lunes, 22 de junio de 2026

Desde la distancia: Sexo en NY

 

Imagen: Extraída de Internet

Parece que con el estreno de la serie And just like that, se ha puesto de moda analizar y volver a ver Sexo en Nueva York y Amore y yo nos hemos apuntado a esa moda. 
No hemos visto ni pensamos ver And just like that porque, como dice Sabina: "Al lugar donde fuiste feliz no debieras tratar de volver". 
Quizá por eso comprendemos las críticas negativas a And just like that, porque, quizá, esta serie, como las dos películas que la precedieron, no son más que un intento de volver a ese lugar donde fuimos felices y que... no volverá. 

Samantha, Charlotte, Miranda y Carrie...

Tres amigas circulando por Manhattan sin problemas de llegar a fin de mes, disfrutando de todos los garitos de la ciudad y relacionándose con los hombres en lo que podíamos llamar algo así como : "Voy y vengo y en el camino me entretengo". 

Todas dicen que quieren tener relaciones como los hombres (los hombres de los dos mil), es decir, con sexo pero que no involucren sentimientos, pero todas acaban mezclando sentimientos en esas relaciones que, supuestamente, son solo sexuales. 

La historia de Carrie con Mister Big es la típica en la que muchas nos sentimos identificadas.
Quizá por eso tuvo tanto éxito en su día. Aunque ellas eran unas treintañeras ricas de Manhattan, todas nos sentíamos identificadas con sus relaciones con los hombres y su búsqueda de la felicidad. 
Porque lo que buscan las cuatro, cada una a su manera, es ser felices.
Y ser felices con alguien a su lado. 

Algo que me llama la atención después de tantos años es la cantidad de comida "basura" que comen en la serie y son unas chicas tan monas y delgaditas. Además, Carrie fuma como un carretero y todas beben como cosacos. Entonces no estaba mal visto que los personajes de las series se comportaran así. Daba veracidad a la trama. 

Y fuera de tanta veracidad, estaba la fantasía de que una mujer de treinta y pocos años pudiera vivir en un apartamento de Manhattan, comprarse Manolos Blanik, hacer alguna que otra excursión a los Hamptons, salir de fiesta casi todos los días y codearse con los más granado de la sociedad neoyorkina del momento, escribiendo una columna semanal en un periódico. Todo un milagro. 
Pero, sinceramente, para verdad ya tenemos la vida real. 

Lo que más me gustó en su día y me sigue gustando de Sexo en NY es la amistad entre las cuatro mujeres. En el tiempo en que vi la serie, yo andaba reconstruyéndome y en esa reconstrucción comencé a apreciar la amistad con las mujeres que me rodeaban y esta serie me confirmó que este valor comenzaba a ser y con el tiempo se transformaría en un puntal de mi vida: necesito tener amigas con las que compartir la vida y a quien querer. 

Volver a ver Sexo en NY me está haciendo recordar cómo era yo y qué pensaba entonces de las relaciones de pareja y el sexo y me está haciendo comparar qué pienso ahora de las relaciones y del sexo. 
Ante ésto, he de reconocer que noto que ha pasado el tiempo y que ha habido una justa evolución.
El balance es positivo tanto para mí como para Samantha, Miranda, Charlotte y Carrie.


Seguimos con el blog de los lunes, amigas. 

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Texto: Cris Carrasco García















lunes, 15 de junio de 2026

Lighthouse

 


Imagen: Fred Calleri


otro lunes que me paso por aquí con la gripe superada pero que me ha dejado una tos de perro que no sé qué hacer con ella porque ya he acabado con las existencias de jengibre natural de la herboristería, con el jarabe de hierbas de la farmacia, el otro jarabe de hierbas de la otra herboristería, me he tomado tres cajas de Septolete y el sofá está pensando en cobrarme un alquiler. 

Eso sin contar con que hace dos semanas, cuando estaba en pleno subidón gripal, debía haber comenzado un curso sobre historia del arte en el paisaje urbano de Valencia, pero ¿dónde iba yo con lo que tenía encima? Y la semana pasada estaba agotada y pasado mañana, pues con esta tos no me veo interrumpiendo las explicaciones de la profesora cada dos por tres... en fin, que creo que el curso de arte tendrá que esperar mejores estados de salud. 

Ahora, pasando a otra cosa, que esto ya me aburre ( me aburre hablar de la gripe y de mi tos, pero me encanta estar aquí contandoos cosillas), ¿habéis visto que he puesto una ilustración veraniega de Fred Calleri? Es que ya echaba de menos colgar algo por aquí de este hombre que tanto me gusta (sus pinturas, no él, básicamente, porque no le conozco) y he aprovechado que el otro día aprendí que en inglés faro es lightouse, que traducido literalmente sería casa de luz. Esto me inspiró un poema, ¡síiiii! ¡un poema después de tanto tiempo! que os dejo aquí abajo y , como os decía, aprovechando que a Fred Calleri también parece que le gustan los faros porque en muchas de sus ilustraciones aparece alguno, he decidido poner luz a mi poema con una de sus pinturas. 

LIGHTHOUSE

Casa de luz

que alumbra la noche

sobre un mar alegre

por su destello claro.


Volveremos (algún día)

a un hogar resplandeciente

como los barcos vuelven

al puerto

donde un faro espera.


Seguimos con el blog de los lunes, amigas.

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Texto y poema: Cris Carrasco García



lunes, 1 de junio de 2026

Este lunes me paso rápido por aquí porque...

Imagen: Cris Carrasco García


Este lunes me paso rápido por aquí porque... ¡tengo gripe y estoy que me caigo!

Entre fiebre y febrícula he recordado que no os enseñé la foto que hice para el año de cine de Objetivo Femenino del mes de abril. La película propuesta fue El pájaro de la felicidad, de Pilar Miró y creo que ya os conté que estuve a punto de sufrir un síndrome de Stendal cuando la vi. Bueno, pues la foto que hice fue la que está aquí arriba y que alguien ha calificado de "desconcertante en un principio pero muy representativa si se analiza". Me parece bien. 

Y este mes de mayo, la película propuesta fue Retrato de una mujer en llamas. Un film delicado y detallista para el que he hecho esta foto: 
Imagen: Cris Carrasco García

Siempre me han gustado los mensajes secretos en el arte, como por ejemplo cuando cuentan que algunos pintores eran masones y en algunos de sus cuadros pintaban símbolos de la logia masónica a la que pertenecían, o cuando me contaron que el poeta Vicent Andrés Estellés, en algunos de los versos de sus poemas mandaba mensajes que solo él y su esposa entendían.
Bueno, pues en esta película, el número 28 tiene un significado muy especial para las dos protagonistas y eso es lo que he querido reflejar en la fotografía. 

Y ya me voy .
Pero ¿quién coge la gripe a finales de mayo, por Dios? 
Pues yo, sin ir más lejos. 

Seguimos con el blog de los lunes, amigas. 

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Texto: Cris Carrasco García


 

lunes, 25 de mayo de 2026

Mayo trajo un viaje especial

 


Imagen: Cris Carrasco García

Se acaba mayo, y el mes que comenzó con algo inquietante, incertidumbre y ansiedad, termina con el relato de dos acontecimientos bellos:

El primero es que por primera vez en mi vida vi un doble arcoiris completo. Exactamente el domingo pasado.

El segundo, fue que Amore y yo tuvimos que ir a Barcelona para que Amore se hiciera el carnet de identidad electrónico italiano. Han tardado casi un año en darnos fecha en el consulado pero por fin en abril nos citaron para la semana pasada. 

Viaje relámpago, sí, pero muy bien aprovechado. 

Nos alojamos en casa de un amigo y estos dos días han supuesto una ruptura total con la rutina. Nos hemos sumergido en la enorme multiculturalidad del barrio donde vive nuestro amigo y que parece anclado en los 70. Nos hemos impregnado de los aromas de las comidas árabes, indias, chinas, pakistaníes, latinas y de tantos otros lugares que llegaban hasta nosotras,  nos hemos sorprendido con los productos de tantos bazares y tiendas. Hemos sonreído ante la imagen de peluquerías con secadores de décadas pasadas pero aún en uso. Un hervidero multicolor y un trasiego incesante arriba y abajo de culturas caminantes viviendo en las mismas calles.

Entramos en un bar con las paredes forradas de cuadros en los que había folios escritos a lápiz- con tachones de lo que parecían ser poemas en sucio y fotografías en blanco y negro de grupos de jóvenes de hace varias décadas. No recuerdo el nombre del bar ¡cuánto lo siento!

Nos perdimos buscando la línea del metro que necesitábamos para ir a la Estació del Nord y aparecimos en Rambla Catalunya. Cuando por fin encontramos la línea, bajamos en Arc de Triomf y buscamos un bar para comer. Pedimos un bocadillo de tortilla francesa con pan a la catalana y se convirtió en uno de los bocadillos más buenos y más grandes que he comido en mi vida. De este bar sí recuerdo el nombre: Bar Nápoles, porque está en la calle Nápoles. 

Y para acabar la recolección de anécdotas, cuando Amore le entregó los papeles al funcionario del consulado, éste se le quedó mirando y le dijo: " Yo le hice a usted el pasaporte hace unos meses", y Amore, bajo los efectos de la alucinación, le respondió que se había hecho el pasaporte hace poco por miedo a que le caducara el carnet antiguo antes de que le dieran fecha para renovarlo, y él dijo: " Sí, mire, le hice el pasaporte en marzo. Hago muchos, pero hay caras que se me quedan".

¡Vaya!.

Y con nuestro amigo, mi amigo, el de hace tanto tiempo, con el que compartimos tanto, hemos hablado de divinidades y humanidades. Trivialidades y profundidades. Estamos lejos en el espacio pero muy cerca en el alma y  menos de dos días bastan para tener esa certeza.

Todo ha sido generoso y acogedor.

A veces, la vida, cuando haces malabares sobre una cuerda floja, hurde una trama para evidenciar verdades y magias. 

Barcelona, mi ciudad iniciática, mi ciudad de comienzos y de finales, tan bella como siempre. 

Gracias, por acogerme una vez más. 

Gracias, por enseñarme una vez más.

Te quiero mucho. 


Seguimos con el blog de los lunes, amigas. 

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Texto: Cris Carrasco García