lunes, 28 de septiembre de 2026

Adiós septiembre y verano

 

Imagen: Cris Carrasco García

En algún momento de este viaje prometí que subiría una foto de Malvasía, mi cafetería favorita, pues aquí la tenéis, ¿a que es muy bonita? Hace un año más o menos, cambió de dueños y las nuevas propietarias decidieron que navidad es todo el año, así que dejaron las luces puestas. Esta decisión no es que me entusiasme porque soy de las de menos es más, pero también pienso que a veces un poco de brilli brilli no viene mal. 

Este mes de septiembre he visto Calle Málaga, que me ha encantado, he leído El partido más largo de la saga Más que rivales (prometo hacer una entrada dedicada a esta saga porque por ahí se la trata como literatura facilona y superficial y yo encuentro más profundidad de la que se dice en cuanto a temática y personajes).

Y tengo que haceros una confesión en este petit comité de amigas de la merienda de los lunes: he sucumbido y he visto And just like that... ¿y qué me ha parecido? Pues tengo sentimientos encontrados. Por un lado me ha encantado ver a nuestras chicas en una edad madura y que también es bonita, he comprendido que los temas no podían ser los mismos que hace dos décadas y creo que en general los temas tratados están bien. La primera y la segunda parte me parecen encantadoras pero pienso que la tercera y última flojea mucho. Muchísimo. Carrie lleva un vestuario de ensueño y me gusta cómo ha madurado, no solo físicamente sino psicológica y emocionalmente. Me gustan sus silencios y su empatía con los que la rodean. También su elegancia indiscutible. Charlotte es igual de pesada y contrladora que siempre pero mantiene su toque entrañable y Miranda me encanta en su madurez y en el giro que da a su vida. Si tengo que objetar cosas, diría que no me gusta el tratamiento que se le da a Steve, el marido de Miranda, las dos incorporaciones nuevas (Lisa y Seema) me parece que se revuelcan demasiado en el lujo ostentoso y en algunos momentos se cosifica a los hombres (panadería de Anthony). Tampoco me ha gustado la vuelta de Carrie con Aidan (¡por Dios, ese romance después de veinticinco años huele a naftalina!). Pero en definitiva, mucho mejor de lo que me había imaginado y no entiendo las críticas tan negativas que ha recibido la serie.

Ahora mismo estoy leyendo Exodus, de la escritora Deborah Feldman. Puede que a muchas no os diga nada este nombre, pero si os digo que es la autora de Unorthodox, el libro autobiográfico del que después se realizó la serie, quizá os suene más. Es la continuación de sus memorias y su traslado de residencia de Estados Unidos a Alemania, país donde reside actualmente. El libro es una búsqueda de raíces e identidad muy interesante. 

Y como lo estoy terminando, he decidido que el siguiente será Agridulce, de Colleen Mccullough, que fue la autora de El pájaro espino ¿os acordáis, las más jóvenes del lugar? En su día leí la novela y vi la serie. Me encantaron las dos. En aquella época bastantes chicas fuimos mucho a misa buscando nuestro "Pájaro espino", pero el de la iglesia de mi barrio era el cura de toda la vida y bastante antipático, por cierto. Era muy difícil en la vida real igualar a Richard Chamberlain ¿verdad? 

Os hablaré de Agridulce cuando la haya leído y os daré mis impresiones. 

Volviendo a And just like that, ha habido una frase que dice Anthony en el funeral de Mister Big que me ha impactado: al ver la serenidad, elegancia suprema y saber estar con que Carrie aguanta el tipo, Anthony le dice a Stanfor: "Es nuestra Jackie Kennedy". 

Y me he apropiado esa idea: Soy la Jackie Kennedy de mi vida. 

Esta ha sido mi frase de septiembre. 

Y tú ¿este otoño te ha sorprendido con alguna cita que te haya llegado?

Seguimos con el blog de los lunes, amigas. 

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Texto: Cris Carrasco García

lunes, 21 de septiembre de 2026

Mis imprescindibles diez clásicos del cine

 

Imagen: Cris Carrasco García

Si la semana pasada os conté mis diez películas imprescindibles del cine, hoy os dejo la lista de mis diez imprescindibles clásicos del cine (que no del cine clásico), ¡madre mía qué lío! os explico, yo había titulado esta entrada haciendo referencia al cine clásico, pero, escribiendo, escribiendo, me ha surgido la duda: ¿de qué a qué fecha una película se considera perteneciente al cine clásico? Y como suelo hacer últimamente, se lo he preguntado a la IA , que mira que es lista esta chiquilla, y me ha resuelto la duda en un pis-pas:

Se considera cine clásico al que se realizó entre 1915 y 1960 más o menos y en él había una narrativa clara, lineal, con una presentación, un nudo y un desenlace, un protagonista (o una pareja) indiscutible que avanza hacia una meta y un final donde la trama planteada queda resuelta. 

Algunas de las películas que os voy a nombrar no forman parte de este período pero sí son clásicos del cine. 

Aclarado este matiz, paso con la lista:

* Lo que el viento se llevó: La he visto como unas quince veces, doblada, remasterizada, en versión original subtitulada, unas veces saltándome la parte de la guerra que en ocasiones se me hace larga, otras veces recordando pasajes que había olvidado porque como es tan larga, algo siempre se te olvida por mucho que la veas. Escarlata y esos ojos verdes que no hablan pero lo dicen todo... Ya lo pensaré mañana... Porque mañana será otro día. 

El libro también lo he leído. Sin desperdicio.

*Esplendor en la hierba: Qué intensidad de película, qué tristeza y a la vez qué madurez en el desarrollo de la trama. Película psicológica y social donde las haya. Natalie Wood... en la película está a punto de morir ahogada y ella, la actriz, murió ahogada, aunque de forma misteriosa y por causas que a día de hoy no se han esclarecido. 

*Historia de una monja: Era adolescente la primera vez que la vi y me fascinó la espiritualidad del convento. Era una mujer recién divorciada cuando la vi la segunda vez y me fascinó que al final (spoiler) tuviera la valentía de dejar el convento. Era una mujer que había comenzado una nueva vida cuando la vi por tercera vez y me fascinó la psicología de la Hermana Lucas, la protagonista (Audrey Hepburn) y cuando la vi la cuarta vez me fascinó toda la película en sí. Por cierto, me da mucha rabia cuando al comentarla dicen que ella se enamora del doctor que hay en la misión. Ella no se enamora de nadie en la película. Reivindiquemos el hecho de que no es imprescindible una historia de amor en cada película que vemos. 

*Sabrina: También protagonizada por Audrey, mi Audrey. Elegancia hasta decir basta. Preciosa. 

*Tal como éramos: Robert Redford y Barbra Streisand que quieren amarse pero son demasiado diferentes mientras suena de fondo The way we were. Solo con pensarlo se me humedecen los ojos. 

*La gata sobre el tejado de zinc: Diálogo y más diálogo y Liz Taylor llamando a los insoportables sobrinos de su marido (Paul Newman) "Pequeños cuellicortos". Me he apropiado más de una vez de este apelativo para llamar así a más de una criatura malcriada (y a su madre). Y también busqué en el diccionario la palabra "mendacidad". Está. Con el tiempo, me enteré de que en la película se censuró la homosexualidad de Brick (Paul Newman) y me pregunto si con esta ola de conservadurismo y más allá que sufrimos, ¿hoy en día también se hubiese censurado? 

*Un tranvía llamado deseo: No os levantéis, solo voy a pasar ... Otra vez la enfermedad mental y su vertiente social y familiar . Blanche Dubois... y qué desgarro el final. El único consuelo que nos queda es que a Vivien Leigh le dieron el óscar. 

*Casablanca: Siempre nos quedarán París, Ingrid, Humphrey, ese avión despegando y esa gran amistad que comienza y el blanco y negro que por momentos se vuelve muy gris. 

*Rebeca: ¡Lo que pueden hacer un ama de llaves bordecilla y un mago del suspense!

*La heredera: Olivia de Havilland madurando a lo largo de la película hasta que, literalmente, le da con la puerta en las narices al cazafortunas ¿quién lo iba a decir de la dulce Melania.. ¡ay no, que Melania era en Lo que el viento se llevó!

Pues estas son las que están pero NO están todas las que son. 

Seguimos con el blog de los lunes, amigas. 

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Texto: Cris Carrasco García



lunes, 14 de septiembre de 2026

Mis imprescindibles del cine (aunque tengo más)...

 

Imagen: Cris Carrasco García

El otro día os dije que en entradas posteriores  os haría una lista de mis, en principio, diez películas favoritas, pero aun intendando resumir el número, se me han quedado en doce, esas digamos que son las versiones modernas, porque tengo otro top de cine clásico y otro más de las que llamo pelis de rescate, que son esas ligeras que cuando estás en caída libre hacen que te reconcilies un poco con la vida. 

Hoy os voy a decir mi top doce de las que son un poco sesudas aunque no tanto, porque como sabéis no soy ninguna experta en cine. El orden no quiere decir que la primera sea la que más me gusta y la última la que menos, no. Simplemente quiere decir que de alguna forma tenía que poner una antes y otra después.

Allá va:

* Amelie: Durante un tiempo la imité hasta en el peinado, hasta que un alma noble se armó de valor y me dijo que no me favorecía en nada. 

* Tomates verdes fritos: Cuando la vi por primera vez yo no llegaba ni a la treintena y quizá por eso no me di cuenta que el humor de la protagonista es el típico de una menopáusica. Hoy la comprendo. ¡Cómo la comprendo!

* Caramel: Os hablé de ella la semana pasada por otras circunstancias. mientras la veía la primera vez me devanaba los sesos intentando averiguar en qué ciudad estaba rodada sin darme cuenta de que Beirut sale por todas partes. Cosas de querer pensar antes de observar.

* Magnolias de acero: También os he hablado más de una vez de ella por diversas circunstancias. Todavía recuerdo que la vi aunciada en la marquesina donde esperaba el 79, que era el autobús que me llevaba a la facultad. Fue un flechazo que todavía perdura. 

* La vida secreta de las palabras: Ay, Mi Coixet y esa sensibilidad para contar. 

* Mujercitas: versión 1994: Aunque la historia ya la conocía por haber leído el libro  y por otras versiones anteriores, ésta me parece especialmente poética y cuidada. Además, mi Winona está espectacular interpretando a mi Jo March, mi hermana favorita ¡uy qué posesivo me está quedando ésto!

* Solas: Tengo la frase: "Yo solo quiero que me digas que mi vida va a cambiar" grabada en el corazón.

* Tierras de penumbra: Otra frase legendaria: "Vivimos en tierras de penumbra. El sol siempre brilla en otra parte..." y esa historia de amor de dos personas maduras. Y esa universidad de Oxford.

* Cinema Paradiso: Metáfora visual par aprender a sobrevivir: Totó, el niño, camina con su madre entre los destrozos de la guerra y allá enfrente, en color, el cartel que anuncia la próxima película que van a proyectar en Cinema Paradiso: Lo que el viento se llevó. Y Totó sonríe. 

* Cinema Sabaya: Más moderna que la anterior pero también habla de un conflicto que todavía vivimos y de unas mujeres con ganas de contar y de aprender. Cuando vi esta película pasé muchos días grabando con el móvil todo lo que se me ponía por delante. Afortunadamente para la historia del cine, cuando se me pasó la fiebre grabatoria, lo borré todo. 

* Todos queremos lo mejor para ella: Silencio. Mucho silencio y una lección de su directora en una cinefórum: la familia en esta película parece la gran enemiga pero todos actúan como mejor saben  y pueden. 

* Nuestra hermana pequeña: Dulce. Tierna. Bonita. Ainssss

Y de momento no voy a decir que ahí estén todas porque no lo están pero lo dejo aquí que no quiero ser pesada. 

Quizá la semana que viene me atreva con las clásicas o con las de rescate. O con las comedias románticas, que también son de rescate pero de otra manera. Ya veremos. 

Seguimos con el blog de los lunes, amigas

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Texto: Cris Carrasco García




lunes, 7 de septiembre de 2026

Quiero salir y Calle Málaga

 

Imagen: Cris Carrasco García


Me prometí a mí misma no hablar más del calor ni quejarme, porque, entre otras cosas, cuando llega el frío me quejo del frío, pero después de tanto tiempo metida en casa por los cerca de carenta grados a la sombra, siento la necesidad de decir que ¡quiero salir!. Pasear (aunque camino casi todos los días para hacer ejercicio, siempre a la misma hora de la mañana porque más tarde hay peligro de achicharramiento), me refiero a pasear a mitad de mañana, ir a cualquier sitio sin pensar por qué parte de la calle da la sombra, ir a algún curso en la universidad y poder olvidarme del sombrero. Os explico: desde hace unos años la piel de mi cara, si le da el sol se pone enfermita y por ello tengo una app con los grados centígrados y el índice UV (rayos ultravioleta) por horas del día. Si este índice es cuatro o más, cosa que suele ocurrir a partir de las diez de la mañana, además de protector solar cincuenta y gafas de sol, debo llevar sombrero, así que cuando estoy al aire libre soy una mujer pegada a un sombrero a la que no se le ve la cara.

Imagen: Cris Carrasco García


Esta app también me dice qué tiempo hará cada día de la semana, la humedad del aire, el grado de contaminación y si es bueno salir a correr con el tiempo que hace (como si yo corriera maratones, jijiji). En ella puedo añadir hasta diez ciudades del mundo y saber exactamente los mismos factores de los que me informa sobre mi ciudad y como sé que algunas de vosotras sois de lugares lejanos y fresquitos, he puesto ciudades como Ottawa, Montreal, Glasgow o Edimburgo, para, en primer lugar, saber la situación climatológica en la que vivís y en segundo lugar porque saber el tiempo que hace allí es como si pudiera teletransportarme y sentir el aroma de esas ciudades que me gustaría conocer.

 Por cierto,  a mí siempre me dice que en mi pueblo es muy mala idea salir a correr, pero en vuestras ciudades fresquitas, siempre dice que es muy buena idea, así que ya sabéis. Yo tengo la excusa perfecta para no hacerlo.

Paso a contaros otra cosa.

El otro día vi la película Calle Málaga, de la directora Maryam Touzani y protagonizada por Carmen Maura. 

Me ha gustado mucho el argumento, la interpretación  de Carmen Maura, la mezcla de humor futbolero y drama profundo además de la gran delicadez con la que trata el enamoramiento y el amor en la tercera edad. 

También el film me hizo reflexionar sobre cómo tratamos muchas veces a nuestros ancianos, cómo creemos que sus vidas valen menos porque están llegando al final, lo poco que valoramos e incluso infravaloramos lo que fue su vida, sus esfuerzos, sus trabajos. A veces somos demasiado egoístas y la película trata de eso, del egoísmo de una hija y la resistencia de una madre, del amor romántico cuando ya no se espera y de que la vida siempre nos depara sorpresas agradables y desagradables por muchos años que tengamos. La vida siempre está ahí para sorprendernos.

Al final de la película estaba triste por lo que ocurre entre esa madre y esa hija, pero también contenta de haberla visto. 

Imagen: Publicidad de la película

Me despido de vosotras disfrutando de un cucurucho de caramelo salado.

Seguimos con el blog de los lunes, amigas

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Texto: Cris Carrasco García