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lunes, 22 de junio de 2026

Desde la distancia: Sexo en NY

 

Imagen: Extraída de Internet

Parece que con el estreno de la serie And just like that, se ha puesto de moda analizar y volver a ver Sexo en Nueva York y Amore y yo nos hemos apuntado a esa moda. 
No hemos visto ni pensamos ver And just like that porque, como dice Sabina: "Al lugar donde fuiste feliz no debieras tratar de volver". 
Quizá por eso comprendemos las críticas negativas a And just like that, porque, quizá, esta serie, como las dos películas que la precedieron, no son más que un intento de volver a ese lugar donde fuimos felices y que... no volverá. 

Samantha, Charlotte, Miranda y Carrie...

Tres amigas circulando por Manhattan sin problemas de llegar a fin de mes, disfrutando de todos los garitos de la ciudad y relacionándose con los hombres en lo que podíamos llamar algo así como : "Voy y vengo y en el camino me entretengo". 

Todas dicen que quieren tener relaciones como los hombres (los hombres de los dos mil), es decir, con sexo pero que no involucren sentimientos, pero todas acaban mezclando sentimientos en esas relaciones que, supuestamente, son solo sexuales. 

La historia de Carrie con Mister Big es la típica en la que muchas nos sentimos identificadas.
Quizá por eso tuvo tanto éxito en su día. Aunque ellas eran unas treintañeras ricas de Manhattan, todas nos sentíamos identificadas con sus relaciones con los hombres y su búsqueda de la felicidad. 
Porque lo que buscan las cuatro, cada una a su manera, es ser felices.
Y ser felices con alguien a su lado. 

Algo que me llama la atención después de tantos años es la cantidad de comida "basura" que comen en la serie y son unas chicas tan monas y delgaditas. Además, Carrie fuma como un carretero y todas beben como cosacos. Entonces no estaba mal visto que los personajes de las series se comportaran así. Daba veracidad a la trama. 

Y fuera de tanta veracidad, estaba la fantasía de que una mujer de treinta y pocos años pudiera vivir en un apartamento de Manhattan, comprarse Manolos Blanik, hacer alguna que otra excursión a los Hamptons, salir de fiesta casi todos los días y codearse con los más granado de la sociedad neoyorkina del momento, escribiendo una columna semanal en un periódico. Todo un milagro. 
Pero, sinceramente, para verdad ya tenemos la vida real. 

Lo que más me gustó en su día y me sigue gustando de Sexo en NY es la amistad entre las cuatro mujeres. En el tiempo en que vi la serie, yo andaba reconstruyéndome y en esa reconstrucción comencé a apreciar la amistad con las mujeres que me rodeaban y esta serie me confirmó que este valor comenzaba a ser y con el tiempo se transformaría en un puntal de mi vida: necesito tener amigas con las que compartir la vida y a quien querer. 

Volver a ver Sexo en NY me está haciendo recordar cómo era yo y qué pensaba entonces de las relaciones de pareja y el sexo y me está haciendo comparar qué pienso ahora de las relaciones y del sexo. 
Ante ésto, he de reconocer que noto que ha pasado el tiempo y que ha habido una justa evolución.
El balance es positivo tanto para mí como para Samantha, Miranda, Charlotte y Carrie.


Seguimos con el blog de los lunes, amigas. 

***
Texto: Cris Carrasco García















lunes, 15 de junio de 2026

Lighthouse

 


Imagen: Fred Calleri


otro lunes que me paso por aquí con la gripe superada pero que me ha dejado una tos de perro que no sé qué hacer con ella porque ya he acabado con las existencias de jengibre natural de la herboristería, con el jarabe de hierbas de la farmacia, el otro jarabe de hierbas de la otra herboristería, me he tomado tres cajas de Septolete y el sofá está pensando en cobrarme un alquiler. 

Eso sin contar con que hace dos semanas, cuando estaba en pleno subidón gripal, debía haber comenzado un curso sobre historia del arte en el paisaje urbano de Valencia, pero ¿dónde iba yo con lo que tenía encima? Y la semana pasada estaba agotada y pasado mañana, pues con esta tos no me veo interrumpiendo las explicaciones de la profesora cada dos por tres... en fin, que creo que el curso de arte tendrá que esperar mejores estados de salud. 

Ahora, pasando a otra cosa, que esto ya me aburre ( me aburre hablar de la gripe y de mi tos, pero me encanta estar aquí contandoos cosillas), ¿habéis visto que he puesto una ilustración veraniega de Fred Calleri? Es que ya echaba de menos colgar algo por aquí de este hombre que tanto me gusta (sus pinturas, no él, básicamente, porque no le conozco) y he aprovechado que el otro día aprendí que en inglés faro es lightouse, que traducido literalmente sería casa de luz. Esto me inspiró un poema, ¡síiiii! ¡un poema después de tanto tiempo! que os dejo aquí abajo y , como os decía, aprovechando que a Fred Calleri también parece que le gustan los faros porque en muchas de sus ilustraciones aparece alguno, he decidido poner luz a mi poema con una de sus pinturas. 

LIGHTHOUSE

Casa de luz

que alumbra la noche

sobre un mar alegre

por su destello claro.


Volveremos (algún día)

a un hogar resplandeciente

como los barcos vuelven

al puerto

donde un faro espera.


Seguimos con el blog de los lunes, amigas.

***

Texto y poema: Cris Carrasco García



lunes, 1 de junio de 2026

Este lunes me paso rápido por aquí porque...

Imagen: Cris Carrasco García


Este lunes me paso rápido por aquí porque... ¡tengo gripe y estoy que me caigo!

Entre fiebre y febrícula he recordado que no os enseñé la foto que hice para el año de cine de Objetivo Femenino del mes de abril. La película propuesta fue El pájaro de la felicidad, de Pilar Miró y creo que ya os conté que estuve a punto de sufrir un síndrome de Stendal cuando la vi. Bueno, pues la foto que hice fue la que está aquí arriba y que alguien ha calificado de "desconcertante en un principio pero muy representativa si se analiza". Me parece bien. 

Y este mes de mayo, la película propuesta fue Retrato de una mujer en llamas. Un film delicado y detallista para el que he hecho esta foto: 
Imagen: Cris Carrasco García

Siempre me han gustado los mensajes secretos en el arte, como por ejemplo cuando cuentan que algunos pintores eran masones y en algunos de sus cuadros pintaban símbolos de la logia masónica a la que pertenecían, o cuando me contaron que el poeta Vicent Andrés Estellés, en algunos de los versos de sus poemas mandaba mensajes que solo él y su esposa entendían.
Bueno, pues en esta película, el número 28 tiene un significado muy especial para las dos protagonistas y eso es lo que he querido reflejar en la fotografía. 

Y ya me voy .
Pero ¿quién coge la gripe a finales de mayo, por Dios? 
Pues yo, sin ir más lejos. 

Seguimos con el blog de los lunes, amigas. 

***
Texto: Cris Carrasco García


 

lunes, 25 de mayo de 2026

Mayo trajo un viaje especial

 


Imagen: Cris Carrasco García

Se acaba mayo, y el mes que comenzó con algo inquietante, incertidumbre y ansiedad, termina con el relato de dos acontecimientos bellos:

El primero es que por primera vez en mi vida vi un doble arcoiris completo. Exactamente el domingo pasado.

El segundo, fue que Amore y yo tuvimos que ir a Barcelona para que Amore se hiciera el carnet de identidad electrónico italiano. Han tardado casi un año en darnos fecha en el consulado pero por fin en abril nos citaron para la semana pasada. 

Viaje relámpago, sí, pero muy bien aprovechado. 

Nos alojamos en casa de un amigo y estos dos días han supuesto una ruptura total con la rutina. Nos hemos sumergido en la enorme multiculturalidad del barrio donde vive nuestro amigo y que parece anclado en los 70. Nos hemos impregnado de los aromas de las comidas árabes, indias, chinas, pakistaníes, latinas y de tantos otros lugares que llegaban hasta nosotras,  nos hemos sorprendido con los productos de tantos bazares y tiendas. Hemos sonreído ante la imagen de peluquerías con secadores de décadas pasadas pero aún en uso. Un hervidero multicolor y un trasiego incesante arriba y abajo de culturas caminantes viviendo en las mismas calles.

Entramos en un bar con las paredes forradas de cuadros en los que había folios escritos a lápiz- con tachones de lo que parecían ser poemas en sucio y fotografías en blanco y negro de grupos de jóvenes de hace varias décadas. No recuerdo el nombre del bar ¡cuánto lo siento!

Nos perdimos buscando la línea del metro que necesitábamos para ir a la Estació del Nord y aparecimos en Rambla Catalunya. Cuando por fin encontramos la línea, bajamos en Arc de Triomf y buscamos un bar para comer. Pedimos un bocadillo de tortilla francesa con pan a la catalana y se convirtió en uno de los bocadillos más buenos y más grandes que he comido en mi vida. De este bar sí recuerdo el nombre: Bar Nápoles, porque está en la calle Nápoles. 

Y para acabar la recolección de anécdotas, cuando Amore le entregó los papeles al funcionario del consulado, éste se le quedó mirando y le dijo: " Yo le hice a usted el pasaporte hace unos meses", y Amore, bajo los efectos de la alucinación, le respondió que se había hecho el pasaporte hace poco por miedo a que le caducara el carnet antiguo antes de que le dieran fecha para renovarlo, y él dijo: " Sí, mire, le hice el pasaporte en marzo. Hago muchos, pero hay caras que se me quedan".

¡Vaya!.

Y con nuestro amigo, mi amigo, el de hace tanto tiempo, con el que compartimos tanto, hemos hablado de divinidades y humanidades. Trivialidades y profundidades. Estamos lejos en el espacio pero muy cerca en el alma y  menos de dos días bastan para tener esa certeza.

Todo ha sido generoso y acogedor.

A veces, la vida, cuando haces malabares sobre una cuerda floja, hurde una trama para evidenciar verdades y magias. 

Barcelona, mi ciudad iniciática, mi ciudad de comienzos y de finales, tan bella como siempre. 

Gracias, por acogerme una vez más. 

Gracias, por enseñarme una vez más.

Te quiero mucho. 


Seguimos con el blog de los lunes, amigas. 

***

Texto: Cris Carrasco García



lunes, 18 de mayo de 2026

La casa de los espíritus y aquellos recuerdos

 

Imagen: Cris Carrasco García

Os escribo con el corazón nonmovido por la nostalgia y la ternura porque acabo de terminar de ver la miniserie que se ha hecho sobre la novela de Isabel Allende La casa de los espíritus. 

Me ha encantado. Aunque la novela la habré leído unas tres veces más o menos, la serie me ha tenido enganchada a la pantalla cada uno de sus ocho capìtulos. 

La casa de los espíritus es una novela muy especial para mí. 

La primera vez que la leí fue hace cerca de veinticinco años y en aquel tiempo yo caminaba por un sendero de búsqueda  y sanación personal después de un divorcio.

Me había planteado ser escritora y cuando leí el libro pensé ¿Qué novela voy a hacer si el libro que me hubiera gustado escribir ya está escrito? 

Después de La casa de los espíritus he leído muchos libros de ficción y de no ficción, relatos, ensayos... pero ninguno, y digo ninguno, me ha dejado esa sensación de Ésto es lo que yo hubiera querido escribir. Bueno, siendo sincera, había sentido años antes esa sensación siendo adolescente cuando leí La Plaça del diamant, de Mercè Rodoreda. 

Pero después de estas dos novelas, con ninguna más. 

Hoy, desde la madurez y el realismo, sé que nunca escribiré una novela parecida remotamente ni a La casa de los espíritus ni a La plaça del Diamant. Es más, creo que nunca escribiré una novela. 

Poco tiempo después de leer La casa de los espíritus vi la película y me gustó bastante, aunque se saltaba una generación, pero se lo perdoné porque aún así la película dura dos horas y media y estaba protagonizada por Meryl Streep, Winona Ryder y Antonio Banderas, entre otr@s. 

Creo que la serie me ha gustado más porque profundiza en los pequeños detalles de la novela y porque en la película estaba muy bien este elenco de actores y actrices pero todo el mundo era blanco y la mayoría incluso rubi@s y de ojos claros. Sin embargo, la serie ha respetado los rasgos físicos, color de piel y acento. Todo mucho más real, porque no olvidemos que la acción se desarrolla en Chile. 

El personaje de Clara siempre ha sido uno de mis favoritos dentro de la literatura. Hubo un tiempo en que pasaba algunos días del verano en Moraira, un pueblecito de Alicante, y cerca de la casa donde nos invitaban unos amigos a pasar esos días, en la fachada de otro chalet, se leía Del Valle, escrito con letras de hierro forjado. Cada vez que pasaba por delante me acordaba de Clara del Valle y su clarividencia y su fuerza.

También comencé a escribir un diario imitando los "cuadernos de escribir la vida" que escribía Clara. Dejé de hacerlo durante unos años y el veintitrés de marzo de dos mil catorce recomencé más en serio un diario en un cuaderno Moleskine que me habían regalado años antes mi cuñado y mi cuñada de Italia. 

Comienza Así: 

23 de marzo de 2014.

Sol y viento. 

Hoy, domingo, a las 11:25 comienzo este diario. En el ordenador canta gianna Nannini "Fotoromanza" y Gianna, la de aquí, la de casa, arregla el baúl de leña. Bebo un té de bergamota ,el "té de Milán", y lo llamo así porque la primera vez que lo probé fue en casa de Valentina...".

Hoy en día sigo con el diario y ya son siete los cuadernos que he llenado. 

La frase con la que comienza La casa de los espíritus siempre será uno de mis comienzos de novela favoritos, una apertura a la magia, los espíritus y un mundo entrelazado con la búsqueda de mí misma, un Érase una vez que abre la puerta a todo el poder de Clara Del Valle y lo que esta novela me transmitió:

"Barrabás llegó a la familia por vía marítima, anotó la niña Clara con su delicada caligrafía".


Seguimos con el blog de los lunes, amigas. 

***

Texto: Cris Carrasco García







lunes, 11 de mayo de 2026

Música para la tempestad

Imagen: Cris Carrasco García
 
Deseo pedir disculpas si alguna de vosotras se quedó esperándome el lunes pasado. 
El final de abril fue inesperado y provocó en mí un estado de ansiedad que me desestabilizó además de crear un clima de incertidumbre. 

Todas (o casi todas) sabemos lo mal que las personas neurodivergentes lidiamos con la incertidumbre. 
Han sido noches de dormir poco y mal, de intranquilidad y desasosiego. 
Y todavía andamos ahí pero con un poco más de calma. 

Lo bueno de todo ésto es que ya sabemos que la oscuridad siempre viene acompañada de un poco de luz y en este trayecto la luz está siendo Radio Clásica
Por supuesto que sabía de la existencia de Radio Clásica, pero una noche, sumida en la ansiedad, sentí que necesitaba escuchar música. Y que esa música estuviera acompañada de voz humana. Eran las dos de la madrugada, más o menos. 

Entonces recordé Radio Clásica y me metí de lleno en ella. Hasta estos días se pueden contar con los dedos de una mano las veces que había escuchado esta emisora, pero se ha convertido en el bálsamo que me ayuda a calmar la mente cuando en las madrugadas se empeña en montar escenas apocalípticas o cuando abro los ojos por la mañana y la bocanada de nuevo día viene con sensación de falta de aire. 

Gracias a esta emisora he profundizado en la obra de Bach (una de las cosas que he aprendido es que en alemán, Bach significa arroyo ¡qué bonito!) y dentro de la obra de Bach he conocido, disfrutado y me he emocionado con La pasión según San Mateo... ¡qué preciosidad! Me eriza la piel cada vez que la escucho. 

La música y la espiritualidad unidas me conducen a lugares de paz donde el miedo se evapora.

Mil gracias por seguir ahí. Aunque no estuve, me acordé de vosotras. 

Me acordé mucho.

Seguimos con el blog de los lunes, amigas. 

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Texto: Cris Carrasco García

lunes, 13 de abril de 2026

No es el sitio de mi recreo

 

Imagen: Fred Calleri

Os saludo este último lunes con el que por aquí ponemos punto y final a las vacaciones de pascua.  Habrá quien se asombre y diga :"¿todavía con las pascuas?", pues sí, es que por estas latitudes las vacaciones escolares de semana santa comienzan el jueves santo y terminan hoy, San Vicente.  

Hablando de vacaciones y escolares, el otro día mis ojos tropezaron en Facebook con el grupo de exalumnos del que fue mi colegio y aunque no soy miembra (sí,he puesto miembra a conciencia), anduve por ahí dentro cotilleando como hacía lady Whistledown en los bailes de la alta sociedad londinense.

Me enteré de que alguna profesora que en su día me hizo la vida imposible y algún profesor cuya única enseñanza que tengo por valiosa fue cuando le dijo a un niño : "¿Tú sabes lo que es el poder? Pues mientras estés en mi clase, el poder lo tengo yo ¿te enteras? " fallecieron hace un tiempo. 

No me extrañó que ya no poblaran el mundo de los vivos, lo que me extrañó fue leer los comentarios de antiguos compañeros y compañeras con frases del tipo: "Era un gran profesor", "Fue el maestro que más me enseñó"...

A veces he encontrado a estos mismos compañeros o compañeras por la calle y recordando viejos tiempos no me han hecho ninguno de esos comentarios precisamente. Más bien todo lo contrario. 

Me alegré de no pertenecer a ese grupo de exalumnos y de no ir a las cenas que todavía se convocan. 

Mi colegio no se podría calificar de democrático, precisamente. Aunque lo dejé para ir al instituto en 1986, en ese tiempo todavía no había llegado a él ni la transición. Los castigos eran ejemplares, ponernos cara a la pared era el pan de cada día, las clases de religión, obligatorias, alguna que otra maestra nos decía que nunca había que hacer huelga, en octavo nos tenían separados a los chicos y a las chicas por una hilera de pupitres vacíos y en los recreos siempre había algún profesor vigilando que no habláramos con nadie del otro sexo... y así suma y sigue...

No entiendo por qué tanta condolencia ante alguien que nos hizo tanto daño y fue la causa de tantas pesadillas. Tampoco entiendo qué fue lo que me llevó a adentrarme en ese grupo de Facebook y cotillear. 

Los laberintos del subconsciente son muy extraños. 

O tal vez sea que sigo sanando aquellas heridas y el grupo de exalumnos era una manera de volver a aquel lugar. 

No lo sé. Pero me dolió demasiado. Las dictaduras (y mis años escolares los recuerdo como una dictadura) siempre dejan un reguero de víctimas y un reguero de seres que aunque sepan que aquello estaba mal se esfuerzan por querer recordar que todo estuvo bien. 

Que la maestra no te pegaba con un palo.
Que nadie te gritaba cuando no conseguías recordar cuánto son tres por dos.
Que en los recreos jugabas al balón o a la goma y que nadie te hacía bullyng. 
Que la maestra te protegía y no era la principal agresora. 

Pero no fue así. 

Y por eso, cuando oigo la canción El sitio de mi recreo, siempre pienso que en aquel lugar no está mi sitio ni mucho menos mi recreo. 

Reclamo el derecho a decir que muchas veces el tiempo de la infancia no es un tiempo ideal.

Quizá por aquello que viví me alegro cuando caen los dictadores.

¡Enhorabuena, Hungría!

Seguimos con el blog de los lunes, amigas.
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Texto: Cris Carrasco García





lunes, 6 de abril de 2026

El libro que me ha llegado tanto

 

Imagen: Portada de la novela

Hola en este lunes de pascua festivo por aquí y por algunos lugares más.

Hoy, como os prometí, quiero hablaros de una novela que me ha dado la vuelta del revés como hacía mucho tiempo ninguna lectura me la daba: Leer Lolita en Teherán, de la escritora iraní Azar Nafisi.

La verdad es que no sé muy bien por dónde empezar, así que lo haré por el principio. La descubrí cuando vi en Movistar que había una película con el mismo nombre y el trailer me sedujo. En él leí que la película estaba basada en la novela del mismo nombre y decidí buscar la novela porque pensé que si solo el trailer del film me había atraído, tal vez la lectura de la novela me gustaría todavía más. 

Y no me ha defraudado en absoluto. Es una ficción autobiográfica en la que la autora nos cuenta su experiencia cuando dimitió como profesora en la universidad de Teherán y comenzó a dar un taller de literatura a un grupo de mujeres que habían sido sus alumnas más aventajadas. Este taller, clandestino, por supuesto, se prolongó durante años y lo realizaban en su casa todos los jueves hasta que la situación en Irán se le hizo insostenible a Azar nafisi y decidió exiliarse en Estados unidos. 

El libro es una reflexión constante sobre la historia más reciente de Irán, las diferentes situaciones personales de las mujeres que forman el taller de literatura, la psicología más oculta de los personajes que aparecen en las novelas que leen y analizan con preción de cirujanas hábiles y sabias y las reflexiones filosóficas que todas ellas plantean. 

El libro también nos describe cómo se las arreglan estas mujeres que viven controladas hasta en sus más mínimos gestos para escapar a este control impuesto por los hombres y sobre todo por los hombres fanáticos de una religiosidad mal entendida y utilizada para someter y castigar. 

Leer Lotita en Teherán es un libro duro, pero también es una novela que invita a la reflexión y al análisis profundo no solo de las sociedades musulmanas sino también de las occidentales.

Pienso que toda persona que se considere una buena lectora, debería leer los análisis que Azar Nafisi realiza a las distintas novelas que se van trabajando en el libro. Se adentra tran profundamente en la trama, personajes y ambientes que novelas que ya has leído, vuelves a tener la curiosidad de releerlas desde el punto de vista que ella propone. 

Como muestra, os dejo algunas de las muchísimas citas que saqué de Leer Lolita en Teherán: "Lo que buscamos en la ficción no es la realidad, sino la manifestación de la verdad". "El color del té y su delicado aroma dicen mucho sobre la habilidad de quien lo prepara". "Es un héroe porque se niega a ser como los demás y debe refugiarse en su interior para sobrevivir". "Para poder sobrevivir debíamos burlarnos de nuestra propia desgracia (...) esa fue una de las razones por las que el arte y la literatura pasaron a ser tan importantes en nuestras vidas, no como un lujo sino como una necesidad". "Toda gran obra de arte es un acto de insubordinación, contra las tradiciones, los horrores e infidelidades de la vida. La perfección y la belleza de la vida se rebelan contra la fealdad y la miseria del tema. Por eso nos gusta Madame Bovary y lloramos por Emma: por eso leemos Lolita con avidez, mientras nuestro corazón se rompe por la pequeña , vulgar, poética y provocadora heroína huérfana".

Por mi parte y desde una perspectiva más íntima, Leer Lolita en Teherán ha hecho que resurja en mí el deseo de volver a escribir y ando comenzando un algo que no sé dónde llegará pero que tiene la perspectiva de una aventura autobiográfica... 


Seguimos con el blog de los lunes, amigas.

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Texto: Cris Carrasco García


lunes, 30 de marzo de 2026

Marzo el explosivo


Último lunes de marzo y como sabéis, toca resumen de mes. 

Empezamos con papeleos y burocracias y formularios y ansiedades y Creí que ésto era para abril pero resulta que es para marzo y lo enviamos por correo postal pero ¿a qué dirección? Vale, pues mejor lo enviamos telemáticamente, pero no puedo escribir en el formulario pues llama a Laamigaparatodo y Laamigaparatodo que llega, lo arregla y mandado el papeleo y descanso. 

Descansando de la burocracia empezaron las fallas con buen tiempo y los petardos de siempre y caminando por el pasillo de casa de mi madre encontré la enagua del traje de fallera de mi hermana puesta en una silla encima de la cama para mantener la huecor (¿huecor existe? No lo sé pero se entiende ¿no?), le daba la luz de primera hora de la tarde y pensé Ostras qué foto tan chula y fui al comedor a buscar el móvil e hice esta foto que me gusta mucho, la verdad. Mi hermana número dos es la única de la familia que es fallera pero lo es por toda la familia que no lo somos. Vamos, que le encanta. A mí no. A mí de las fallas solo me gustan los buñuelos. Y me comí unos cuantos pero estaba tan entretenida gozándolos que se me olvidó hacer foto. 

Imagen: Cris Carrasco García

Entre buñuelos, petardos y fotos de enaguas, acabé la novela Leer Lolita en Teherán y el comentario me lo dejo para una entrada especial que le pienso hacer porque se lo merece. Ahí lo dejo.

Conocí también una página en Instagram que me llevó a una página Web que me llevó a rellenar mis datos para que me manden su newsletter porque me encantan las newsletter. Es como si alguien a quien admiras te hablara solo a ti y creo que por eso me gusta. Pues la página en cuestión se llama Filmtopia y está especializada en la divulgación de cine hecho por mujeres. Me he hecho un perfil en su página y así tengo derecho a leer cada mes cinco artículos gratis. Un lujo. Por ahora solo he leído uno pero ya iré leyendo, ya *.

Y así ha ido transcurriendo el mes con La teta asustada, película de la que os hablé en la anterior entrada, la serie Anatomía de un instante que me encantó cómo disecciona un momento de la transición política española y el asombroso parecido de los actores con muchos de los políticos de entonces. 

En medio de todo ésto me entero de que Stanley Kubrick, sí, el de La naranja mecánica... etc... etc..., nunca fue a una escuela de cine ni nada parecido y que comenzó como fotógrafo ¡anda, qué cosas! ésto hace que la soñadora que me habita se pregunte ¿Entonces yo algún día podré rodar una película? Y la malvada que también me habita le responda ¿Estás segura que comes buñuelos y no setas alucinógenas?

 También profundizo en el conocimiento de la patinadora Kaori Sakamoto y definitivamente me reengancho al patinaje artístico con el mundial. Aunque Kaori se ha retirado justo en este mundial ¡cachis!!!

Merodeando en Instagram conozco a Esther Nieto, una ilustradora afincada en Canarias que me invita a reflexionar y le propongo poner una viñeta suya en mi blog ¡me dice que sí! y encima me dice que soy muy amable. 

Yo, amble. Cuando es ella la que me deja publicar su arte. El mundo al revés.

Le dije La publicaré el lunes. Y ella me respondió Perfecto. No creo que bajen los precios de aquí a entonces. 
Me reí y me preocupé. Justo lo mismo que me había pasado con su viñeta. 

No sabía que una podía sonreír y preocuparse al mismo tiempo, pero mira, sí se puede. 



                                                                     Imagen: Esther Nieto
      @esthernietodibujos

Os voy dejando.

Hoy he publicado la entrada más tarde poque, como os dije hace unas semanas, suelo escribir el blog de los lunes el domingo por la tarde pero ayer estuve viendo la cuarta temporada de Los Bridgerton, que me encantó, por cierto, así que esta entrada os la sirvo con aroma a calentito de horno. Como el pan que hacían vuestras abuelas en el pueblo.

Seguimos con el blog de los lunes, amigas

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*No es publicidad pagada. No recibo dinero por publicitar a nadie. Lo hago porque me gusta y porque pienso que las mujeres tenemos que ayudarnos unas a otras en todo lo que podamos. 

Texto: Cris Carrasco García

lunes, 16 de marzo de 2026

Muy consciente y terapéutico

 

Imagen: Catherine Chauloux

Un porcentaje muy alto de las ofertas de formación no solo en fotografía sino también en otros ámbitos artísticos incluyen el adjetivo consciente: literatura consciente, escritura consciente, pintura consciente, fotografía consciente y cualquier día estoy segura de que nos ofertarán algo así como un viaje consciente  a saturno para pasear con unicornios conscientes.

Y lo mismo ocurre con el apellido "terapéutico". Existen en el mercado un millón de cursos de fotografía terapéutica, pintura terapéutica y hasta cine terapéutico, que, por cierto, no me he molestado en saber en qué consiste. 

Este tipo de cursos conscientes o terapéuticos suelen estar enfocados a mujeres, y yo me pregunto: ¿Se supone que las mujeres debemos estar siempre autoanalizándonos, mirando qué sentimos, por qué, cómo cuándo, sanando heridas y plasmándolo todo en nuestro arte? ¿Acaso cualquier forma de arte desde las pinturas rupestres no es consciente, no es autoconocimiento, no refleja conflictos, dudas, deseos y toda la gama de emociones que envuelven al ser humano?

Yo quiero fotografiar porque me gusta y escribir porque me gusta y me supone un desahogo. 

En el momento en que me supone un desahogo se convierte en terapéutico y he escrito desde que me enseñaron a escribir y he llevado muchos diarios a lo largo de mi vida sin que nadie me diga cómo tengo que escribirlo para que sea consciente o terapéutico. 

Escribir, en sí, ya es terapia. Y pintar por el mero hecho de pintar. Y fotografiar por el mero hecho de fotografiar. 

Y para terminar aquí os dejo con una fotografía que hice ayer. En realidad hice tres a un mismo paisaje de tres formas distintas. ¿Por qué las hice? Porque me gustó la casa en ruinas y la escalera donde han crecido hierba y florecitas. Ni consciente ni terapéutico. 

Aunque pensándolo bien, que me gustara la escalera de hierbas y florecitas ¿es consciente? Y al fotografiarla ¿es terapéutico? 

Pues no lo sé. Lo único que sé es que escribir me llena y fotografiar también. 

Lo demás se lo dejo a la psicología, que para eso está.


 Imagen: Cris Carrasco García

Seguimos con el blog de los lunes, amigas. 

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Texto: Cris Carrasco García









lunes, 9 de marzo de 2026

Mayor de edad y mezclando churras con merinas

 

Imagen: Shamsia Hassani. Grafitera afgana

Mi blog cumple dieciocho años. Nació en 2008, año nefasto en que estalló la burbuja inmobiliaria y comenzó una crisis económica (la enésima en mi vida).

Recuerdo muy bien por qué abrí el blog.  Mi hermana número dos, que es la pequeña y por tanto millennial, como sabía que me gusta escribir me dijo que en internet había unas cosas muy fáciles de hacer y de manejar que se llamaban blogs, que yo podía montar uno, poner ahí las cosas que escribía y así me podría leer toda la familia. 

Le hice caso y así surgió Lunas Violeta. 

Supongo que la primera entrada sería de presentación y no sé si la segunda o la tercera se la dediqué a Pilar Bardem. He consultado el archivo y fue el 27 de febrero de 2008 y en ella la llamo "mujer de ojos grandes" que para mí es sinónimo de unicornia. 

Después han seguido muchas entradas, muchos acontecimientos, muchos giros, muchas ausencias, muchas presencias, muchos retornos, muchas huidas y mucho de todo porque dieciocho años es toda una vida. Ya nadie de mi familia lee lo que escribo por aquí y no porque ya no me quieran sino porque se requiere demasiada paciencia para seguir a alguien durante dieciocho años. Aunque ese alguien sea de la familia. 

Durante un año mantuve el blog en silencio pero nunca sentí que Lunas Violeta hubiera muerto. Simplemente me había tomado un descanso largo no recuerdo bien por qué o para qué. 

Lo que sí me he preguntado muchas veces es por qué este blog es un superviviente, porque paralelos a éste he abierto otros intentando concentrar en ellos un tema determinado y siempre he acabado cerrándolos, sin embargo, Lunas Violeta ha sobrevivido a las tormentas que se han dado en mi vida a lo largo de estos años, a la creación de otros blogs e incluso a las redes sociales más "rápidas", directas e inmediatas como pueden ser Facebook o Instagram. 

Me gusta tener un blog donde poder escribir más largo y extenso de lo que permiten otras redes sociales. Facebook lo dejé hace unos años y en Instagram publico algunas de mis fotografías y participo como quizá sepáis en algunos retos, sin embargo, en Lunas Violeta me siento en mi casa . 

Hace muchos años quité los comentarios del blog porque si tengo que tener una relación con las personas que me leen quiero que sea con personas que se han tomado la molestia de mandarme un mail.

Así que si alguien que me lee quiere escribirme puede hacerlo a laslunasvioleta@gmail.com

Me hará mucha ilusión saber de ti.

Como me hizo mucha ilusión cuando el otro día una persona me dijo que me leía habitualmente y que tenía una alerta o algo parecido para saber cuándo había una publicación nueva en el blog. La verdad es que me encantó saberlo porque hacía muchísimo tiempo que no encontraba físicamente a nadie que me leyera. 

Que después del verano decidiera subir una entrada todos los lunes para tener mayor disciplina conmigo misma me está gustando mucho e incluso me estoy sorprendiendo de mi constancia.

Muchas gracias por leerme. 

Y ahora, como ya sabéis que me encanta mezclar churras con merinas, os dejo con una cita que le he robado a mi amiga @carambeland y que no puedo dejar de poner dados los tiempos tan difíciles para la paz que estamos viviendo: 

"Otra guerra provocada por hombres blancos capitalistas

y no por mujeres o personas trans o migrantes.

Vaya por Dios, qué cosas".

                                   @carambeland


Y También deciros que estoy leyendo la novela Leer Lolita en Teherán de la escritora iraní Azar Nafisi. La descubrí porque vi la publicidad de la película que tiene el mismo nombre y como vi que estaba basada en un libro, he buscado la novela y la estoy leyendo. Solo con el título ya podéis imaginar la temática. 


Imagen: Portada de la novela

Hoy se puede decir que ha sido un lunes de homenajes: a Lunas Violeta, a Shamsia Hassani, a @carambeland y a Azar Nafisi porque la paz merece ésto y mucho más y las mujeres luchadoras también.

Cuatro botones.
Demasiado poco
para hacer muestra. 

Seguimos  con el blog de los lunes, amigas. 
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Texto: Cris Carrasco García




jueves, 5 de marzo de 2026

La dependienta

Imagen: Portada de la novela

A pesar de los tristes vientos que respiramos en el mundo por lo que está sucediendo en Oriente Medio, me cuelo por aquí otra vez un viernes porque necesitaba hablaros de una novela que he leído estos días y que me ha encantado. 
Para empezar, es muy cortita, apenas 176 páginas y además, como nota original, está escrita toda de un tirón, sin capítulos . 
Tiene por título La dependienta y es de la escritora japonesa Sayaka Murata y con ella ganó en 2016 el premio Akutawa, uno de los más prestigiosos de Japón y que se concede a escritores y escritoras emergentes. 
Está narrado en primera persona y en él, Keiko, la protagonista, nos cuenta su sencilla vida como dependienta en una tienda abierta 24/7 en Tokio. 
Keiko ya tiene treinta y seis años y lleva dieciocho trabajando por horas en la misma tienda sin sentir que debe buscar un trabajo a jornada completa que se ajuste mejor a la carrera universitaria que ha estudiado....
Es un libro que nos habla de la diversidad, las expectativas y la presión social todo ello en un lenguaje directo y sencillo pero con reflexiones profundas e impactantes. Incómodo en muchas ocasiones . Si he de poner algún pero, diría que es una novela demasiado corta. Me hubiera gustado seguir sabiendo de Keiko. 

De La dependienta he rescatado muchas citas y algunas de ellas son : "Hay dos tipos de discriminadores: los que albergan un auténtico impulso o deseo de discriminar y los que se limitan a disparar a diestro y siniestro términos discriminatorios que han oído en alguna parte". "El mundo normal es un lugar muy exigente donde los cuerpos extraños son eliminados en silencio. Las personas inmaduras son expulsadas". "No molesto a nadie, solo formo parte de una minoría y, a pesar de ello se creen con derecho a violarte". "Tienes que interpretar el personaje imaginario llamado "persona normal" que todos tenemos dentro". "El pasatiempo favorito de las personas normales es juzgar a las que no lo son". 

Estas últimas citas me hicieron recordar que hace mucho tiempo, en aquella otra vida que tuve en esta vida, cuando tenía que enfrentarme a algún tipo de socialización como pudiera ser ir al médico, acudir a una reunión o hacer alguna entrevista de trabajo, me decía a mí misma : "Hoy tengo que aparentar que soy normal". Afortunadamente esa autoconsigna pasó a la historia de mi biografía y ahora no intento aparentar nada. Ya no me camuflo. 

Seguimos con el blog de los lunes, amigas, aunque sea viernes. 

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Texto: Cris Carrasco García

lunes, 2 de marzo de 2026

La resaca de Los Goya y Los domingos

 Aunque esta entrada la leáis en lunes, la estoy escribiendo hoy domingo por la tarde. Muchas veces lo hago así porque me supone una distracción muy agradable pasar una parte de la tarde de los domingos escribiendo y así el lunes simplemente repaso la entrada, añado o quito algo y la publico. 

Hoy estoy bajo la resaca de los Goya de ayer por la noche que acabaron esta madrugada. Creo que, salvo casos de fuerza mayor, el fin de semana de los Goya es el único en todo el año que trasnocho y la falta de costumbre me pasa factura. 

¿Qué decir de la gala de anoche? Pues que como casi todas, me encantó y además esta mañana mi hermana me ha dicho que el outfit que llevaba Silvia Abril era de Paco Benavente, un chico de nuestro barrio que se está abriendo camino en el mundo del diseño y que nos encanta porque nuestro barrio es popular, obrero y nada suave y él se está haciendo un hueco trabajando en lo que le gusta. 

Además, me encanta que la portadora de su diseño haya sido Silvia Abril, una mujer unicornia de los pies a la cabeza que considero de mi tribu. 


Imagen: @carlosvillarejo

Look: @carlosbenavente

Y el Goya a la mejor película fue para: ¡LOS DOMINGOS!

No la subieron a streaming hasta la víspera y tuve que aguantar las ganas de verla comiéndome los muñones de los dedos porque ya no me quedaban uñas del nervioso que tenía por verla y cuando por fin pude acceder a ella no me decepcionó en absoluto.

Esta película tiene tantas vertientes y tantos matices que no es suficiente con verla solo una vez. Los personajes son profundos, cada uno, cada una, con sus aristas y sus grietas, la ambientación muy lograda, la fotografía muy buena y la manera de enfocar las temáticas llevan a reflexionar y a la empatía con los personajes. Cuando terminé de ver la película mi sentimiento era sobre todo de tristeza no por la adolescente protagonista sino por todos los demás, en concreto por su tía y esa rigidez no exenta de fragilidad que la llevan a apartar de su vida a los seres que no actúan como ella espera o desea. 

No en valde, además del Goya a la mejor película, Los Domingos se llevó el premio al mejor guion original, mejor dirección (ambos para Alauda Ruiz de Azúa), mejor actriz protagonista (Patricia López Arnaiz, en el papel de la tía) y mejor actriz de reparto (Nagore Aranburu).

Además, Alba Flores y Silvia Pérez Cruz fueron galardonadas con el Goya a la mejor canción original: Te espera el mar que está dentro de su película documental Flores para Antonio y que estoy deseando ver pero todavía no se ha subido a streaming. 

Alba Flores y Silvia Pérez Cruz, dos unicornias también. 


Seguimos con el blog de los lunes, amigas. 

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Texto: Cris Carrasco García








lunes, 23 de febrero de 2026

Ese febrerillo tan loco... y tan largo


Imagen: Cris Carrasco García

para el tema del mes de Locos del Clic: El acento rojo

Último lunes de febrero y toca hacer balance en cuanto a libros, pelis y alguna vivencia que otra, así que comenzamos con las pelis:

En primer lugar, he visto Sorda, dirigida por Eva Libertad que tiene varias candidaturas a los Goya y me ha gustado mucho tanto su temática como la forma de enfocarla. 

Otra película candidata a los Goya que he visto es Romería, dirigida por Carla Simón y también me ha gustado, tal vez no con la misma intensidad que Sorda pero bastante bien. Su temática me recuerda un poco al trabajo que, según creo, y digo según creo porque todavía no lo he visto, ha hecho Alba Flores sobre su padre. De hecho, una amiga me contó que en un debate sobre Romería estaban Carla Simón y la misma Alba Flores comentando paralelismos de las dos historias. 

Sueños en Oslo fue un film que ocupó varias tardes de este febrero porque durante unos días cada vez que intentaba verla cada dos segundos se me paraba y cuando por fin pude verla completa, no me gustó demasiado... creo que son cosas de la ley de Murphy y me lo tomé con humor. 

En cuanto a libros, comencé el mes con Los nombres propios, de Marta Jiménez Serrano, y al principio el estilo en que está narrada la novela me gustó mucho pero hacia el final ese mismo estilo, en algunos momentos, se me hizo pesado. Estas son algunas frases que he recopilado de este libro: "La responsabilidad no te gusta a menos que la elijas tú; y en la vida de los hijos uno no elige nada y se responsabiliza de todo". "Tú siempre estás a punto y el mundo se retrasa". "Mamá está todo el tiempo, así que no la ves". "La ansiedad es querer controlar el futuro". 

Continué febrero con Comerás flores, de Lucía Solla Sobral y que me recomendó una amiga. Cuando lo empecé me pareció que seguía leyendo el libro de Marta Jiménez Serrano, de hecho, Lucía Solla comenzó a escribir la novela en un taller de escritura impartido por Marta Jiménez, pero luego fui percatándome del estilo diferente de cada una de ellas. 

Esta novela refleja muy bien el proceso de degeneración personal cuando se está en una relación violenta auque dicha violencia no sea física. Una frase que rescaté de esta lectura fue: "Supe que la violencia no siempre es evidente ni da pasos como truenos".

El siguiente libro fue Madame Bovari, del que ya he hablado en una entrada anterior y del que apunté estas frases: "La conversación de Carlos era insulsa como una acera de calle" y "Entonces recordó a las heroínas de los libros que había leído y la legión lírica de esas mujeres adúlteras empezó a cantar en su memoria con voces de hermanas que la fascinaban".


Imagen: desconozco sus autor o autora

Además de películas, lecturas y viento, mucho, mucho, mucho, viento que se llevó muchas ramas de árboles y la mitad del techo del taller del vecino, febrero ha sido el mes en que gracias a los juegos olímpicos de invierno me he enamorado del curling y me he reenganchado al patinaje artísitico, porque en un tiempo fui una fiel seguidora del patinaje artístico y se me desvaneció la ilusión hasta ahora en que me he prometido volver a seguirlo en todas las competiciones anuales. Ya me las he anotado en la agenda.

Y he comenzado a leer una novela muy cortita de una autora japonesa que os contaré la semana que viene, cuando ya sea marzo y hayamos disfrutado de la gala de los Goya. 

Seguimos con el blog de los lunes, amigas. 

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Texto: Cris Carrasco García