jueves, 5 de marzo de 2026

La dependienta

Imagen: Portada de la novela

A pesar de los tristes vientos que respiramos en el mundo por lo que está sucediendo en Oriente Próximo, me cuelo por aquí otra vez un viernes porque necesitaba hablaros de una novela que he leído estos días y que me ha encantado. 
Para empezar, es muy cortita, apenas 176 páginas y además, como nota original, está escrita toda de un tirón, sin capítulos . 
Tiene por título La dependienta y es de la escritora japonesa Sayaka Murata y con ella ganó en 2016 el premio Akutawa, uno de los más prestigiosos de Japón y que se concede a escritores y escritoras emergentes. 
Está narrado en primera persona y en él, Keiko, la protagonista, nos cuenta su sencilla vida como dependienta en una tienda abierta 24/7 en Tokio. 
Keiko ya tiene treinta y seis años y lleva dieciocho trabajando por horas en la misma tienda sin sentir que debe buscar un trabajo a jornada completa que se ajuste mejor a la carrera universitaria que ha estudiado....
Es un libro que nos habla de la diversidad, las expectativas y la presión social todo ello en un lenguaje directo y sencillo pero con reflexiones profundas e impactantes. Incómodo en muchas ocasiones . Si he de poner algún pero, diría que es una novela demasiado corta. Me hubiera gustado seguir sabiendo de Keiko. 

De La dependienta he rescatado muchas citas y algunas de ellas son : "Hay dos tipos de discriminadores: los que albergan un auténtico impulso o deseo de discriminar y los que se limitan a disparar a diestro y siniestro términos discriminatorios que han oído en alguna parte". "El mundo normal es un lugar muy exigente donde los cuerpos extraños son eliminados en silencio. Las personas inmaduras son expulsadas". "No molesto a nadie, solo formo parte de una minoría y, a pesar de ello se creen con derecho a violarte". "Tienes que interpretar el personaje imaginario llamado "persona normal" que todos tenemos dentro". "El pasatiempo favorito de las personas normales es juzgar a las que no lo son". 

Estas últimas citas me hicieron recordar que hace mucho tiempo, en aquella otra vida que tuve en esta vida, cuando tenía que enfrentarme a algún tipo de socialización como pudiera ser ir al médico, acudir a una reunión o hacer alguna entrevista de trabajo, me decía a mí misma : "Hoy tengo que aparentar que soy normal". Afortunadamente esa autoconsigna pasó a la historia de mi biografía y ahora no intento aparentar nada. Ya no me camuflo. 

Seguimos con el blog de los lunes, amigas, aunque sea viernes. 

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Texto: Cris Carrasco García

lunes, 2 de marzo de 2026

La resaca de Los Goya y Los domingos

 Aunque esta entrada la leáis en lunes, la estoy escribiendo hoy domingo por la tarde. Muchas veces lo hago así porque me supone una distracción muy agradable pasar una parte de la tarde de los domingos escribiendo y así el lunes simplemente repaso la entrada, añado o quito algo y la publico. 

Hoy estoy bajo la resaca de los Goya de ayer por la noche que acabaron esta madrugada. Creo que, salvo casos de fuerza mayor, el fin de semana de los Goya es el único en todo el año que trasnocho y la falta de costumbre me pasa factura. 

¿Qué decir de la gala de anoche? Pues que como casi todas, me encantó y además esta mañana mi hermana me ha dicho que el outfit que llevaba Silvia Abril era de Paco Benavente, un chico de nuestro barrio que se está abriendo camino en el mundo del diseño y que nos encanta porque nuestro barrio es popular, obrero y nada suave y él se está haciendo un hueco trabajando en lo que le gusta. 

Además, me encanta que la portadora de su diseño haya sido Silvia Abril, una mujer unicornia de los pies a la cabeza que considero de mi tribu. 


Imagen: @carlosvillarejo

Look: @carlosbenavente

Y el Goya a la mejor película fue para: ¡LOS DOMINGOS!

No la subieron a streaming hasta la víspera y tuve que aguantar las ganas de verla comiéndome los muñones de los dedos porque ya no me quedaban uñas del nervioso que tenía por verla y cuando por fin pude acceder a ella no me decepcionó en absoluto.

Esta película tiene tantas vertientes y tantos matices que no es suficiente con verla solo una vez. Los personajes son profundos, cada uno, cada una, con sus aristas y sus grietas, la ambientación muy lograda, la fotografía muy buena y la manera de enfocar las temáticas llevan a reflexionar y a la empatía con los personajes. Cuando terminé de ver la película mi sentimiento era sobre todo de tristeza no por la adolescente protagonista sino por todos los demás, en concreto por su tía y esa rigidez no exenta de fragilidad que la llevan a apartar de su vida a los seres que no actúan como ella espera o desea. 

No en valde, además del Goya a la mejor película, Los Domingos se llevó el premio al mejor guion original, mejor dirección (ambos para Alauda Ruiz de Azúa), mejor actriz protagonista (Patricia López Arnaiz, en el papel de la tía) y mejor actriz de reparto (Nagore Aranburu).

Además, Alba Flores y Silvia Pérez Cruz fueron galardonadas con el Goya a la mejor canción original: Te espera el mar que está dentro de su película documental Flores para Antonio y que estoy deseando ver pero todavía no se ha subido a streaming. 

Alba Flores y Silvia Pérez Cruz, dos unicornias también. 


Seguimos con el blog de los lunes, amigas. 

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Texto: Cris Carrasco García








lunes, 23 de febrero de 2026

Ese febrerillo tan loco... y tan largo


Imagen: Cris Carrasco García

para el tema del mes de Locos del Clic: El acento rojo

Último lunes de febrero y toca hacer balance en cuanto a libros, pelis y alguna vivencia que otra, así que comenzamos con las pelis:

En primer lugar, he visto Sorda, dirigida por Eva Libertad que tiene varias candidaturas a los Goya y me ha gustado mucho tanto su temática como la forma de enfocarla. 

Otra película candidata a los Goya que he visto es Romería, dirigida por Carla Simón y también me ha gustado, tal vez no con la misma intensidad que Sorda pero bastante bien. Su temática me recuerda un poco al trabajo que, según creo, y digo según creo porque todavía no lo he visto, ha hecho Alba Flores sobre su padre. De hecho, una amiga me contó que en un debate sobre Romería estaban Carla Simón y la misma Alba Flores comentando paralelismos de las dos historias. 

Sueños en Oslo fue un film que ocupó varias tardes de este febrero porque durante unos días cada vez que intentaba verla cada dos segundos se me paraba y cuando por fin pude verla completa, no me gustó demasiado... creo que son cosas de la ley de Murphy y me lo tomé con humor. 

En cuanto a libros, comencé el mes con Los nombres propios, de Marta Jiménez Serrano, y al principio el estilo en que está narrada la novela me gustó mucho pero hacia el final ese mismo estilo, en algunos momentos, se me hizo pesado. Estas son algunas frases que he recopilado de este libro: "La responsabilidad no te gusta a menos que la elijas tú; y en la vida de los hijos uno no elige nada y se responsabiliza de todo". "Tú siempre estás a punto y el mundo se retrasa". "Mamá está todo el tiempo, así que no la ves". "La ansiedad es querer controlar el futuro". 

Continué febrero con Comerás flores, de Lucía Solla Sobral y que me recomendó una amiga. Cuando lo empecé me pareció que seguía leyendo el libro de Marta Jiménez Serrano, de hecho, Lucía Solla comenzó a escribir la novela en un taller de escritura impartido por Marta Jiménez, pero luego fui percatándome del estilo diferente de cada una de ellas. 

Esta novela refleja muy bien el proceso de degeneración personal cuando se está en una relación violenta auque dicha violencia no sea física. Una frase que rescaté de esta lectura fue: "Supe que la violencia no siempre es evidente ni da pasos como truenos".

El siguiente libro fue Madame Bovari, del que ya he hablado en una entrada anterior y del que apunté estas frases: "La conversación de Carlos era insulsa como una acera de calle" y "Entonces recordó a las heroínas de los libros que había leído y la legión lírica de esas mujeres adúlteras empezó a cantar en su memoria con voces de hermanas que la fascinaban".


Imagen: desconozco sus autor o autora

Además de películas, lecturas y viento, mucho, mucho, mucho, viento que se llevó muchas ramas de árboles y la mitad del techo del taller del vecino, febrero ha sido el mes en que gracias a los juegos olímpicos de invierno me he enamorado del curling y me he reenganchado al patinaje artísitico, porque en un tiempo fui una fiel seguidora del patinaje artístico y se me desvaneció la ilusión hasta ahora en que me he prometido volver a seguirlo en todas las competiciones anuales. Ya me las he anotado en la agenda.

Y he comenzado a leer una novela muy cortita de una autora japonesa que os contaré la semana que viene, cuando ya sea marzo y hayamos disfrutado de la gala de los Goya. 

Seguimos con el blog de los lunes, amigas. 

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Texto: Cris Carrasco García

 

viernes, 20 de febrero de 2026

Madame Bovary se me ha hecho bola...

Imagen: Cris Carrasco García

Sé que hoy no es lunes, pero si me lo dejaba todo para el lunes se me amontonaban los temas, así que he decidido hablaros de una de las lecturas de este mes: Madame Bovary. 
Hace años intenté leer la novela pero la dejé cuando llevaba menos de la mitad y no la volví a retomar. No recuerdo por qué la dejé. 
Como ha sido la lectura elegida para este mes en el club de lectura Gilmore, vertiente Reto Rori Gilmore, me dije que quizá había llegado el momento de retomarla y comencé con ilusión.

Pero... a falta de setenta páginas, tengo que decirlo: Madame Bovary se me ha hecho bola. 
Lo siento. 
Admito que como escritura es una obra de arte por lo magníficamente bien escrita que está, por las descripciones, por el lenguaje y por tantos factores más. 
Así que admitiendo todo ésto, no entendía qué era lo que me ocurría con ella, hasta que decidí ver algunos vídeos en YouTube buscando alguna idea, y encontré la explicación en el vídeo que os comparto aquí abajo. Estoy totalmente de acuerdo con la autora del vídeo: Madame Bovary es una obra maestra pero sus personajes, incluida Emma Bovary, son insulsos y además Emma, la protagonista, no evoluciona nada en toda la novela. Es la misma chiquilla soñadora, romántica, egocéntrica y superficial desde el comienzo hasta el final (aunque me quedan setenta páginas, como he dicho, sé cómo termina porque siempre leo el final de lo que leo antes de terminarlo. Una manía como otra cualquiera). 

No hay ningún personaje de la novela con el que sienta complicidad o me identifique. Ninguno. 

Y ahí está la bola. 

Me gusta la crítica que hace Flaubert al romanticismo y las novelas románticas ridiculizando algunas de sus escenas tal y como hace Cervantes con El Quijote y las novelas de caballerías. 
También conozco a algunas mujeres de hoy en día que siguen ancladas en el amor romántico y que esperan o buscan un gran amor tal y como hace Emma Bovary en el siglo diecinueve. Para eso parece que no ha pasado el tiempo. 

Aun con todas estas valoraciones, sigo con la bola Madame Bovary.

Y para no atragantarme ya tengo seleccionada la siguiente lectura que os contaré en un futuro no muy lejano y que estoy deseando comenzar.

¡Uf, qué setenta páginas más largas!

Este es un blog de viernes, no os confundáis, amigas.
Perdón por la intromisión 😉




Vídeo: ¿Por qué me aburre Madame Bovary?
Canal: Cumbres Clásicas

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Texto: Cris Carrasco García