miércoles, 27 de noviembre de 2013

Tu nombre


Tu nombre
se me une
a la palabra
caramelo.

( Cristina Carrasco)
Imagen: Anna Silivonchik

martes, 26 de noviembre de 2013

Algunos poemas de Maram Al-Masri ( poetisa siria)

Ella sólo le pidió
un sueño,
y él le regaló una realidad.
A partir de ese día
le perdió
para siempre.
*
Esperaré
a que duerman los niños
para dejar
que el cadáver
de mi fracaso
flote en la superficie.
*
La perfección
mata.
La sabiduría
comete un error
cada día.
*
Soy la ladrona de los caramelos,
ante tu tienda
mis dedos se quedaron pegados,
y no conseguí
llevarme ninguno
a la boca.
*
Qué estupidez
al mínimo roce
mi corazón se abre.
*
Golpes en la puerta.
¿Quién es?
Escondo el polvo de mi soledad
bajo la alfombra,
compongo mi sonrisa
y abro.
*
La anudo
entre la mandíbula y el paladar
con un pañuelo blanco
que aprieto en mi nuca,
como a los muertos,
como a los prisioneros,
para que, la palabra,
no estalle.
*
Enterré a mi padre
en una hermosa caracola
en un profundo océano,
pero me encontró
escondida bajo la cama
temblando de miedo
y de soledad.

Poemas extraídos (en su mayoría) del blog: Poesía de mujeres.
Imagen: Maram Al-Masri.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Siento cada día miles de quejíos lastimeros


Siento cada día miles de quejíos lastimeros,
palabras de tristeza que se pretenden sabias
porque miran el llanto ,
las lágrimas,
lo serio,
lo oscuro,
lo triste,
lo gris,
la traición,
la pasión descarnada...
y yacen con la angustia,  la soberbia
y el egoísmo
de creerse en posesión del mayor dolor.
Me da miedo la enfermedad de aniquilarse
con la amargura,
la imposición del luto perenne
por las constantes heladas del invierno.
Quizá por ello
bendigo a los amantes de la luz,
a las tendedoras de corazones abiertos,
a las candeleras de manos temblorosas
pero firmes,
a los médicos de las nubes,
a las que saben que todo pasa
en esta rueda finita.
Intento conjurar el azabache de los tiempos
regalando sonrisas y miradas de limón y miel
porque tengo
una vida humana
y valiosa
como una gota de rocío para la sed
de la flor.
Tengo una maestra que me enseña
a dejar abierta la puerta de mi jaula
y un pozo sin fondo
donde cada mañana aprendo una palabra:
dulce,
amigo,
criatura,
esperanza,
gracias...
¿Quién dijo que no hay profundidad
en la alegría?

(Cristina Carrasco)
Imagen: Mariana Kalacheva