jueves, 11 de febrero de 2010

AVENTURAS Y DESVENTURAS DE UNA APRENDIZ DE COSTURERA

Desde hace un tiempo tenía en mente volver a una afición que me surge y se va como las olas del mar: el punto de cruz y con él, la costura. Y es que de cuando en cuando me entra un mono de coger la aguja... pero como no tengo mucha experiencia en estos avatares, pues me pasa un poco de todo, y os lo voy a contar para que paséis un rato divertido :
En primer lugar tuve la genial idea de unir mis dos grandes pasiones: el punto de cruz y la poesía, bordando un mantel de color rojo ( mi color favorito) con un poema mío en color blanco. Hasta ahí todo bien, así que le pedí a mi sufrida Barbara que me regalara para los reyes la tela. El día que fuimos a comprarla llovía tanto que casi en lugar de la famosa "tela aída" para el mantel tenemos que comprarnos una balsa. Bueno, pasado este incidente, se lo doy a mi amiga Pepi para que me haga el dobladillo ( yo hago punto de cruz, pero dobladillos no sé hacer...) y al rato me llama diciéndome que el dobladillo tendrá que esperar porque le ha dado un ataque de lumbago, ( ¿tendrá mal de ojo la tela?).
En estas, mi hermana me encarga dos cuadritos también en punto de cruz para colgarlos en la habitación de l@s niñ@s. Bueno, ya tengo faena mientras llega el mantel rojo.
Y como no tenía tela de un color menos indecente que el rojo, voy a comprarla. Le pido a la chica las medidas del cuadrito y me dice que por cinco euros me puedo llevar toda la tela que véis en la fotografía de aquí abajo:



y ni corta ni perezosa le digo que vale. Pero cuando llego a casa miro la cantidad de tela que he comprado... ¡ Dios mío! ¿ alguien necesita una mantelería entera bordada en punto de cruz? que yo si quiere se la hago... que por tela no va a ser...
El siguiente paso es elegir qué dibujos queremos hacer. Y como yo no soy de Madrid pero lo parezco, pues llevo así como quince días para hacer los pies del primer cuadrito que mira tú qué sencillo es:

Si es que a valiente no me gana nadie.
Y para postre, el otro día viene mi amiga Carmen y me dice que en los blogs de costureras que ella se mete, hay convocado un concurso de hacer calcetines . Yo le digo que me encantaría saber manejar las agujas pero no sé y ella me contesta que ella sabe hacer bufandas y me va a enseñar.
Tenemos la primera clase el miércoles que viene , pero pensándolo bien, si el concurso es de calcetines, ¿ por qué voy a aprender a hacer bufandas? claro, porque es mucho más fácil hacer una bufanda que un calcetín. Ójala el concurso fuera de bufandas, así nos podríamos presentar este año.
¿ Por qué no organizamos entre l@s seguidores de este blog un concurso de bufandas tejidas a mano?