miércoles, 23 de enero de 2013

TRASPASO


 Con una taza de té casi ardiendo
y sentada en un sillón
con las piernas en la mesa,
el sol me alcanza
a través del ventanal
En la calle todo es una ola
porque el viento de enero no da tregua.
Tampoco la dio el de diciembre.
Y quizá no la dé el de febrero.
Incorruptiblemente estático, inamovible,
el  viento llegó con maleta de huésped
y sigue en presente de indicativo.
¿ Por qué no sabe barrer
las palabras tajantes,
los pensamientos podridos,
las mentiras subidas en atriles
y sí barre la fragilidad de los tallos?

Te traspaso mis signos de interrogación
porque a mí se me hacen demasiado grandes.
Tengo las fuerzas justas
para soportar la humedad de los párpados
y ya sabes,
si se me acaban,
los bancos no me darán crédito.
( Cristina Carrasco)
Fotografía de Barbara Zambon.

domingo, 20 de enero de 2013

TÚ LO SABES


Quiero ocultarme de mi biografía
como oculto que en el centro
de este huracán
paso las horas contemplando encajes
y recuerdos de mujeres en blanco y negro,
que quiero transmutarme en pañuelo de seda,
vestido de noche, collar de perlas
con dos vueltas de campana.
Pero sé que todo está perdido,
porque soy creación austera de artesanía
y el collar de los sueños es un simple brazalete.
No lo lamento. Al fin y al cabo,
aunque quiera ocultarme,
aunque no te diga
que paso las horas sentada
esperando la caída de la luz
en la hojarasca, tú lo sabes,
como siempre sabrás que habito
el centro del huracán y me sumo a las causas
de las luciérnagas en la oscuridad.
( Cristina Carrasco).

Pintura de Jia Lu.

miércoles, 16 de enero de 2013

BAJARSE AL MORO


Anoche, en "Versión española", ( sí, a veces la veo, ¿hay alguien más por ahí que lo hace?) vi la película "Bajarse al moro" (1989) y por primera vez en mucho tiempo me fui a la cama con una sonrisa.
No voy a contar el argumento porque pienso que la mayoría ya lo sabréis, y si no, ¡pues a verla, que, sin ser un peliculón, vale la pena!. Y vale la pena porque es una película fresca, bella, con destellos de ternura en esa mirada de Verónica Forqué.
Un Antonio Banderas que aún no era divo de Hollywood, una Aitana Sánchez Gijón guapísima, un Juan Echanove que todavía lucía rizos morenos y mi Verónica.... siempre ella, singular, tierna y atrevida.
Como digo, me fui a la cama con una sonrisa y con una pregunta ¿ dónde hemos mandado aquella frescura y aquel deseo de experimentar de los 80`? Entonces también teníamos problemas sociales serios y no nos rendíamos, todo era nuevo, especial, diferente. Experimentábamos con la música, con el cine, con la poesía... éramos como recién nacidos a un nuevo Universo.
Y ahora estamos como de vuelta de todo, con la sensación de que todo está visto y experimentado. No  somos frescos y mucho menos inocentes o ingenuos.
Pienso que estamos perdiendo bellas oportunidades y de vez en cuando una pequeña secuela de los ochenta nos lo recuerda.

domingo, 13 de enero de 2013

El PELIGRO



Les dijeron que no fueran,
que había llegado un oso del país de las estepas
y se había hecho amigo del lobo que acechaba,
pero ellas continuaron su andadura.
Les contaron que el oso y el lobo alertaban
a un exhibicionista escondido en la maraña
de la sierra, 
y ellas prepararon la mochila
para el nuevo camino.
Les hablaron de una serpiente que despertaba al oso
amigo del lobo que avisaba al exhibicionista,
y ellas soltaron su pelo
para que el viento lo meciera.
Continuaron descubriendo estalactitas,
bañándose en carámbanos,
surcando arrecifes de barros,
ramificando hojas,
soportando miradas como osos,
bocas como lobos,
deseos ahogados en serpientes soñadas,
aprendiendo paso a paso
que ellas eran el oso, el lobo, el exhibicionista,
el peligro.
Porque eran mujeres.
Porque eran mujeres caminando.
Porque eran mujeres caminando LIBRES.
Porque eran mujeres caminando LIBRES por el bosque.
(Cristina Carrasco)


Imagen: Cuadro de Anna Silivonchick

viernes, 14 de diciembre de 2012

CAFÉ HELADO




Te pienso.
Se enfría el café,
me quedo sola
entre mesas y sillas de bar
mientras todos acuden
a anudar la rutina.
Miro a través del cristal
y un mundo que roza la locura
persigue un tren.
Pero me rescata la sirena y el canto
de tu luz en la pantalla.
Me hablas pequeño y despacio
porque sabes que te aprendo
en cada sonido de tu lengua.
Has venido para atarme al poste
de la fantasía
y recordarme que puedo luchar
contra los Cíclopes.
Después te vas
y en la pantalla oscura
dejas una estela de calor.

Con tu recuerdo entibiaré
el café helado.
(Cristina Carrasco)

Pintura de Mariana Kalacheva.