Imagen: Portada de la novela
A pesar de los tristes vientos que respiramos en el mundo por lo que está sucediendo en Oriente Próximo, me cuelo por aquí otra vez un viernes porque necesitaba hablaros de una novela que he leído estos días y que me ha encantado.
Para empezar, es muy cortita, apenas 176 páginas y además, como nota original, está escrita toda de un tirón, sin capítulos .
Tiene por título La dependienta y es de la escritora japonesa Sayaka Murata y con ella ganó en 2016 el premio Akutawa, uno de los más prestigiosos de Japón y que se concede a escritores y escritoras emergentes.
Está narrado en primera persona y en él, Keiko, la protagonista, nos cuenta su sencilla vida como dependienta en una tienda abierta 24/7 en Tokio.
Keiko ya tiene treinta y seis años y lleva dieciocho trabajando por horas en la misma tienda sin sentir que debe buscar un trabajo a jornada completa que se ajuste mejor a la carrera universitaria que ha estudiado....
Es un libro que nos habla de la diversidad, las expectativas y la presión social todo ello en un lenguaje directo y sencillo pero con reflexiones profundas e impactantes. Incómodo en muchas ocasiones . Si he de poner algún pero, diría que es una novela demasiado corta. Me hubiera gustado seguir sabiendo de Keiko.
De La dependienta he rescatado muchas citas y algunas de ellas son : "Hay dos tipos de discriminadores: los que albergan un auténtico impulso o deseo de discriminar y los que se limitan a disparar a diestro y siniestro términos discriminatorios que han oído en alguna parte". "El mundo normal es un lugar muy exigente donde los cuerpos extraños son eliminados en silencio. Las personas inmaduras son expulsadas". "No molesto a nadie, solo formo parte de una minoría y, a pesar de ello se creen con derecho a violarte". "Tienes que interpretar el personaje imaginario llamado "persona normal" que todos tenemos dentro". "El pasatiempo favorito de las personas normales es juzgar a las que no lo son".
Estas últimas citas me hicieron recordar que hace mucho tiempo, en aquella otra vida que tuve en esta vida, cuando tenía que enfrentarme a algún tipo de socialización como pudiera ser ir al médico, acudir a una reunión o hacer alguna entrevista de trabajo, me decía a mí misma : "Hoy tengo que aparentar que soy normal". Afortunadamente esa autoconsigna pasó a la historia de mi biografía y ahora no intento aparentar nada. Ya no me camuflo.
Seguimos con el blog de los lunes, amigas, aunque sea viernes.
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Texto: Cris Carrasco García