martes, 8 de marzo de 2011

UNA CAMELIA PARA TI

No quiero ser como él. No quiero calzarme pantalones sino disfrutar de mis vestidos. Yo quiero mis valores de mujer, mi maternidad feliz y elegida, mi solidaridad, mis ganas de cuidar, mis manos nunca quietas. Quiero mi cerebro de mujer.
Mi corazón de mujer.
Igual. ¿ Igual a quién?. No quiero ser igual que él.
¿ Por qué tengo que ser igual que tú, hombre? . No soy igual, soy equivalente a ti. No valgo menos.
No quiero que te rías de mi mundo. De mis ganas de volar. De mis sueños extrafalarios.
De mi amor al hilo y las agujas.
Amo las agujas. Admiro a las que tejen. No discrimines mi creatividad. Mi forma de estar en el mundo.
Si planto macetas de geranios en el balcón , no me llames maruja. Contribuyo a la belleza en este mundo. Dejo mi huella en la murciana derramada que se abre paso plantando cara en una ciudad de aire contaminado.
Tengo mi mundo y mis valores. Que a veces son como los tuyos. Que a veces no se parecen en nada.
No soy igual que tú. Déjame expresarme con mi mundo y mis sueños.
Y para tí, mujer, tan diferente a mi pero mujer de pechos en pecho, déjame que te regale hoy, por ser nuestro día, y mañana, por ser la amiga que tuve, la amiga que tengo y la amiga que tendré, esta camelia que ees mi flor favorita porque nace en invierno. Porque es así de valiente.

domingo, 27 de febrero de 2011

CONDENAR LO QUE NO SE CONDENÓ

Están cayendo dictadores al ritmo de piezas de dominó y occidente mira con recelo y preocupación porque el oro negro subirá, o mejor dicho, ya está subiendo.
En un tiempo en que ya casi nadie creía en revoluciones, el mundo árabe  comienza a exigir la libertad que a muchos de sus pueblos se les negó hace tanto tiempo.
Y ahora, sólo ahora que llegan vientos de cambio, la comunidad internacional declara a Gadafi "persona non grata" pensando quizá en que debe llevarse bien con aquellos que vayan a ser sus sucesores. Esta condena llega tarde. Llega mal. Nadie llamaba a Gadafi carnicero o torturador cuando en cumbres internacionales había que reservarle un lugar para que instalara su haima , en cambio, todos se afanaban en encontrarle el mejor lugar.
Afortunadamente para el pueblo libio, su tierra tiene petróleo y eso no dejará que sean abandonados a su suerte, como ha ocurrido tantas otras veces con tantos otros pueblos mucho más "pobres".

Os dejo con un poema  de Antonio Gala que habla sobre el embrujo y exotismo que tiene Bagdad, pero que podemos aplicar también a cualquier ciudad árabe:

BAGDAD

Tenía tanta necesidad de que me amaras,

que nada más llegar te declaré mi amor.

Te quité luces, puentes y autopistas,

ropas artificiales.

Y te dejé desnuda, inexistente casi,

bajo la luna y mía.

A las princesas sumerias,

cuando fueron quemadas con joyas rutilantes,

les brillaban aún sus dientes jóvenes;

se quebraron sus cráneos antes que sus collares;

se fundieron sus ojos antes que sus preseas....

Bajo la luna aún brillaban sus dientes,

mientras te poseí desnuda y mía.

 .





jueves, 24 de febrero de 2011

ES@S LECTOR@S ANÓNIM@S


Sé que estás ahí. Agazapad@ detrás de la pantalla del ordenador o de esos móvíles tan avanzados que te envían una señal cada vez que escribo. Sé que me lees y aún no estando en mi lista de "seguidores" e incluso aunque no dejes ningún comentario, quizá sin tú mism@ saberlo, dejas tu huella en cada una de las letras que yo escribo.
Sé muy poco de ti. Tan sólo que me lees desde lugares lejanos como pueden ser México, Argentina, Colombia, Venezuela, Alemania, los Países Bajos, Chile, Ecuador o Estados Unidos. Y me surgen tantas preguntas sobre ti que no sabría por dónde comenzar. ¿ Qué tal va el verano en Argentina? aquí ya casi es primavera. ¿ cómo llegaste hasta mí desde Alemania?? ¿ sabes castellano o eres un mag@ capaz de desentrañar los extraños jeroglíficos del traductor? . ¿ De qué parte de Estados Unidos me lees?...
Y tantas y tantas cosas. Aunque respeto tu elección de ser un lector anónim@. Quizá así sea más romántico. Yo escribo y tú me lees creyendo quizá que nunca sabré que pasaste por aquí. Y yo te sigo y sonrío. Y cuando desapareces por un tiempo me pregunto dónde estarás, por qué no has entrado,  si estarás enferm@ o si tienes  mucho trabajo. Y cuando apareces de nuevo es como volver a ver el sol después de muchos dias de lluvia.
Aunque nunca te haya visto. Aunque sí lo haya hecho y no recuerde que eres tú. Aunque nunca me dejes ningún comentario:
Muchas gracias por dejar aquí un pedacito de tu tiempo. Muchas gracias por leerme.