cuentan la vida de un grupo de cuatro amigas a lo largo del siglo XX. El primer libro comienza en 1919, recién terminada la primera guerra mundial , el segundo comienza en 1948 y el tercero en 1970 y la amistad de las cuatro amigas de los dos primeros libros continúa con sus hijas. Los tres libros se desarrollan en Hamburgo, que, según lo que cuenta la autora y las fotografías que he buscado, debe de ser una ciudad preciosa. A lo largo de las tres novelas asistimos a los grandes acontecimientos políticos y económicos que se dieron en el siglo pasado y veremos cómo éstos afectan a las vidas de estas cuatro mujeres y sus familias. 


Cuando me recomendaron la trilogía tuve ciertas dudas ya que los bestsellers no suelen gustarme, pero como la persona que me aconsejaba merece toda mi confianza, decidí hacerle caso y la verdad es que estoy encantada. Como he dicho antes, son los libros que esperaba para el verano pero han llegado en otoño ¡bienvenidos sean!


Por otro lado, acabo de terminar una serie que también me ha encantado: MOM. Tiene la friolera de ocho temporadas pero los capítulos duran unos veinte minutos, por lo que no se hace pesado. Recomiendo que se comience por la segunda temporada, ya que la primera no está mal, pero comparada con las siguientes es la más flojita. Cuenta las peripecias de un grupo de mujeres que deben ir a las reuniones de alcohólic@s anónim@s ya que todas arrastran largos historiales de diversas adicciones. A pesar de tratar  problemas sociales duros, en la serie se presentan situaciones muy cómicas que en más de una ocasión me han sacado un carcajada (y eso no es nada fácil en mí). 

Bueno, pues como véis, septiembre y lo que llevamos de octubre ha sido y está siendo muy productivo en cuanto a lecturas, series y películas. 

También comencé el curso universitario del que hablé en la anterior entrada y me ha encantado. La primera mujer filósofa que hemos conocido ha sido Aspasia de Mileto, que fue contemporánea de Sócrates y estaba dentro de las llamadas Hetairas, que eran mujeres que en la antigua Grecia tenían una mentalidad mucho más liberal que la mayoría de sus contemporáne@s, eran muy cultas, manejaban con gran destreza el arte del debate y los hombres cultos las buscaban para instruirse y aprender de ellas. 


Si buscamos el término hetaira en Google, nos dirá que eran cortesanas cultas y en una segunda acepción, las calificarán como prostitutas.... y vamos a lo de siempre... ellas eran más liberales que otras mujeres de su época también en el terreno sexual y en el de relacionarse con los hombres, pero no eran prostitutas. ¡Uff, siempre el estigma! ¡qué cansancio!

Bueno, pues ya me voy.

Os dejo con estas recomendaciones y que estéis bien. 

***

Texto: Cris Carrasco García

Imágenes: Portadas de los tres libros. Fotografía oficial de Mom y dibujo de Aspasia de Mileto. Todas tomadas de Internet.

miércoles, 2 de octubre de 2024

Universitaria a los 50...

 

Me he matriculado en un curso en la universidad para mayores de 50 años y ayer fui  a ver dónde son las clases y las instalaciones. 

Cuando Amore y yo entramos por la puerta con gesto dubitativo, un grupo de chicas y chicos de unos veinte años, salía. 

Al vernos mirar hacia todos los lados, uno de los chicos se acerca y nos dice: "Es al lado, ésto es la universidad".

Le dimos las gracias y fuimos al lado creyendo que allí estaban las dependencias para estudiantes mayores de 50 años, pero ¿con qué nos encontramos? Con un centro de mayores que nada tenía que ver con la universidad...

Me pregunto si a los veinte años yo veía a la gente de cincuenta como para creer que buscan un centro de la tercera edad ...

***

Pd1: Por cierto, el cuso es de mujeres filósofas y estoy deseando empezar porque cuando tenía veinte fui a una facultad donde me hablaron de muuuuuuchos filósofos pero de ninguna filósofa y hay que conocerlas para reconocerlas. 

Pd2: Hablando de edades y comienzos de nuevos caminos una vez se ha tocado el cinco, el seis, el siete y sucesivos, el otro día vi una comedia que me encantó: El club de los martes. Aunque es una comedia, es un humor con miga y mar de fondo. 


Texto: Cris Carrasco García
Imagen 1: Cris Carrasco García
Imagen 2: Fotograma de El club de los martes





lunes, 2 de septiembre de 2024

Año nuevo

 




Ayer fue el día de año nuevo porque para mí y sé que para otras muchas personas, el año comienza en septiembre. Y como cada septiembre, tengo una sensación de deseo de comienzo y a la vez de nostalgia por el verano que comienza a evaporarse. 

 ¿Cómo ha ido este tiempo sin pasar por aquí? Pues muy bien, pero me despedí en la última entrada diciendo que volvería con un libro del verano y no es así. Porque no he leído ningún libro. Podría decir que me lo impidieron el Tour de Francia, los juegos olímpicos o la ola de calor de dieciocho días que sufrimos mientras estábamos en Italia. Y sería parte de verdad. Pero la verdad completa es que ningún libro que ha caído en mis manos me ha resultado tan interesante como para llegar hasta el final. Y no hay otra excusa.

Por otra parte, en Instagram he participado en dos retos fotográficos que me han encantado. En julio comencé el primero y me entusiasmé y como sabéis que una es intensa, pues me entusiasmé tanto que en agosto me apunté al segundo. Cada día una foto sobre un tema que sólo sabes a a partir de las doce de la noche... Cuando lo empecé no tenía ni idea de lo que me iba a enseñar ese desafío que en apariencia es tan trivial, pero a medida que iban pasando los días iba descubriendo cosas en mí y en la fotografía a la vez que conocía a mujeres encantadoras. Ha sido, sin duda, mi mayor goce de este verano. Sobre todo, me ha permitido darme cuenta de que todavía soy capaz de terminar proyectos que comienzo, algo en lo que últimamente había fallado.

Y por primera vez en unos años, me he sentido libre porque la ocupación que tantas horas me abarcaba en otro tiempo ya no está y me he podido dedicar a este hiperfoco en el que se está convirtiendo la fotografía. 

Todo ello sin olvidar que tengo muchas ganas de volver a pintar mandalas y de ver qué hago con todos los poemas que tengo escritos por ahí ¿haré una autopublicación o varias? No lo sé y tampoco me presiono. No va conmigo eso de estar siempre en movimiento, de hacer cosas, de no parar, de tener muchos proyectos, de salir de la zona de confort (¡ qué poco me gusta esa frasecita que a fuerza de repetirla todo el mundo se ha vaciado de significado!). La madeja se irá desenredando poco a poco y a su tiempo. 

Mi patria en mis zapatos,

aunque llevo una bota

y me queda grande

porque no es mía.

Pero tu bota en mi pie

es la razón perfecta

para mi risa. 

***

Texto: Cris Carrasco García

Imagen: Cris Carrasco García

Primer verso del poema tomado de la canción:

Mi patria en mis zapatos de El último de la fila


viernes, 28 de junio de 2024

Feliz verano ,Los Bridgerton y ¿libro para las vacaciones?


Bueno,  pues ya está aquí y con él el agua, la arena, el calor, el Tour de Francia que empieza mañana, la ligereza, la liviandad... No sé a vosotr@s pero en verano todo me parece más llevadero, menos denso, aunque ya no es mi estación favorita, todavía tiene en mí reminiscencias del aroma a libertad que me inspiraba cuando era niña. 

Por eso, he decidido que esta entrada esté acompañada de un clásico en este blog: una ilustración de Fred Calleri, que, como sabéis las personas que me seguís, es uno de mis ilustradores favoritos. 
Su eterno personaje, esa señorita que siempre, esté donde esté, tiene aire de haber acabado de aterrizar en el lugar y no tener ni idea de para dónde tirar; jeje, no es por nada, pero me recuerda a mí. 

En esta ilustración lleva un típico gorro de baño de los años cincuenta. Me hacen mucha gracia esos gorros. Cerca de donde vivo hay una sombrerería de mucha solera que algunos veranos muestra en sus escaparates gorros de este estilo y a veces me han dado ganas de comprarme uno. 
¡Síííí! me ha detenido los ojos de espanto de mi pareja. Sólo eso. 

Pero quizá, como ya he tocado el cinco en edad y parece que cuanto más mayores somos más se nos permite cometer ciertas ligerezas o quizá seamos nosotras las que nos permitamos ser más libres, pues a lo mejor me pongo el mundo por montera y me decido a comprarme (y ponerme en la playa) un gorrito de esos tan graciosos. Sería un veraniego canto a la libertad de expresión y seguro que mi pelo me lo agradecería. 

No sé si este verano volveré a publicar otra entrada. No sé si me acompañará el tiempo libre o me someterá el calor al estado vegetivo habitual con peligro de metamorfosis a sepia. No lo sé y por ello y por si acaso, me gustaría desear a las personas que me leen en el hemisferio norte, un feliz verano y a las del hemisferio sur, un feliz invierno. 

Y antes de marcharme, una recomendación: la tercera temporada de Los Bridgerton es fabulosa. Adoro a Penélope y los guionistas han sido muy generosos con ella. La música, como cada temporada, es maravillosa, el vestuario con pelucas de la reina incluidas, sobrecogedores y la ambientación increíble. 

Ahora, para terminar los preparativos de las vacaciones, estoy buscando un libro para el verano. En esta época del año me gusta leer cosas livianas pero que aun siendo ligeras no caigan en la tontería y todavía no he encontrado ese libro suave pero a la vez interesante . Espero encontrarlo pronto. 
Ya me voy. 
Como he dicho, no sé si volverè en poco tiempo o pasado el calor pero de todas formas, abrazos refrescantes con sabor a helado de limón con hierbabuena. 
****
Texto: Cris Carrasco
Imagen: Fred Calleri


martes, 18 de junio de 2024

Recalculando...

 


Te sacudió un terremoto de risa
cuando me viste ordenarlos
primero por tamaño
y después por colores
con desespero febril
¿Pero qué haces?
Callé.
No te dije
que las fotografías muestran seres
durmiendo en las ruinas
de la historia
muertos
de hambre y de tristeza.
No te dije

que alineo tarros de mermelada

cuando tengo miedo. 


Este poema lo escribí hace once años y fue muy intuitivo lo de alinear tarros de mermelada. Con el tiempo he sabido por qué alineo, por qué me encanta ordenar los objetos por colores o tamaños poniendo en ello toda mi atención, por qué al ir por la calle voy sumando las matrículas de los coches hasta reducirlas a un solo dígito, por qué me gusta que en los platos haya poca comida o por qué me encantan los guisos que solo tienen dos ingredientes. Todo ello entre otras muchas "rarezas". 

La vida me ha dado respuestas y yo he abierto los brazos para acogerlas. En un principio con algo de miedo e incredulidad y después con aceptación y hasta con orgullo. 

Lo que antes eran enigmas indescifrables de mi extrafalaria personalidad se fueron volviendo piedras rosetta que conformaron una identidad y un nombre . 

Cuando tengo miedo ordeno, clasifico, me balanceo y disocio. El mundo para mí es incómodo, demasiado ruidoso y con demasiados desafíos. El mundo me ansia y me angustia, me siento torpe ante él y me invita constantemente a la evasión. 

Pero en el mundo, en este mundo, también viven la poesía, la música, seres a los que amo, el terciopelo, el té, las palabras que ordenadas forman libros, las amigas con las que me río tanto, los sombreros, el cine, Sheldon Cooper, los vestidos nuevos con la etiqueta cortada

y los zapatos viejos que no rozan.

Los zapatos viejos, siempre.

***

Texto: Cris Carrasco García

Imagen: Cris Carrasco García

miércoles, 8 de mayo de 2024

Escribo transitando el azul turquesa

 

                                                                   


 ¡Cuánto tiempo sin escribir un poema! y de repente, surge. 
Con el tiempo he aprendido que la poesía no se va de mí ni yo de ella sino que a veces nos dormimos una en el regazo de la otra por un tiempo. 
Sólo por un tiempo. 


Escribo transitando el azul turquesa.

Otra vez buscando la tribu y el aroma

de sus abrazos. 

Soy Mujer rastreando lugares

para habitar la medianera de la vida

más allá de los frágiles encajes

de las telarañas.

****

(Cris Carrasco García)

Imagen: Cris Carrasco García







miércoles, 28 de febrero de 2024

Libro Lecciones de química

 


Acabo de terminar esta novela: Lecciones de química, de Bonnie Garmus y me ha encantado. 

Dentro de su frescura y sentido del humor, no deja de ser una novela reivindicativa y en algunos momentos dura con la evidencia de lo que ha sido la vida de muchas mujeres científicas.

El libro está ambientado a finales de la década de los cincuenta y principios de los 60 en Estados Unidos, pero cuando lo terminas, te preguntas ¿realmente ha avanzado tanto como creemos la situación de las mujeres en la ciencia y en la sociedad? 

Desgraciadamente, creo que no. 

Recomiendo esta lectura por su originalidad, su, como he dicho antes, sentido del humor, sus lecciones de cocina de la mano de la química y su confrontación cargada de sabiduría entre la ciencia y la religión. 

Hacedme caso, si yo que soy de letras purísimas, he disfrutado de las lecciones de química ¿no lo vais a hacer vosotr@s?

***

Texto: Cris Carrasco

Imagen: Portada del libro.

martes, 13 de febrero de 2024

Esos días...

 


Ayer fue uno de esos días. Justo ayer. 

Esos en que parece que la humanidad entera se ha confabulado para enervarte de tal manera que cuando llega la noche sólo quieres estar en el sofá con los cascos canceladores de ruido y no saber nada, pero nada, pero nada de nada del mundanal ruido. No quieres siquiera escuchar una voz humana. 

Justo ayer. 

Día con hormonas revueltas y personal que no colabora. 

Mujer experta en menopausia que te dice que a partir de ahora será imprescindible hacer ejercicios de fuerza (fuerz... ¿qué? Anda ya). Yo con mi tai chi, mis caminatas y mis estiramientos tengo más que suficiente. Estudiante con cuatro temas de retraso y coordinadora que te obliga a hacerle un plan de recuperación (¿pero la estudiante no es una persona adulta? ¿No elegió estudiar ésto libremente? ...) y además la estudiante es una persona grosera y maleducada... Mi pelo que está tan rebelde como mis hormonas y hace mucho viento. Ideal para sacar a pasear la rosácea. 

Hasta ahí, todo más o menos bien. 

Sí, más o menos bien.

Le escribo a la señora experta en menopausia diciéndole que  no pienso hacer ejercicios de esos porque para mí imprescindible, lo que se dice imprescindible es comer, beber agua e ir al baño. Todo lo demás puede entrar en la categoría de ya lo haré mañana, si tengo ganas. Además,  no soy una mula de carga y para más inri, quisiera yo saber qué intereses económicos ocultos hay para considerar imprescindibles unos ejercicios que hasta hace muy poco eran prescindibles. Me responde que ella está de acuerdo conmigo pero que como estos ejercicios son tendencia, tiene que apoyarlos.... cierro los ojos, los abro, los vuelvo a cerrar... como es tendencia tiene que apoyarlos aunque piense como yo... que se pare el mundo porque me bajo en la próxima.

Y así va rodando el día ventoso, sin lluvia, con sequía, con humanoides gritando, coordinadoras exigiendo, estudiantes diciendo que son libres de llevar el temario a su ritmo... una jornada muy rodada. 

Llega la noche y me pongo a ver Operación Triunfo (sí, veo Operación Triunfo después de haber seguido sólo la primera edición. Dos humanoides llamados amigo y amiga se confabularon.  Presento mis desexcusas porque no creo que tenga que pedir disculpas a nadie por ello). Mi amigo no me hace caso en el whatsapp. Su otro grupo de coleguis le tiene más entretenido, por lo visto. Mi amiga me escribe una parrafada digna de mandarla a aquel lugar pero no puedo hacerlo. Es mi amiga. 

Lo único bueno del día llega cuando alborea la madrugada: Ruslana, mi niña rebelde, es salvada por el público y está en la final. 

Me gusta Ruslana porque es rebelde y por eso le han dado por todas partes durante el concurso.

Yo también lo soy y por eso cualquier día me descabezarán. 

Sí, me descabezarán, pero sin haber hecho ejercicios de fuerza porque son tendencia y con los cascos canceladores de ruido en las orejas para dejar de oir las tonterías humanoides.

¡Ánimo mi niña Ruslana, que de las rebeldes es el reino del infierno... y de los cielos!

***

Texto: Cris Carrasco García

Imagen: Cris Carrasco García




viernes, 9 de febrero de 2024

Algunos cortos y dos pelis con nominaciones a los Goya

 Como ya sabéis, me encantan los Goya. Además de la gala (bueno, reconozco que a veces es un tanto pesada, pero debe de ser muy difícil crear una gala que guste a todo el mundo y sea corta pero a la vez con un montón de nominaciones así como que l@s premiad@s, en su euforia no se exalten y den las gracias hasta a la vecina que les dejó el canario para rodar la película), me parece que son una ventana abierta para mostrar el buen cine que se hace cada año en España. 

Lo que no me gusta, y nunca leo, son las críticas del día siguiente. Ni las positivas ni las negativas. Me quedo con mi opinión y la comparto en privado con mis amigas cinéfilas. 

Bueno, y esta semana, por recomendación de una de estas amigas cinéfilas, he visto algunos cortos con nominaciones y realmente me ha encantado esta experiencia. Es realmente admirable la gran capacidad de síntesis e inteligencia para en un cuarto de hora, incluso menos a veces, o media hora como máximo, plasmar las emociones y en muchos casos la poesía o el humor satírico que se concentra en ellos. 

Dejo aquí una breve reseña de cada uno de los que he visto: 




París 70: Madre mía, cómo puede una emocionarse tanto en sólo un cuarto de hora. 


La loca y el feminista: Un corto con una aguda crítica social muy realista


Todo bien: Es un corto de animación en el que con un gran sentido del humor se pone en evidencia las diferentes actitudes que tuvimos tod@s durante el confinamiento. Muy pronto identificas cuál fue tu actitud y no puedes dejar de ver el lado cómico. 


El bus: Es un corto documental sobre un grupo de personas que el viernes coge un bus y el domingo por la tarde vuelve a cogerlo para volver a su rutina semanal. Realista y emotivo. También duro. 

Cata a mi madre para mi hijo: Ufff, poético, onírico, a algunas personas puede resultarle peculiar, pero impecablemente bello y evocador con una Ángela Molina magnífica y un poema que va derivando en canción llena de sentimiento. 


Cuentas divinas: Un corto lleno de humor negro e ironía que seguro hace sonreír o incluso reír al espectador o espectadora con un final inesperado

Y ahora dos películas. Una la he visto y la otra las amigas cinéfilas me la han recomendado encarecidamente: 


La ternura: Mucha magia y mucho humor del que realmente hace reír. Un film peculiar que dentro del humor no deja de tener su mensaje. 


Chinas: Esta es la peli que me han dicho mis amigas cinéfilas que no me puedo perder. No he podido verla hasta hoy, así que muy probablemente esta tarde de viernes será una tarde de cine (palomitas no porque nunca como ni bebo mientras veo películas. Me roba concentración). Me han dicho que este film ayuda a comprender a la comunidad china residente en España. 

Espero haber contribuido, con estas recomendaciones, a haceros pasar alguna tarde de bellas emociones no exentas, en algunos casos, de humor. 


***
Texto: Cris Carrasco García
Imágenes: Publicidad de cada corto y película

miércoles, 24 de enero de 2024

Una vida no tan simple

 


Hola. 
Se acercan los Goya, una noche muy especial para mí. 
Así que estoy viendo algunas de las películas con nominaciones. 
La última que he visto y que me ha gustado mucho es Una vida no tan simple. 
Una película en apariencia pequeña, con pocos personajes pero que cuenta la crisis de los cuarenta del que fue un prometedor arquitecto. Pero no es sólo éste el tema porque colateralmente, se plantean cuestiones de la vida y sociales muy interesantes . 
Un film dulce y sobre todo, con un final inesperado. Poco predecible desde mi punto de vista y que huye de la clásica "huida hacia adelante" que nunca he sabido muy bien qué quiere decir pero siempre he intuido que no me gusta demasiado. 
Tranquila. Suave. En algunos momentos algo desconcertante. Impredecible. 
Como ya he dicho, me ha gustado mucho. 

****
Texto: Cris Carrasco García
Imagen: cartel publicitario de la película. 

martes, 21 de noviembre de 2023

Las hermanas enfadadas

 


Con la edad me he vuelto más rutinera de lo que ya era y los sábados se han convertido para mí en días de comer pizza con un vasito de cerveza sin alcohol con limón  y después ver una película en alguna plataforma. Todo ello hace que el sábado se haya convertido en un día muy especial para mí. 

Y este último sábado vi en Filmin una película que me encantó: Las hermanas enfadadas.

No es precisamente una película, como diría mi padre "de estreno" porque es del 2005 pero quien me conozca por aquí ya sabrá que no son novedades lo que busco, sino cosas que me gusten aunque tengan un siglo o más. 

Las hermanas enfadadas es una comedia/drama que habla de la envidia, la superficialidad, la frustación, el encanto de la ingenuidad y la mirada infantil y un tema que siempre me parece muy bello: el perdón.
 
No es un peliculón. No tiene grandes diálogos y creo, sinceramente, que no los necesita porque las actrices principales: Isabelle Huppert y Catherine Frot ya se encargan de transmitir todas esas emociones. 

Un film bello, sencillo, agridulce donde  algunas reacciones te hacen estremecer y otras te hacen reír o enternecerte. 

Para l@s que buscan ahondar en las emociones y sonreír de ternura. 

****
Texto: Cris Carrasco García
Imagen: de la película

lunes, 23 de octubre de 2023

Meryl forever

 


Querida hermana: 

¿Recuerdas cuando la conocimos? Teníamos más o menos ocho años y en la serie "Holocausto" veíamos a una actriz rubia que parecía que flotaba. Fue el comienzo de nuestra relación con ella. Hoy en día agradezco haber nacido en aquella época porque si hubiera sido hoy, nuestros padres no nos hubieran dejado ver una serie como aquélla. Pero a nuestros padres se les daba mal la censura y veíamos y leíamos todo lo que se ponía delante de nuestros ojos. No saben cómo se lo agradezco. 

Después siguieron Kramer contra Kramer, otra película no apta para la edad que teníamos pero que tampoco nadie nos censuró. 
Y después...

Memorias de África... tres horas en un cine con las amigas adolescentes. Su historia de amor con Robert Redford, conocer a Isak Dinesen a través de ella y enamorarnos más todavía de su delicadeza.

Los puentes de Madison... una de las pocas veces en que me gustó más la película que la novela. Esa maravillosa italiana ama de casa con el pelo tintado de castaño oscuro que se enamoraba de Clint Eastwood. 
La decisión de sophie... terrible.
Música en el corazón.... muy esperanzadora.

Las horas... Impecable.
Mamma Mia... El único musical que me gusta porque sale ella.

La dama de hierro... sublime Margaret Thatcher (¿recuerdas que cuando éramos pequeñas decías que Margaret Thatcher era la mujer de Ronal Reagan? cuánto se reían nuestros padres con tu equivocación, pero no había nadie que te convenciera de lo contrario). 

Si reviso nuestras vidas, es extraño no encontrar una época donde no hayamos compartido tardes de cine y palomitas con ella. 

Y ahora, que estamos en plena plenipausia, la miro y digo: ¡Es mi mujer-modelo!. Cuando tenga su edad quiero parecerme a ella en simpatía, personalidad, saber estar y tantas otras cosas más. 

Y le han dado el Princesa de Asturias de las artes. 
¡Claro que sí! 
Las cerebritos, a veces, ganan partidas. 
Y si no las ganan, se van a su África imaginaria con música en el corazón para vestir de Prada al diablo. 
***
Texto: Cris Carrasco García
Imagen: no los sé. Tomada de Internet. 

lunes, 9 de octubre de 2023

Shalom. Paz


 Cuánto me duele esta guerra que parece eterna. 

Shalom.

Paz. 

***

Texto: Cris Carrasco García

Imagen: Cris Carrasco García (Ghetto nuovo di Venezia). 

lunes, 2 de octubre de 2023

La emperatriz del nuevo mundo

 


Leí esta novela en agosto y todavía creo que no pasa un día sin que me acuerde de ella. 
Me maravilló...
Es la historia de la familia materna de la autora: Irene Dische, nacida en New York pero de ascendencia austríaca y alemana. 
Irene Dische pone la narración en boca de su abuela que es sarcástica, irónica y muy, muy divertida. Incluso en la primera parte del libro, donde cuenta todas las visicitudes que tuvo su abuelo materno y marido de su abuela, la narradora de la historia, cuando en Alemania llegó Hitler al poder siendo él judío. 
La segunda parte de la novela transcurre en New York donde huye la familia para refugiarse del nazismo que iba avanzando en el poder y en las restricciones hacia el pueblo judío. 
Para muestra un botón: soy reacia, muy reacia, a leer novelas sobre la segunda guerra mundial, los campos de concentración, la guerra civil española... y ésta, aunque sólo trate uno de estos temas en la primera parte de la novela, la he soportado y llevado con mucho placer en su lectura. 
Es amena, distendida y con una gran dosis de humor. 
Los personajes parecen rivalizar por ver cual de todos es más excéntrico. 
Por favor, si podéis leerla, os la recomiendo aun corriendo el riesgo de que os pase lo que a mí: desde que la terminé no he sido capaz de engancharme a ningún otro libro... Ahí lo dejo. 

*****
Texto: Cris Carrasco García
Imagen: Portada del libro

lunes, 25 de septiembre de 2023

Contador a cero

 


Vuelvo después de casi un año y no voy a decir que lo hago renovada porque no sé si es así. Lo único que sé es que dentro de mí han cambiado cosas y que me gusta donde me está llevando esta tranformación que todavía no ha termindo pero ahí anda. Sentimientos, creencias, actitudes... la vida siempre nos deja huella y las huellas, permanecen. 
Hoy he mirado las estadísticas del blog. Hacía casi un año que no las miraba y... ¡sorpresa! imaginaba que nadie habría entrado en Lunas Violeta desde hace tiempo ... resulta que muchos "álguienes" han seguido entrando. Ante eso sólo puedo decir gracias con las manos juntas a la altura del pecho. 
Gracias infinitas por acordaros de este pequeño lugar en el infinito de la red.
Ahora, cuando algunos vendavales parece que se van calmando y ya he evaluado daños y tomado decisiones, vuelvo y pongo el contador a cero con algunas ideas renovadas de qué ir publicando y cómo. 
Porque esta es mi casa. 
Como siempre, os invito a visitarla.
***
Texto: Cris Carrasco García
Imagen: Cris Carrasco García

lunes, 19 de septiembre de 2022

Apretar el botón nuclear


 

¡Hola! ¿Os acordáis del proyecto "Caminando la plenipausia" del que hablé hace unas semanas? Pues sigo... 

Y ayer vi otra vez la peli La boda de rosa que os tengo recomendada en el apartado películas. Sólo es la segunda vez que la veo, así que es un número muy prudente porque cuando me gusta una peli puedo verla hasta catorce, quince o cuarenta veces. No exagero. 

Bueno, pues en La boda de Rosa se pone sobre la mesa un concepto, o mejor dicho, un acto, que yo siempre he llevado a cabo y del que últimamente y con la revolución hormonal que tengo encima, hago uso con mayor frecuencia: apretar el botón nuclear. Si el tema en cuestión nos pilla con el botón lejos, siempre podemos recurrir al consabido puñetazo en la mesa. 

Dicen que esto de tener las hormonas como una cometa de pascua no es bueno para nadie y creo que es verdad, pero también creo que a mí, con una tendencia clara hacia  la contemplación en detrimento de la acción, me está dando el empuje para tomar decisiones que tenía que haber tomado antes y cortar con situaciones o personas con las que ya había terminado un ciclo y yo me resistía a cortar por demasiado chocha, demasiado contemplativa, demasiado compasiva o demasiado tojunto y toalavez. 

La revolución hormonal me está ayudando a decir ¡basta!, no voy a hablar contigo, o estás fuera de mi vida. Y después quedarme más relajada que si hubiera estado cinco horas meditando profundamente si esa persona, situación o constelación planetaria  me pone de los nervios porque en mí reside un recuerdo ancestral radicado en la antecámara del cerebro y por eso debo aprender que todo lo que me pasa no es más que una proyección de lo que yo soy...¡pues no! que cuando se acaba, se acaba. Y chin pun. ¡Tanta historia ya!.

Eso sí, intento que sea sin dañar. O dañando lo menos posible. Porque lo del ¡basta ya! etc., lo digo para mí y luego utilizo la diplomacia. Cuando las hormonas me dejan, claro.

Eso es lo que de momento os quería contar a grosso modo sobre mi estado hormonal. 

Y también deciros que hoy es el día de las pastitas de té.


(Cris Carrasco García)

Imagen: Quino


miércoles, 14 de septiembre de 2022

Querida Queen

 


Querida Queen:

Si he de serte sincera, yo era más de Lady Di. 

Y como en esta sociedad parece que debemos ser de lo uno o de lo otro: del Madrid o del Barcelona, de playa o de montaña, de blanco o de negro... Pues me caías antipática. 

Pero eso fue antes. Quiero decir antes de ver The Crown. Entonces te conocí un poco más y entendí muchas cosas de ti. Incluso pensé que si yo me hubiera visto en algún episodio de los que tú te has visto a lo largo de tu vida, hubiera actuado igual o peor. Así que empezaste a caerme bien. 

Dicen que eras bastante clasista (¿qué quieren? Eras inglesa y royal). Cuentan que también eras racista (¿qué quieren? Eras inglesa y royal). No te gustaba chocar la mano (a mí tampoco y no soy ni inglesa ni royal).  Dicen que tu vestimenta era hortera pero yo no lo creo porque ibas vestida de lo que eras: de reina de Inglaterra y no sé cuántos sitios más. Dicen que eras tacaña (yo lo llamaría austera, que por ser royal no tiene una que ir por ahí tirando el dinero).

Y a pesar de todos estos contratiempos, dimes y diretes, me resultaste simpática después de ver The Crown y superar lo de Lady Di. 

Porque mira, querida Queen, ahora que ya he tocado el cinco en edad y volviendo la vista veinticinco años atrás, me pregunto ¿por qué tanta presión para que fueras al funeral de tu ex-nuera con la que encima habías acabado como el rosario de la Aurora? Perdón por la expresión tan castellana, que para que la entiendas, vendría a decir que acabasteis como Margaret Thacher y los mineros...  que yo no he ido al entierro de mi ex-suegro, ni ex-tíos políticos ni nadie de mi ex-familia política y nunca nadie me ha presionado para que salga por la tele haciendo un discursito y diciendo cosas que no siento ni me han dicho que me vista de luto riguroso ni que salga a la calle a mirar las florecitas. ¡Que a veces l@s plebey@s perdemos los papeles con el protocolo! Y en lo de plebey@s meto también a los dailys , las bebecés y adyancentes. 

Pues eso, mi querida Queen, ahora que ya he tocado el cinco y la madurez me ha enseñado que el camino medio es el mejor, te digo que te comprendo y que me encantaban tus trajecitos de colores y tus sombreros siempre a juego con el abriguito o el vestidito, tus broches siempre casi en el hombro y tus collarcitos de perlas de dos y hasta tres vueltas. Todo monísimo. Todo muy de reina de Inglaterra y no sé cuántos sitios más. 

Tu peinado me recordaba a las señoras de mi antiguo barrio. En mi adolescencia, las hijas de estas señoras, cuando les ponían los rulos, les ponían también lo que llamaban un plis (no sé muy bien cómo se escribe) para que el pelo no fuera tan blanco, pero muchas veces, a las muchachas se les iba la mano con el plis y sus mamás acababan con el pelo morado que parecían muñecas del todo a cien (ahora, llamados bazares chinos) . Nunca vi reflejos morados en tu pelo, pero los rulos ¿te los ponía tu Ana? Oh, perdón, creo que las hijas de l@s royal no se ocupan de esas cosas ¿verdad? Claro, tienen que aprender equitación, idiomas o cómo no perder el sombrero los días de viento.

Y ahora que te has ido, no sé por qué , toda tú me vienes a recordar ese poema tan conocido que podría tomarse como un modelo de vida. Ese que dice: " Cuando sea vieja , vestiré de morado// con un sombrero rojo que ni haga juego// ni me quede bien// y me gastaré el dinero de mi jubilación// en coñac/ en guantes de verano// y sandalias de raso//Y diré que no hay dinero para mantequilla.....//

Por eso he buscado una foto donde apareces con un trajecito morado aunque sabía que trajecito morado con sombrero rojo no iba a encontrar porque tú siempre ibas muy conjuntada. 
Para mí el morado es el color de las chicas y de la rebeldía. 
Creo que tú no fuiste muy rebelde. Te adaptaste al sistema. La rebelde oficial fue tu sister Margaret... aunque... te importó un pito que te llamaran hortera y te seguías poniendo esos pañuelos en la cabeza atados al cuello cuando estabas en Balmoral .... ahora que pienso... la rebeldía tiene mil caras y quizá tu encarnaste una de ellas  a tu manera. Muy a tu manera. 

Bueno, querida Queen, me voy que esto se está haciendo largo . 

Sé que nunca leerás esta carta porque si no quisiste ser amiga de Grace de Mónaco porque la considerabas plebeya, ¿cómo ibas a querer leer la carta de una española de barrio? No espero que lo hagas porque yo sí sé que eras inglesa y royal, así que esta carta en realidad la escribo para mí, para aceptar que en el fondo, y a pesar de todo, me caías bien y comprendía muchas cosas de ti. 

Cuando sabemos la pecera en la que crecieron y vivieron las personas, entendemos muchas razones y modos. 

Así que good bye, querida Queen. 

Una mujer de barrio que si piensa en Londres, piensa en ti.

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Cris Carrasco García
Imagen: tomada de Pinterest




martes, 26 de julio de 2022

La boda de Rosa

 



IMPRESCINDIBLE si:

La gente te pregunta qué te pasa y tú no lo sabes pero sí .
Te gustaría montar una boda pero no tienes con quién.
Tiendes a estar pendiente de tod@s menos de ti.
Quieres pasar un rato fresco, bonito, liviano que acabe hasta con banda de música.
Te gustaría descubrir en el hermano de Rosa a algún conocido, amigo o familiar con temperamento típico valenciano que te haga sonreír (en mi caso, mi amigo Pascual). 

La vi hace unos meses y creía que la había recomendado pero ahora, repasando el archivo histórico, he visto que no, así que allá va... 

(Cris Carrasco García)
Imagen: No lo sé. Supongo que será de la publicidad de la peli....