lunes, 14 de septiembre de 2009

PER LE AMICHE ITALIANE


Come il traduttore non traduce bene e questa poesia é breve, mi sono permessa di tradurla io:



A PIEDI NUDI

A piedi nudi me ne andró un giorno, sí,
peró non bruceró nel fuoco il tuo ricordo.
Culleró le tue parole nelle poesie
Accarezzando le forme delicate,
la contundenza nel fondo.
Abbracceró desideri grigi di fuge
in uffici bianchi e puliti.
A piedi nudi me ne andró un giorno, sí.
Balleró danze que cullano il danno.
Balleró danze que cullano le lacrime.


Saró poesia. Bagaglio. Valigia di cartone.
Zaino di aventura.


CON PIES DESCALZOS

Con pies descalzos me marcharé un día, sí,
pero no quemaré en la lumbre tu recuerdo.
Meceré tus palabras en poemas
y acariciaré las formas delicadas,
las contundencias en el fondo.
Abrazaré deseos grises de huidas
en oficinas blancas y asépticas.
Con pies descalzos me marcharé un día, sí,
y bailaré danzas que acunen el daño.
Y bailaré danzas que acunen las lágrimas.

Serás poema. Equipaje. Maleta de cartón.
Mochila de viajera.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

ESTOY MALITA

Hola a todas y a todos. Menos mal que yo no tengo el "mal de piedras" que tiene la protagonista de la novela de la anterior entrada, ni tengo paperas como la niña del dibujo, pero arrastro desde hace unos meses una teclilla un poco latosa: empecé a sentir un leve pinchazo en la planta del pie cuando andaba y no le di importancia, pero el pinchazo iba cada vez a más, así que como para esto de las enfermedades soy muy niña todavía, se lo dije a mi madre y fuimos al podólogo. Dijo que era un ojo de pollo y supuestamente me lo quitó. Pero a mí me seguió doliendo como si no lo hubiera hecho.

En Italia la chica que le arregla los pies a la mamá de Bárbara me lo miró y me dijo que era una verruga. ¡ Saltaron las alarmas! ¿ yo una verruga? ¿ cómo? ¿cuándo? ¿por qué?. Me recomendó ir al médico al volver a España y antes intentar secarla con algo natural, como el Tea Tree, por ejemplo. Y desde entonces estoy así, curando el pie con Tea Tree dos veces al día, pero sin obtener resultados visibles.

El dolor cada vez es mayor y casi ya no puedo realizar una de mis grandes pasiones: caminar al menos una hora diaria. Estos días pasados lo he intentado hacer y he acabado volviéndome a casa a los tres cuartos de hora porque el dolor ya empieza a ser insoportable.

Y hoy hemos tocado techo. Hoy sólo he podido andar media hora y casi arrastrando el pie.

A pesar de tener pánico a los médicos creo que va llegando la hora de ir a visitarlos. También me da miedo que me la quieran quemar con helio porque a varios familiares se lo han hecho y todos dicen que el dolor es insoportable. Aunque ahora también lo es.

He intentado todo ( todo lo que no es ir al médico, claro), desde el mencionado Tea Tree hasta la filosofía budista, pero este dolor se me está apoderando y ya sólo me apetece estar sentada en el sofá con el pie en alto. ¡ Y yo quiero andar! y recorrerme el pueblo de punta a punta en menos de veinte minutos... y me da miedo ir al médico, y, y, y,

y tengo ganas de llorar....

A quien le diga que la culpable de todo este drama es una verruga...

domingo, 6 de septiembre de 2009

Un libro interesante

Hola a todas y a todos. He estado unos días desaparecida porque he tenido un problema con la configuración del ordenador, ahora estoy de nuevo aquí, un poco precariamente conectada ( lo cual quiere decir que en cualquier momento puedo volver a desaparecer).
Me gustaría hablaros de un libro que me han regalado: "Mal de piedras" de Milena Agus, una escritora italiana.
Es una novela de un pasado no tan remoto, en la que una nieta cuenta la sencilla vida de su abuela , una mujer a la que todos los que le rodeaban trataban de loca y ella misma también creía que lo estaba porque le gustaba escribir poemas y era muy sensible y delicada. Esa sensibilidad se somatizaba en forma de cálculos en el riñón, de ahí ese mal de piedras, pero que en un balneario donde va a curarse encuentra un pequeño consuelo en forma de veterano de la segunda guerra mundial.
Es una novela poética y sensible, que recuerda en gran medida a la narración de Mercé Rodoreda, y donde ese mal de piedras acaba siendo el mal de piedras que todos y todas, de una manera u otra llevamos dentro...

" Uno día, mi bisabuela la esperó en el patio con "la zironia", que era un nervio de buey , y comenzó a golpearla hasta llenarle la cabeza de llagas y subirle la fiebre. Había descubierto entre los cotilleos del pueblo que los pretendientes huían porque la abuela les escribía poemas de amor
que hablaban también de cosas sucias y que su hija no sólo se estaba enfangando ella misma, sino a la familia entera. Y continuó golpeándola y golpeándola gritándole: "¡ Demonia!¡ demonia!" y maldiciendo el día en que la habían mandado a la escuela y había aprendido a escribir."
Milena Agus