miércoles, 30 de enero de 2013

VISITAS



"... El dinosaurio ya estaba allí...."

Pero yo continué mirando
la rama del árbol donde descansaban
los cuervos
hasta que echaron a volar.
Apareció un fantasma sin sábana
y vi cómo
le daba la mano al prehistórico.
Enfrente,
dos albañiles construían una pared
cuando el vecino dijo algo
de medianeras y planos
de mi parte y la tuya.
Salió la vecina
y la guerra amenazó a la siesta.
No lo vieron,
pero el dinosaurio había llegado.
(Cristina Carrasco)

Ilustración de Anna Silivonchik

miércoles, 23 de enero de 2013

TRASPASO


 Con una taza de té casi ardiendo
y sentada en un sillón
con las piernas en la mesa,
el sol me alcanza
a través del ventanal
En la calle todo es una ola
porque el viento de enero no da tregua.
Tampoco la dio el de diciembre.
Y quizá no la dé el de febrero.
Incorruptiblemente estático, inamovible,
el  viento llegó con maleta de huésped
y sigue en presente de indicativo.
¿ Por qué no sabe barrer
las palabras tajantes,
los pensamientos podridos,
las mentiras subidas en atriles
y sí barre la fragilidad de los tallos?

Te traspaso mis signos de interrogación
porque a mí se me hacen demasiado grandes.
Tengo las fuerzas justas
para soportar la humedad de los párpados
y ya sabes,
si se me acaban,
los bancos no me darán crédito.
( Cristina Carrasco)
Fotografía de Barbara Zambon.

domingo, 20 de enero de 2013

TÚ LO SABES


Quiero ocultarme de mi biografía
como oculto que en el centro
de este huracán
paso las horas contemplando encajes
y recuerdos de mujeres en blanco y negro,
que quiero transmutarme en pañuelo de seda,
vestido de noche, collar de perlas
con dos vueltas de campana.
Pero sé que todo está perdido,
porque soy creación austera de artesanía
y el collar de los sueños es un simple brazalete.
No lo lamento. Al fin y al cabo,
aunque quiera ocultarme,
aunque no te diga
que paso las horas sentada
esperando la caída de la luz
en la hojarasca, tú lo sabes,
como siempre sabrás que habito
el centro del huracán y me sumo a las causas
de las luciérnagas en la oscuridad.
( Cristina Carrasco).

Pintura de Jia Lu.

miércoles, 16 de enero de 2013

BAJARSE AL MORO


Anoche, en "Versión española", ( sí, a veces la veo, ¿hay alguien más por ahí que lo hace?) vi la película "Bajarse al moro" (1989) y por primera vez en mucho tiempo me fui a la cama con una sonrisa.
No voy a contar el argumento porque pienso que la mayoría ya lo sabréis, y si no, ¡pues a verla, que, sin ser un peliculón, vale la pena!. Y vale la pena porque es una película fresca, bella, con destellos de ternura en esa mirada de Verónica Forqué.
Un Antonio Banderas que aún no era divo de Hollywood, una Aitana Sánchez Gijón guapísima, un Juan Echanove que todavía lucía rizos morenos y mi Verónica.... siempre ella, singular, tierna y atrevida.
Como digo, me fui a la cama con una sonrisa y con una pregunta ¿ dónde hemos mandado aquella frescura y aquel deseo de experimentar de los 80`? Entonces también teníamos problemas sociales serios y no nos rendíamos, todo era nuevo, especial, diferente. Experimentábamos con la música, con el cine, con la poesía... éramos como recién nacidos a un nuevo Universo.
Y ahora estamos como de vuelta de todo, con la sensación de que todo está visto y experimentado. No  somos frescos y mucho menos inocentes o ingenuos.
Pienso que estamos perdiendo bellas oportunidades y de vez en cuando una pequeña secuela de los ochenta nos lo recuerda.