lunes, 22 de octubre de 2018

Semana preciosa

Querida hermana:

Releyendo la carta que te envié la semana pasada, siento como si hubiera pasado un siglo porque han ocurrido tantos acontecimientos buenos que no sé por dónde comenzar. 
Bueno, tú siempre me decías que cuando no se sabe por dónde empezar lo mejor es hacerlo por el principio, así que eso voy a hacer:
el lunes pasado sonó el teléfono a una hora muy temprana y se puso en marcha un pequeño milagro; sí, ya sé que tú dices que a todo le llamo milagro pero ¡es que la magia existe!. No te voy a aburrir con los pequeños detalles y te cuento directamente el final ¿preparada? Pues allá va....¡puedo permitirme ir al retiro! 
Deja de poner esa cara de yo ya lo sabía porque no tenías ni idea ¿o sí? Donde tú estás a veces creo que lo sabéis todo...
Bueno, pues si de aquí a esa fecha no tengo ningún problema de salud, nadie a mi alrededor me necesita tanto como para no dejarme marchar durante diez días y se dan todas las condiciones ¡iré al retiro de pascua! Todavía me parece todo tan especial, tan fuera de lo común, tan dulce, tan mágico.
 Y el otro suceso que ocurrió la semana pasada es que una amiga que tú no conoces nos llamó a Gianna y a mí desesperada porque su perrito llevaba tres días desaparecido y nos dijo que hiciéramos plegarias por él, para que encontrara el camino de regreso a casa. Hicimos plegarias, por supuesto, pero también le pedí ayuda a la protectora para que lo publicaran en su página y ¡ pocos minutos más tarde una chica dijo que lo había visto! Mi amiga se desplazó hasta allí y después de algunas horas y colaboración de muchas personas el perrito los encontró a ellos ya muy entrada la noche, pero todos sanos y salvos. 
Con estos dos sucesos he pasado una semana entre las nubes y ahora comienzo a aterrizar. 
¡ Cómo es la vida! la semana pasada tenía un gran nubarrón sobre mí y esta ha vuelto a salir el sol. Por cierto, también hemos tenido la peor gota fría de los últimos diez años y por unos días parecía que a tod@s nos iban a salir branquias y escamas. 

Pero la lluvia también ha pasado y seguimos teniendo pulmones y piel. 

Te llevo siempre conmigo.

Un abrazo con color de otoño.

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Texto: Cris Carrasco García
Imagen: Laura Knight