domingo, 12 de junio de 2011

UTILIZADA

Seguro que no ha sido su intención. Quizá el fin, que era llenar el local, les cegó y no percibieron que quizá alquien podría sentirse dolido. En este caso, dolida.
Me presenté a un concurso literario aquí en mi pueblo y ayer era el fallo del jurado. Anunciado a bombo y platillo por todas partes porque era el XX aniversario de la asociación que lo convocaba, los organizadores dejaron bien claro en distintos medios de comunicación que para celebrarlo querían llenar el Auditori.
He de decir que cuando me presento a un concurso acato cualquier decisión del jurado. Cualquiera. Porque mi sentimiento de hoy no viene dado por no haber sido la vencedora.  Mi sentimiento viene dado porque durante toda la semana pasada estuve recibiendo correos electrónicos, correos ordinarios y llamadas telefónicas pidiéndo que confirmara mi asistencia y el número de personas que me acompañarían. En el reverso de la carta que me mandaron ponía : " Sólo puedes recoger tu premio si asistes a la gala".
Asi que asistí.
Y percibí que tanto acordarse de mí la semana pasada escondía la única intención de llenar el Auditori.
Si en lugar de todos estos rodeos me hubieran llamado y me hubieran dicho : " No estás premiada pero nos gustaría que acudieras a la gala porque queremos llenar el Auditori ya que toda la recaudación es para el banco de alimentos municipal", yo hubiera ido encantada e incluso hubiera asistido con algunas personas más.
Pero siento que jugaron al despiste para conseguir su objetivo. Me siento dolida. Me siento utilizada.

martes, 7 de junio de 2011

LA CESTA DE MIMBRE

Érase una vez una cesta de mimbre. Le gustaba ser cesta, aunque su dueña , sobre todo cuando iba a la frutería, la llenaba demasiado y ella, en señal de protesta, le hacía una marca roja en el brazo. Pero le gustaba ser cesta y que su dueña la paseara de aquí para allá cargada con muchos objetos variados. Cuando más le gustaba ejercer de cesta era cuando en su interior ponían un platito con una porción de tarta que su jefa solía hacer. Entonces iban a casa de la familia, donde había niñ@s y Sofía a veces, la cogía y jugaba con ella.
Pero había algo que no le gustaba y no entendía: cuando salía a trabajar TODO EL MUNDO LA MIRABA. Y ella, una cesta tímida por naturaleza, se moría de vergüenza. ¿ Por qué la miraba la gente?. Y encima, tenía que soportar algunos comentarios dirigidos a su dueña un tanto... burlescos: " Mira, esta señora hace como las antiguas, se trae la cesta de casa", "" Si no dejas de llorar te meto dentro de la cesta que lleva esa señora" , y el comentario más simplón y menos imaginativo de todos: " Pareces Caperucita Roja"...
Al principio, la cesta de mimbre tuvo miedo que su dueña la arrinconara y comenzara a utilizar esas bolsas insulsas que venden en Mercadona y que lleva todo el mundo como si fuera un uniforme, pero pronto se dio cuenta que su jefa es una persona tímida, pero también decidida y cabezota, y por lo tanto no iba a claudicar tan fácilmente.
Cuando se dio cuenta de esta verdad, la cesta se sintió feliz y orgullosa de su dueña y todavía se sintió más INDIGNADA con esa panda de provincian@s con l@s que tenía que lidiar cada vez que hacía su trabajo.
Así que la cesta de mimbre ha decidido, como buena indignada, acampar en el comedor de la casa de su dueña con dos pancartas muy grandes en las que se puede leer : LA CESTA DE CAPERUCITA ERA MI PRIMA, NO YO" , y  "¿ POR QUÉ OS ESTORBA MI ROMANTICISMO? "

domingo, 29 de mayo de 2011

CARACOLES.... UNA HISTORIA REAL

Y me sucede a mí. Por alguna razón a mi barrio lo llaman "de los caracoles" , porque cuando llueve las aceras rebosan de estos nómadas animalitos. Al lado de mi casa hay un descampado donde todas las primaveras, sobreviviendo a la basura y el desperdicio, nacen amapolas, margaritas y por lo visto también es un paraíso para los caracoles, que cuando llueve no sólo sacan sus cuernos al sol, sino que salen a pasear pensando que todo el monte es orégano, o que el mundo es un descampado alfombrado de hierba, que al fin y al cabo viene a ser lo mismo, al menos para ell@s.
Así que cuando salgo de casa no puedo evitar encontrarme una manada de caracoles que han perdido el GPS y caminan sin rumbo por el borde de la acera e incluso algunos, los más osados o despistados, vete tú a saber, hasta se arrastran por el centro de la calle con el consiguiente peligro que ello conlleva para sus vidas. ¿ Y qué hago yo?  Pues intentar recogerlos uno a uno y devolverlos a su paradisíaco descampado porque no puedo soportar la idea de verlos aplastados y estrujados en plena calle. No señor.
Pero ésto comienza a ser un problema porque ¡son tantos! que cada día, cuando salgo de casa empleo al menos un cuarto de hora si no más en devolver los caracoles a su lugar seguro, de tal manera que yo, casi siempre puntual como un reloj suizo, he comenzado a llegar tarde a los sitios. Y algo peor, mientras los recojo y les voy riñendo uno a uno ¡ mira que eres tonto! ¿ pero tú qué te piensas que hay fuera del descampado? ... tengo que estar pensando en la escusa que pondré para justificar mi retraso, porque claro, una ya tiene cierta fama de excéntrica, pero ir diciendo que estabas ejerciendo de salvavidas caracolil ... todavía no estoy preparada para ver la cara que puede poner la gente.
El otro día fue peor porque salí de casa dispuesta a mi caminata diaria con mi atuendo de caminata diaria, esto es, con una minifalda bastante minifalda de color naranja ¡ y los caracoles invadiendo la acera y la calzada! así que me puse a recogerlos uno a uno cuando a mis espaldas oigo a mi vecina llamar a su hijo y a los pocos segundos decir: " Cristina, que le estás enseñando las braguitas al niño"...

martes, 17 de mayo de 2011

PROTESTA, GRITA, DENUNCIA, PERO NO PIERDAS LA ELEGANCIA

Esta manñana, nada más abrir el correo he recibido una emoción. Mi amiga Carmen me mandaba este vídeo que me gustaría compartir con vosotr@s. En él, el extraordinario director italiano Riccardo Muti, después de dirigir el coro de los esclavos en la ópera "Nabuco", se dirige al público ( en Roma) , habla sobre la situación política  y culturalde Italia y da su opinión al respecto. Después propone un reto a l@s asistentes: cantar todos juntos " Va ´pensiero" como protesta ante la situación italiana y con Berlusconi en uno de los palcos.
El coro se levanta, el público también y bajo la dirección de Riccardo Muti todos cantan al unísono el que es un himno a la libertad y que para l@s italian@s es también el símbolo de su unidad.
Emocionante, bello y ¡como no! viniendo de Italia y de Muti, elegante.
Espero que lo disfrutéis tanto como yo.