viernes, 7 de agosto de 2009

UN ENCUENTRO CON LA HISTORIA



Hola a todas y a todos.



Hoy voy a hacer dos entradas, porque tratan de temas tan diversos que me parece un poco disparatado juntarlas las dos en la misma entrada.



La primera es un mirada hacia el pasado:



El otro día mi suegra Elvira, escuchando uno de los programas de radio que hemos hecho a lo largo del invierno pasado , nos sacó un poema que encontró mi suegro entre las cosas de su madre y que era del hermano de Silvestro (Ferruccio) , que durante la segunda guerra mundial estuvo prisionero en un campo de concentración . Creemos que no lo escribió él sino que la copió de alguien, aunque nadie en la familia está seguro de nada.



Una de las cosas qué más me asombraron cuando vine aquí la primera vez fue la gran memoria histórica que existe todavía respecto a la segunda guerra mundial . En muchos pueblos hay monumentos en la plaza con el nombre de las personas de dicho pueblo que murieron en la contienda y lápidas que recuerdan dónde fueron fusilados algunos partisanos.



Además la zona en la que me encuentro, antes y durante la primera guerra mundial fue parte del imperio austrohúngaro, incluso hay una canción popular de esa época que dice : " el piave murmura no pasará el extranjero, no pasará el extranjero...", el Piave es un río que pasa a pocos kilómetros de aquí y "el extranjero" son los austriacos, que nunca fueron queridos ni bien recibidos por estos lugares.



Ahora ya me he acostumbrado a convivir con esta parte de la historia, pero cuando llegué, me asombró mucho, porque tenía la sensación de que todas esas cosas que yo había estudiado en los libros , de repente, cobraban vida y se podían palpar.






Este es el poema del que os hablaba , y que , como muchas cosas que se escriben, pueden ser atemporales y aespaciales. Como véis, lo pongo traducido al castellano :


"UN PRISIONERO EN EL LAGER"


O


"MADRE, VOLVERÉ"


Un prisionero en el lager sueña


con su madre, un tesoro,


mientras la esposa, lejana,


reza para que vuelva, todavía.


Cuando la noche oscurece


cansado del trabajo vuelve,


come lo poco que le dan


y entonces, con nostalgia canta.



Madre, volveré,


esta es mi esperanza,


lejos de ti sufro una nostalgia infinita,


reza por mí, o madre,


seré feliz si vuelvo contigo.



El trabajo cotidiano nubla el pensamiento


más fuerte,


pero la moral del prisionero italiano


no se hunde,


soporto la ira alemana que me amenaza


cada día.


Todos parecemos hermanos


y todos cantamos así:


Madre, volveré, madre volveremos,


entonces reconoceremos nuestra patria.


Pero si alguno no vuelve más,


la suerte habrá sido adversa,


y en el corazón de todos


permanecerá.





miércoles, 5 de agosto de 2009

DESAYUNO CON DIAMANTES

Hola a todas y a todos. Esta mañana hemos desayunado exquisitamente en la ciudad más grande de los alrededores (Pordenone) , en una pastelería que se llama Peratoner. Podéis ver lo bonita que es.



Si vais al Peratoner no olvidéis pedir estos brioches rellenos de crema. Son los mejores que he probado en mi vida ( aunque hoy sólo me he comido uno ¿eh? ) Bárbara ha desayunado el otro.




En esta ciudad se ven muchas tiendas muy coquetas y bonitas como esta bombonería, que como reclamo tiene esta bici roja en la acera.

Y esta floristería.

No sé hasta qué punto la crisis afecta también a esta zona de Italia, pero después de un largo paseo y un poco de shopping podemos decir que no hemos encontrado ninguna zapatería donde en pleno período de rebajas como estamos haya zapatos a 15 o 20 euros. ¡ Vaya precios se gastan por aquí! 100, 200 y hasta 300 euros unos zapatos. Preciosos todos, pero... inaccesibles.
Así que al final nos hemos comprado tres buenos libros: dos de Tiziano Terzani y uno de Gianni Rodari para las clases de italiano. El que no se consuela es porque no quiere.

Después hemos dado un largo paseo por la ciudad y hemos encontrado rincones como éstos:





Se nota que Pordenone es una ciudad de provincias, pero tiene un toque coqueto y muy elegante. La gente que nos ha atendido en los negocios y en el café lo ha hecho con una amabilidad y una delicadeza exquisitas. Se respira un ambiente tranquilo, donde las bicicletas son las protagonistas . Hasta mujeres de una cierta edad van en ellas. Asombra la limpieza de las calles y la atención que dedican sus habitantes a cuidar la elegancia de los pequeños detalles.