miércoles, 3 de febrero de 2010

LA PROMESA DE UN CUENTO

Le he prometido a Antonia que hoy colgaría un cuento para que, como no puedo contárselo de viva voz, lo leyera. Este es el relato que escribí el otro día y del que saqué el post anterior. Así que con mucho cariño para Antonia y para tod@ aquel/la que lo disfrute:



VINO TINTO EN EL MANTEL


Ha sido justo en mitad de la comida. La mesa estaba tan llena que parecía Navidad y éramos tantas que le hemos tenido que pedir sillas a Mari, la vecina de rellano, que como estaba sola ha acabado viniendo ella también a la fiesta.
La ensaladera pasaba de mano en mano, después, el plato del pescado, los entremeses en medio de la mesa, y entonces, Adela, al intentar coger el salero, ha empujado su copa de vino tinto y se ha derramado toda en el mantel. El mantel de las fiestas. El que luego hay que frotarlo y frotarlo a mano para sacarle la basura. Pero todas hemos reído, total, ha dicho alguna, ¿ dónde se ha visto una comida donde no se derrame el vino, el agua o el cava?. Y hemos seguido con las risas. Con las bromas. Con la fiesta. Y yo les he contado el chiste que leí el otro día en un libro de autoayuda:
- Una mujer a la que acababan de extirparle un pecho le dice a su amiga: " Ahora sólo me queda el co, porque me acaban de quitar el seno".
Más risas.
Después la tarta, y nadie ha cantado Cumpleaños Feliz porque hoy no es mi cumpleaños. He hecho una tarta de galletas pero hoy no es mi cumpleaños. Sólo he hecho la tarta de galletas porque me apetecía hacerla. Porque es mi fiesta y en mi fiesta hago lo que quiero. Porque mañana voy al hospital a dejar en el quirófano el seno y quedarme con el co.
Me voy a poner un vestido rojo. Un vestido tan rojo que voy a parecer Bette Davis en Jezabel. Aunque lo del vestido rojo de Bette Davis en Jezabel nos lo hemos tenido que imaginar toda la vida porque la película es en blanco y negro.





Y los zapatos también rojos. Va a parecer que voy disfrazada de menstruación. No. Voy...voy... de Jezabel. Si pudiera ir disfrazada de ruleta rusa iría, pero ¿ cómo es el disfraz de ruleta rusa? ya lo tengo: un pecho menos, una cabeza calva y un cartel que cuelgue del cuello y diga: " La ruleta rusa me ha tocado a mí, pero, aún no ha salido la bala. Aún hay esperanza".
Pero ir de Jezabel es más poético, más literario, más de morir con las botas puestas. Voy al quirófano, sí, tengo cáncer, sí, pero me visto de rojo porque al baile vais todas de blanco y yo no soy como vosotras. Yo voy de rojo como la mancha de vino tinto en el mantel que tendré que frotar y frotar para que no se note. O mejor aún, ni lo voy a lavar, fíjate lo que te digo, se va a quedar la mancha roja ahí puesta como el cuadro que hizo un mal pintor.
Después de la tarta de galletas hemos hecho café e infusiones. Y hemos brindado con cava porque pronto me voy a poner bien. Y cuando esté bien del todo vamos a hacer otra fiesta donde sacaré el mantel de las fiestas que estará manchado del vino tinto de hoy y yo les diré a todas: " Mirad, esta mancha la hicimos el día de la despedida del seno". Todas reirán y dirán que parece que ha pasado mucho tiempo pero en realidad habrá sido poco. Me volveré a poner mi vestido rojo de Jezabel y mis zapatos rojos. Entonces Adela no mirará a Sonia cuando crea que yo no la veo y pondrá cara de preocupación. Y Sonia no cogerá la mano de Adela mirándome a mí de reojo y la apretará fuerte y luego no me mirará a mí con esa cara frívola que ella quiere poner cuando está preocupada. Entonces Mari no irá a la cocina a disimular las lágrimas y Carmen no irá detrás de ella diciendo que va a por el sacacorchos.

Entonces, cuando yo me ponga bien, todas estaremos contentas de verdad.

Después de brindar, y hablar, y decir tonterías, y contar chistes y reír, han comenzado a irse y una por una me han dado dos besos y un abrazo. Unas han dicho que vendrán a verme mañana mismo y otras que llamarán y preguntarán por mí. Yo les he dado besos y achuchones. Esto no es nada, chicas, es que no sabía cómo tomarme unas vacaciones...

Cuando se han ido me he probado el vestido de Jezabel y los zapatos rojos. Me he mirado en el espejo ¡ qué guapa estaba!, nadie diría que mañana voy a dejar el seno en el quirófano y quedarme con el co. He levantado la cabeza , he erguido la espalda, he alargado el cuello y me he dicho : " Si no te mata, te hará más fuerte". Y de repente, salida de la nada, esa sombra que siempre pregunta lo mismo : "¿Y si te mata?"...

No ha habido oxígeno en el aire suficiente para entrar en mis pulmones, ni garganta más potente que la mía para desgarrar el grito que ha resquebrajado las paredes.



Y me he encontrado tirada en el suelo llorando en los brazos de Mari, que me ha oído gritar desde su casa y ha venido corriendo. Tragándome los mocos y las babas he intentado respirar y le he dicho tengo miedo Mari, tengo miedo.
Me ha hecho una tila , ha llorado conmigo y cuando nos hemos calmado, mi vecina, que es periodista y le encanta el lenguaje bélico ha dicho: " Algo cautivo y muy desarmado hemos encontrado hoy al ejército rojo, pero... no pasarán."





































































viernes, 29 de enero de 2010

LAS JULIS Y LAS ROSAS


La imagen que véis es una foto antigua en la que se ve a unas mujeres confeccionando un quilt de pachtwork ( o almazuela), que es su palabra castellana, palabra preciosa de origen árabe pero que a nadie le da la gana de utilizar porque los anglicismos están muy de moda, desgraciadamente. De mi gusto por el punto de cruz y de mi deseo perenne de aprender a hacer almazuelas os hablaré en otro post.
Hoy quiero hablaros de un sentimiento que me resurgió el otro día, cuando después de un año, conseguí escribir un relato corto un poco digno de salir del cajón de los desastres. En ese relato corto, que habla de la solidaridad entre mujeres, vino a mí un personaje que suele darse en todas o casi todas las comunidades de vecin@s: me refiero a esa vecina que si necesitas un poco de azúcar ahí está ella para dártela, si necesitas coser el dobladillo de la falda ella te lo hace en un periquete, si entran a robar en tu casa, ella va contigo a poner la denuncia...
Hasta los veinticuatro años yo viví en una comunidad de vecinos donde esa vecina ejemplar era La Juli, no, Juli, no, La Juli. Vivía en el rellano de debajo de mi casa y ahí estaba siempre para lo que hiciera falta. Cuando teníamos anginas para ofrecer cualquier remedio casero, cuando teníamos frío para hacernos una bufanda, cuando nos casamos para solucionar cualquier problema de última hora, cuando teníamos mucha gente en casa para prestarnos sillas. Era y es una mujer mañosa, valiente y solidaria.
Y ahora tengo otra vecina de la misma rama, ésta se llama Rosa y cada día me pregunto cómo sabe tanto de remedios caseros y cómo puede estar pendiente de todo aquel que necesite algo. Y lo que más me gusta es que no son mujeres mayores, no, son jóvenes, la Juli no llega a los cincuenta y Rosa no llega a los cuarenta. Y me gusta porque alguna persona que lea este post puede pensar que eso pasaba antiguamente porque entonces la gente era de otra manera. Pues no, ya lo habéis leído: son mujeres muy jóvenes.
Si vuelves de un entierro, ahí están ellas con el plato de sopa calentito para que te sientas mejor. Si vuelves de vacaciones, enseguida vienen a darte la bienvenida. si necesitas una aguja, ellas tienen tres para dejarte. Si no sabes cómo se hace el guisado de patatas, ellas te dan la receta con pelos y señales...
¡ Qué suerte tener vecinas Rosas y Julis!

lunes, 25 de enero de 2010

VÍDEO SOBRE POETISAS

Espero que os guste.

CON HUMOR


Es lunes. Es enero. Sigue lloviendo. Mi hermana se casa ( con lo que eso significa). Mi pareja tiene que ir al dentista ( con lo que eso significa), pero.... me lo voy a tomar con humor.
Un beso a tod@s en este inicio de semana y que la fuerza os acompañe.