lunes, 18 de mayo de 2026

La casa de los espíritus y aquellos recuerdos

 

Imagen: Cris Carrasco García

Os escribo con el corazón nonmovido por la nostalgia y la ternura porque acabo de terminar de ver la miniserie que se ha hecho sobre la novela de Isabel Allende La casa de los espíritus. 

Me ha encantado. Aunque la novela la habré leído unas tres veces más o menos, la serie me ha tenido enganchada a la pantalla cada uno de sus ocho capìtulos. 

La casa de los espíritus es una novela muy especial para mí. 

La primera vez que la leí fue hace cerca de veinticinco años y en aquel tiempo yo caminaba por un sendero de búsqueda  y sanación personal después de un divorcio.

Me había planteado ser escritora y cuando leí el libro pensé ¿Qué novela voy a hacer si el libro que me hubiera gustado escribir ya está escrito? 

Después de La casa de los espíritus he leído muchos libros de ficción y de no ficción, relatos, ensayos... pero ninguno, y digo ninguno, me ha dejado esa sensación de Ésto es lo que yo hubiera querido escribir. Bueno, siendo sincera, había sentido años antes esa sensación siendo adolescente cuando leí La Plaça del diamant, de Mercè Rodoreda. 

Pero después de estas dos novelas, con ninguna más. 

Hoy, desde la madurez y el realismo, sé que nunca escribiré una novela parecida remotamente ni a La casa de los espíritus ni a La plaça del Diamant. Es más, creo que nunca escribiré una novela. 

Poco tiempo después de leer La casa de los espíritus vi la película y me gustó bastante, aunque se saltaba una generación, pero se lo perdoné porque aún así la película dura dos horas y media y estaba protagonizada por Meryl Streep, Winona Ryder y Antonio Banderas, entre otr@s. 

Creo que la serie me ha gustado más porque profundiza en los pequeños detalles de la novela y porque en la película estaba muy bien este elenco de actores y actrices pero todo el mundo era blanco y la mayoría incluso rubi@s y de ojos claros. Sin embargo, la serie ha respetado los rasgos físicos, color de piel y acento. Todo mucho más real, porque no olvidemos que la acción se desarrolla en Chile. 

El personaje de Clara siempre ha sido uno de mis favoritos dentro de la literatura. Hubo un tiempo en que pasaba algunos días del verano en Moraira, un pueblecito de Alicante, y cerca de la casa donde nos invitaban unos amigos a pasar esos días, en la fachada de otro chalet, se leía Del Valle, escrito con letras de hierro forjado. Cada vez que pasaba por delante me acordaba de Clara del Valle y su clarividencia y su fuerza.

También comencé a escribir un diario imitando los "cuadernos de escribir la vida" que escribía Clara. Dejé de hacerlo durante unos años y el veintitrés de marzo de dos mil catorce recomencé más en serio un diario en un cuaderno Moleskine que me habían regalado años antes mi cuñado y mi cuñada de Italia. 

Comienza Así: 

23 de marzo de 2014.

Sol y viento. 

Hoy, domingo, a las 11:25 comienzo este diario. En el ordenador canta gianna Nannini "Fotoromanza" y Gianna, la de aquí, la de casa, arregla el baúl de leña. Bebo un té de bergamota ,el "té de Milán", y lo llamo así porque la primera vez que lo probé fue en casa de Valentina...".

Hoy en día sigo con el diario y ya son siete los cuadernos que he llenado. 

La frase con la que comienza La casa de los espíritus siempre será uno de mis comienzos de novela favoritos, una apertura a la magia, los espíritus y un mundo entrelazado con la búsqueda de mí misma, un Érase una vez que abre la puerta a todo el poder de Clara Del Valle y lo que esta novela me transmitió:

"Barrabás llegó a la familia por vía marítima, anotó la niña Clara con su delicada caligrafía".


Seguimos con el blog de los lunes, amigas. 

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Texto: Cris Carrasco García







lunes, 11 de mayo de 2026

Música para la tempestad

Imagen: Cris Carrasco García
 
Deseo pedir disculpas si alguna de vosotras se quedó esperándome el lunes pasado. 
El final de abril fue inesperado y provocó en mí un estado de ansiedad que me desestabilizó además de crear un clima de incertidumbre. 

Todas (o casi todas) sabemos lo mal que las personas neurodivergentes lidiamos con la incertidumbre. 
Han sido noches de dormir poco y mal, de intranquilidad y desasosiego. 
Y todavía andamos ahí pero con un poco más de calma. 

Lo bueno de todo ésto es que ya sabemos que la oscuridad siempre viene acompañada de un poco de luz y en este trayecto la luz está siendo Radio Clásica
Por supuesto que sabía de la existencia de Radio Clásica, pero una noche, sumida en la ansiedad, sentí que necesitaba escuchar música. Y que esa música estuviera acompañada de voz humana. Eran las dos de la madrugada, más o menos. 

Entonces recordé Radio Clásica y me metí de lleno en ella. Hasta estos días se pueden contar con los dedos de una mano las veces que había escuchado esta emisora, pero se ha convertido en el bálsamo que me ayuda a calmar la mente cuando en las madrugadas se empeña en montar escenas apocalípticas o cuando abro los ojos por la mañana y la bocanada de nuevo día viene con sensación de falta de aire. 

Gracias a esta emisora he profundizado en la obra de Bach (una de las cosas que he aprendido es que en alemán, Bach significa arroyo ¡qué bonito!) y dentro de la obra de Bach he conocido, disfrutado y me he emocionado con La pasión según San Mateo... ¡qué preciosidad! Me eriza la piel cada vez que la escucho. 

La música y la espiritualidad unidas me conducen a lugares de paz donde el miedo se evapora.

Mil gracias por seguir ahí. Aunque no estuve, me acordé de vosotras. 

Me acordé mucho.

Seguimos con el blog de los lunes, amigas. 

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Texto: Cris Carrasco García

lunes, 27 de abril de 2026

Abril que no tuvo aguas mil

Imagen: Cris Carrasco García*
 

Se acaba abril y cuando se acaba un mes ya sabemos que el último lunes toca resumen...

Pues este abril que no ha tenido precisamente aguas mil (ni falta que le hacía porque ya ha llovido bastante durante el invierno), me trajo una llamada de un seguro que pago desde hace treinta años y del que nunca he hecho uso. Nunca. Treinta años. La chica que me llamó quería actualizar datos y nos citamos en la oficina. Pero tú, me dice la criatura ojiplática perdida, pero tú ¿nunca has estado enferma? De gravedad no. ¿No has tenido ningún accidente? Como para ir al médico, no. ¿No te has... quemado nunca? Sí, quemado sí, pero no para ir al médico. 

Y la chica me llamó unicornia. 

No en el sentido con que utilizo la palabra en este blog, sino en el sentido de ser extraño. Pero aunque fuera con ese significado, me gustó. Unicornia. Soy oficialmente una unicornia para una compañía de seguros. 

Otro hecho inaudito y agradable que pienso repetir es que el otro día compré en el súper un paquete de esas golosinas que llaman nubes o jamones y que su nombre real pero que nadie utiliza es marshmallows ¡qué ricas están, madre mía! siempre han sido mis golosinas preferidas y llevaba un tiempo mirándolas de reojo cada vez que pasaba con el carrito delante de ellos en el súper y el otro día me dije ¡A por ellas, que la vida son dos días!. Cuando llegué a casa las metí en un tarro para que quedaran más decorativas y les hice una foto que colgué en Instagram con la frase: " Razones para seguir viva". 

Imagen: Cris Carrasco García

Y ¡cómo no! este mes también ha habido lecturas, de las que os he dado referencias en lunes anteriores pero dejo aquí los títulos: Cosas que he callado (no lo he terminado), Seduciendo a Mr Bridgerton, Más que rivales y ahora estoy con el libro propuesto para en el club de lectura Gilmore, vertiente Winona Reader Melodía de medianoche, de María Vaquero. Aunque llevo leído bastante poco, me está gustando más de lo que esperaba. 

Y si hablamos de pelis.... ¡ay, si hablamos de pelis!... quizá alguna se haya extrañado de que en todo el mes no he nombrado el film propuesto por Objetivo Femenino para el reto de este mes, pues es que lo guardo para una entrada especial y solo dedicada a la película de abril porque se lo merece y porque ha sido hasta ahora el film con el que más situaciones complicadas he tenido en los cuatro meses que llevamos de reto. Solo os digo el título y ahí lo dejo hasta la entrada: El pájaro de la felicidad, de Pilar Miró. 

Ah, casi se me olvida, la salud de mi amiga Carmen nos dio un susto pero ¡solo ha sido un susto!

Y el mismo día que supe que mi Carmen está más fuerte que el vinagre, caminando por la calle oí desde una ventana abierta una canción que alguien tenía puesta de los Pecos y que coreaba a voz en cuello. 

Los Pecos llenaron mi panorama musical durante años y me sabía todas sus canciones. Al volverlos a escuchar me vinieron a la mente tiempos pasados, letras, recortes de revistas, la Superpop...

Una buena manera de terminar abril.

Seguimos con el blog de los lunes, amigas. 

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* Colgué esta imagen en Instagram que me representa a mí misma intentando averiguar qué le pasaba al temporizador del móvil que no me hacía la foto (creía yo que no me hacía la foto) y una compañera me dijo que le recordaba a Sherlock Holmes. Elemental...

Texto: Cris Carrasco García

lunes, 20 de abril de 2026

El amor está en el aire

 

Imagen: Tanaka Tatsuya


A veces os he dicho que os escribo los domingos para que me leáis los lunes ¿verdad? Pues esta vez os escribo el sábado por la tarde. Algo excepcional.

No creáis que es porque el domingo tengo que planchar papas Pringles como la planchadora de la ilustración de Tanaka Tatsuya sino porque esta tarde tan deportiva de sábado se me antojaba muy aburrida y he decidido pasar mi momento semanal con vosotras a esta tarde.

Amore (mi chica) tiene muchas citas deportivas hoy: el torneo Conde de Godó de tenis en el que juega Rafa Jódar, la selección femenina de futbol que juega contra Ucrania no sé para qué cosa y a las nueve futbol masculino con la copa del rey. No sé qué equipos. 

Así que como está entretenida he decidido entretenerme yo por mi cuenta. 

Después de Leer Lolita en Teherán comencé Cosas que he callado, de la misma autora, Azar Nafisi, pero cuando leo un libro fuerte después necesito leer uno o dos más ligeros para reponerme, así que  Cosas que he callado pasa al banquillo. 

Ésto no quiere decir que no lo vaya a terminar pero de momento necesitaba algo más liviano. 

Y buscando entre la liviandad, me dije ¿Por qué no leo algún libro de los Bridgerton? Comencé a indagar entre la saga y decidí leer Seduciendo a Mr. Bridgerton, que cuenta la historia de Colin y Penélope. 

Creo que a estas alturas no hago ningún spoiler si digo que Penélope es Lady Whistledown ¿verdad? 

La novela me ha gustado. Sencilla y mucho más lineal que la serie pero su sencillez me ha gustado. He visto algunos comportamientos maschistas en Colin pero ¿qué queremos pedirle a un señor de la aristocracia inglesa del siglo XIX? Y sin duda, Penélope sigue siendo mi favorita tanto en la serie como en los libros (de los que solo he leído uno, no os voy a mentir...).

Imagen: Portada de Seduciendo a Mr. Bridgerton

Como esta liviandad me agradó, seguí planteándome ¿Por qué no leo Más que rivales (Heated Rivarlry)? He visto la serie y sé que con ello me sumo a esa inmensa población que ha alucinado con ella y de la que no os he dicho nada porque ¿qué no se ha dicho de esta serie que pueda decir yo? A mí me ha encantado todo. Los actores principales, geniales, la ambientación, genial, la trama espectacular y confieso que no la he visto solo una vez sino alguna que otra más. ¡Pensar que fue rodada en 37 días!!!!!

Algo que me gusta especialmente de la serie es el papel de las mujeres que en ella aparecen. Todas son magníficas: svetlana, Rose Landry y Yuna Hollander como madre de Shane. Todas son abiertas de mente, comprensivas, poco dadas al drama y sobre todo muy inteligentes. Mujeres sabias. Unicornias.


Imagen: Fotograma de la serie Más que rivales

Así que en esas estoy ahora, leyendo Más que rivales (Heated Rivarlry) y la verdad es que del libro lo que más me está llamando la atención es que la autora escribe como si hubieras quedado con ella para tomar un té y te contara la historia con pelos y señales pero de una forma muy coloquial. 

Ahora quiero compartiros un secreto, que, como secreto que es, me tenéis que prometer que no se lo vais a decir a nadie: estoy contando los días porque el 28 de este mes, o sea, dentro de solo ¡ocho días! sale a la venta aquí en España el libro con la historia de Scott Hunter y Kip Grady. Para las que no sepáis a qué me refiero, es el primer libro de la saga Más que rivales y que se titula Cambiar el juego.

Ya os diré...

Estaréis pensando que estoy muy de historias de amor esta primavera ¿verdad? Pues la verdad es que sí y creo que para los tiempos bélicos, extremistas y pesados que corren, no está nada mal un poco de amor en el aire.


Seguimos con el blog de los lunes, amigas. 

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Texto: Cris Carrasco García