miércoles, 27 de febrero de 2008

DE PALACIOS IMPERIALES


"...Reí, reí y reí con aquella ocurrencia. Pero ella insistió una y otra vez. Me habló de la soledad de las mujeres. Me dijo que podía intentar hacer lo mismo que con los hombres pero con ellas, decía que al menos en España, y creía que era algo que se estaba dando en todo el mundo, las mujeres se estaban rebelando como las embajadoras de la cultura y el arte. Ellas abarrotaban los museos, escribían, sacaban mejores notas en la universidad, tenían más inquietudes que los hombres. Y a eso se les unía la sensibilidad y el sentimiento de soledad. Porque las mujeres se sentían solas en unos mundos hechos por los hombres. Y a las mujeres les gustaba hablar de sus sentimientos. Quizá en Japón costaba un poco más que en España, es verdad, pero estaban ansiosas por gritar estamos aquí. Recuerdo que mientras hablábamos la luna se reflejaba en nuestros vasos de sake y pensé que era un buen augurio, así que cuando se fue estuve unas semanas considerando la idea y decidí comentársela a mi madre adoptiva, la cual pasó por las mismas fases que yo cuando Victoria me habló: primero rió, luego se asombró y al final acabó considerando la propuesta. Si seguíamos así tendríamos que cerrar la okilla y montar otro negocio así que ¿ por qué no intentarlo?. Es cierto que las geishas somos una especie en vías de extinción pero también somos una institución, y si algo tienen las instituciones es su capacidad de adaptación...."

PERDÓN POR EL ERROR

En el comentario de abajo ( el de Pilar Bardem) se me ha colado un hace sin hache... lo siento. En el verbo hacer lo primero que se hace es la hache.... pero se ve que hoy estoy un poco vaga.... bueno, como regalo a vuestra tolerancia os regalo otra foto de Pilar Bardem....

PILAR BARDEM




Si me gusta el hijo, mucho más me gusta la madre. Quizá porque el hijo es el alumno aventajado de la gran maestra que es su madre.
En una época (hablo de hasta hace apenas cuatro años) en que los cómicos, esa palabra entrañable con que los definió Javier cuando ya tenía la estatuilla en la mano, en una época, como digo, donde la mayoría de ellos se definía como "artistas" y no había valor para definirse políticamente, ella lo hizo. Ella fue una de las cabecillas del " no a la guerra", ella fue una de las primeras en salir a tapar las calles contra la violencia machista. Sin pelos en la lengua, llamando al pan, pan, al vino, vino y aclarando que el bacon es el tocino de toda la vida.

Pilar Bardem es una "mujer de ojos grandes"*, es una sabia de nuestro tiempo. La edad no ha apaciguado su carácter indómito y contestatario, no se ha tragado esas leyendas absurdas de que con la edad lo mejor es sentarse en el sillón , ponerse a hacer calceta y ver pasar la vida a través de la televisión.

Hace falta mucho carácter, mucha personalidad y tener las cosas muy claras para ir a una cermonia de los oscar, con un montón de niñas vestidas de Prada, de Armani, de Versace , ataviada de las rebajas del Corte Inglés. A todas , por muy de izquierdas que seamos, nos gustaría, al menos una vez en la vida , calzarnos un Armani o un Versace. Ella ha tenido esa oportunidad y ha estado ahí. Coherente y fiel. Con su inseparable ristra de collares y anillos, como una chamana de nuestra época. Como una gurú de la coherencia.

Por eso me gusta Pilar Bardem. Porque es una cómica de toda la vida. Porque siempre está ahí, defendiendo causas que necesitan defensa. Porque no se calla. Porque ha aprovechado la vida y la edad no la ha amilanado.
Pilar, cuando tenga tu edad quiero ser como tú, y si no puedo, quiero al menos, parecerme a tí.

* "Mujeres de ojos grandes" es una colección de relatos de Ángeles Mastretta.