martes, 19 de febrero de 2008

ENTRE PALACIOS IMPERIALES


Hola a todas y todos, ayer empecé a escribir este relato y me gustaría compartirlo con vosotros y vosotras... os iré poniendo cada día o cada dos días un pedacito del cuento... como si fuera un cublebrón, ¿ os parece?

Cuando me miro al espejo veo dos líneas oscuras como ojos y unos mechones negros y lacios como pelo. No soy un ser especialmente bello ni especialmente inteligente, pero cuando me visto para las ocasiones, soy una obra de arte.
Sé provocar en ti escalofríos de admiración con sólo mover uno de mis dedos. Conozco la sutileza de los movimientos, la leve cadencia de unos dedos que se posan sutilmente sobre cualquier lugar. Sé reconocer la belleza de una sinfonía y la delicadeza sublime de un crisantemo.
Y soy una mujer tradicional, quizá poco convencional, pero tradicional al fin y al cabo, aunque con esa pequeña dosis de modernidad que me ha permitido dar un giro a mi vida y a mi profesión.
Porque yo me ahogaba en ese mundo de belleza sólo para hombres. Porque cada noche, cuando la seda se posaba en mi piel y miraba los dibujos de pagodas y pavos reales que la adornaban, me preguntaba ¿ por qué tengo que servir a los hombres?.
Entonces pensaba que ese era el precio que tenía que pagar por ser una embajadora de la belleza y de las obras de arte. . Y yo soy una obra de arte que anda por las calles de un barrio antiguo donde todos me miran al pasar, por lo exótica y lo bella. Por lo misteriosa y lo nostálgica. Porque al caminar entre las calles de este barrio antiguo les hablo del pasado y del misterio, de la belleza y el exotismo. Y a todos nos gusta lo que no conocemos y lo que creemos que tiene un lado oculto y oscuro. Aunque yo pertenezca a la tradición más antigua, pero quizá por pertenecer a la tradición soy oscura y exótica porque soy parte de la festividad de la Luna Llena , del sumo, de los samurais y de una isla extraña y fascinante. Porque yo soy geisha. Pero no os montéis en vuestras cabezas occidentales historias de tragedias familiares donde quizá fui vendida a una okilla… nada de eso es cierto.

CON EL VAHO DE LAS HADAS

Aprendemos lecciones
que nos hacen más fuertes,
que nos hacen más bellas.

Transitamos sin brújula
entre cajas de sorpresas
y sueños raros delatores de verdades
que redimen
pero escuecen la mirada.

Tengo tu dolor en mis pezones
porque tu voz me hace gigante
cuando me siento tan pequeña
y tan fácil de pisar.

Y quisiera allanarte los caminos,
envolverte en campañillas donde el abrazo no duela,
susurrarte dulce con el vaho de las hadas
que me renazco viendo
tu pelo crecer.

(Para Luz Casal)

miércoles, 6 de febrero de 2008

LA ÉPOCA DEL MIEDO

El miedo es un sistema de defensa de todos los seres vivos. Pero lo que ya no es un sistema de defensa es la sociedad del miedo que nos están creando o nos han creado ya.
En este mal llamado primer mundo tenemos tal cantidad de bienenstar y de necesidades artificiales que la mínima sospecha de que algo pueda poner en peligro ese bienestar artificial nos hace echarnos a temblar. Y eso nos convierte en seres vulnerables. Y a muchos les interesa que seamos presa fácil de ese miedo absurdo. De esta manera nos dominan a través de la supuesta amenaza terrorista árabe o de eta, a través de una posible crisis económica , a través de la subida del euribor, a través del boom inmobiliario, a través de noticias cada vez más cruentas, cada vez más pesimistas... y nosotros, por miedo a perder el coche, el trabajo, o nuestro status, nos creemos todo lo malo que nos cuentan.
Pero yo, desde aquí, hago una llamada a la calma. No nos dejemos engañar. No nos dejemos llevar por el miedo porque el miedo paraliza.
La sociedad nunca ha sido fácil porque la vida no es fácil. Pensemos lo que debió ser en 1939 haber luchado en el bando republicano y mirar a tu alrededor... ese sentimiento lo tuvieron muchos de nuestros abuelos y abuelas. Y sobrevivieron.
Por eso nosotros y nosotras también sobreviviremos a la amenaza terrorista, a la crisis económica, y a todo este tema de la vivienda. Si no tenemos miedo, sobreviviremos.
Porque cosas malas han pasado siempre a lo largo de la historia en los barrios, en los pueblos, en todas partes, pero entonces no había una televisión para contarlo.
Yo me niego a creer que todo va a ir a peor. Quiero pensar que todo va a ir a mejor y si somos muchos los que lo creemos todos podremos poner nuestro pequeño granito de arena para que así suceda. Podemos perder el trabajo, pero ¿ quién no nos dice que eso no puede llegar a ser hasta positivo? tal vez, perder este trabajo nos lleve a encontrar otro mejor. Quizá no podamos comprarnos un piso y tengamos que vivir de alquiler, pero a lo mejor eso nos permite hacer cosas que si pagáramos una hipoteca no podríamos.
Quiero pensar que este mundo en que vivimos es mucho mejor que el que nos legaron nuestros abuelos y abuelas y quiero luchar por dejar a los que vengan detrás un lugar si no fácil, sí libre de miedo y de pesimismo.
Porque , como leí una vez, la vida está llena de heroísmo.
¿ Quién está conmigo?