A veces hablo de:
lunes, 16 de febrero de 2026
Febrero en el reto Un año de película y poema de Mary Oliver
lunes, 12 de enero de 2026
Club de lectura, reencuentro con Virginia Woolf y descubrimiento de Mary Oliver
Volvemos con una poetisa que he conocido esta navidad y con mi último cielo de diciembre de 2025.
La tristeza de estos días por la partida de Bella me ha llevado a refugiarme en mi gran pasión : la literatura, y dentro de ella me he encontrado con Mary Oliver, de quien os dejo algunos poemas aquí abajo. También me he reencontrado con Virginia Woolf porque he leído La señora Dalloway que era la propuesta para el mes de enero de un club de lectura online del que he pasado a formar parte llamado Club de lectura Gilmore & Winona Reader Book Club (lo podéis encontrar en Instagram como @winonareader y allí veréis cómo funciona si os interesa entrar en él). Tiene dos ramas de lectura, una con propuestas más clásicas (Gilmore) y otra con lecturas más actuales pero igual de interesantes (Winona Reader).
La propuesta de enero ha sido La señora Dalloway (vertiente Gilmore) y me ha parecido tan interesante que acabé de leerla anteayer. Como la propuesta de la vertiente Winona Reader de este mes no me atrae, todavía queda mucho enero por delante y el reencuentro con Virginia Woolf ha sido muy enriquecedor, he comenzado a releer Una habitación propia.
Me encanta el estilo de Virginia Woolf y cómo hace de los pensamientos novelas. Me gusta porque en sus libros no suceden muchas cosas pero a la vez ocurren tantos hechos pasados, presentes y simultáneos...
Estos son los poemas que he seleccionado de Mary Oliver:
I.
No me molesten.
Acabo
de nacer.
2.
El dios de la tierra
vino a mí muchas veces y dijo
tantas cosas sabias y deleitables, yo estaba tirada
en el pasto escuchando
su voz de perro
voz de cuervo
voz de rana: ahora
dijo, y también ahora,
y ni una sola vez mencionó siempre.
3.
Una o dos cosas son todo lo que necesitas
para recorrer la laguna azul, la honda
hojarasca de los árboles y las rígidas
flores del relámpago -un profundo
recuerdo del placer, un filoso
conocimiento del dolor-.
4.
¡Pero para soltar la herradura!
Para eso necesitas
una idea.
5.
Justo cuando el calendario empezó a decir verano
salí rápido de la escuela
y crucé los jardines hacia los bosques
y pasé todo el verano olvidando lo que me habían enseñado.
Dos por dos, a ser diligente, etc.,
cómo ser modesta y útil, y cómo triunfar, etc.,
las máquinas y el petróleo y el plástico y el dinero, etc.,
Cuando llegó el otoño ya había empezado a curarme pero me volvieron a convocar
a los polvorientos salones de tiza y a los escritorios, a sentarme y recordar
Cómo el río siguió rodando sus piedritas
cómo cantaron los reyezuelos pese a no tener un centavo en el banco,
cómo las flores solo vestían luz.
Seguimos con el blog de los lunes, amigas.
***
Texto (salvo los poemas): Cris Carrasco García
Traducción de los poemas: María Tobares y Tania Ganitsky
Página de donde se han extraído los poemas: https://www.otroparamo.com
lunes, 10 de noviembre de 2025
Un poema de Jorgelina Soulet
Te vas a quedar sola
con tus plantas
tus gatos
y tus libros
me dijo el último día que la vi
pero hace dos meses
acá
los días transcurren mansos
y un gato duerme al sol
mientras yo
con las manos en la tierra
pienso el poema
que voy a escribir
para contarle
que en esta casa
estamos muy bien
muy felices
los gatos
las plantas
los libros
y yo.
Seguimos con el blog de los lunes, amigas
***
Poema: Jorgelina Soulet
Imagen: Fred Calleri
Texto: Cris Carrasco García
lunes, 6 de octubre de 2025
Tres poemas de la poetisa palestina Fadwa Tuqan (1917-2003)
En las olas
Las caras se desvanecieron en torno nuestro
y todo desapareció
menos el brillo azul
de tus ojos y la llamada
en aquel brillante azul
donde mi corazón
navegó cual barco guiado por las olas.
Las olas nos condujeron
sin límites
y sin resistencia
a que las olas contaran
resumida
en una mirada.
Y la tierra se inundó
con el impulso de la marea, el viento y la lluvia.
Aquella noche
mi jardín se despertó
y los dedos del viento
arrancaron su cercado.
En mi jardín, la hierba,
las flores y los frutos estremecieron
con la danza del viento y la lluvia.
Todo se desvaneció
aquella noche
menos el brillo azul de tus ojos
y la llamada
en el brillante azul
donde mi corazón navegó
cual barco guiado por las olas.
***
Solo quiero estar en su seno
Solo quiero estar en mi tierra,
que me entierren en ella,
fundirme y desvanecerme en su fertilidad
para resucitar siendo hierba en mi tierra.
Resucitar siendo flor
que deshoje un niño crecido
en mi país.
Solo quiero estar en el seno de mi patria
siendo tierra
hierba
o flor.
***
Amo la vida
porque tengo derecho a vivirla.
Amo la tierra porque en ella
está enterrado mi hermano.
Amo el cielo porque en él
todavía vuelan los sueños.
***
Poemas seleccionados de:
@mujerespoetasinternacional
Traducción del árabe: María Luisa Prieto
Imagen: extraída de la página www.poesiaarabe.com
jueves, 17 de marzo de 2022
Dos poemas de Svetlana Aleixievich (poetisa ucraniana , premio Nobel de literatura)
N. York
Nueva York, los edificios crecen
bajo la sombra de otros edificios.
La ciudad es una espiral
no duerme, dicen, somnolientas
sombras del atardecer y más.
La noche ya nos devuelve su cara
y le sonrío a esta virgen puta santa.
Con su velo de diosa cae el alba,
los escalones fríos que llevan sus tacos
y la veo correr en el Central Park,
loca, le digo, no dejes tu cintura
al viento, boca abajo sopla,
arriba el techo vuela estrellas,
un, dos, tres, cuatro pasos resuenan,
los días que no vuelven, vuelan,
la ciudad cruza la acera, un helado,
el frío no inmoviliza las palabras,
la ciudad es de risa, un cuerpo
inmóvil de cera, abrázame,
en el violeta la pared devora el graffiti.
Es el turno, la hora sin emergencia,
no me pidas un epitafio,
ahora quiero bailar.
Imagen: Bansky Art
La sin par
domingo, 19 de septiembre de 2021
Poema de Alda Merini
viernes, 17 de enero de 2020
Dos poemas de Blanca Varela
A lo mejor eres tú mismo el tren que pita y se mete bajo
tierra rumbo al infierno o la estrella de chatarra que te
lleva frente a otro muro lleno de espejos y de gestos,
endiablados gestos sin dueño y tú tras ellos, solo, feliz
propietario de una boca escarlata que muge.
Pega el oído a la tierra que insiste en levantarse y respirar.
Acaríciala como si fuera carne, piel humana capaz de
conmoverte, capaz de rechazarte.
Acepta la espera que no siempre hay lugar en el caos.
Acepta la puerta cerrada, el muro cada vez más alto, el
saltito, la imagen que te saca la lengua.
No te trepes sobre los hombros de los fantasmas que es
ridículo caerse de trasero with music in your soul.
sábado, 23 de noviembre de 2019
Tres poemas de Rupi Kaur
Que veas belleza aquí
no quiere decir
que haya belleza en mí
quiere decir que hay belleza arraigada
tan dentro de ti
que no puedes evitar
verla por todas partes.
jueves, 24 de octubre de 2019
Dos poemas de Murasaki Shikibu (S. X-XI)
ignorando la amenaza de las crueles colinas.
Navega a gran altura
pero de pronto
puede eclipsarse su luz.
Extraída de Pinterest
Envíame palabras
a través de las ocas salvajes
que vuelan al norte,
tan seguido como ellas,
volando pasan las nubes.
Escríbeme constante
miércoles, 25 de septiembre de 2019
Un poema de Rossana Ombres
No me pareces nacido en esta tierra cálida,
porque miras con la plata
de los ojos de los montañeros.
No has sido mi maestro de escuela
en uno de esos pueblos míos
donde el frío tiene un alegre perfume:
no me has enseñado los mares y las tierras,
no me has enseñado límites
ni el nombre de los colores.
No te he traído nunca, en tu fiesta
-como hacen donde nací-
una pareja de palomas
o un ramillete de dalias:
ni te he pedido nunca las notas
con la cabeza baja
temblando como los tilos del verano.
Y sin embargo, cuanto te veo en la mesa
y dejas el bolígrafo
y quieres escuchar,
me siento ávida
del titilar de la tinta
sobre una tierra sin fronteras.
Tú me llevas al viaje desconocido
de la primera palabra negra
sobre el cuaderno nuevo.
Rossana Ombres
Imagen: Jessie Wilcox Smith
lunes, 8 de abril de 2019
Dos poemas de Anna Ajmatova
No la llevamos en oscuros amuletos,
ni escribimos arrebatados suspiros sobre ella,
no perturba nuestro amargo sueño,
ni nos parece el paraíso prometido.
En nuestra alma no la convertimos
en objeto que se compra o se vende.
Por ella, enfermos, indigentes, errantes
ni siquiera la recordamos.
Sí, para nosotros es tierra en los zapatos.
Sí, para nosotros es piedra entre los dientes.
Y molemos, arrancamos, aplastamos
esa tierra que con nada se mezcla.
Pero en ella yacemos y somos ella,
y por eso, dichosos, la llamamos nuestra.
Versión de María Fernanda Palacio
lunes, 18 de febrero de 2019
Dos poemas de Begoña Abad
domingo, 28 de enero de 2018
Tres poemas de Claribel Alegría
Todos los que amo
están en ti
y tú
en todo lo que amo.
jueves, 28 de diciembre de 2017
Tres poemas de Mía Gallegos
VIII
Vivir, ya he dicho:
tener entre las manos un fajo de papeles:
un lápiz, libros, dibujos, sueños.
El alma al descubierto,
vulnerable.
Estar así. Beberse a uno mismo.
Sollozar.
Tomarse el invierno para tejer
una mansión de lino
vigilantes los senos
escondidos en la piel.
Vibrar.
Repasar las camisas, acomodar los sueños,
dejar en perfecta armonía los clavos, la canela,
el azúcar y los aromas.
Dejar el alma al despoblado,
musitar pequeños versos de Sor Juana,
olvidar castigos y derrotas.
Recordar el olor de un verano en Guanacaste.
Fruncir el ceño por placer,
sonreír por malicia.
Vivir,
acomodada entre sombras
aniñando los ojos
y olvidar, olvidar.
miércoles, 10 de mayo de 2017
Tres poemas de Martina Brisac
perdida, en un valle de espigas infinito.
Me pregunto si has danzado alguna vez,
entre el tumulto silencioso de sus tallos,
o alguna vez fuiste otra cosa diferente a ti,
algo parecido al niño que cabalga la hierba
o el remoto azul con alma de pájaro.
Dime ¿era eso libertad, o es el precio de crear
lo que hace inabarcable el mundo?
jueves, 27 de abril de 2017
Dos poemas de Christina Georgina Rossetti ( 1830-1894)
Cuando esté muerta, mi amor,
no cantes tristes canciones para mí,
no plantes rosas en mi cabeza
ni sombríos cipreses.
Sé la hierba verde sobre mí,
con rocíos y gotas mójame;
y si te marchitas, recuerda,
y si te marchitas, olvida.
Ya no veré las sombras,
no sentiré la lluvia,
no escucharé al ruiseñor
cantando su dolor.
Y soñando a través del crepúsculo
que no crece ni desciende,
felizmente recordaré,
felizmente olvidaré.
lunes, 23 de enero de 2017
Historia de una pasión
jueves, 19 de enero de 2017
Therigatha
viernes, 9 de diciembre de 2016
Poemas de Rupi Kaur
martes, 15 de noviembre de 2016
Cuatro tankas de Izumi Shikibu
Esta noche
sin nadie a quién esperar,
¿ por qué mis pensamientos
se ahondan
junto al atardecer?
¿ Qué sucede
con esta hora de crepúsculo?
Aun el sonido
de una brisa casi imperceptible
traspasa el corazón.

















