viernes, 7 de noviembre de 2008

ANNA SWIR

Este es el poema al que me refería en la entrada anterior. Espero que os guste tanto como nos ha gustado a Bárbara y a mí cuando lo hemos descubierto:

CORAJE

No seré esclava de ningún amor.
A nadie
devolveré el sentido de su vida,
su derecho al crecimiento constante
hasta el último aliento.
Maniatada por el oscuro instintode la maternidad,
sedienta de ternura
como el asmáticode aire,
con qué empeño construyo en mí
el hermoso egoísmo humano,
reservado desde hace siglos
para el varón.
Contra mí están todas las civilizaciones del mundo,
todos los libros santos de la humanidad
escritos por ángeles místicos
con la expresiva pluma del relámpago.
Diez Mahomas
en diez elegantemente enmohecidaslenguas
me amenazan con la condenaciónen la tierra
y en el cielo eterno.
Contra mí está
mi propio corazón.
Amaestrado por milenios
en la cruel virtud de la víctima.
Escritora polaca (1909-1984)

Trad. Bárbara Gill, marzo 2004,

miércoles, 5 de noviembre de 2008

YO NO SOY MADRE


Estoy cansada. Cansada de tener que oír una y otra vez de maneras distintas y con lenguajes diferentes el mismo mensaje: todas las mujeres somos madres, tengamos hijos o no.
Pues no.
No desmerezco a las que lo son. Me parece un ejercicio de altruismo el serlo, pero a mí no me llega ese altruismo a tanto. Yo no soy madre de nada ni de nadie y llevo con orgullo esta bandera.
Hago versos ,( como decía mi amiga Gloria Fuertes) pero no son mis hijos, son el producto de mi inspiración, mi sensibilidad y mi trabajo. Paso los fines de semana trabajando con niños, pero ello no me lleva a tener el instinto maternal más desarrollado.
¿Por qué tengo que ser madre por el simple hecho de ser mujer? ¿ porque tengo la regla todos los meses? ¿porque si quisiera podría serlo? ¿porque es un hecho exclusivo de la condición femenina? no me parecen razones suficientes.
Lo que creo, en mi modesta opinión, es que la sociedad sublima el hecho de ser madre con el consciente o inconsciente objetivo de relegar a la mujer, durante la crianza y el cuidado de los hijos, a un segundo plano.
El modelo de madre abnegada hoy por hoy es el que prevalece todavía dentro de los diferentes modelos de mujer. Tener niños pequeños, estar criando, estar cuidando, significa, en la mayoría de las ocasiones, dejar en espera toda la demás vida de mujer. Y la sociedad sublima esto porque le conviene tener un montón de gallinas lluecas dedicadas en exclusiva a las "futuras generaciones". Además, se ha vestido de un alo de ternura este hecho, pero es una ternura disfrazada o "acaramelada" con el concepto subliminal de " la pobre que tiene tanto trabajo", " la pobre, con los nenes tan pequeños que tiene...", " la dejó el marido con las nenas pequeñas...". Así, incluso en el papel más ancestral que nos ha tocado vivir a las mujeres, no nos hemos liberado todavía del rol compasivo y "tierno" con el que se nos pretende vestir.
Ayer, en la reunión de poesía mi compañera Bárbara leyó un poema de Anne Swir en el que renegaba de la posibilidad de ser madre y cuando acabó de leerlo las demás mujeres de la sala quedaron en silencio durante unos segundos y después dijeron entre todas : " Bueno, se entiende esta mujer vivió una época muy dura..." a modo de disculpa, a modo de " pobrecilla, como fue polaca y vivió la segunda guerra mundial, se comprende.." ¿ por qué siempre buscamos una disculpa a algo que simplemente es una opción?
Yo tengo mi opción elegida y me gusta cada vez más haber tomado este camino: no soy madre de nadie ni de nada.