sábado, 8 de marzo de 2008

OM MANI PADME HUM

Otra vez una fecha crítica en nuestra historia. Mañana votamos y ayer alguien decidió terminar con el viaje terrenal de otra persona. Otra vez a votar pensando en balas, bombas y muertos.
Pero no quiero dar un mensaje pesimista ni triste. Quiero lanzar al aire el mantra por excelencia, el de la compasión : om mani padme hum, y por eso he "adornado" este artículo con la imagen de un bebé recién nacido.Por favor, no dejemos que los de siempre amarguen nuestra vida ni nuestros votos. Pensemos en ellos, en los que acabaron su viaje y votemos por ellos, por los que se quedaron atrapados entre los trenes hace cuatro años y por este hombre que sólo quería vivir en paz.
Om mani padme hum...
por el día que se va, que es el día de la mujer, y por el que llega, que es el día de las votaciones.
Que la fuerza os acompañe a todas y a todos

jueves, 6 de marzo de 2008

DE PALACIOS IMPERIALES


"...Le conté a Masako esta historia que acababa de imaginar y por primera vez en toda la tarde, sonrió. Me dijo que si no triunfaba como geisha para mujeres, podría ganarme la vida como contadora de historias fantásticas. Le contesté que quizá podría hacer las dos cosas a la vez, ¿ por qué no ser una geisha para mujeres contadora de historias?.
Masako volvió a sonreír y dijo que yo era uno de los seres más ingeniosos que había conocido nunca y me hizo una proposición : quedarme en el palacio como geisha-dama de compañía. A mi alrededor un jardín suntuoso y bellísimo cruzado por un riachuelo donde se reflejaban todos los colores de la vida se me ponía a los pies, un palacio con lujos y sirvientes se me ofrecía como regalo y la no obligación de tener que servir a los hombres… Masako me dijo que en el palacio estaría a salvo de las oscilaciones económicas porque sólo tendría que estar con ella y ser su amiga. ¿ Has pensado que en Japón la mayoría de mujeres no tienen independencia económica? Te va a ser difícil abrirte camino como geisha de mujeres. ..
Masako siempre habla en un susurro, pero no por ello lo que dice no es menos verdad. Y por unos instantes, por unos segundos, fui la geisha-dama de compañía de la princesa heredera de Japón. Pero sólo por unos instantes, por unos segundos. Porque después se me ocurrió mirar los ojos de Masako. Eran ojos que vivían en un palacio imperial, que paseaban por un jardín repleto de almendros , orquídeas y crisantemos, pero que no eran libres para mirar otros almendros , otras orquídeas u otros crisantemos. Y entonces, le dije que no. Iría a palacio tantas veces como ella me llamara. Pero no podía quedarme en él.
Ella lo comprendió. Es una mujer sabia. Me propuso entonces otro trato: yo pasaría con ella una semana de cada mes y ella costearía mis viajes de Kyoto a Tokio, mis kimonos y todos mis gastos. Vas a ser mi dhana. Puedes llamarlo así si quieres,
¿ no vas a ser una geisha para mujeres? entonces es normal que tu dhana sea una mujer ¿no?. Y esa fue la primera vez que vi a Masako reír ..."

miércoles, 5 de marzo de 2008

YO VOTARÉ

En un lugar maravilloso llamado Planeta Tierra, donde había toda la riqueza que se pudiera soñar, había dos tipos de seres humanos: los hombres y las mujeres. Los hombres, cada cuatro años votaban y elegían a sus gobernantes en su nombre y en el de las mujeres, porque ellas no podían. Y no podían porque ellos creían, y les habían hecho creer a ellas también que eran incapaces de tener ideas políticas.
Pero unas cuantas mujeres, hartas de qaue decidieran por ellas, salieron un día a la calle y dijeron que querían votar. Las llamaron sufragistas. Y tontas. Y locas. Y putas.
Pero ellas no se echaron atrás, siguieron manifestándose, haciendo huelgas de hambre, susurrando allá donde las dejaban y gritando allá donde las querían callar, que tenían el mismo derecho que los hombres de elegir a sus gobernantes.
Por fin, después de una larga lucha, consiguieron el voto. Y algunas de las que habían gritado en las calles pudieron elegir su destino. Otras muchas se quedaron en el camino pero siempre hay alguien que no las olvida.
Ha pasado mucho tiempo desde entonces, pero todavía hoy, en muchos lugares de este precioso planeta llamado Tierra a las mujeres se les niega el voto. Bien porque se las sigue creyendo incapaces de decidir, bien porque viven en lugares donde alguien se ha erigido el único representante de todos sus conciudadanos, bien porque viven bajo el rótulo de inmigrante, y ello les otorga la obligación de pagar impuestos, pero no les da el derecho al voto.
Creo que mi deuda para con todas ellas es grande. Y sólo se me ocurre saldar un poco de esta deuda yendo el domingo a votar. Aunque crea que la política es algo manipulado y turbio. Porque ellas quisieron hacerlos y no pudieron. Porque muchas querrían hacerlo y no pueden, creo que yo debo ir a votar. Porque el esfuerzo de unas valió la pena y porque la esperanza de otras bien vale mi voto.

martes, 4 de marzo de 2008

DE PALACIOS IMPERIALES




"...Desde que recibimos la carta hasta que me fui, la okilla hirvió de sorpresa, agitación , nerviosismo, ilusión y miedo mientras mi madre adoptiva me preguntaba sin cesar
¿ Qué se puede hablar con una princesa heredera? ¿ qué le puede contar una humilde geisha a una mujer que antes de ser princesa heredera fue diplomática y políglota? Y yo le repetía constantemente que yo no estaba nerviosa por eso, que cuando la tuviera delante le miraría las manos y los ojos y todo iría bien. Porque una reunión no puede nunca ir mal con una diplomática de ojos tristes. En el fondo sólo era una mujer que pedía ayuda.
La velada fue convencional y gris como todo lo que rodea a la familia real. Paseamos por los jardines repletos de orquídeas fucsias, crisantemos blancos y almendros en flor. Masako irradia la belleza de la tristeza crónica. Esa tristeza que con el tiempo ha acabado por acostumbrar al que la padece y se ha convertido en una ligera neblina que para el observador no experto puede crear un falso artificio de serenidad. Porque Masako no es serena, está triste.
No quiso que tocara el samisen ni danzara para ella. Sólo quiso hablar de las flores de los almendros. Yo sé muy poco de estas flores pero me encanta su color y así se lo comenté, y ella dijo que en casa de sus padres había muchos almendros y por eso siempre mandaba que le adornaran su habitación con estas flores. Mientras me hablaba, la mirada se le perdía en el infinito y nadie era capaz de encontrarla, porque ninguna mirada vagabunda puede encontrarse si su dueña no lo desea, y entonces pensé ¿ dónde irán a parar las miradas vagabundas? quizá se vayan descomponiendo en trocitos pequeños y se vaya quedando una exigua parte de cada una allá donde se va posando… quizá haya por algún lugar un duende cazador de miradas vagabundas siempre alerta, y cuando capta una de estas miradas, ¡zas! va corriendo por todos los lugares donde ésta se posa y las va recogiendo. Después, en un castillo que tiene, cruza unas miradas con otras y los lugares donde se posaron, y así construye los sueños de los humanos. Quizá por eso los sueños son tan raros, porque se mezclan las miradas vagabundas de unos y otros…"