A veces hablo de:
lunes, 1 de junio de 2026
Este lunes me paso rápido por aquí porque...
lunes, 25 de mayo de 2026
Mayo trajo un viaje especial
lunes, 18 de mayo de 2026
La casa de los espíritus y aquellos recuerdos
Os escribo con el corazón nonmovido por la nostalgia y la ternura porque acabo de terminar de ver la miniserie que se ha hecho sobre la novela de Isabel Allende La casa de los espíritus.
Me ha encantado. Aunque la novela la habré leído unas tres veces más o menos, la serie me ha tenido enganchada a la pantalla cada uno de sus ocho capìtulos.
La casa de los espíritus es una novela muy especial para mí.
La primera vez que la leí fue hace cerca de veinticinco años y en aquel tiempo yo caminaba por un sendero de búsqueda y sanación personal después de un divorcio.
Me había planteado ser escritora y cuando leí el libro pensé ¿Qué novela voy a hacer si el libro que me hubiera gustado escribir ya está escrito?
Después de La casa de los espíritus he leído muchos libros de ficción y de no ficción, relatos, ensayos... pero ninguno, y digo ninguno, me ha dejado esa sensación de Ésto es lo que yo hubiera querido escribir. Bueno, siendo sincera, había sentido años antes esa sensación siendo adolescente cuando leí La Plaça del diamant, de Mercè Rodoreda.
Pero después de estas dos novelas, con ninguna más.
Hoy, desde la madurez y el realismo, sé que nunca escribiré una novela parecida remotamente ni a La casa de los espíritus ni a La plaça del Diamant. Es más, creo que nunca escribiré una novela.
Poco tiempo después de leer La casa de los espíritus vi la película y me gustó bastante, aunque se saltaba una generación, pero se lo perdoné porque aún así la película dura dos horas y media y estaba protagonizada por Meryl Streep, Winona Ryder y Antonio Banderas, entre otr@s.
Creo que la serie me ha gustado más porque profundiza en los pequeños detalles de la novela y porque en la película estaba muy bien este elenco de actores y actrices pero todo el mundo era blanco y la mayoría incluso rubi@s y de ojos claros. Sin embargo, la serie ha respetado los rasgos físicos, color de piel y acento. Todo mucho más real, porque no olvidemos que la acción se desarrolla en Chile.
El personaje de Clara siempre ha sido uno de mis favoritos dentro de la literatura. Hubo un tiempo en que pasaba algunos días del verano en Moraira, un pueblecito de Alicante, y cerca de la casa donde nos invitaban unos amigos a pasar esos días, en la fachada de otro chalet, se leía Del Valle, escrito con letras de hierro forjado. Cada vez que pasaba por delante me acordaba de Clara del Valle y su clarividencia y su fuerza.
También comencé a escribir un diario imitando los "cuadernos de escribir la vida" que escribía Clara. Dejé de hacerlo durante unos años y el veintitrés de marzo de dos mil catorce recomencé más en serio un diario en un cuaderno Moleskine que me habían regalado años antes mi cuñado y mi cuñada de Italia.
Comienza Así:
23 de marzo de 2014.
Sol y viento.
Hoy, domingo, a las 11:25 comienzo este diario. En el ordenador canta gianna Nannini "Fotoromanza" y Gianna, la de aquí, la de casa, arregla el baúl de leña. Bebo un té de bergamota ,el "té de Milán", y lo llamo así porque la primera vez que lo probé fue en casa de Valentina...".
Hoy en día sigo con el diario y ya son siete los cuadernos que he llenado.
La frase con la que comienza La casa de los espíritus siempre será uno de mis comienzos de novela favoritos, una apertura a la magia, los espíritus y un mundo entrelazado con la búsqueda de mí misma, un Érase una vez que abre la puerta a todo el poder de Clara Del Valle y lo que esta novela me transmitió:
"Barrabás llegó a la familia por vía marítima, anotó la niña Clara con su delicada caligrafía".
Seguimos con el blog de los lunes, amigas.
***
Texto: Cris Carrasco García
lunes, 11 de mayo de 2026
Música para la tempestad
lunes, 27 de abril de 2026
Abril que no tuvo aguas mil
Se acaba abril y cuando se acaba un mes ya sabemos que el último lunes toca resumen...
Pues este abril que no ha tenido precisamente aguas mil (ni falta que le hacía porque ya ha llovido bastante durante el invierno), me trajo una llamada de un seguro que pago desde hace treinta años y del que nunca he hecho uso. Nunca. Treinta años. La chica que me llamó quería actualizar datos y nos citamos en la oficina. Pero tú, me dice la criatura ojiplática perdida, pero tú ¿nunca has estado enferma? De gravedad no. ¿No has tenido ningún accidente? Como para ir al médico, no. ¿No te has... quemado nunca? Sí, quemado sí, pero no para ir al médico.
Y la chica me llamó unicornia.
No en el sentido con que utilizo la palabra en este blog, sino en el sentido de ser extraño. Pero aunque fuera con ese significado, me gustó. Unicornia. Soy oficialmente una unicornia para una compañía de seguros.
Otro hecho inaudito y agradable que pienso repetir es que el otro día compré en el súper un paquete de esas golosinas que llaman nubes o jamones y que su nombre real pero que nadie utiliza es marshmallows ¡qué ricas están, madre mía! siempre han sido mis golosinas preferidas y llevaba un tiempo mirándolas de reojo cada vez que pasaba con el carrito delante de ellos en el súper y el otro día me dije ¡A por ellas, que la vida son dos días!. Cuando llegué a casa las metí en un tarro para que quedaran más decorativas y les hice una foto que colgué en Instagram con la frase: " Razones para seguir viva".
lunes, 13 de abril de 2026
No es el sitio de mi recreo
lunes, 30 de marzo de 2026
Marzo el explosivo
Último lunes de marzo y como sabéis, toca resumen de mes.
Empezamos con papeleos y burocracias y formularios y ansiedades y Creí que ésto era para abril pero resulta que es para marzo y lo enviamos por correo postal pero ¿a qué dirección? Vale, pues mejor lo enviamos telemáticamente, pero no puedo escribir en el formulario pues llama a Laamigaparatodo y Laamigaparatodo que llega, lo arregla y mandado el papeleo y descanso.
Descansando de la burocracia empezaron las fallas con buen tiempo y los petardos de siempre y caminando por el pasillo de casa de mi madre encontré la enagua del traje de fallera de mi hermana puesta en una silla encima de la cama para mantener la huecor (¿huecor existe? No lo sé pero se entiende ¿no?), le daba la luz de primera hora de la tarde y pensé Ostras qué foto tan chula y fui al comedor a buscar el móvil e hice esta foto que me gusta mucho, la verdad. Mi hermana número dos es la única de la familia que es fallera pero lo es por toda la familia que no lo somos. Vamos, que le encanta. A mí no. A mí de las fallas solo me gustan los buñuelos. Y me comí unos cuantos pero estaba tan entretenida gozándolos que se me olvidó hacer foto.
Os voy dejando.
Hoy he publicado la entrada más tarde poque, como os dije hace unas semanas, suelo escribir el blog de los lunes el domingo por la tarde pero ayer estuve viendo la cuarta temporada de Los Bridgerton, que me encantó, por cierto, así que esta entrada os la sirvo con aroma a calentito de horno. Como el pan que hacían vuestras abuelas en el pueblo.
Seguimos con el blog de los lunes, amigas
***
*No es publicidad pagada. No recibo dinero por publicitar a nadie. Lo hago porque me gusta y porque pienso que las mujeres tenemos que ayudarnos unas a otras en todo lo que podamos.
Texto: Cris Carrasco García
lunes, 23 de marzo de 2026
La propuesta de OF para marzo, película documental y Riot Women
lunes, 16 de marzo de 2026
Muy consciente y terapéutico
Un porcentaje muy alto de las ofertas de formación no solo en fotografía sino también en otros ámbitos artísticos incluyen el adjetivo consciente: literatura consciente, escritura consciente, pintura consciente, fotografía consciente y cualquier día estoy segura de que nos ofertarán algo así como un viaje consciente a saturno para pasear con unicornios conscientes.
Y lo mismo ocurre con el apellido "terapéutico". Existen en el mercado un millón de cursos de fotografía terapéutica, pintura terapéutica y hasta cine terapéutico, que, por cierto, no me he molestado en saber en qué consiste.
Este tipo de cursos conscientes o terapéuticos suelen estar enfocados a mujeres, y yo me pregunto: ¿Se supone que las mujeres debemos estar siempre autoanalizándonos, mirando qué sentimos, por qué, cómo cuándo, sanando heridas y plasmándolo todo en nuestro arte? ¿Acaso cualquier forma de arte desde las pinturas rupestres no es consciente, no es autoconocimiento, no refleja conflictos, dudas, deseos y toda la gama de emociones que envuelven al ser humano?
Yo quiero fotografiar porque me gusta y escribir porque me gusta y me supone un desahogo.
En el momento en que me supone un desahogo se convierte en terapéutico y he escrito desde que me enseñaron a escribir y he llevado muchos diarios a lo largo de mi vida sin que nadie me diga cómo tengo que escribirlo para que sea consciente o terapéutico.
Escribir, en sí, ya es terapia. Y pintar por el mero hecho de pintar. Y fotografiar por el mero hecho de fotografiar.
Y para terminar aquí os dejo con una fotografía que hice ayer. En realidad hice tres a un mismo paisaje de tres formas distintas. ¿Por qué las hice? Porque me gustó la casa en ruinas y la escalera donde han crecido hierba y florecitas. Ni consciente ni terapéutico.
Aunque pensándolo bien, que me gustara la escalera de hierbas y florecitas ¿es consciente? Y al fotografiarla ¿es terapéutico?
Pues no lo sé. Lo único que sé es que escribir me llena y fotografiar también.
Lo demás se lo dejo a la psicología, que para eso está.
lunes, 9 de marzo de 2026
Mayor de edad y mezclando churras con merinas
Mi blog cumple dieciocho años. Nació en 2008, año nefasto en que estalló la burbuja inmobiliaria y comenzó una crisis económica (la enésima en mi vida).
Recuerdo muy bien por qué abrí el blog. Mi hermana número dos, que es la pequeña y por tanto millennial, como sabía que me gusta escribir me dijo que en internet había unas cosas muy fáciles de hacer y de manejar que se llamaban blogs, que yo podía montar uno, poner ahí las cosas que escribía y así me podría leer toda la familia.
Le hice caso y así surgió Lunas Violeta.
Supongo que la primera entrada sería de presentación y no sé si la segunda o la tercera se la dediqué a Pilar Bardem. He consultado el archivo y fue el 27 de febrero de 2008 y en ella la llamo "mujer de ojos grandes" que para mí es sinónimo de unicornia.
Después han seguido muchas entradas, muchos acontecimientos, muchos giros, muchas ausencias, muchas presencias, muchos retornos, muchas huidas y mucho de todo porque dieciocho años es toda una vida. Ya nadie de mi familia lee lo que escribo por aquí y no porque ya no me quieran sino porque se requiere demasiada paciencia para seguir a alguien durante dieciocho años. Aunque ese alguien sea de la familia.
Durante un año mantuve el blog en silencio pero nunca sentí que Lunas Violeta hubiera muerto. Simplemente me había tomado un descanso largo no recuerdo bien por qué o para qué.
Lo que sí me he preguntado muchas veces es por qué este blog es un superviviente, porque paralelos a éste he abierto otros intentando concentrar en ellos un tema determinado y siempre he acabado cerrándolos, sin embargo, Lunas Violeta ha sobrevivido a las tormentas que se han dado en mi vida a lo largo de estos años, a la creación de otros blogs e incluso a las redes sociales más "rápidas", directas e inmediatas como pueden ser Facebook o Instagram.
Me gusta tener un blog donde poder escribir más largo y extenso de lo que permiten otras redes sociales. Facebook lo dejé hace unos años y en Instagram publico algunas de mis fotografías y participo como quizá sepáis en algunos retos, sin embargo, en Lunas Violeta me siento en mi casa .
Hace muchos años quité los comentarios del blog porque si tengo que tener una relación con las personas que me leen quiero que sea con personas que se han tomado la molestia de mandarme un mail.
Así que si alguien que me lee quiere escribirme puede hacerlo a laslunasvioleta@gmail.com
Me hará mucha ilusión saber de ti.
Como me hizo mucha ilusión cuando el otro día una persona me dijo que me leía habitualmente y que tenía una alerta o algo parecido para saber cuándo había una publicación nueva en el blog. La verdad es que me encantó saberlo porque hacía muchísimo tiempo que no encontraba físicamente a nadie que me leyera.
Que después del verano decidiera subir una entrada todos los lunes para tener mayor disciplina conmigo misma me está gustando mucho e incluso me estoy sorprendiendo de mi constancia.
Muchas gracias por leerme.
Y ahora, como ya sabéis que me encanta mezclar churras con merinas, os dejo con una cita que le he robado a mi amiga @carambeland y que no puedo dejar de poner dados los tiempos tan difíciles para la paz que estamos viviendo:
"Otra guerra provocada por hombres blancos capitalistas
y no por mujeres o personas trans o migrantes.
Vaya por Dios, qué cosas".
@carambeland
Y También deciros que estoy leyendo la novela Leer Lolita en Teherán de la escritora iraní Azar Nafisi. La descubrí porque vi la publicidad de la película que tiene el mismo nombre y como vi que estaba basada en un libro, he buscado la novela y la estoy leyendo. Solo con el título ya podéis imaginar la temática.
jueves, 5 de marzo de 2026
La dependienta
lunes, 23 de febrero de 2026
Ese febrerillo tan loco... y tan largo
para el tema del mes de Locos del Clic: El acento rojo
Último lunes de febrero y toca hacer balance en cuanto a libros, pelis y alguna vivencia que otra, así que comenzamos con las pelis:
En primer lugar, he visto Sorda, dirigida por Eva Libertad que tiene varias candidaturas a los Goya y me ha gustado mucho tanto su temática como la forma de enfocarla.
Otra película candidata a los Goya que he visto es Romería, dirigida por Carla Simón y también me ha gustado, tal vez no con la misma intensidad que Sorda pero bastante bien. Su temática me recuerda un poco al trabajo que, según creo, y digo según creo porque todavía no lo he visto, ha hecho Alba Flores sobre su padre. De hecho, una amiga me contó que en un debate sobre Romería estaban Carla Simón y la misma Alba Flores comentando paralelismos de las dos historias.
Sueños en Oslo fue un film que ocupó varias tardes de este febrero porque durante unos días cada vez que intentaba verla cada dos segundos se me paraba y cuando por fin pude verla completa, no me gustó demasiado... creo que son cosas de la ley de Murphy y me lo tomé con humor.
En cuanto a libros, comencé el mes con Los nombres propios, de Marta Jiménez Serrano, y al principio el estilo en que está narrada la novela me gustó mucho pero hacia el final ese mismo estilo, en algunos momentos, se me hizo pesado. Estas son algunas frases que he recopilado de este libro: "La responsabilidad no te gusta a menos que la elijas tú; y en la vida de los hijos uno no elige nada y se responsabiliza de todo". "Tú siempre estás a punto y el mundo se retrasa". "Mamá está todo el tiempo, así que no la ves". "La ansiedad es querer controlar el futuro".
Continué febrero con Comerás flores, de Lucía Solla Sobral y que me recomendó una amiga. Cuando lo empecé me pareció que seguía leyendo el libro de Marta Jiménez Serrano, de hecho, Lucía Solla comenzó a escribir la novela en un taller de escritura impartido por Marta Jiménez, pero luego fui percatándome del estilo diferente de cada una de ellas.
Esta novela refleja muy bien el proceso de degeneración personal cuando se está en una relación violenta auque dicha violencia no sea física. Una frase que rescaté de esta lectura fue: "Supe que la violencia no siempre es evidente ni da pasos como truenos".
El siguiente libro fue Madame Bovari, del que ya he hablado en una entrada anterior y del que apunté estas frases: "La conversación de Carlos era insulsa como una acera de calle" y "Entonces recordó a las heroínas de los libros que había leído y la legión lírica de esas mujeres adúlteras empezó a cantar en su memoria con voces de hermanas que la fascinaban".
Además de películas, lecturas y viento, mucho, mucho, mucho, viento que se llevó muchas ramas de árboles y la mitad del techo del taller del vecino, febrero ha sido el mes en que gracias a los juegos olímpicos de invierno me he enamorado del curling y me he reenganchado al patinaje artísitico, porque en un tiempo fui una fiel seguidora del patinaje artístico y se me desvaneció la ilusión hasta ahora en que me he prometido volver a seguirlo en todas las competiciones anuales. Ya me las he anotado en la agenda.
Y he comenzado a leer una novela muy cortita de una autora japonesa que os contaré la semana que viene, cuando ya sea marzo y hayamos disfrutado de la gala de los Goya.
Seguimos con el blog de los lunes, amigas.
***
Texto: Cris Carrasco García