A veces hablo de:
Poesía
poemas sin pintalabios
Reflexiones en el diario
Haiku... o como quieras llamarlo
Poetisas
El blog de los lunes
Algunos relatos breves
Libros
Tardes de cine y palomitas
Fotografía
Caminando la plenipausia
Ilustradoras
Tanka o como quieras llamarlo
Soy neurodivergente
Música
Haijines Japonesas ( mujeres japonesas que escriben haiku)
Un año de película OF
domingo, 16 de octubre de 2011
TIEMPO RELATIVO
--Un año es demasiado tiempo.- Dijo él.
--No, sólo es darle una vuelta al Sol.- Dijo ella.
Film Gattaca. Él es Ethan Hawke y ella , Uma Thurman.
lunes, 10 de octubre de 2011
LAS SOMBRAS DE VENEZIA
--Si está escribiendo una carta de amor, nos vamos. — Dice Marco.
--Y si está escribiendo una novela de misterio ambientada en Venezia, también.-Contesta Antonio.
--Mirad el blanco de la espuma golpeando el negro de las góndolas. — Observa Giovanni.
Mientras hablan, van caminando hacia una mujer que está sentada en la riva y escribe en un cuaderno. Marco, Giovanni y Antonio se sitúan a su espalda e intentan leer lo que la mujer escribe.
--Creo que es un poema… ¡Sí! es un poema…”diva con pamela… Venecia…” ¡Sí!—grita Marco con los ojos rebosando felicidad—Es un poema dedicado a Venecia, ¡es una de los nuestros!
Giovanni sonríe y Antonio se atusa su peluca. Pero la poetisa aún debe pasar la prueba definitiva en la noche de Venezia, cuando los turistas duermen agotados y los que la aman de verdad pueden disfrutarla.
--¿Vendrá?- Se preguntan una y otra vez Antonio, Giovanni y Marco.
Y surge como un pajarillo nocturno, paseando por la piazza San Marco. Sorprendida, se detiene al ver sobre el piano de cola que hay en la puerta del Florian, un pañuelo de seda al lado de un violín. Pasa su mano por el pañuelo y nota su tersura. Entonces, surgen tres sombras que la rodean mientras van tomando forma humana. La primera es un hombre con peluca blanca y barroca, que coge el violín y comienza a tocar una melodía. La segunda es otro hombre con un pincel en su mano derecha. La tercera es un chico joven con arena de muchos caminos en su ropa.
-- Buona sera, signora- Dice Marco, el chico joven,— usted no viene, le hace fotos y se marcha. Usted la ama como nosotros. Es cierto lo que escribió en su poema. Es una diva. Una diva desconchada pero aún bella. Siga amándola, aunque sea fría, plomiza, húmeda y en verano, abrasadora. Aunque al abrir su ventana encuentre cualquier turista fotografiando el clavel que aún no ha salido en el alféizar, siga amándola y admírela. Sólo así no se hundirá. Oh , disculpe, no nos hemos presentado. Me llamo Marco, Marco Polo, él se llama Giovanni, pero todos le decimos Canaletto y el músico se llama Antonio, para el mundo, Vivaldi.
jueves, 6 de octubre de 2011
LAS MANZANAS ESTÁN DE LUTO

Y como dijo alguien : " Café para tod@s que estamos de duelo". Ayer ya me sorprendió un comentario de mi hermana: " Deja a Rajoy, a Zapatero, a la duquesa de Alba y se lleva a Steve Jobs..." y hoy, abro el ordenador ( no es un apple) y encuentro en mi muro de facebook (sigo con el enganche pero ahí estamos) todo un libro de condolencias.
¿ Qué nos pasa cuando muere alguien famoso? Creo que nos afloran dos cosas: La necesidad que tenemos de héroes y nuestro propio miedo a la muerte. Todos podemos morir jóvenes.
Y en esta sociedad de manzanas en lucha eterna con las ventanas mitificamos una muerte para olvidar la nuestra. Para no preparar la nuestra.
Nos enfadamos con Dios. Hacemos homenajes al dijunto. Colgamos lazos negros en la red. Nos compramos más manzanas enlutadas. Hacemos chistes sobre el posible suicidio del señor ventana para no quedarse atrás...
Y así cubrimos con sábanas de "café para tod@s que estamos de duelo" lo que ya sabemos desde que nacemos: nosotr@s también pasaremos por ahí. No reflexionamos sobre la muerte, que, en mi opinión es sólo un paso de frontera. Es parte de la vida.
Quizá porque yo no estoy abrumada por este fallecimiento, porque mi ordenador no tiene ninguna manzana y sólo le pido que tenga conexión con internet y el word, puedo mirar y valorar esta muerte como una expectadora. Y he de decir que me parece exagerado todo el río de luto que siento a mi alrededor. Steve Job seguirá viviendo mientras vivan sus manzanas y sus admiradores lo recuerden.
Claro, que lo mismo pensaba yo cuando murió John Lennon y años después , cuando murió Enrique Urquijo me pasé dos semanas con el alma encongida hasta que le escribí un poema que hablaba de recuerdos y canciones.
miércoles, 5 de octubre de 2011
AMISTADES CIBERNÉTICAS
LLevo días reflexionando. Quizá a alguien le pueda parecer un tanto extraño, pero sí, de vez en cuando tengo esa manía. Y es que desde un tiempo a esta parte el facebook me ha enganchado. El otro día oí en la televisión que esta red social es como una secta: es muy fácil entrar e imposible salir, y no tengo más remedio que darle la razón a la chica a quien se lo oí decir. Empecé por "apuntarme" por si alguien de mi antiguo colegio, instituto o facultad me buscaba ( ay el ego, siempre el ego), pero de este garrulo llamado ego ya hablaré cuando sencillamente me apetezca. Bueno, pues empecé así y ahora el ordenador es mi mejor amigo y mi cárcel. Me paso la vida mirando las actualizaciones de mis amig@s, comentandolas, invitando a eventos, recibiendo invitaciones para eventos, añadiendo amig@s, colgando ocurrencias, frases, dichos...
Ya está bien. Me dije el otro día. Y comencé a reflexionar.
No me voy del facebook de momento porque eso me podría ocasionar un delirium tremens mortal pero he hecho algunas modificaciones: nada de chat, una o dos horas al día máximo y selección exquisita de los comentarios.
Por otra parte y a eso es a lo que iba cuando empecé pero me he ido, he reducido drásticamente la lista de amig@s . Fuera los que si te veo no me acuerdo y los que sólo ocupan un número. Fuera los grupos que no me aportan. Y fuera que la gente vea mi lista de amig@s . He decidido que si en la vida real no los cuento y nadie me pide cuentas ¿ por qué hacerlo en facebook?.
Y este blog también ha sufrido los daños colaterales de mi reflexión ( menos mal que lo hago poco, si no acabo con el mundo) y como véis, ya no hay tanta floritura, adornito ni mensajito ideólogico o político, así como he inhabilitado los comentarios porque me producían una angustia competitiva que no era sana.
Ahora me siento más libre. Con un número menor en la lista de amigos pero sé que los que están, están.
Se os quiere.
(La imagen es un cuadro de la pintora china Jia Lu).
Ya está bien. Me dije el otro día. Y comencé a reflexionar.
No me voy del facebook de momento porque eso me podría ocasionar un delirium tremens mortal pero he hecho algunas modificaciones: nada de chat, una o dos horas al día máximo y selección exquisita de los comentarios.
Por otra parte y a eso es a lo que iba cuando empecé pero me he ido, he reducido drásticamente la lista de amig@s . Fuera los que si te veo no me acuerdo y los que sólo ocupan un número. Fuera los grupos que no me aportan. Y fuera que la gente vea mi lista de amig@s . He decidido que si en la vida real no los cuento y nadie me pide cuentas ¿ por qué hacerlo en facebook?.
Y este blog también ha sufrido los daños colaterales de mi reflexión ( menos mal que lo hago poco, si no acabo con el mundo) y como véis, ya no hay tanta floritura, adornito ni mensajito ideólogico o político, así como he inhabilitado los comentarios porque me producían una angustia competitiva que no era sana.
Ahora me siento más libre. Con un número menor en la lista de amigos pero sé que los que están, están.
Se os quiere.
(La imagen es un cuadro de la pintora china Jia Lu).
lunes, 26 de septiembre de 2011
POEMAS SIN PINTALABIOS
Algunos poemas se gestan durante días, se escriben y se siguen gestando otros días más. Sin embargo, hay poemas que nacen con la mañana, cuando sabes que alguien te espera más allá de la red y quieres dar los buenos días. son poemitas ligeros y volátiles que surgen cuando me estoy componiendo para el nuevo día y que sólo persiguen una meta: desear un día, una semana feliz. Algunos están dedicados a personas que los leerán seguro pero nunca sabrán que son para ellas, otros buscan encontrar la paz en el delicado equilibrio de la mañana.
Como much@s de los que os acercáis por aquí no tenéis acceso al lugar donde ven la luz (facebook) he hecho una pequeña selección de ellos para que también los disfrutéis.
Voy a tu encuentro,
ciudad del mar,
niebla, humedad,
belleza.
Siempre tan lejos,
mi pequeño enigma,
mi misterio.
Dentro de ti un día
creí ser cristal quebrado
y aprendí
a vivir con dos latidos.
****************
Sólo por hoy quisiera olvidar
que no hay vacunas
contra el dolor del alma,
que hay turnos infinitos
en espera de trabajo,
que en el fondo,
no sabemos nada de la vida.
Sólo por hoy
quisiera tener la ilusión
de saber que mis flores
son un respiro,
mis cuadros el pañuelo
que te enjuga las lágrimas,
mis poemas, un canto
a la esperanza.
*******************
Te regalo un paseo
perdido en amarillo
con arcos que no triunfan
pero hablan de fragancias,
de aromas, de corolas abiertas
al sol empapadas en lluvia
y pétalos que se adornan
con delicadas espinas.
Te regalo un paseo
allá donde una diosa
tejió un cielo de flores.
**********************
Volveré a escribirte un poema de despedida.
Uno más.
Volveré a decirte lo mismo cada día,
en cada palabra,
con cada letra y en cada verso
y tu volverás a cobijar las palabras y las letras,
los días de ausencia y hasta algún verso
perdido en la memoria.
Todo cabrá en tus brazos
mientras volvemos a nuestra noria de silencio
escondidos en el atardecer de un recuerdo.
como si sólo fuéramos un sueño.
**********************************
Como much@s de los que os acercáis por aquí no tenéis acceso al lugar donde ven la luz (facebook) he hecho una pequeña selección de ellos para que también los disfrutéis.
Voy a tu encuentro,
ciudad del mar,
niebla, humedad,
belleza.
Siempre tan lejos,
mi pequeño enigma,
mi misterio.
Dentro de ti un día
creí ser cristal quebrado
y aprendí
a vivir con dos latidos.
****************
Sólo por hoy quisiera olvidar
que no hay vacunas
contra el dolor del alma,
que hay turnos infinitos
en espera de trabajo,
que en el fondo,
no sabemos nada de la vida.
Sólo por hoy
quisiera tener la ilusión
de saber que mis flores
son un respiro,
mis cuadros el pañuelo
que te enjuga las lágrimas,
mis poemas, un canto
a la esperanza.
*******************
Te regalo un paseo
perdido en amarillo
con arcos que no triunfan
pero hablan de fragancias,
de aromas, de corolas abiertas
al sol empapadas en lluvia
y pétalos que se adornan
con delicadas espinas.
Te regalo un paseo
allá donde una diosa
tejió un cielo de flores.
**********************
Volveré a escribirte un poema de despedida.
Uno más.
Volveré a decirte lo mismo cada día,
en cada palabra,
con cada letra y en cada verso
y tu volverás a cobijar las palabras y las letras,
los días de ausencia y hasta algún verso
perdido en la memoria.
Todo cabrá en tus brazos
mientras volvemos a nuestra noria de silencio
escondidos en el atardecer de un recuerdo.
como si sólo fuéramos un sueño.
**********************************
jueves, 22 de septiembre de 2011
PRIMER RELATO PARA UN CURSO
La semana pasada comencé un curso de microrrelatos y éste es el primer fruto de ese curso. Espero que os guste.
LAS PERDÍ
No sé dónde fue. Quizá entre los pasillos del hospital, porque ese lugar es tan frío que cuando voy allí sólo pienso en irme. Sé que no hago bien y que los seres como yo tenemos que frecuentar esos lugares, pero ¿ por qué tienen que ser tan blancos y tan de sabor de nada? Bueno, no es verdad, saben a falsa serenidad y huelen a miedo. Por eso, para hacer las prácticas pedí la sala de maternidad, porque es la única que sabe a esperanza y huele a alegría.
Cuando en el aparcamiento me di cuenta que no las llevaba volví a la habitación donde está el último recién nacido que visité, pero no las vi. ¡Y los pasillos de los hospitales son tan largos! …
Sin apenas ánimo, decidí compartir mi preocupación con el GPS de mi vida: mi madre, que, cuando le conté que las había perdido y que había tenido que volver a pie a casa me preguntó lo que suelen preguntar todas las madres cuando les dices que no encuentras algo: ¿ Dónde las dejaste?”, y yo la miré con cara de si lo supiera no las habría perdido. Después pasó a la fase detective : “¿por qué las llevabas en las manos?” “ No lo sé, no lo recuerdo”. Y la última etapa, la del rapapolvo: “¡Mira que no estar nunca donde estás!”. Al final, la madre-juez emitió su sentencia: “ Pues nada, hasta que aparezcan a pie tendrás que ir, así harás ejercicio”.
Dediqué toda la tarde de ayer a dar vueltas por la ciudad intentando recordar lugares donde hubiera podido dejarlas, quizá en el banco de las enfermeras, en el paritorio… Andaba sin rumbo, mirando a veces hacia el pavimento y otras hacia el cielo pidiendo una respuesta, una señal divina a mi problema, pero ya lo dijo Miguel Hernández: “ Dios siempre está callado”. Otras veces miraba a la gente sintiéndome más invisible que nunca.
Esta mañana, cuando he vuelto al hospital, me esperaba mi supervisor de prácticas con su sonrisa de paciencia infinita y con ellas en la mano: “ Toma, desastre, menos mal que recojo todo lo que te vas olvidando , por cierto, las tienes que abrillantar un poco.”
Yo he sonreído y me las he puesto. ¡ Ya tengo mis alas!¡ Ya vuelvo a ser un ángel!.
LAS PERDÍ
No sé dónde fue. Quizá entre los pasillos del hospital, porque ese lugar es tan frío que cuando voy allí sólo pienso en irme. Sé que no hago bien y que los seres como yo tenemos que frecuentar esos lugares, pero ¿ por qué tienen que ser tan blancos y tan de sabor de nada? Bueno, no es verdad, saben a falsa serenidad y huelen a miedo. Por eso, para hacer las prácticas pedí la sala de maternidad, porque es la única que sabe a esperanza y huele a alegría.
Cuando en el aparcamiento me di cuenta que no las llevaba volví a la habitación donde está el último recién nacido que visité, pero no las vi. ¡Y los pasillos de los hospitales son tan largos! …
Sin apenas ánimo, decidí compartir mi preocupación con el GPS de mi vida: mi madre, que, cuando le conté que las había perdido y que había tenido que volver a pie a casa me preguntó lo que suelen preguntar todas las madres cuando les dices que no encuentras algo: ¿ Dónde las dejaste?”, y yo la miré con cara de si lo supiera no las habría perdido. Después pasó a la fase detective : “¿por qué las llevabas en las manos?” “ No lo sé, no lo recuerdo”. Y la última etapa, la del rapapolvo: “¡Mira que no estar nunca donde estás!”. Al final, la madre-juez emitió su sentencia: “ Pues nada, hasta que aparezcan a pie tendrás que ir, así harás ejercicio”.
Dediqué toda la tarde de ayer a dar vueltas por la ciudad intentando recordar lugares donde hubiera podido dejarlas, quizá en el banco de las enfermeras, en el paritorio… Andaba sin rumbo, mirando a veces hacia el pavimento y otras hacia el cielo pidiendo una respuesta, una señal divina a mi problema, pero ya lo dijo Miguel Hernández: “ Dios siempre está callado”. Otras veces miraba a la gente sintiéndome más invisible que nunca.
Esta mañana, cuando he vuelto al hospital, me esperaba mi supervisor de prácticas con su sonrisa de paciencia infinita y con ellas en la mano: “ Toma, desastre, menos mal que recojo todo lo que te vas olvidando , por cierto, las tienes que abrillantar un poco.”
Yo he sonreído y me las he puesto. ¡ Ya tengo mis alas!¡ Ya vuelvo a ser un ángel!.
martes, 13 de septiembre de 2011
UNA SUPERVIVIENTE
Se llama Chiquie y es una superviviente. Quizá por eso es tan viejecita como el mundo. Ayer la operaron de un tumor (que resultaron ser tres en varias de sus mamas) y venció otra vez. Con su lengua caída porque ya no le queda ningún diente, con una catarata que le impide la visión en uno de sus ojos, pero también con su hambre de loba y su defensa enloquecidaa del territorio cuando oye que llaman a la puerta.
Ella poesee una cualidad que admiro profundamente tanto en los animales como en las personas: parece increíblemente frágil, extraordinariamente delicada, pero en realidad es fuerte como un roble.
Ayer la sentí desorientada, la oí quejarse y vi cómo el dolor tomaba su nombre, pero aún así, ella quiso agradecer mis caricias con su pequeña lengua de medio lado. Con su delicadeza que planta cara a la vida. Con su dulzura.
Ella poesee una cualidad que admiro profundamente tanto en los animales como en las personas: parece increíblemente frágil, extraordinariamente delicada, pero en realidad es fuerte como un roble.
Ayer la sentí desorientada, la oí quejarse y vi cómo el dolor tomaba su nombre, pero aún así, ella quiso agradecer mis caricias con su pequeña lengua de medio lado. Con su delicadeza que planta cara a la vida. Con su dulzura.
viernes, 19 de agosto de 2011
DOS SABIOS ANCIANOS
Cuando subo una montaña y llego a la cima miro el horizonte y por un instante me siento pequeña. Un minúsculo grano de arroz en la inmensidad de la naturaleza. Pero sólo un instante. Porque después pienso que esa inmensidad está dentro de mí . Soy parte de la naturaleza y todos mis problemas, mis "piccoli pensieri" se desvanecen por momentos. Porque estoy ahí, sola frente a la inmensidad y no es mi enemiga, es mi compañera.
Y no pasa nada. Y me siento feliz.
Después de subir, de sentirme inmensa , debo bajar al suelo y me llegan tristezas vestidas de recortes y pérdidas de derechos. Se nos hunde esta sociedad y nos aferramos a ella quizá por miedo. Quizá porque no sabemos hacer otra. Pero ésta cuenta sus días de vida. Se acaba. Principio de impermanencia. Nada es para siempre.
Y entre el no saber qué hacer surge la voz anciana de dos sabios que intercambian katas y palabras envueltas en esperanza:
" La política en sí misma no es sucia. Sólo si el político se vuelve sucio la política se vuelve sucia. No se debe limpiar desde la crítica, se debe hacer desde adentro. Si el político desde adentro limpia... la política se volverá honesta, transparente y verdadera".
XIV Dalai Lama.
" El motivo básico de la Resistencia fue la indignación!
Nosotros, los veteranos de los movimientos de resistencia y de las fuerzas de combate de la Francia Libre, llamamos a la generación joven a vivir, transmitir, el legado de la Resistencia y sus ideales. Les decimos: Tomen nuestro lugar, ¡Indígnense!"
Hessel " Indignaos".
Desde la paz, indignémonos. Desde dentro, desde nosotr@s mism@s, limpiemos para que todo brille. Nos lo dicen dos sabios ancianos.
Y no pasa nada. Y me siento feliz.
Después de subir, de sentirme inmensa , debo bajar al suelo y me llegan tristezas vestidas de recortes y pérdidas de derechos. Se nos hunde esta sociedad y nos aferramos a ella quizá por miedo. Quizá porque no sabemos hacer otra. Pero ésta cuenta sus días de vida. Se acaba. Principio de impermanencia. Nada es para siempre.
Y entre el no saber qué hacer surge la voz anciana de dos sabios que intercambian katas y palabras envueltas en esperanza:
" La política en sí misma no es sucia. Sólo si el político se vuelve sucio la política se vuelve sucia. No se debe limpiar desde la crítica, se debe hacer desde adentro. Si el político desde adentro limpia... la política se volverá honesta, transparente y verdadera".
XIV Dalai Lama.
" El motivo básico de la Resistencia fue la indignación!
Nosotros, los veteranos de los movimientos de resistencia y de las fuerzas de combate de la Francia Libre, llamamos a la generación joven a vivir, transmitir, el legado de la Resistencia y sus ideales. Les decimos: Tomen nuestro lugar, ¡Indígnense!"
Hessel " Indignaos".
Desde la paz, indignémonos. Desde dentro, desde nosotr@s mism@s, limpiemos para que todo brille. Nos lo dicen dos sabios ancianos.
miércoles, 10 de agosto de 2011
LA CAMINATA
A veces pienso que alguien del Universo por la mañana, bien temprano para que no se le haga tarde, me señala con el dedo y me dice bajito: hoy tocan Cristinadas. Y no hay nada que hacer, sólo Cristinadas.
El día ha comenzado con un espléndido sol tal y como Barbara ha visto en las trescientas veinte mil cuatrocientas setenta y cinco veces que ha mirado la predicción en Internet . Lo ha consultado tantas veces porque para hoy teníamos programada una ruta de senderismo de "alta montaña" con dos primas suyas. Dos montañeras de pro que no me conocen demasiado pero que al acabar el día le han dicho a Barbara que soy un personaje...
A las siete menos cuarto han tocado diana y cuando abro la puerta del cuarto de baño veo a Barbara embutida en un forro polar de esos que si te lo pones incluso en invierno debe parecerte que vives en un clima tropical. Le pregunto que dónde va con eso y me dice que "allá arriba" hará frío. Le respondo que vamos a la montaña pero que estamos en agosto incluso en la montaña y que con una chaqueta de chandal nos sobrará. Me hace caso.
Me calzo las botas nuevas de montaña. El izquierdo bien. El derecho me roza ligeramente detrás pero pienso que no es nada. Antes de ir a casa de las primas de Barbara vamos a la plaza del pueblo a comprar unas cosas y cada vez noto más molestia pero no digo nada. En casa de las primas me aflojo el cordón de la bota del pie derecho.
Subimos a Piancavallo, una estación de eskí , a tomar un café. Como tengo ganas de "hacer un pis" voy al baño y no puedo desabrocharme el cinturón, jolín esta manía de comparme los cinturones en los chinos, con mucho esfuerzo logro aflojarlo un poco y así puedo bajar algo el pantalón. Entonces surge la primera catástrofe: como es un baño público no me siento en el w.c y cuando voy a subirme el pantalón... noto que está más caliente de lo normal en la parte dedicada a las posaderas... es que casi nunca llevo pantalones, no me aclaro muy bien en los baños públicos y encima el problema del cinturón. Pienso qué puedo hacer mientras intento apretar la parte del cinturón que he aflojado y que ahora no puedo mover. Mientras tanto Barbara entra en el baño y me pregunta si me pasa algo... me doy cuenta que no tengo más remedio que salir y explicar lo sucedido. Barbara se lo toma un poco a la tremenda y cuando se calma me dice bueno, yo iré detrás de ti para que no se te note.
¡ Pues menos mal que no quería que se me notara! porque en cuanto hemos salido del baño ha tardado un nanosegundo en contarles a sus primas el episodio. Se lo han tomado con bastante humor.
Mientras vamos al coche para acercarnos más al comienzo del sendero noto que el pie derecho va mal. Bastante mal . Así que mi preocupación aumenta porque siento el comienzo de una rozadura pero sufro en silencio mi calor húmedo en las posaderas y el parto de mi rozadura. Ya en el coche me entra la desesperación y cuando estamos como cinco minutos circulando mi silencio se torna aullido pidiendo una tirita que nadie tiene. Las primas de Barbara me ofrecen volver a Piancavallo y comprar un paquete ... volvemos. Me hacen una cura de herida de guerra con una tirita, dos pañuelos de papel y un esparadrapo.
¿ El otro pie también te molesta?. No, proprio per niente, sto benissimo. Comenzamos la marcha en el coche y cuando llegamos la naturaleza nos recibe con los brazos abiertos. La caminata se hace preciosa y lo sería más si no me hubiera empezado a doler el pie izquierdo. En el mismo lugar en el que antes me dolía el derecho ( a estas alturas la humedad ya se había secado, uf, un problema menos). Así es que paramos. Cura de herida de guerra en el pie izquierdo y continuamos. Tres preciosas horas caminando en la montaña.
Hasta que llega la hora de comer y volvemos a la estación de eski y una de las primas de Barbara ve que el telesilla está en movimiento y va a preguntar a dónde lleva. Le contestan que a un refugio que hay en la cima de la montaña donde se puede comer y hay unas vistas de paraíso. Vuelve entusiasmada y debatimos si subimos. A estas alturas ya me he dado cuenta de que he hecho bastantes cristinadas en el día, así que yo antes de votar prefiero poner cara de póker y no decir que nunca he subido en un chisme de esos ( porque aunque amo la montaña odio todo lo que "me asciende o desciende" artificialmente) . Pero "Dora Exploradora" ( la prima de Barbara, que luego sabréis por qué la llamo así) insiste con tal entusiasmo que su voto vale por dos o por tres. En el camino para comprar las entradas Barbara me pregunta por qué no quiero subir e intento poner cara de póker pero... ¡cómo me conoce la jodía! porque tarda otro nanosegundo en averiguar que tengo miedo porque es mi primera vez y tarda otro nanosegundo más en proclamarlo a voz en grito. También se lo toman con bastante humor. Nos tienen que dejar dos impermeables que ellas llevan de más porque nosotras sólo hemos salido con escuetas y miserables chaquetas de chandal....
Y todo va bastante bien hasta la hora de bajar. Porque yo pregunto: ¿ por qué las montañas son tan altas?
¿ Por qué los telesilla son tan altos? y ¿ por qué en las bajadas el aire siempre viene de cara y en la alta montaña hace siempre frío aunque sea agosto? Mientras miro el horizonte para no mirar hacia abajo y me refugio en la fantasía de que cuando ésto acabe habrá alguien esperándome con un plato de sopa hirviendo, Barbara me recuerda una y otra vez que, por recomendación mía, ha dejado un forro polar en la habitación. Porque claro, aunque sea la montaña, estamos en agosto... Y en estas andamos cuando el telesilla se para sin avisar. Así. Por las buenas. Porque él lo vale. En medio del abismo y del frío. Entonces entra en acción Dora Exploradora y de una mochila que lleva del tamaño de una mesilla de noche comienza a sacar: unos guantes para la que tiene frío en las manos, un forro polar para la que se lo dejó en casa, un gorro para la que tiene miedo de que le salgan sabañones en las orejas, crema hidratante para la cara y cuando el telesilla ¡bendito sea Dios! comienza a funcionar dice que vaya rollo ahora que iba a sacar el móvil y llamar a una amiga.
( Bajando hubo quien se atrevió a hacer fotos).
Hemos llegado a casa sanas y salvas hace como dos horas. Esta noche hay un concierto de música clásica en la iglesia del pueblo y asistiré. Espero no tropezar con ningún banco de la iglesia, no hacer demasiado ruido al entrar o no confundir al cura con algún monaguillo...
El día ha comenzado con un espléndido sol tal y como Barbara ha visto en las trescientas veinte mil cuatrocientas setenta y cinco veces que ha mirado la predicción en Internet . Lo ha consultado tantas veces porque para hoy teníamos programada una ruta de senderismo de "alta montaña" con dos primas suyas. Dos montañeras de pro que no me conocen demasiado pero que al acabar el día le han dicho a Barbara que soy un personaje...
A las siete menos cuarto han tocado diana y cuando abro la puerta del cuarto de baño veo a Barbara embutida en un forro polar de esos que si te lo pones incluso en invierno debe parecerte que vives en un clima tropical. Le pregunto que dónde va con eso y me dice que "allá arriba" hará frío. Le respondo que vamos a la montaña pero que estamos en agosto incluso en la montaña y que con una chaqueta de chandal nos sobrará. Me hace caso.
Me calzo las botas nuevas de montaña. El izquierdo bien. El derecho me roza ligeramente detrás pero pienso que no es nada. Antes de ir a casa de las primas de Barbara vamos a la plaza del pueblo a comprar unas cosas y cada vez noto más molestia pero no digo nada. En casa de las primas me aflojo el cordón de la bota del pie derecho.
Subimos a Piancavallo, una estación de eskí , a tomar un café. Como tengo ganas de "hacer un pis" voy al baño y no puedo desabrocharme el cinturón, jolín esta manía de comparme los cinturones en los chinos, con mucho esfuerzo logro aflojarlo un poco y así puedo bajar algo el pantalón. Entonces surge la primera catástrofe: como es un baño público no me siento en el w.c y cuando voy a subirme el pantalón... noto que está más caliente de lo normal en la parte dedicada a las posaderas... es que casi nunca llevo pantalones, no me aclaro muy bien en los baños públicos y encima el problema del cinturón. Pienso qué puedo hacer mientras intento apretar la parte del cinturón que he aflojado y que ahora no puedo mover. Mientras tanto Barbara entra en el baño y me pregunta si me pasa algo... me doy cuenta que no tengo más remedio que salir y explicar lo sucedido. Barbara se lo toma un poco a la tremenda y cuando se calma me dice bueno, yo iré detrás de ti para que no se te note.
¡ Pues menos mal que no quería que se me notara! porque en cuanto hemos salido del baño ha tardado un nanosegundo en contarles a sus primas el episodio. Se lo han tomado con bastante humor.
Mientras vamos al coche para acercarnos más al comienzo del sendero noto que el pie derecho va mal. Bastante mal . Así que mi preocupación aumenta porque siento el comienzo de una rozadura pero sufro en silencio mi calor húmedo en las posaderas y el parto de mi rozadura. Ya en el coche me entra la desesperación y cuando estamos como cinco minutos circulando mi silencio se torna aullido pidiendo una tirita que nadie tiene. Las primas de Barbara me ofrecen volver a Piancavallo y comprar un paquete ... volvemos. Me hacen una cura de herida de guerra con una tirita, dos pañuelos de papel y un esparadrapo.
¿ El otro pie también te molesta?. No, proprio per niente, sto benissimo. Comenzamos la marcha en el coche y cuando llegamos la naturaleza nos recibe con los brazos abiertos. La caminata se hace preciosa y lo sería más si no me hubiera empezado a doler el pie izquierdo. En el mismo lugar en el que antes me dolía el derecho ( a estas alturas la humedad ya se había secado, uf, un problema menos). Así es que paramos. Cura de herida de guerra en el pie izquierdo y continuamos. Tres preciosas horas caminando en la montaña.
Hasta que llega la hora de comer y volvemos a la estación de eski y una de las primas de Barbara ve que el telesilla está en movimiento y va a preguntar a dónde lleva. Le contestan que a un refugio que hay en la cima de la montaña donde se puede comer y hay unas vistas de paraíso. Vuelve entusiasmada y debatimos si subimos. A estas alturas ya me he dado cuenta de que he hecho bastantes cristinadas en el día, así que yo antes de votar prefiero poner cara de póker y no decir que nunca he subido en un chisme de esos ( porque aunque amo la montaña odio todo lo que "me asciende o desciende" artificialmente) . Pero "Dora Exploradora" ( la prima de Barbara, que luego sabréis por qué la llamo así) insiste con tal entusiasmo que su voto vale por dos o por tres. En el camino para comprar las entradas Barbara me pregunta por qué no quiero subir e intento poner cara de póker pero... ¡cómo me conoce la jodía! porque tarda otro nanosegundo en averiguar que tengo miedo porque es mi primera vez y tarda otro nanosegundo más en proclamarlo a voz en grito. También se lo toman con bastante humor. Nos tienen que dejar dos impermeables que ellas llevan de más porque nosotras sólo hemos salido con escuetas y miserables chaquetas de chandal....
Y todo va bastante bien hasta la hora de bajar. Porque yo pregunto: ¿ por qué las montañas son tan altas?
¿ Por qué los telesilla son tan altos? y ¿ por qué en las bajadas el aire siempre viene de cara y en la alta montaña hace siempre frío aunque sea agosto? Mientras miro el horizonte para no mirar hacia abajo y me refugio en la fantasía de que cuando ésto acabe habrá alguien esperándome con un plato de sopa hirviendo, Barbara me recuerda una y otra vez que, por recomendación mía, ha dejado un forro polar en la habitación. Porque claro, aunque sea la montaña, estamos en agosto... Y en estas andamos cuando el telesilla se para sin avisar. Así. Por las buenas. Porque él lo vale. En medio del abismo y del frío. Entonces entra en acción Dora Exploradora y de una mochila que lleva del tamaño de una mesilla de noche comienza a sacar: unos guantes para la que tiene frío en las manos, un forro polar para la que se lo dejó en casa, un gorro para la que tiene miedo de que le salgan sabañones en las orejas, crema hidratante para la cara y cuando el telesilla ¡bendito sea Dios! comienza a funcionar dice que vaya rollo ahora que iba a sacar el móvil y llamar a una amiga.
( Bajando hubo quien se atrevió a hacer fotos).
Hemos llegado a casa sanas y salvas hace como dos horas. Esta noche hay un concierto de música clásica en la iglesia del pueblo y asistiré. Espero no tropezar con ningún banco de la iglesia, no hacer demasiado ruido al entrar o no confundir al cura con algún monaguillo...
lunes, 1 de agosto de 2011
EN EL LUGAR
Me reencuentro con montañas veladas
por una tela de araña
y con regalos envueltos en tules con lazos de vapor.
Hoy he sabido cómo va vestida la nostalgia,
cómo adorna su pelo el tiempo,
qué huella deja en la piel el viento del pasado.
Hoy, sutil y etérea, vivo
en el lugar donde nacen las hortensias.
Cristina Carrasco.
******************************************************************
Cuando vengo a mi refugio estas flores ya comienzan a despedirse pero todavía conservan su belleza y me traen el rumor de la lluvia que aquí es rutina. Pero la lluvia no se lleva tantas cosas que podría llevarse... sólo me trae el intenso aroma de un tiempo y un lugar del que fui parte y no acierto a comprender cuándo, quizá porque ese tiempo no pertenece a esta vida .
Si estoy allí tengo nostalgia de aquí. Cuando estoy aquí pienso en allí y sólo hay algo que une estas dos mitades: las amo.
por una tela de araña
y con regalos envueltos en tules con lazos de vapor.
Hoy he sabido cómo va vestida la nostalgia,
cómo adorna su pelo el tiempo,
qué huella deja en la piel el viento del pasado.
Hoy, sutil y etérea, vivo
en el lugar donde nacen las hortensias.
Cristina Carrasco.
******************************************************************
Cuando vengo a mi refugio estas flores ya comienzan a despedirse pero todavía conservan su belleza y me traen el rumor de la lluvia que aquí es rutina. Pero la lluvia no se lleva tantas cosas que podría llevarse... sólo me trae el intenso aroma de un tiempo y un lugar del que fui parte y no acierto a comprender cuándo, quizá porque ese tiempo no pertenece a esta vida .
Si estoy allí tengo nostalgia de aquí. Cuando estoy aquí pienso en allí y sólo hay algo que une estas dos mitades: las amo.
jueves, 21 de julio de 2011
CREENCIAS
Creo que un día comprenderé todas las cosas del ser humano que no comprendo,
que los globos de helio que se me escaparon cuando era pequeña,
un día bajarán del cielo y me dirán ¡ estamos aquí y nos quedamos contigo!
que cuando rezo, un Buda de la Compasíón viene solícito a ver qué quiero y una diosa buena
me mira y sonríe,
que los tacones quieren a mis gemelos aunque a veces les hagan contracturas,
que los masajes para curar la contractura de mis gemelos , un día dejarán de dolerme.
De pequeña creía que yo ya era mayor, y ahora creo que todavía soy pequeña.
Creo que un día la impotencia por las injusticias se me volverá acción
y me convertiré en una Pimpinela Escarlata que galopando a lomos de mi caballo blanco
mandaré a una isla desierta a todos los malos y me quedaré con los buenos...
pero es que yo no sé si soy de los malos o de los buenos...
Creo que Ivanhoe pronto volverá de las Cruzadas, se sentará a mi lado
y me contará cómo es la luna de oriente,
me dirá bajito que las guerras de religión no sirven para nada
porque ninguna religión merece una guerra.
Creo que Mafalda es una de mis mejores amigas,
que a Lisa Simpson la hicieron pensando en mí,
que Anne de Green Gables me dicta poemas al oído,
que Josephine March es una feminista.
Y creo, absoluta y sin ningún resquicio de duda
que el chocolate que me como a escondidas, no me engorda.
Cristina Carrasco
que los globos de helio que se me escaparon cuando era pequeña,
un día bajarán del cielo y me dirán ¡ estamos aquí y nos quedamos contigo!
que cuando rezo, un Buda de la Compasíón viene solícito a ver qué quiero y una diosa buena
me mira y sonríe,
que los tacones quieren a mis gemelos aunque a veces les hagan contracturas,
que los masajes para curar la contractura de mis gemelos , un día dejarán de dolerme.
De pequeña creía que yo ya era mayor, y ahora creo que todavía soy pequeña.
Creo que un día la impotencia por las injusticias se me volverá acción
y me convertiré en una Pimpinela Escarlata que galopando a lomos de mi caballo blanco
mandaré a una isla desierta a todos los malos y me quedaré con los buenos...
pero es que yo no sé si soy de los malos o de los buenos...
Creo que Ivanhoe pronto volverá de las Cruzadas, se sentará a mi lado
y me contará cómo es la luna de oriente,
me dirá bajito que las guerras de religión no sirven para nada
porque ninguna religión merece una guerra.
Creo que Mafalda es una de mis mejores amigas,
que a Lisa Simpson la hicieron pensando en mí,
que Anne de Green Gables me dicta poemas al oído,
que Josephine March es una feminista.
Y creo, absoluta y sin ningún resquicio de duda
que el chocolate que me como a escondidas, no me engorda.
Cristina Carrasco
lunes, 11 de julio de 2011
BOMBONES DE LICOR
Estoy desolada. No, no estoy desolada. Estoy ahorcada en vida y lo peor de todo es que no me muero.
¡ Oh, por qué tiene que pasarme esto a mí!. De ahora en adelante la única aspiración de mi vida será morir escupiendo sangre , tumbada en un sepulcro y empapada por el agua torrencial de una tormenta. Porque mi reputación está por los suelos y jamás la recuperaré.
¿ Que qué ha ocurrido para que me encuentre en tal estado de desesperación? . Muy sencillo.
Ayer fue la última fiesta de la temporada en casa de Lady pololos Pelo de Estropajo ( ese no es su nombre verdadero pero yo la llamo así porque su pelo podría dejar cualquier olla como los chorros del oro) , bueno, pues como siempre, a la hora del baile mi carné estaba vacío. No, no es ésto lo que acapara mi gran pesar. En espera de algún pretendiente, me coloqué donde siempre suelo hacerlo: en el rincón donde ponen los bombones de licor. Así, mientras veo a otras danzar, disfruto paladeando el sabor del chocolate y el licor. A veces me deslizo hacia una pieza cercana y allí, mientras escucho la música, bailo yo conmigo misma sin que nadie me moleste, pero al intentar buscar una habitación grande, despejada y con buena acústica, observé que la mejor candidata ya estaba ocupada por una señorita, de quien muy pronto averiguaré el nombre, y que bailaba sola como si el mundo fuera a acabarse.
Bueno, pues ahí quedé yo, al abrigo de los bombones de licor y en espera de algún osado forastero que no conozca mi fama de extravagante. Al final de la noche, comencé a sentir un ligero mareo que achaqué al corsé demasiado apretado, hasta que recordé que nunca llevo ese instrumento de tortura. Pasada alguna hora más, vi entre la multitud dos jóvenes que sin duda eran gemelos porque eran dos gotas de agua. Guapísimos y ¡ forasteros! que se me acercaron. Y no sé por qué, los vi entre brumas. Los dos hablando a la vez y extendiendo el brazo a la vez, me pidiron la última polka. Intenté levantarme de la silla pero las brumas se hacían cada vez más densas y las piernas me temblaban hasta que acerté a musitar algo y... ya no recuerdo más. He despertado hoy en casa con una jaqueca terrible.
Hay quien dice que la culpa la tiene las dos bandejas de bombones de licor que me comí.
lunes, 4 de julio de 2011
LADY POLOLOS VIOLETA
Desde hace unos días pertenezco a un club muy especial: EL CLUB DE LOS POLOLOS. Y soy Lady Pololos Violeta. La idea fue de Wendy, que habita en el blog lunaticaluz.blogspot.com.
Como miembra del club, tengo mi carné de baile, en el cual estoy dispuesta a escribir el nombre de tod@s aquell@s que deseen bailar conmigo un vals, una mazurca, una polca y ¿ por qué no? un tango. El rock and roll creo que es demasiado moderno y se me enredarían las enaguas, claro que con el tango también se me pueden enredar, pero ya me apañaré. Por ahora mi carné está vacío pero espero llenarlo muy pronto porque no me gustaría ser la típica lady destinada a quedarse en un rincón hasta que ya casi acabado el baile alguien se apiada de ella y la saca a bailar el último vals, uf, qué rollo ésto de esperar a que alguien te pida un baile. En ese aspecto los tiempos modernos están mejor porque no tienes que pasarte la vida esperando a que llegue tu caballero ( o caballera). Aunque no tienen el romanticismo de los pololos y las enaguas.
La mías son preciosas ( las enaguas, me refiero) con muchas lorzas, algunos encajes de Bruselas y unos lazos de color azul que a veces se desatan y asoman indiscretamente por el borde de la falda.
En los ratos libres me dedico a tomar el té con las amigas, bordar, escribir y leer a Jane Austen, una chica con un poco de sentido y bastante sensibilidad. ¡ Ah! a veces también paseo por la playa y entonces me quito los pololos y las enaguas, que hace demasiado calor , y luzco un precioso bikini de color blanco, pero éste es nuestro secreto. Por favor, no se lo digáis a nadie. Bueno, creo que con estos pequeños actos subversivos en lugar de parecer una lady parezco más una Scarlet O´hara ... A Dios pongo por testigo...Que Reth Butler no copará todo mi carné de baile porque acabo de reservarme para mí misma tres valses y dos polcas. Los tiempos cambian.
miércoles, 29 de junio de 2011
VAMOS DE BODA
Quise reducirte y esconder tu sombra en el doblez de una orilla,
olvidarte atolondrando nidos de golondrinas infantiles,
atar tu tiempo al pasado finito,
pero todos los caminos se nutrían de tu árbol
descubriendo que mis huellas se escriben con tu nombre.
Autora : Cristina Carrasco.
Para Rosa y Silvia, por los abrazos.
miércoles, 15 de junio de 2011
RECORDANDO. HACIENDO PRESENTE
“ … De una tiernísima tristeza,
tan desvalido, tan dulce…
él era el único que no se quería”
Joaquín Sabina
Para Enrique Urquijo
Si aquella madrugada yo hubiera sido viento
te habría arrullado con algodón, te habría dicho bajito:
“ Déjame… estar contigo,
perseguir sueños rotos
y coserlos con el hilo de tus ojos.
Déjame…acompañarte al lugar donde tus letras
crecían en mi pupitre”.
Y sabiéndote seguro
habría vuelto al portal extraviado
de aquel barrio de Madrid
inventando remolinos con pétalos de flores.
Pero aquella madrugada no fui viento
y hoy me queda la añoranza de su suerte:
Sólo él escuchó la última palabra de un poeta.
Autora: Cristina Carrasco
Este poema se publicará en el poemario " Recetario para una laminera" y como ya habéis visto, está dedicado a él, que seguro habita los sueños del Parnaso, que me cubrió de poesía en la adolescencia y me acercó a la música en medio de una movida que revolucionaba Madrid, en una época que invitaba a abrir los ojos a nuevas experiencias. Siempre contigo, Enrique. Siempre aquí. Donde tú estés.
domingo, 12 de junio de 2011
UTILIZADA
Seguro que no ha sido su intención. Quizá el fin, que era llenar el local, les cegó y no percibieron que quizá alquien podría sentirse dolido. En este caso, dolida.
Me presenté a un concurso literario aquí en mi pueblo y ayer era el fallo del jurado. Anunciado a bombo y platillo por todas partes porque era el XX aniversario de la asociación que lo convocaba, los organizadores dejaron bien claro en distintos medios de comunicación que para celebrarlo querían llenar el Auditori.
He de decir que cuando me presento a un concurso acato cualquier decisión del jurado. Cualquiera. Porque mi sentimiento de hoy no viene dado por no haber sido la vencedora. Mi sentimiento viene dado porque durante toda la semana pasada estuve recibiendo correos electrónicos, correos ordinarios y llamadas telefónicas pidiéndo que confirmara mi asistencia y el número de personas que me acompañarían. En el reverso de la carta que me mandaron ponía : " Sólo puedes recoger tu premio si asistes a la gala".
Asi que asistí.
Y percibí que tanto acordarse de mí la semana pasada escondía la única intención de llenar el Auditori.
Si en lugar de todos estos rodeos me hubieran llamado y me hubieran dicho : " No estás premiada pero nos gustaría que acudieras a la gala porque queremos llenar el Auditori ya que toda la recaudación es para el banco de alimentos municipal", yo hubiera ido encantada e incluso hubiera asistido con algunas personas más.
Pero siento que jugaron al despiste para conseguir su objetivo. Me siento dolida. Me siento utilizada.
Me presenté a un concurso literario aquí en mi pueblo y ayer era el fallo del jurado. Anunciado a bombo y platillo por todas partes porque era el XX aniversario de la asociación que lo convocaba, los organizadores dejaron bien claro en distintos medios de comunicación que para celebrarlo querían llenar el Auditori.
He de decir que cuando me presento a un concurso acato cualquier decisión del jurado. Cualquiera. Porque mi sentimiento de hoy no viene dado por no haber sido la vencedora. Mi sentimiento viene dado porque durante toda la semana pasada estuve recibiendo correos electrónicos, correos ordinarios y llamadas telefónicas pidiéndo que confirmara mi asistencia y el número de personas que me acompañarían. En el reverso de la carta que me mandaron ponía : " Sólo puedes recoger tu premio si asistes a la gala".
Asi que asistí.
Y percibí que tanto acordarse de mí la semana pasada escondía la única intención de llenar el Auditori.
Si en lugar de todos estos rodeos me hubieran llamado y me hubieran dicho : " No estás premiada pero nos gustaría que acudieras a la gala porque queremos llenar el Auditori ya que toda la recaudación es para el banco de alimentos municipal", yo hubiera ido encantada e incluso hubiera asistido con algunas personas más.
Pero siento que jugaron al despiste para conseguir su objetivo. Me siento dolida. Me siento utilizada.
martes, 7 de junio de 2011
LA CESTA DE MIMBRE
Érase una vez una cesta de mimbre. Le gustaba ser cesta, aunque su dueña , sobre todo cuando iba a la frutería, la llenaba demasiado y ella, en señal de protesta, le hacía una marca roja en el brazo. Pero le gustaba ser cesta y que su dueña la paseara de aquí para allá cargada con muchos objetos variados. Cuando más le gustaba ejercer de cesta era cuando en su interior ponían un platito con una porción de tarta que su jefa solía hacer. Entonces iban a casa de la familia, donde había niñ@s y Sofía a veces, la cogía y jugaba con ella.
Pero había algo que no le gustaba y no entendía: cuando salía a trabajar TODO EL MUNDO LA MIRABA. Y ella, una cesta tímida por naturaleza, se moría de vergüenza. ¿ Por qué la miraba la gente?. Y encima, tenía que soportar algunos comentarios dirigidos a su dueña un tanto... burlescos: " Mira, esta señora hace como las antiguas, se trae la cesta de casa", "" Si no dejas de llorar te meto dentro de la cesta que lleva esa señora" , y el comentario más simplón y menos imaginativo de todos: " Pareces Caperucita Roja"...
Al principio, la cesta de mimbre tuvo miedo que su dueña la arrinconara y comenzara a utilizar esas bolsas insulsas que venden en Mercadona y que lleva todo el mundo como si fuera un uniforme, pero pronto se dio cuenta que su jefa es una persona tímida, pero también decidida y cabezota, y por lo tanto no iba a claudicar tan fácilmente.
Cuando se dio cuenta de esta verdad, la cesta se sintió feliz y orgullosa de su dueña y todavía se sintió más INDIGNADA con esa panda de provincian@s con l@s que tenía que lidiar cada vez que hacía su trabajo.
Así que la cesta de mimbre ha decidido, como buena indignada, acampar en el comedor de la casa de su dueña con dos pancartas muy grandes en las que se puede leer : LA CESTA DE CAPERUCITA ERA MI PRIMA, NO YO" , y "¿ POR QUÉ OS ESTORBA MI ROMANTICISMO? "
Pero había algo que no le gustaba y no entendía: cuando salía a trabajar TODO EL MUNDO LA MIRABA. Y ella, una cesta tímida por naturaleza, se moría de vergüenza. ¿ Por qué la miraba la gente?. Y encima, tenía que soportar algunos comentarios dirigidos a su dueña un tanto... burlescos: " Mira, esta señora hace como las antiguas, se trae la cesta de casa", "" Si no dejas de llorar te meto dentro de la cesta que lleva esa señora" , y el comentario más simplón y menos imaginativo de todos: " Pareces Caperucita Roja"...
Al principio, la cesta de mimbre tuvo miedo que su dueña la arrinconara y comenzara a utilizar esas bolsas insulsas que venden en Mercadona y que lleva todo el mundo como si fuera un uniforme, pero pronto se dio cuenta que su jefa es una persona tímida, pero también decidida y cabezota, y por lo tanto no iba a claudicar tan fácilmente.
Cuando se dio cuenta de esta verdad, la cesta se sintió feliz y orgullosa de su dueña y todavía se sintió más INDIGNADA con esa panda de provincian@s con l@s que tenía que lidiar cada vez que hacía su trabajo.
Así que la cesta de mimbre ha decidido, como buena indignada, acampar en el comedor de la casa de su dueña con dos pancartas muy grandes en las que se puede leer : LA CESTA DE CAPERUCITA ERA MI PRIMA, NO YO" , y "¿ POR QUÉ OS ESTORBA MI ROMANTICISMO? "
domingo, 29 de mayo de 2011
CARACOLES.... UNA HISTORIA REAL
Y me sucede a mí. Por alguna razón a mi barrio lo llaman "de los caracoles" , porque cuando llueve las aceras rebosan de estos nómadas animalitos. Al lado de mi casa hay un descampado donde todas las primaveras, sobreviviendo a la basura y el desperdicio, nacen amapolas, margaritas y por lo visto también es un paraíso para los caracoles, que cuando llueve no sólo sacan sus cuernos al sol, sino que salen a pasear pensando que todo el monte es orégano, o que el mundo es un descampado alfombrado de hierba, que al fin y al cabo viene a ser lo mismo, al menos para ell@s.
Así que cuando salgo de casa no puedo evitar encontrarme una manada de caracoles que han perdido el GPS y caminan sin rumbo por el borde de la acera e incluso algunos, los más osados o despistados, vete tú a saber, hasta se arrastran por el centro de la calle con el consiguiente peligro que ello conlleva para sus vidas. ¿ Y qué hago yo? Pues intentar recogerlos uno a uno y devolverlos a su paradisíaco descampado porque no puedo soportar la idea de verlos aplastados y estrujados en plena calle. No señor.
Pero ésto comienza a ser un problema porque ¡son tantos! que cada día, cuando salgo de casa empleo al menos un cuarto de hora si no más en devolver los caracoles a su lugar seguro, de tal manera que yo, casi siempre puntual como un reloj suizo, he comenzado a llegar tarde a los sitios. Y algo peor, mientras los recojo y les voy riñendo uno a uno ¡ mira que eres tonto! ¿ pero tú qué te piensas que hay fuera del descampado? ... tengo que estar pensando en la escusa que pondré para justificar mi retraso, porque claro, una ya tiene cierta fama de excéntrica, pero ir diciendo que estabas ejerciendo de salvavidas caracolil ... todavía no estoy preparada para ver la cara que puede poner la gente.
El otro día fue peor porque salí de casa dispuesta a mi caminata diaria con mi atuendo de caminata diaria, esto es, con una minifalda bastante minifalda de color naranja ¡ y los caracoles invadiendo la acera y la calzada! así que me puse a recogerlos uno a uno cuando a mis espaldas oigo a mi vecina llamar a su hijo y a los pocos segundos decir: " Cristina, que le estás enseñando las braguitas al niño"...
Así que cuando salgo de casa no puedo evitar encontrarme una manada de caracoles que han perdido el GPS y caminan sin rumbo por el borde de la acera e incluso algunos, los más osados o despistados, vete tú a saber, hasta se arrastran por el centro de la calle con el consiguiente peligro que ello conlleva para sus vidas. ¿ Y qué hago yo? Pues intentar recogerlos uno a uno y devolverlos a su paradisíaco descampado porque no puedo soportar la idea de verlos aplastados y estrujados en plena calle. No señor.
Pero ésto comienza a ser un problema porque ¡son tantos! que cada día, cuando salgo de casa empleo al menos un cuarto de hora si no más en devolver los caracoles a su lugar seguro, de tal manera que yo, casi siempre puntual como un reloj suizo, he comenzado a llegar tarde a los sitios. Y algo peor, mientras los recojo y les voy riñendo uno a uno ¡ mira que eres tonto! ¿ pero tú qué te piensas que hay fuera del descampado? ... tengo que estar pensando en la escusa que pondré para justificar mi retraso, porque claro, una ya tiene cierta fama de excéntrica, pero ir diciendo que estabas ejerciendo de salvavidas caracolil ... todavía no estoy preparada para ver la cara que puede poner la gente.
El otro día fue peor porque salí de casa dispuesta a mi caminata diaria con mi atuendo de caminata diaria, esto es, con una minifalda bastante minifalda de color naranja ¡ y los caracoles invadiendo la acera y la calzada! así que me puse a recogerlos uno a uno cuando a mis espaldas oigo a mi vecina llamar a su hijo y a los pocos segundos decir: " Cristina, que le estás enseñando las braguitas al niño"...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













