domingo, 13 de enero de 2013

El PELIGRO



Les dijeron que no fueran,
que había llegado un oso del país de las estepas
y se había hecho amigo del lobo que acechaba,
pero ellas continuaron su andadura.
Les contaron que el oso y el lobo alertaban
a un exhibicionista escondido en la maraña
de la sierra, 
y ellas prepararon la mochila
para el nuevo camino.
Les hablaron de una serpiente que despertaba al oso
amigo del lobo que avisaba al exhibicionista,
y ellas soltaron su pelo
para que el viento lo meciera.
Continuaron descubriendo estalactitas,
bañándose en carámbanos,
surcando arrecifes de barros,
ramificando hojas,
soportando miradas como osos,
bocas como lobos,
deseos ahogados en serpientes soñadas,
aprendiendo paso a paso
que ellas eran el oso, el lobo, el exhibicionista,
el peligro.
Porque eran mujeres.
Porque eran mujeres caminando.
Porque eran mujeres caminando LIBRES.
Porque eran mujeres caminando LIBRES por el bosque.
(Cristina Carrasco)


Imagen: Cuadro de Anna Silivonchick

viernes, 14 de diciembre de 2012

CAFÉ HELADO




Te pienso.
Se enfría el café,
me quedo sola
entre mesas y sillas de bar
mientras todos acuden
a anudar la rutina.
Miro a través del cristal
y un mundo que roza la locura
persigue un tren.
Pero me rescata la sirena y el canto
de tu luz en la pantalla.
Me hablas pequeño y despacio
porque sabes que te aprendo
en cada sonido de tu lengua.
Has venido para atarme al poste
de la fantasía
y recordarme que puedo luchar
contra los Cíclopes.
Después te vas
y en la pantalla oscura
dejas una estela de calor.

Con tu recuerdo entibiaré
el café helado.
(Cristina Carrasco)

Pintura de Mariana Kalacheva.

lunes, 19 de noviembre de 2012

ESOS ANCIANOS



Cuando en la tribu había algún problema él siempre estaba ahí. Con su pelo blanco y su boca desdentada, ofreciendo palabras y consejos aprendidos en el tiempo. Y ella también estaba ahí, con su pelo recogido y su piel rizada. Era los ancianos de la tribu. Los sabios.
Pero pasó el tiempo y el mundo comenzó a sufrir amnesia. Apartó a aquellos ancianos de gesto lento porque en el tiempo de la prisa la lentitud era un defecto y en el tiempo de la estética la piel rizada era un espejo donde daba miedo mirarse.
Aquellos jóvenes que se creían grandes pensadores y soñaban con la riqueza, comenzaron a desperdiciar toda el agua que tenían y los ancianos sabios se sentaron un día en la puerta y dijeron: " si siguen a este paso, morirán de sed". Casualmente, quedaron grabados tras los párpados de una cámara.
El agua se agotó y llegó el tiempo de morir de sed.
Entonces, la radio, la televisión, internet y todos esos medios modernos, dijeron que aquellos ancianos eran adivinos. Nadie recordó que en el comienzo de los tiempos todo el mundo pedía consejo a los más viejos de la tribu. Los sabios.