jueves, 28 de febrero de 2008

ZAPATOS DE CHAROL



Cuando supo que hay cosas que se lloran siempre
aprendió una verdad : el tiempo no es un borrador que esfuma y olvida ,
sólo es un calmante que adormece y serena.
Entonces decidió:
“ le pondré a la desgracia zapatos de charol
y a cada lágrima zarcillos de plata
y a cada herida sabor de canela, chocolate, arroz con leche y ajonjolí.”

Y se fue por el camino escarpado de baldosas amarillas
menguando su figura en cada paso,
primero era mujer, después pareció niña,
un duende diminuto en la distancia
y una sombra definió su ausencia.

En el sendero, raíles de tren, soledades y libertades
Caminando a la par,
alas que se cortan y se convierten en omóplatos pesados,
y en el horizonte, interrogaciones de vapor…

Cuando los tejados cantaron sonatas de guitarras eléctricas
y los cucos sonrieron a través de los relojes,
volvió por el camino escarpado de baldosas amarillas.
La sombra de la ausencia se hizo duende,
el duende diminuto se hizo niña,
la niña una mujer de piel rizada
con zapatos de charol y zarcillos de plata
con olor a canela y chocolate, arroz con leche y ajonjolí.



miércoles, 27 de febrero de 2008

DE PALACIOS IMPERIALES


"...Reí, reí y reí con aquella ocurrencia. Pero ella insistió una y otra vez. Me habló de la soledad de las mujeres. Me dijo que podía intentar hacer lo mismo que con los hombres pero con ellas, decía que al menos en España, y creía que era algo que se estaba dando en todo el mundo, las mujeres se estaban rebelando como las embajadoras de la cultura y el arte. Ellas abarrotaban los museos, escribían, sacaban mejores notas en la universidad, tenían más inquietudes que los hombres. Y a eso se les unía la sensibilidad y el sentimiento de soledad. Porque las mujeres se sentían solas en unos mundos hechos por los hombres. Y a las mujeres les gustaba hablar de sus sentimientos. Quizá en Japón costaba un poco más que en España, es verdad, pero estaban ansiosas por gritar estamos aquí. Recuerdo que mientras hablábamos la luna se reflejaba en nuestros vasos de sake y pensé que era un buen augurio, así que cuando se fue estuve unas semanas considerando la idea y decidí comentársela a mi madre adoptiva, la cual pasó por las mismas fases que yo cuando Victoria me habló: primero rió, luego se asombró y al final acabó considerando la propuesta. Si seguíamos así tendríamos que cerrar la okilla y montar otro negocio así que ¿ por qué no intentarlo?. Es cierto que las geishas somos una especie en vías de extinción pero también somos una institución, y si algo tienen las instituciones es su capacidad de adaptación...."

PERDÓN POR EL ERROR

En el comentario de abajo ( el de Pilar Bardem) se me ha colado un hace sin hache... lo siento. En el verbo hacer lo primero que se hace es la hache.... pero se ve que hoy estoy un poco vaga.... bueno, como regalo a vuestra tolerancia os regalo otra foto de Pilar Bardem....