No conocía tantos sonidos
y tanta calma acompasados...
Quizá seamos amaneceres
o pequeños atardeceres
con destellos de luz
fundiéndose en el mar
y no lo sabemos
hasta que estamos entre paredes
por mucho tiempo
y miramos la vida
como la primera vez.
(Cris Carrasco García)
Imagen: Cris Carrasco García
Jazmín florecido.
Me impide olerlo
la mascarilla.
(Cris Carrasco García)
Imagen: Cris Carrasco García
Domingo de Ramos y no se oyen tambores,
sólo verderones, mirlos, tórtolas
y un vecino que martillea algo metálico
mientras te abrazo.
Entre el aroma a azahar de los naranjos,
mi mente pasa los brazos por encima de tus hombros
y te estrecho sintiendo un corazón donde no tengo el mío.
Aprendo con paciencia a manejar la distancia.
La lejanía no es frontera ni horizonte.
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Cuando abran las compuertas
y salgamos como agua desbordada
de manantial que surge de la tierra
y ya no tenga miedo de dañarte
con un posible ser dañino,
iré a visitar a las encinas,
me sentaré en una roca y pensaré en la libertad.
Ambos poemas: Cris Carrasco García
Imagen: Cris Carrasco García
Hace ochenta y un años
tal día como ayer
terminó la guerra.
Hoy, inmersa en esta marejada,
me vienen a la mente relatos del abuelo.
Todas las guerras son maremotos,
todos los mares vuelven a la calma.
(Cris Carrasco García)
Imagen: Desconozco su autora/or
Gentileza de Shiro Dani