A veces hablo de:
lunes, 13 de abril de 2026
No es el sitio de mi recreo
lunes, 6 de abril de 2026
El libro que me ha llegado tanto
lunes, 30 de marzo de 2026
Marzo el explosivo
Último lunes de marzo y como sabéis, toca resumen de mes.
Empezamos con papeleos y burocracias y formularios y ansiedades y Creí que ésto era para abril pero resulta que es para marzo y lo enviamos por correo postal pero ¿a qué dirección? Vale, pues mejor lo enviamos telemáticamente, pero no puedo escribir en el formulario pues llama a Laamigaparatodo y Laamigaparatodo que llega, lo arregla y mandado el papeleo y descanso.
Descansando de la burocracia empezaron las fallas con buen tiempo y los petardos de siempre y caminando por el pasillo de casa de mi madre encontré la enagua del traje de fallera de mi hermana puesta en una silla encima de la cama para mantener la huecor (¿huecor existe? No lo sé pero se entiende ¿no?), le daba la luz de primera hora de la tarde y pensé Ostras qué foto tan chula y fui al comedor a buscar el móvil e hice esta foto que me gusta mucho, la verdad. Mi hermana número dos es la única de la familia que es fallera pero lo es por toda la familia que no lo somos. Vamos, que le encanta. A mí no. A mí de las fallas solo me gustan los buñuelos. Y me comí unos cuantos pero estaba tan entretenida gozándolos que se me olvidó hacer foto.
Os voy dejando.
Hoy he publicado la entrada más tarde poque, como os dije hace unas semanas, suelo escribir el blog de los lunes el domingo por la tarde pero ayer estuve viendo la cuarta temporada de Los Bridgerton, que me encantó, por cierto, así que esta entrada os la sirvo con aroma a calentito de horno. Como el pan que hacían vuestras abuelas en el pueblo.
Seguimos con el blog de los lunes, amigas
***
*No es publicidad pagada. No recibo dinero por publicitar a nadie. Lo hago porque me gusta y porque pienso que las mujeres tenemos que ayudarnos unas a otras en todo lo que podamos.
Texto: Cris Carrasco García
lunes, 16 de marzo de 2026
Muy consciente y terapéutico
Un porcentaje muy alto de las ofertas de formación no solo en fotografía sino también en otros ámbitos artísticos incluyen el adjetivo consciente: literatura consciente, escritura consciente, pintura consciente, fotografía consciente y cualquier día estoy segura de que nos ofertarán algo así como un viaje consciente a saturno para pasear con unicornios conscientes.
Y lo mismo ocurre con el apellido "terapéutico". Existen en el mercado un millón de cursos de fotografía terapéutica, pintura terapéutica y hasta cine terapéutico, que, por cierto, no me he molestado en saber en qué consiste.
Este tipo de cursos conscientes o terapéuticos suelen estar enfocados a mujeres, y yo me pregunto: ¿Se supone que las mujeres debemos estar siempre autoanalizándonos, mirando qué sentimos, por qué, cómo cuándo, sanando heridas y plasmándolo todo en nuestro arte? ¿Acaso cualquier forma de arte desde las pinturas rupestres no es consciente, no es autoconocimiento, no refleja conflictos, dudas, deseos y toda la gama de emociones que envuelven al ser humano?
Yo quiero fotografiar porque me gusta y escribir porque me gusta y me supone un desahogo.
En el momento en que me supone un desahogo se convierte en terapéutico y he escrito desde que me enseñaron a escribir y he llevado muchos diarios a lo largo de mi vida sin que nadie me diga cómo tengo que escribirlo para que sea consciente o terapéutico.
Escribir, en sí, ya es terapia. Y pintar por el mero hecho de pintar. Y fotografiar por el mero hecho de fotografiar.
Y para terminar aquí os dejo con una fotografía que hice ayer. En realidad hice tres a un mismo paisaje de tres formas distintas. ¿Por qué las hice? Porque me gustó la casa en ruinas y la escalera donde han crecido hierba y florecitas. Ni consciente ni terapéutico.
Aunque pensándolo bien, que me gustara la escalera de hierbas y florecitas ¿es consciente? Y al fotografiarla ¿es terapéutico?
Pues no lo sé. Lo único que sé es que escribir me llena y fotografiar también.
Lo demás se lo dejo a la psicología, que para eso está.
lunes, 9 de marzo de 2026
Mayor de edad y mezclando churras con merinas
Mi blog cumple dieciocho años. Nació en 2008, año nefasto en que estalló la burbuja inmobiliaria y comenzó una crisis económica (la enésima en mi vida).
Recuerdo muy bien por qué abrí el blog. Mi hermana número dos, que es la pequeña y por tanto millennial, como sabía que me gusta escribir me dijo que en internet había unas cosas muy fáciles de hacer y de manejar que se llamaban blogs, que yo podía montar uno, poner ahí las cosas que escribía y así me podría leer toda la familia.
Le hice caso y así surgió Lunas Violeta.
Supongo que la primera entrada sería de presentación y no sé si la segunda o la tercera se la dediqué a Pilar Bardem. He consultado el archivo y fue el 27 de febrero de 2008 y en ella la llamo "mujer de ojos grandes" que para mí es sinónimo de unicornia.
Después han seguido muchas entradas, muchos acontecimientos, muchos giros, muchas ausencias, muchas presencias, muchos retornos, muchas huidas y mucho de todo porque dieciocho años es toda una vida. Ya nadie de mi familia lee lo que escribo por aquí y no porque ya no me quieran sino porque se requiere demasiada paciencia para seguir a alguien durante dieciocho años. Aunque ese alguien sea de la familia.
Durante un año mantuve el blog en silencio pero nunca sentí que Lunas Violeta hubiera muerto. Simplemente me había tomado un descanso largo no recuerdo bien por qué o para qué.
Lo que sí me he preguntado muchas veces es por qué este blog es un superviviente, porque paralelos a éste he abierto otros intentando concentrar en ellos un tema determinado y siempre he acabado cerrándolos, sin embargo, Lunas Violeta ha sobrevivido a las tormentas que se han dado en mi vida a lo largo de estos años, a la creación de otros blogs e incluso a las redes sociales más "rápidas", directas e inmediatas como pueden ser Facebook o Instagram.
Me gusta tener un blog donde poder escribir más largo y extenso de lo que permiten otras redes sociales. Facebook lo dejé hace unos años y en Instagram publico algunas de mis fotografías y participo como quizá sepáis en algunos retos, sin embargo, en Lunas Violeta me siento en mi casa .
Hace muchos años quité los comentarios del blog porque si tengo que tener una relación con las personas que me leen quiero que sea con personas que se han tomado la molestia de mandarme un mail.
Así que si alguien que me lee quiere escribirme puede hacerlo a laslunasvioleta@gmail.com
Me hará mucha ilusión saber de ti.
Como me hizo mucha ilusión cuando el otro día una persona me dijo que me leía habitualmente y que tenía una alerta o algo parecido para saber cuándo había una publicación nueva en el blog. La verdad es que me encantó saberlo porque hacía muchísimo tiempo que no encontraba físicamente a nadie que me leyera.
Que después del verano decidiera subir una entrada todos los lunes para tener mayor disciplina conmigo misma me está gustando mucho e incluso me estoy sorprendiendo de mi constancia.
Muchas gracias por leerme.
Y ahora, como ya sabéis que me encanta mezclar churras con merinas, os dejo con una cita que le he robado a mi amiga @carambeland y que no puedo dejar de poner dados los tiempos tan difíciles para la paz que estamos viviendo:
"Otra guerra provocada por hombres blancos capitalistas
y no por mujeres o personas trans o migrantes.
Vaya por Dios, qué cosas".
@carambeland
Y También deciros que estoy leyendo la novela Leer Lolita en Teherán de la escritora iraní Azar Nafisi. La descubrí porque vi la publicidad de la película que tiene el mismo nombre y como vi que estaba basada en un libro, he buscado la novela y la estoy leyendo. Solo con el título ya podéis imaginar la temática.
jueves, 5 de marzo de 2026
La dependienta
lunes, 2 de marzo de 2026
La resaca de Los Goya y Los domingos
Aunque esta entrada la leáis en lunes, la estoy escribiendo hoy domingo por la tarde. Muchas veces lo hago así porque me supone una distracción muy agradable pasar una parte de la tarde de los domingos escribiendo y así el lunes simplemente repaso la entrada, añado o quito algo y la publico.
Hoy estoy bajo la resaca de los Goya de ayer por la noche que acabaron esta madrugada. Creo que, salvo casos de fuerza mayor, el fin de semana de los Goya es el único en todo el año que trasnocho y la falta de costumbre me pasa factura.
¿Qué decir de la gala de anoche? Pues que como casi todas, me encantó y además esta mañana mi hermana me ha dicho que el outfit que llevaba Silvia Abril era de Paco Benavente, un chico de nuestro barrio que se está abriendo camino en el mundo del diseño y que nos encanta porque nuestro barrio es popular, obrero y nada suave y él se está haciendo un hueco trabajando en lo que le gusta.
Además, me encanta que la portadora de su diseño haya sido Silvia Abril, una mujer unicornia de los pies a la cabeza que considero de mi tribu.
Imagen: @carlosvillarejo
Look: @carlosbenavente
Y el Goya a la mejor película fue para: ¡LOS DOMINGOS!
No la subieron a streaming hasta la víspera y tuve que aguantar las ganas de verla comiéndome los muñones de los dedos porque ya no me quedaban uñas del nervioso que tenía por verla y cuando por fin pude acceder a ella no me decepcionó en absoluto.
Esta película tiene tantas vertientes y tantos matices que no es suficiente con verla solo una vez. Los personajes son profundos, cada uno, cada una, con sus aristas y sus grietas, la ambientación muy lograda, la fotografía muy buena y la manera de enfocar las temáticas llevan a reflexionar y a la empatía con los personajes. Cuando terminé de ver la película mi sentimiento era sobre todo de tristeza no por la adolescente protagonista sino por todos los demás, en concreto por su tía y esa rigidez no exenta de fragilidad que la llevan a apartar de su vida a los seres que no actúan como ella espera o desea.
No en valde, además del Goya a la mejor película, Los Domingos se llevó el premio al mejor guion original, mejor dirección (ambos para Alauda Ruiz de Azúa), mejor actriz protagonista (Patricia López Arnaiz, en el papel de la tía) y mejor actriz de reparto (Nagore Aranburu).
Además, Alba Flores y Silvia Pérez Cruz fueron galardonadas con el Goya a la mejor canción original: Te espera el mar que está dentro de su película documental Flores para Antonio y que estoy deseando ver pero todavía no se ha subido a streaming.
Alba Flores y Silvia Pérez Cruz, dos unicornias también.
Seguimos con el blog de los lunes, amigas.
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Texto: Cris Carrasco García
lunes, 23 de febrero de 2026
Ese febrerillo tan loco... y tan largo
para el tema del mes de Locos del Clic: El acento rojo
Último lunes de febrero y toca hacer balance en cuanto a libros, pelis y alguna vivencia que otra, así que comenzamos con las pelis:
En primer lugar, he visto Sorda, dirigida por Eva Libertad que tiene varias candidaturas a los Goya y me ha gustado mucho tanto su temática como la forma de enfocarla.
Otra película candidata a los Goya que he visto es Romería, dirigida por Carla Simón y también me ha gustado, tal vez no con la misma intensidad que Sorda pero bastante bien. Su temática me recuerda un poco al trabajo que, según creo, y digo según creo porque todavía no lo he visto, ha hecho Alba Flores sobre su padre. De hecho, una amiga me contó que en un debate sobre Romería estaban Carla Simón y la misma Alba Flores comentando paralelismos de las dos historias.
Sueños en Oslo fue un film que ocupó varias tardes de este febrero porque durante unos días cada vez que intentaba verla cada dos segundos se me paraba y cuando por fin pude verla completa, no me gustó demasiado... creo que son cosas de la ley de Murphy y me lo tomé con humor.
En cuanto a libros, comencé el mes con Los nombres propios, de Marta Jiménez Serrano, y al principio el estilo en que está narrada la novela me gustó mucho pero hacia el final ese mismo estilo, en algunos momentos, se me hizo pesado. Estas son algunas frases que he recopilado de este libro: "La responsabilidad no te gusta a menos que la elijas tú; y en la vida de los hijos uno no elige nada y se responsabiliza de todo". "Tú siempre estás a punto y el mundo se retrasa". "Mamá está todo el tiempo, así que no la ves". "La ansiedad es querer controlar el futuro".
Continué febrero con Comerás flores, de Lucía Solla Sobral y que me recomendó una amiga. Cuando lo empecé me pareció que seguía leyendo el libro de Marta Jiménez Serrano, de hecho, Lucía Solla comenzó a escribir la novela en un taller de escritura impartido por Marta Jiménez, pero luego fui percatándome del estilo diferente de cada una de ellas.
Esta novela refleja muy bien el proceso de degeneración personal cuando se está en una relación violenta auque dicha violencia no sea física. Una frase que rescaté de esta lectura fue: "Supe que la violencia no siempre es evidente ni da pasos como truenos".
El siguiente libro fue Madame Bovari, del que ya he hablado en una entrada anterior y del que apunté estas frases: "La conversación de Carlos era insulsa como una acera de calle" y "Entonces recordó a las heroínas de los libros que había leído y la legión lírica de esas mujeres adúlteras empezó a cantar en su memoria con voces de hermanas que la fascinaban".
Además de películas, lecturas y viento, mucho, mucho, mucho, viento que se llevó muchas ramas de árboles y la mitad del techo del taller del vecino, febrero ha sido el mes en que gracias a los juegos olímpicos de invierno me he enamorado del curling y me he reenganchado al patinaje artísitico, porque en un tiempo fui una fiel seguidora del patinaje artístico y se me desvaneció la ilusión hasta ahora en que me he prometido volver a seguirlo en todas las competiciones anuales. Ya me las he anotado en la agenda.
Y he comenzado a leer una novela muy cortita de una autora japonesa que os contaré la semana que viene, cuando ya sea marzo y hayamos disfrutado de la gala de los Goya.
Seguimos con el blog de los lunes, amigas.
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Texto: Cris Carrasco García
viernes, 20 de febrero de 2026
Madame Bovary se me ha hecho bola...
lunes, 16 de febrero de 2026
Febrero en el reto Un año de película y poema de Mary Oliver
lunes, 9 de febrero de 2026
Tiempo de mimosas en flor y tiempo de pensar
lunes, 2 de febrero de 2026
Película Mi amiga Eva y Nora Navas
Imagen: fotograma de la película
Como os dije la semana pasada, hace unos días vi la película Mi amiga Eva, que tiene a su actriz protagonista, Nora Navas nominada a Los Goya como mejor actriz protagonista y no es para menos porque Nora hace un trabajo magnífico.
La película, no dejando de ser una comedia romántica, olvida el componente almibarado que suele sobrar en este tipo de cine y nos presenta a una mujer que transita la cincuentena y que se quiere enamorar...
A partir de aquí surge una trama con algo de enredo y caras llenas de incredulidad por parte de los que la rodean.
Me encanta que el cine comience a darse cuenta de que las mujeres que ya hemos tocado la quinta década tenemos mucho que contar y ojalá cunda el ejemplo.
Por otra parte, a Nora la conocí hace unos años en un película que cada cierto tiempo vuelvo a ver porque también me encanta:Todos queremos lo mejor para ella. Un drama bastante amargo que toca las relaciones familiares y cómo éstas, en algunas ocasiones, pueden ser asfixiantes aun queriendo, todos los miembros, colaborar en la sanación de una de sus miembros.
Esta es la primera película que veo este año con alguna nominación a los goya y el comienzo no ha podido ser mejor.
Seguimos con el blog de los lunes, amigas.
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Texto: Cris Carrasco García
