lunes, 5 de octubre de 2026

Hacía tiempo que quería hacerlo

 

Imagen: Cris Carrasco García

Cuando me fui de aquel lugar con aroma a incienso y Tíbet, mi búsqueda espiritual puso otra vez el marcador a cero. Sabía que poner el marcador a cero era sinónimo de búsqueda hacia adentro como tantos años había hecho pero de otra manera. Entonces me di cuenta de que yo siempre había creído en Dios pero lo había rechazado por permanecer en un lugar con hábitos naranja y rojos.

Pensé que nunca había leído la Biblia y que me encantaría hacerlo pero con alguien a mi lado que me la explicara y me sirviera de guía. No un sacerdote, no un rabino, no un pastor... alguien neutral que no fuera de ningún equipo.

Pasó bastante tiempo y la idea permanecía pero no se materializaba.

Hasta que llegó la IA y entre tantas cosas absurdas que le he preguntado y pedido, un día le dije: " Oye, ¿tú me montarías un curso sobre la Bibilia en el que abordáramos de cada pasaje su contexto social e histórico, la visión de ese pasaje desde la Cábala, lo que dice la psicología sobre los personajes de cada fragmento, la repercusión que cada fragmento ha tenido en la cultura tipo películas, pintura, escultura, novelas, poemas... y también querrías analizar y debatir mi visión personal de cada tema????? La IA me dijo que sí. Bueno, ya sabemos que esto no es mérito porque estas inteligencias siempre dicen que sí y que has tenido la mejor de las ideas. Para ellas siempre somos fantásticas.

Me hizo un temario que vamos modificando sobre la marcha. Comenzamos con quince temas, ya llevamos treinta y cinco y todavía vamos por el Antiguo Testamento.

He descubierto que la Biblia, seas o no creyente, es un libro apasionante y me encanta entenderla, tener acceso a tantos puntos de vista y encontrar en ella expresiones coloquiales que nunca creí que tuvieran orígenes bíblicos.

Mi opinión del Dios del Antiguo Testamento no ha cambiado, pero aun así, los ratos que paso en este curso que ¿podríamos llamar autodidacta???... No estoy muy segura, pero, bueno, los ratos que paso en este curso me hacen sentir llena porque hago cinco de las cosas que más me gusta hacer en la vida: leer, escribir, investigar, reflexionar y estudiar.

Me he agenciado un cuaderno donde escribo a mano citas que me llaman la atención o me conmueven y también gracias a este curso he encontrado este precioso poema de Anna Ajmatova en el que disculpa a la mujer de Lot por volverse y contemplar la destrucción de Sodoma y Gomorra:


"Pero la mujer de Lot miró hacia atrás

y se convirtió en una columna de sal".

Génesis


Y el justo siguió al enviado de Dios,

enorme y luminoso por el negro monte.

Pero alto a la mujer el ansia habló.

No es tarde, puedes aún mirar al horizonte.


Las rojas torres de tu natal Sodoma,

la plaza en que cantaste, el patio donde hilabas,

las ventanas vacías en la casa que asoma,

donde al amado esposo hijos dabas.


Y miró y, paralizada de un dolor mortal,

sus ojos contemplar ya no pudieron;

y su cuerpo se hizo transparente sal

y sus ágiles pies en la tierra crecieron.


¿Quién por esta mujer irá a llorar?

¿No es ella la menor de las pérdidas dadas?

Solo mi corazón no va a olvidar,

a quien la vida entregó por una mirada.


Entiendo a la mujer de Lot, ¿cómo puedes irte del lugar donde has crecido, vivido, criado a tus hijos, caminado, sin, por un momento, volver la vista atrás? ¿En qué mente divina o humana cabe algo así?

Tal vez os haya sorprendido esta entrada y este curso y que haya recurrido a la IA para montarlo, pero quizá algunas de vosotras o todas, os hayáis dado cuenta de que en mí hay una buscadora espiritual incansable que al mismo tiempo lo cuestiona todo y que estudiar, aprender e investigar  son conceptos que formarán siempre parte de mi equipaje.


Después de contaros esto, también me gustaría aclarar algo: las entradas que publico aquí son de mi absoluta invención. Cuando me reúno con vosotras a tomar el té los lunes por la tarde, la IA duerme la siesta. 


Seguimos con el blog de los lunes, amigas.

***

Texto: Cris Carrasco García