Volvemos con una poetisa que he conocido esta navidad y con mi último cielo de diciembre de 2025.
La tristeza de estos días por la partida de Bella me ha llevado a refugiarme en mi gran pasión : la literatura, y dentro de ella me he encontrado con Mary Oliver, de quien os dejo algunos poemas aquí abajo. También me he reencontrado con Virginia Woolf porque he leído La señora Dalloway que era la propuesta para el mes de enero de un club de lectura online del que he pasado a formar parte llamado Club de lectura Gilmore & Winona Reader Book Club (lo podéis encontrar en Instagram como @winonareader y allí veréis cómo funciona si os interesa entrar en él). Tiene dos ramas de lectura, una con propuestas más clásicas (Gilmore) y otra con lecturas más actuales pero igual de interesantes (Winona Reader).
La propuesta de enero ha sido La señora Dalloway (vertiente Gilmore) y me ha parecido tan interesante que acabé de leerla anteayer. Como la propuesta de la vertiente Winona Reader de este mes no me atrae, todavía queda mucho enero por delante y el reencuentro con Virginia Woolf ha sido muy enriquecedor, he comenzado a releer Una habitación propia.
Me encanta el estilo de Virginia Woolf y cómo hace de los pensamientos novelas. Me gusta porque en sus libros no suceden muchas cosas pero a la vez ocurren tantos hechos pasados, presentes y simultáneos...
Estos son los poemas que he seleccionado de Mary Oliver:
I.
No me molesten.
Acabo
de nacer.
2.
El dios de la tierra
vino a mí muchas veces y dijo
tantas cosas sabias y deleitables, yo estaba tirada
en el pasto escuchando
su voz de perro
voz de cuervo
voz de rana: ahora
dijo, y también ahora,
y ni una sola vez mencionó siempre.
3.
Una o dos cosas son todo lo que necesitas
para recorrer la laguna azul, la honda
hojarasca de los árboles y las rígidas
flores del relámpago -un profundo
recuerdo del placer, un filoso
conocimiento del dolor-.
4.
¡Pero para soltar la herradura!
Para eso necesitas
una idea.
5.
Justo cuando el calendario empezó a decir verano
salí rápido de la escuela
y crucé los jardines hacia los bosques
y pasé todo el verano olvidando lo que me habían enseñado.
Dos por dos, a ser diligente, etc.,
cómo ser modesta y útil, y cómo triunfar, etc.,
las máquinas y el petróleo y el plástico y el dinero, etc.,
Cuando llegó el otoño ya había empezado a curarme pero me volvieron a convocar
a los polvorientos salones de tiza y a los escritorios, a sentarme y recordar
Cómo el río siguió rodando sus piedritas
cómo cantaron los reyezuelos pese a no tener un centavo en el banco,
cómo las flores solo vestían luz.
Seguimos con el blog de los lunes, amigas.
***
Texto (salvo los poemas): Cris Carrasco García
Traducción de los poemas: María Tobares y Tania Ganitsky
Página de donde se han extraído los poemas: https://www.otroparamo.com


















