miércoles, 26 de octubre de 2011

MARIPOSA


( Imagen: cuadro de la pintora china Jian Lu

Yo fui la mariposa que se fundió con el Sol. Siempre quise hacerlo aún sabiendo que nadie entendería mi forma de actuar. Desde que nací y vi cómo mis alas se teñían de colores, quise alcanzar la estrella de la luz, así que me preparé para tener fuerzas y llegar hasta ella.
Nadie sabía mi intención. Yo sólo volaba y volaba intentando llegar cada vez más alto. Hasta que un día me sentí preparada. Hice unos breves aleteos para calentar mis alas y comencé a subir. No tardé demasiado tiempo en sentir el calor. Seguí subiendo. Cada vez más calor. Seguí subiendo. Más calor. No me importaba. Y por fín me situé frente a él. Me miró de la forma altiva  con que miran todos los soles del mundo  y me preguntó si no tenía miedo.  Yo negué con la cabeza.
Entonces sentí su llamarada y cómo yo, fundida con sus rayos, creaba la más bella lluvia de alas de mariposa que jamás se haya visto en el Universo. Todos los colores de la vida resplandecieron ante el Sol, bajaron a la Tierra y allí formaron una alfombra con las cenizas de mis alas.
Cuando llegué, carbonizada y rota a la otra parte de la vida, todos decían que me había equivocado, pero yo les dije no, cuando vuelva a nacer ya no podré volar, pero aún así,  me postraré ante el Sol otra vez  y le ofreceré mis pies pequeños.

viernes, 21 de octubre de 2011

PAZ

( Imagen extraída del blog: reflexionesdeunaestudiantebudista.blogspot.com)

Aquel día era enero y hacía mucho frío. En clase de historia de la filosofía, un profesor emborrachado de Kant parecía ser el único que no percibía que fuera había una extraña agitación. Se oían voces, demasiadas voces, pasos, un helicóptero sobrevolaba sin cesar  la facultad. Al fin sonó la sirena, y cuando eso ocurría, era señal de que teníamos que abandonar el edificio porque había amenaza de bomba. Así que el embebido profesor kantiano se dio por aludido y nos dejó salir de clase.
Fuera, casi en la puerta de la facultad, se había tejido una tragedia: Eta había dado un tiro en la nuca a un profesor de derecho. Y ahí estaba el cadáver. Tan solo como todos los cadáveres del mundo. Tan frío como aquella mañana de enero. Estaban esperando al juez para levantar el cadáver y mientras, un corrillo de estudiantes lo rodeaban. Para la mayoría, era el primer ser humano muerto que veíamos.Se me encogió el corazón.
Este no fue mi único encontronazo con Eta. Meses después, y yendo en autobús al colegio donde hacía las prácticas, pude ver cómo una grúa hacía levitar un coche bomba carbonizado y me dejaba ver los infinitos agujeros que al estallar había dejado en las puertas de un colegio. Se me volvió  a encoger el corazón.
Años después, en un concierto de rock donde actuaban varios grupos, cuando uno de ellos casi  estaba llegando al final,  el recinto comenzó a poblarse de antidisturbios. Resultó que el grupo siguiente era vasco. No sé de dónde, cuando apareció el grupo, aparecieron también muchos chicos y chicas que cantaban en euskara y si los mirabas, por el simple hecho de oír hablar una lengua un tanto exótica en Valencia, te miraban llenos de provocación y te decían ¿qué pasa? Vomitando odio en cada palabra. Después, uno de los chicos subió al escenario y comenzó a quemar una bandera española. Los antidisturbios subieron y lo cogieron. Entonces, todos los demás chicos y chicas se abalanzaron hacia el escenario y los anidisturbios comenzaron a dar palos a diestro y siniestro. Así que me vi corriendo y muerta de miedo hacia no sabía dónde. Fue la primera vez que percibí en los demás la enfermedad del odio extremo.
Pero yo, no sé por qué, no los odié y sólo deseé que este conflicto se solucionara cuanto antes.
Quizá por eso, cada vez que Eta anunciaba una tregua yo rebosaba alegría. No me importaba que los demás me dijeran que era una ingenua.
Hoy recuerdo estas anécdotas de mi vida y me siento feliz. Ójala no volvamos a llorar ningún muerto y la paz sea una realidad. Ójala se curen de la enfermedad del odio tod@s l@s enferm@s.
Hoy es un gran día para la paz.

Entre los tiempos de hojas caídas
surge una primavera,
dejan las armas los vestidos de negro
y vuelven a nacer las buganvillas.
Los senderos de paz son acantilados
teñidos de sombras,
pero los muertos claman
a los vivos
con estandartes blancos de esperanza.

domingo, 16 de octubre de 2011

TIEMPO RELATIVO


--Un año es demasiado tiempo.- Dijo él.
--No, sólo es darle una vuelta al Sol.- Dijo ella.

Film Gattaca. Él es Ethan Hawke y ella , Uma Thurman.