viernes, 21 de octubre de 2011

PAZ

( Imagen extraída del blog: reflexionesdeunaestudiantebudista.blogspot.com)

Aquel día era enero y hacía mucho frío. En clase de historia de la filosofía, un profesor emborrachado de Kant parecía ser el único que no percibía que fuera había una extraña agitación. Se oían voces, demasiadas voces, pasos, un helicóptero sobrevolaba sin cesar  la facultad. Al fin sonó la sirena, y cuando eso ocurría, era señal de que teníamos que abandonar el edificio porque había amenaza de bomba. Así que el embebido profesor kantiano se dio por aludido y nos dejó salir de clase.
Fuera, casi en la puerta de la facultad, se había tejido una tragedia: Eta había dado un tiro en la nuca a un profesor de derecho. Y ahí estaba el cadáver. Tan solo como todos los cadáveres del mundo. Tan frío como aquella mañana de enero. Estaban esperando al juez para levantar el cadáver y mientras, un corrillo de estudiantes lo rodeaban. Para la mayoría, era el primer ser humano muerto que veíamos.Se me encogió el corazón.
Este no fue mi único encontronazo con Eta. Meses después, y yendo en autobús al colegio donde hacía las prácticas, pude ver cómo una grúa hacía levitar un coche bomba carbonizado y me dejaba ver los infinitos agujeros que al estallar había dejado en las puertas de un colegio. Se me volvió  a encoger el corazón.
Años después, en un concierto de rock donde actuaban varios grupos, cuando uno de ellos casi  estaba llegando al final,  el recinto comenzó a poblarse de antidisturbios. Resultó que el grupo siguiente era vasco. No sé de dónde, cuando apareció el grupo, aparecieron también muchos chicos y chicas que cantaban en euskara y si los mirabas, por el simple hecho de oír hablar una lengua un tanto exótica en Valencia, te miraban llenos de provocación y te decían ¿qué pasa? Vomitando odio en cada palabra. Después, uno de los chicos subió al escenario y comenzó a quemar una bandera española. Los antidisturbios subieron y lo cogieron. Entonces, todos los demás chicos y chicas se abalanzaron hacia el escenario y los anidisturbios comenzaron a dar palos a diestro y siniestro. Así que me vi corriendo y muerta de miedo hacia no sabía dónde. Fue la primera vez que percibí en los demás la enfermedad del odio extremo.
Pero yo, no sé por qué, no los odié y sólo deseé que este conflicto se solucionara cuanto antes.
Quizá por eso, cada vez que Eta anunciaba una tregua yo rebosaba alegría. No me importaba que los demás me dijeran que era una ingenua.
Hoy recuerdo estas anécdotas de mi vida y me siento feliz. Ójala no volvamos a llorar ningún muerto y la paz sea una realidad. Ójala se curen de la enfermedad del odio tod@s l@s enferm@s.
Hoy es un gran día para la paz.

Entre los tiempos de hojas caídas
surge una primavera,
dejan las armas los vestidos de negro
y vuelven a nacer las buganvillas.
Los senderos de paz son acantilados
teñidos de sombras,
pero los muertos claman
a los vivos
con estandartes blancos de esperanza.

domingo, 16 de octubre de 2011

TIEMPO RELATIVO


--Un año es demasiado tiempo.- Dijo él.
--No, sólo es darle una vuelta al Sol.- Dijo ella.

Film Gattaca. Él es Ethan Hawke y ella , Uma Thurman.

lunes, 10 de octubre de 2011

LAS SOMBRAS DE VENEZIA


--Si está escribiendo una carta de amor, nos vamos. — Dice Marco.
--Y si está escribiendo una novela de misterio ambientada en Venezia, también.-Contesta Antonio.
--Mirad el blanco de la espuma golpeando el negro de las góndolas. — Observa Giovanni.
Mientras hablan, van caminando hacia una mujer que está sentada en la riva y escribe en un cuaderno. Marco, Giovanni y Antonio se sitúan a su espalda e intentan leer lo que la mujer escribe.
--Creo que es un poema… ¡Sí! es un poema…”diva con pamela… Venecia…” ¡Sí!—grita Marco con los ojos rebosando felicidad—Es un poema dedicado a Venecia, ¡es una de los nuestros!
Giovanni sonríe y Antonio se atusa su peluca. Pero la poetisa aún debe pasar la prueba definitiva en la noche de Venezia, cuando los turistas duermen agotados y los que la aman de verdad pueden disfrutarla.
--¿Vendrá?- Se preguntan una y otra vez Antonio, Giovanni y Marco.
Y surge como un pajarillo nocturno, paseando por la piazza San Marco. Sorprendida, se detiene al ver sobre el piano de cola que hay en la puerta del Florian, un pañuelo de seda al lado de un violín. Pasa su mano por el pañuelo y nota su tersura. Entonces, surgen tres sombras que la rodean mientras van tomando forma humana. La primera es un hombre con peluca blanca y barroca, que coge el violín y comienza a tocar una melodía. La segunda es otro hombre con un pincel en su mano derecha. La tercera es un chico joven con arena de muchos caminos en su ropa.
-- Buona sera, signora- Dice Marco, el chico joven,— usted no viene, le hace fotos y se marcha. Usted la ama como nosotros. Es cierto lo que escribió en su poema. Es una diva. Una diva desconchada pero aún bella. Siga amándola, aunque sea fría, plomiza, húmeda y en verano, abrasadora. Aunque al abrir su ventana encuentre cualquier turista fotografiando el clavel que aún no ha salido en el alféizar, siga amándola y admírela. Sólo así no se hundirá. Oh , disculpe, no nos hemos presentado. Me llamo Marco, Marco Polo, él se llama Giovanni, pero todos le decimos Canaletto y el músico se llama Antonio, para el mundo, Vivaldi.

jueves, 6 de octubre de 2011

LAS MANZANAS ESTÁN DE LUTO


Y como dijo alguien : " Café para tod@s que estamos de duelo". Ayer ya me sorprendió un comentario de mi hermana: " Deja a Rajoy, a Zapatero, a la duquesa de Alba y se lleva a Steve Jobs..." y hoy, abro el ordenador ( no es un apple) y encuentro en mi muro de facebook (sigo con el enganche pero ahí estamos) todo un libro de condolencias.
¿ Qué nos pasa cuando muere alguien famoso? Creo que nos afloran dos cosas: La necesidad que tenemos de héroes y nuestro propio miedo a la muerte. Todos podemos morir jóvenes.
Y en esta sociedad de manzanas  en lucha eterna con las ventanas mitificamos una muerte para olvidar la nuestra. Para no preparar la nuestra.
Nos enfadamos con Dios. Hacemos homenajes al dijunto. Colgamos lazos negros en la red. Nos compramos más manzanas enlutadas. Hacemos chistes sobre el posible suicidio del señor ventana para no quedarse atrás...
Y así cubrimos con sábanas de "café para tod@s que estamos de duelo" lo que ya sabemos desde que nacemos: nosotr@s también pasaremos por ahí. No reflexionamos sobre la muerte, que, en mi opinión es sólo un paso de frontera. Es parte de la vida.
Quizá porque yo no estoy abrumada por este fallecimiento, porque mi ordenador no tiene ninguna manzana  y sólo le pido que tenga conexión con internet y el word, puedo mirar y valorar esta muerte como una expectadora. Y he de decir que me parece exagerado todo el río de luto que siento a mi alrededor. Steve Job seguirá viviendo mientras vivan sus manzanas y sus admiradores lo recuerden.
Claro, que lo mismo pensaba yo cuando murió John Lennon  y años después , cuando murió Enrique Urquijo me pasé dos semanas con el alma encongida hasta que le escribí un poema que hablaba de recuerdos y canciones.