A veces hablo de:
lunes, 13 de abril de 2026
No es el sitio de mi recreo
lunes, 2 de febrero de 2026
Película Mi amiga Eva y Nora Navas
Imagen: fotograma de la película
Como os dije la semana pasada, hace unos días vi la película Mi amiga Eva, que tiene a su actriz protagonista, Nora Navas nominada a Los Goya como mejor actriz protagonista y no es para menos porque Nora hace un trabajo magnífico.
La película, no dejando de ser una comedia romántica, olvida el componente almibarado que suele sobrar en este tipo de cine y nos presenta a una mujer que transita la cincuentena y que se quiere enamorar...
A partir de aquí surge una trama con algo de enredo y caras llenas de incredulidad por parte de los que la rodean.
Me encanta que el cine comience a darse cuenta de que las mujeres que ya hemos tocado la quinta década tenemos mucho que contar y ojalá cunda el ejemplo.
Por otra parte, a Nora la conocí hace unos años en un película que cada cierto tiempo vuelvo a ver porque también me encanta:Todos queremos lo mejor para ella. Un drama bastante amargo que toca las relaciones familiares y cómo éstas, en algunas ocasiones, pueden ser asfixiantes aun queriendo, todos los miembros, colaborar en la sanación de una de sus miembros.
Esta es la primera película que veo este año con alguna nominación a los goya y el comienzo no ha podido ser mejor.
Seguimos con el blog de los lunes, amigas.
****
Texto: Cris Carrasco García
miércoles, 2 de octubre de 2024
Universitaria a los 50...
Cuando Amore y yo entramos por la puerta con gesto dubitativo, un grupo de chicas y chicos de unos veinte años, salía.
Al vernos mirar hacia todos los lados, uno de los chicos se acerca y nos dice: "Es al lado, ésto es la universidad".
Le dimos las gracias y fuimos al lado creyendo que allí estaban las dependencias para estudiantes mayores de 50 años, pero ¿con qué nos encontramos? Con un centro de mayores que nada tenía que ver con la universidad...
Me pregunto si a los veinte años yo veía a la gente de cincuenta como para creer que buscan un centro de la tercera edad ...
***
Pd1: Por cierto, el cuso es de mujeres filósofas y estoy deseando empezar porque cuando tenía veinte fui a una facultad donde me hablaron de muuuuuuchos filósofos pero de ninguna filósofa y hay que conocerlas para reconocerlas.
Pd2: Hablando de edades y comienzos de nuevos caminos una vez se ha tocado el cinco, el seis, el siete y sucesivos, el otro día vi una comedia que me encantó: El club de los martes. Aunque es una comedia, es un humor con miga y mar de fondo.
lunes, 2 de septiembre de 2024
Año nuevo
Ayer fue el día de año nuevo porque para mí y sé que para otras muchas personas, el año comienza en septiembre. Y como cada septiembre, tengo una sensación de deseo de comienzo y a la vez de nostalgia por el verano que comienza a evaporarse.
¿Cómo ha ido este tiempo sin pasar por aquí? Pues muy bien, pero me despedí en la última entrada diciendo que volvería con un libro del verano y no es así. Porque no he leído ningún libro. Podría decir que me lo impidieron el Tour de Francia, los juegos olímpicos o la ola de calor de dieciocho días que sufrimos mientras estábamos en Italia. Y sería parte de verdad. Pero la verdad completa es que ningún libro que ha caído en mis manos me ha resultado tan interesante como para llegar hasta el final. Y no hay otra excusa.
Por otra parte, en Instagram he participado en dos retos fotográficos que me han encantado. En julio comencé el primero y me entusiasmé y como sabéis que una es intensa, pues me entusiasmé tanto que en agosto me apunté al segundo. Cada día una foto sobre un tema que sólo sabes a a partir de las doce de la noche... Cuando lo empecé no tenía ni idea de lo que me iba a enseñar ese desafío que en apariencia es tan trivial, pero a medida que iban pasando los días iba descubriendo cosas en mí y en la fotografía a la vez que conocía a mujeres encantadoras. Ha sido, sin duda, mi mayor goce de este verano. Sobre todo, me ha permitido darme cuenta de que todavía soy capaz de terminar proyectos que comienzo, algo en lo que últimamente había fallado.
Y por primera vez en unos años, me he sentido libre porque la ocupación que tantas horas me abarcaba en otro tiempo ya no está y me he podido dedicar a este hiperfoco en el que se está convirtiendo la fotografía.
Todo ello sin olvidar que tengo muchas ganas de volver a pintar mandalas y de ver qué hago con todos los poemas que tengo escritos por ahí ¿haré una autopublicación o varias? No lo sé y tampoco me presiono. No va conmigo eso de estar siempre en movimiento, de hacer cosas, de no parar, de tener muchos proyectos, de salir de la zona de confort (¡ qué poco me gusta esa frasecita que a fuerza de repetirla todo el mundo se ha vaciado de significado!). La madeja se irá desenredando poco a poco y a su tiempo.
Mi patria en mis zapatos,
aunque llevo una bota
y me queda grande
porque no es mía.
Pero tu bota en mi pie
es la razón perfecta
para mi risa.
***
Texto: Cris Carrasco García
Imagen: Cris Carrasco García
Primer verso del poema tomado de la canción:
Mi patria en mis zapatos de El último de la fila
viernes, 28 de junio de 2024
Feliz verano ,Los Bridgerton y ¿libro para las vacaciones?
martes, 18 de junio de 2024
Recalculando...
Te sacudió un terremoto de risa
cuando me viste ordenarlos
primero por tamaño
y después por colores
con desespero febril
¿Pero qué haces?
Callé.
No te dije
que las fotografías muestran seres
durmiendo en las ruinas
de la historia
muertos
de hambre y de tristeza.
No te dije
que alineo tarros de mermelada
cuando tengo miedo.
Este poema lo escribí hace once años y fue muy intuitivo lo de alinear tarros de mermelada. Con el tiempo he sabido por qué alineo, por qué me encanta ordenar los objetos por colores o tamaños poniendo en ello toda mi atención, por qué al ir por la calle voy sumando las matrículas de los coches hasta reducirlas a un solo dígito, por qué me gusta que en los platos haya poca comida o por qué me encantan los guisos que solo tienen dos ingredientes. Todo ello entre otras muchas "rarezas".
La vida me ha dado respuestas y yo he abierto los brazos para acogerlas. En un principio con algo de miedo e incredulidad y después con aceptación y hasta con orgullo.
Lo que antes eran enigmas indescifrables de mi estrafalaria personalidad se fueron volviendo piedras rosetta que conformaron una identidad y un nombre .
Cuando tengo miedo ordeno, clasifico, me balanceo y disocio. El mundo para mí es incómodo, demasiado ruidoso y con demasiados desafíos. El mundo me ansia y me angustia, me siento torpe ante él y me invita constantemente a la evasión.
Pero en el mundo, en este mundo, también viven la poesía, la música, seres a los que amo, el terciopelo, el té, las palabras que ordenadas forman libros, las amigas con las que me río tanto, los sombreros, el cine, Sheldon Cooper, los vestidos nuevos con la etiqueta cortada
y los zapatos viejos que no rozan.
Los zapatos viejos, siempre.
***
Texto: Cris Carrasco García
Imagen: Cris Carrasco García
miércoles, 8 de mayo de 2024
Escribo transitando el azul turquesa
Escribo transitando el azul turquesa.
Otra vez buscando la tribu y el aroma
de sus abrazos.
Soy Mujer rastreando lugares
para habitar la medianera de la vida
más allá de los frágiles encajes
de las telarañas.
****
(Cris Carrasco García)
Imagen: Cris Carrasco García
martes, 13 de febrero de 2024
Esos días...
Ayer fue uno de esos días. Justo ayer.
Esos en que parece que la humanidad entera se ha confabulado para enervarte de tal manera que cuando llega la noche sólo quieres estar en el sofá con los cascos canceladores de ruido y no saber nada, pero nada, pero nada de nada del mundanal ruido. No quieres siquiera escuchar una voz humana.
Justo ayer.
Día con hormonas revueltas y personal que no colabora.
Mujer experta en menopausia que te dice que a partir de ahora será imprescindible hacer ejercicios de fuerza (fuerz... ¿qué? Anda ya). Yo con mi tai chi, mis caminatas y mis estiramientos tengo más que suficiente. Estudiante con cuatro temas de retraso y coordinadora que te obliga a hacerle un plan de recuperación (¿pero la estudiante no es una persona adulta? ¿No elegió estudiar ésto libremente? ...) y además la estudiante es una persona grosera y maleducada... Mi pelo que está tan rebelde como mis hormonas y hace mucho viento. Ideal para sacar a pasear la rosácea.
Hasta ahí, todo más o menos bien.
Sí, más o menos bien.
Le escribo a la señora experta en menopausia diciéndole que no pienso hacer ejercicios de esos porque para mí imprescindible, lo que se dice imprescindible es comer, beber agua e ir al baño. Todo lo demás puede entrar en la categoría de ya lo haré mañana, si tengo ganas. Además, no soy una mula de carga y para más inri, quisiera yo saber qué intereses económicos ocultos hay para considerar imprescindibles unos ejercicios que hasta hace muy poco eran prescindibles. Me responde que ella está de acuerdo conmigo pero que como estos ejercicios son tendencia, tiene que apoyarlos.... cierro los ojos, los abro, los vuelvo a cerrar... como es tendencia tiene que apoyarlos aunque piense como yo... que se pare el mundo porque me bajo en la próxima.
Y así va rodando el día ventoso, sin lluvia, con sequía, con humanoides gritando, coordinadoras exigiendo, estudiantes diciendo que son libres de llevar el temario a su ritmo... una jornada muy rodada.
Llega la noche y me pongo a ver Operación Triunfo (sí, veo Operación Triunfo después de haber seguido sólo la primera edición. Dos humanoides llamados amigo y amiga se confabularon. Presento mis desexcusas porque no creo que tenga que pedir disculpas a nadie por ello). Mi amigo no me hace caso en el whatsapp. Su otro grupo de coleguis le tiene más entretenido, por lo visto. Mi amiga me escribe una parrafada digna de mandarla a aquel lugar pero no puedo hacerlo. Es mi amiga.
Lo único bueno del día llega cuando alborea la madrugada: Ruslana, mi niña rebelde, es salvada por el público y está en la final.
Me gusta Ruslana porque es rebelde y por eso le han dado por todas partes durante el concurso.
Yo también lo soy y por eso cualquier día me descabezarán.
Sí, me descabezarán, pero sin haber hecho ejercicios de fuerza porque son tendencia y con los cascos canceladores de ruido en las orejas para dejar de oir las tonterías humanoides.
¡Ánimo mi niña Ruslana, que de las rebeldes es el reino del infierno... y de los cielos!
***
Texto: Cris Carrasco García
Imagen: Cris Carrasco García
jueves, 1 de febrero de 2024
Los vasos y las sombras
miércoles, 24 de enero de 2024
Una vida no tan simple
martes, 21 de noviembre de 2023
Las hermanas enfadadas
lunes, 23 de octubre de 2023
Meryl forever
lunes, 25 de septiembre de 2023
Contador a cero
jueves, 17 de noviembre de 2022
Una película especial: Invisibles
Después de poco más de un mes, paso por aquí para recomendar una película que me ha encanatado: Invisibles, de la directora Gracia Querejeta.
El argumento se podría llamar minimalista: tres mujeres de mediana edad quedan todos los jueves por la mañana en un parque para caminar juntas.
Pero de sus diálogos tremendamente ágiles y profundos, sabemos cómo es cada una de ellas, sus miedos, sus problemas, su vida y lo que les duele.
Película de las que a mí me gustan: trama simple pero de gran calado.
Y vosostras ¿cómo lleváis la "invisibilidad de la mujer de mediana edad"?
Para mí ha sido una liberación desprenderme de las miradas insinuantes y muchas veces lascivas que tanto me incomodaban. Ahora ningún hombre me mira cuando voy por la calle y me siento libre. Un lastre menos. Y si nos centramos en otro tipo de invisibilidad, pues esa no me ha llegado porque las personas que me rodean me siguen teniendo en cuenta, siento que me aman y les importo. Además, como ya he dicho en alguna ocasión por aquí, deseo continuar haciendo muchas cosas además de comenzar proyectos nuevos y retormar otros que alguna vez inicié pero no seguí y ahora siento que vuelven a despertar.
****
Texto: Cris Carrasco García
Imagen: Promoción de la película.
lunes, 19 de septiembre de 2022
Apretar el botón nuclear
¡Hola! ¿Os acordáis del proyecto "Caminando la plenipausia" del que hablé hace unas semanas? Pues sigo...
Y ayer vi otra vez la peli La boda de rosa que os tengo recomendada en el apartado películas. Sólo es la segunda vez que la veo, así que es un número muy prudente porque cuando me gusta una peli puedo verla hasta catorce, quince o cuarenta veces. No exagero.
Bueno, pues en La boda de Rosa se pone sobre la mesa un concepto, o mejor dicho, un acto, que yo siempre he llevado a cabo y del que últimamente y con la revolución hormonal que tengo encima, hago uso con mayor frecuencia: apretar el botón nuclear. Si el tema en cuestión nos pilla con el botón lejos, siempre podemos recurrir al consabido puñetazo en la mesa.
Dicen que esto de tener las hormonas como una cometa de pascua no es bueno para nadie y creo que es verdad, pero también creo que a mí, con una tendencia clara hacia la contemplación en detrimento de la acción, me está dando el empuje para tomar decisiones que tenía que haber tomado antes y cortar con situaciones o personas con las que ya había terminado un ciclo y yo me resistía a cortar por demasiado chocha, demasiado contemplativa, demasiado compasiva o demasiado tojunto y toalavez.
La revolución hormonal me está ayudando a decir ¡basta!, no voy a hablar contigo, o estás fuera de mi vida. Y después quedarme más relajada que si hubiera estado cinco horas meditando profundamente si esa persona, situación o constelación planetaria me pone de los nervios porque en mí reside un recuerdo ancestral radicado en la antecámara del cerebro y por eso debo aprender que todo lo que me pasa no es más que una proyección de lo que yo soy...¡pues no! que cuando se acaba, se acaba. Y chin pun. ¡Tanta historia ya!.
Eso sí, intento que sea sin dañar. O dañando lo menos posible. Porque lo del ¡basta ya! etc., lo digo para mí y luego utilizo la diplomacia. Cuando las hormonas me dejan, claro.
Eso es lo que de momento os quería contar a grosso modo sobre mi estado hormonal.
Y también deciros que hoy es el día de las pastitas de té.
(Cris Carrasco García)
Imagen: Quino
miércoles, 14 de septiembre de 2022
Querida Queen
domingo, 11 de septiembre de 2022
Haiku o como quieras llamarlo
Más allá de la confusión
busco la calma
donde todo es sereno.
P.D: Estado actual de mis hormonas.
(Cris Carrasco García)
Imagen: Cris Carrasco García
martes, 26 de julio de 2022
La boda de Rosa
viernes, 22 de julio de 2022
Otra perspectiva
Tengo un nuevo proyecto que, como todos los proyectos, no sé a dónde llegará pero lo comienzo hoy: escribir en este blog sobre cómo me siento ante la plenipausia (mal llamada menopausia)...
Cuando vi que me adentraba en esa edad del cambio, me propuse buscar información sobre la menopausia pero de forma positiva, huyendo de todos esos que te cuentan que los huesos se te van a poner frágiles como cristales de Bohemia y te van a salir pelos en la barbilla porque ¡eso ya lo sé! . Además, no es condición sine qua non porque a mi alrededor tengo mujeres ya plenipáusicas desde hace tiempo que nada de osteoporosis ni pelos en la barbilla. Y si acaso ocurriera, pues ya buscaremos la solución ¿no?
Pues eso, que me propuse buscar mensajes positivos y ¡los encontré! que no todo va a ser malo en la mitad de la vida. Que ahora sabemos mucho mejor lo que queremos, adónde vamos y de dónde venimos (bueno, no sé , eso pasa a ratos ¿no? )
Hice un congreso gratuito online que montaron las chicas de Menstruita . La verdad es que hice dos: uno sobre la bajada de la regla por primera vez , lo que tienen una plabra técnica que ahora no recuerdo y no tengo ganas de buscar, para ayudar a mi sobri y después otro sobre plenipausia para ayudarme a mí ¡y me encantaron los dos! ojalá estas chicas tan bonitas vuelvan a hacer otro congreso porque vale la pena seguirlas.
Busqué páginas en Instagram y encontré bastantes : si se pone mujer y 50 salen mil páginas y otros mil hastags. Sólo hay que buscar.
Pues eso, que allá vamos.
Con patitas de gallo, gafas de ver de cerca y muchas ganas de comenzar a hacer cosas nuevas, no en vano el congreso sobre plenipausia que ofrecieron las chicas de Menstuita se llamaba: Menopausia: una segunda pubertad.
Cuando leí el título me pareció un poco infantil porque lo entendí como esa propensión tan tonta de nuestra sociedad de idolatrar la juventud y los pocos años pero.... no era así. Lo llamaron la segunda pubertad por la revolución hormonal y porque muchas veces a esta edad ya no pasamos por tantas cosas ni hacemos caso de lo que nos diga tanta gente y además nos entran ganas de aprender a hacer cosas nuevas, de leer nuevos libros, de mirar la vida desde otra perspectiva.. Es una verdadera revolución. Un verdadero cambio.
Nos seguimos viendo por aquí si queréis.
(Cris Carrasco García)
Imagen: Fred Calleri
martes, 19 de julio de 2022
¡ Cagüentoya!
Querida Hermana:
Que sepas que hoy estoy guerrera (bueno, no hoy, llevo días, pero no he podido escribirte).
Estoy guerrera porque estoy "mu jarta" y estoy "mu jarta" porque ya está bien. Y ya está bien porque me he encontrado con alguien que nos dice a mi compañera y a mí: " vaya tiempo que nos ha tocado vivir" y ahora leo en un periódico de tirada nacional la "teoría sociológica de un "experto" de treinta y pocos años (que digo yo que cómo se puede ser "experto" a los treinta y pocos años, porque Mozart sólo he conocido a uno....) pues dice que su generación tiene "futurofobia". Hala, otra palabreja a la saca.
Bueno, que el muchacho dice que el futuro está más negro que una mina de carbón .... Vale, ¿preferirían los jóvenes de hoy haber sido republicanos en la guerra civil española? ¿Preferirían haber vivido durante la dictadura? ¿Preferirían haber sido esclavos durante el imperio romano? ¿Preferirían haber estado en Hiroshima o Nagasaki en las fechas por todos conocidas?
Y me pregunto ¿cuándo el futuro se ha visto reluciente como una patena? ¿En qué época histórica toda ha sido bello, fácil y divertido?
No niego que la cosa está mal pero ¿cuándo ha estado bien?
Estoy mu jarta de los mensajes pesimistas sin perspectiva histórica y mu jarta de oír y leer que no se pueden comparar épocas históricas. ¿No ? ¿Por qué? ¿Entonces por qué y para qué existe la historia y los historiadores?
Querida Hermana, ve y dile a los señores y señoras futurofóbicos y futurofóbicas que sigan adelante. Diles que yo terminé mi carrera universitaria en el 93, cuando los fastos del 92 nos dejaron una crisaza que hasta el enterrador se quedó sin faena. En aquel entonces Los Balcanes (sí, esa guerra olvidada), llevaban dos años desangrándose.
Y aquí estoy.
Diles que la vida me ha ido como a todos y a todas: a ratos. Ratos bien, ratos mal y ratos catastróficos. Aquí estoy y estamos todos los que como yo se licenciaron en un año nada recomendable y fueron esa generación llamada "X" porque éramos una incógnita que nadie sabía qué iba a ser de nosotros y nosotras. Pues aquí seguimos.
Diles que si alguien como yo y como tantos, que nacimos cuando todavía Aquel firmaba sentencias de muerte e inauguraba pantanos, que comía cada día con un asesinado por el terrorismo y cenaba con otro, que todavía en el colegio una maestra me pegaba con un palo por no acordarme cuánto eran 3x4, que vio llegar las primeras pateras, a los socialistas decir no a la OTAN y después a un socialista ser su secretario general, caer las torres gemelas, declarar una guerra con la mentira de que el país en cuestión tenía armas químicas, que ha visto a muchísimos políticos y políticas de nuestra tierra acabar en la cárcel por corrupción, diles, que si yo, y todos los demás, estamos aquí, que ellos también estarán. Porque esto que he escrito aquí arriba fueron penas colectivas y a éstas hay que añadirles las propias y personales.
¿Y cómo sobreviví? Porque entre las guerras, las crisis, la corrupción y el dolor, conocí personas que de tan maravillosas me parecían de otro mundo, porque lloré de emoción leyendo poemas de Gioconda Belli, de Benedetti y de tantos y tantas, porque me morí de envidia leyendo La casa de los espíritus (esa era la novela que yo hubiera querido escribir). Porque vi a Indurain ganar cinco tours de Francia, levantarse una ilusión obrera alrededor de un partido político recién fundado, conocí una filosofía que me enseñó que todo termina y vuelve algo nuevo a comenzar. Y tantas ternuras más.
Así que diles, querida Hermana, que si mi generación X está aquí, ¿a dónde llegarán ellos y ellas que nacen sabiendo manejar cualquier cosa que tenga teclas y pantalla, que se han criado amarrados a las tetas de sus madres hasta que llegaron a la universidad, que saben inglés casi como su lengua materna, que todavía van a leer por primera vez las novelas de García Márquez y tantos y tantas más, que tienen la fuerza y el entusiasmo de la juventud? Diles, que por unos segundos, piensen hasta dónde pueden llegar, a pesar de todo y de todos.
Diles que lo disfruten.
Y a los pájaros de mal agüero, a esos y esas, se lo digo yo: ¡Dejad de minar la moral de la tropa!
Como diría mi abuelo, que fue un joven republicano que sobrevivió a un campo de concentración francés y que cuando se hizo viejo el primer gobierno de izquierdas le dio una paga y una medalla por haber luchado para defender la república : ¡cagüentoya!
Cuando el abuelo decía esta frase-palabra, los nietos, que estábamos armando un guirigay de gritos y jaleo, nos quedábamos quietos, ni respirábamos y pensábamos qué estábamos haciendo mal. Pues eso: ¡Cagüentoya!
(Cris Carrasco García)
Imagen: Pues creo que Quino ¿no?





.jpg)










