miércoles, 27 de febrero de 2008

PILAR BARDEM




Si me gusta el hijo, mucho más me gusta la madre. Quizá porque el hijo es el alumno aventajado de la gran maestra que es su madre.
En una época (hablo de hasta hace apenas cuatro años) en que los cómicos, esa palabra entrañable con que los definió Javier cuando ya tenía la estatuilla en la mano, en una época, como digo, donde la mayoría de ellos se definía como "artistas" y no había valor para definirse políticamente, ella lo hizo. Ella fue una de las cabecillas del " no a la guerra", ella fue una de las primeras en salir a tapar las calles contra la violencia machista. Sin pelos en la lengua, llamando al pan, pan, al vino, vino y aclarando que el bacon es el tocino de toda la vida.

Pilar Bardem es una "mujer de ojos grandes"*, es una sabia de nuestro tiempo. La edad no ha apaciguado su carácter indómito y contestatario, no se ha tragado esas leyendas absurdas de que con la edad lo mejor es sentarse en el sillón , ponerse a hacer calceta y ver pasar la vida a través de la televisión.

Hace falta mucho carácter, mucha personalidad y tener las cosas muy claras para ir a una cermonia de los oscar, con un montón de niñas vestidas de Prada, de Armani, de Versace , ataviada de las rebajas del Corte Inglés. A todas , por muy de izquierdas que seamos, nos gustaría, al menos una vez en la vida , calzarnos un Armani o un Versace. Ella ha tenido esa oportunidad y ha estado ahí. Coherente y fiel. Con su inseparable ristra de collares y anillos, como una chamana de nuestra época. Como una gurú de la coherencia.

Por eso me gusta Pilar Bardem. Porque es una cómica de toda la vida. Porque siempre está ahí, defendiendo causas que necesitan defensa. Porque no se calla. Porque ha aprovechado la vida y la edad no la ha amilanado.
Pilar, cuando tenga tu edad quiero ser como tú, y si no puedo, quiero al menos, parecerme a tí.

* "Mujeres de ojos grandes" es una colección de relatos de Ángeles Mastretta.

lunes, 25 de febrero de 2008

DE PALACIOS IMPERIALES


..."Y entonces conocí a Victoria. Para ella, las geishas éramos una especie de momias ancladas en otra era hasta que me conoció a mi. Yo no era bajo ningún concepto el estereotipo de geisha que ella tenía en su mente, porque, como he dicho antes, me emociona ser una obra de arte, pero no amo el servicio a los hombres, porque no vivo anclada en el pasado de Japón sino que me importa mucho el hoy, la política y la sociedad, de otros lugares y otros mundos. Entonces, al contarle de nuestros problemas económicos y de mi incomodidad con los hombres, ella me sugirió una idea que me pareció descabellada:¿ por qué no te conviertes en la primera geisha para mujeres?..."

viernes, 22 de febrero de 2008


MUJER ANÓNIMA


Entre la elegancia de góndolas y sueños románticos
que nacen a los pies de escalinatas bañadas por canales,
surge una sombra negra.

Misteriosa, callada, inquietante.

No hay manos que toquen,
no hay boca que hable,
no hay nariz que huela.
Sólo dos ojos para asomarse al mundo
callados ojos de sombra,
mirada triste de mujer anónima.
Buscando alguna imagen para ilustrar este poema, he leído una frase que me ha cortado la respiración : " las mujeres árabes son muy fáciles de fotografiar : sólo hay que enfocar el punto negro..."