Algunos poemas se gestan durante días, se escriben y se siguen gestando otros días más. Sin embargo, hay poemas que nacen con la mañana, cuando sabes que alguien te espera más allá de la red y quieres dar los buenos días. son poemitas ligeros y volátiles que surgen cuando me estoy componiendo para el nuevo día y que sólo persiguen una meta: desear un día, una semana feliz. Algunos están dedicados a personas que los leerán seguro pero nunca sabrán que son para ellas, otros buscan encontrar la paz en el delicado equilibrio de la mañana.
Como much@s de los que os acercáis por aquí no tenéis acceso al lugar donde ven la luz (facebook) he hecho una pequeña selección de ellos para que también los disfrutéis.
Voy a tu encuentro,
ciudad del mar,
niebla, humedad,
belleza.
Siempre tan lejos,
mi pequeño enigma,
mi misterio.
Dentro de ti un día
creí ser cristal quebrado
y aprendí
a vivir con dos latidos.
****************
Sólo por hoy quisiera olvidar
que no hay vacunas
contra el dolor del alma,
que hay turnos infinitos
en espera de trabajo,
que en el fondo,
no sabemos nada de la vida.
Sólo por hoy
quisiera tener la ilusión
de saber que mis flores
son un respiro,
mis cuadros el pañuelo
que te enjuga las lágrimas,
mis poemas, un canto
a la esperanza.
*******************
Te regalo un paseo
perdido en amarillo
con arcos que no triunfan
pero hablan de fragancias,
de aromas, de corolas abiertas
al sol empapadas en lluvia
y pétalos que se adornan
con delicadas espinas.
Te regalo un paseo
allá donde una diosa
tejió un cielo de flores.
**********************
Volveré a escribirte un poema de despedida.
Uno más.
Volveré a decirte lo mismo cada día,
en cada palabra,
con cada letra y en cada verso
y tu volverás a cobijar las palabras y las letras,
los días de ausencia y hasta algún verso
perdido en la memoria.
Todo cabrá en tus brazos
mientras volvemos a nuestra noria de silencio
escondidos en el atardecer de un recuerdo.
como si sólo fuéramos un sueño.
**********************************
A veces hablo de:
Poesía
poemas sin pintalabios
Reflexiones en el diario
Haiku... o como quieras llamarlo
Poetisas
El blog de los lunes
Algunos relatos breves
Libros
Tardes de cine y palomitas
Fotografía
Caminando la plenipausia
Ilustradoras
Tanka o como quieras llamarlo
Soy neurodivergente
Música
Haijines Japonesas ( mujeres japonesas que escriben haiku)
Un año de película OF
lunes, 26 de septiembre de 2011
jueves, 22 de septiembre de 2011
PRIMER RELATO PARA UN CURSO
La semana pasada comencé un curso de microrrelatos y éste es el primer fruto de ese curso. Espero que os guste.
LAS PERDÍ
No sé dónde fue. Quizá entre los pasillos del hospital, porque ese lugar es tan frío que cuando voy allí sólo pienso en irme. Sé que no hago bien y que los seres como yo tenemos que frecuentar esos lugares, pero ¿ por qué tienen que ser tan blancos y tan de sabor de nada? Bueno, no es verdad, saben a falsa serenidad y huelen a miedo. Por eso, para hacer las prácticas pedí la sala de maternidad, porque es la única que sabe a esperanza y huele a alegría.
Cuando en el aparcamiento me di cuenta que no las llevaba volví a la habitación donde está el último recién nacido que visité, pero no las vi. ¡Y los pasillos de los hospitales son tan largos! …
Sin apenas ánimo, decidí compartir mi preocupación con el GPS de mi vida: mi madre, que, cuando le conté que las había perdido y que había tenido que volver a pie a casa me preguntó lo que suelen preguntar todas las madres cuando les dices que no encuentras algo: ¿ Dónde las dejaste?”, y yo la miré con cara de si lo supiera no las habría perdido. Después pasó a la fase detective : “¿por qué las llevabas en las manos?” “ No lo sé, no lo recuerdo”. Y la última etapa, la del rapapolvo: “¡Mira que no estar nunca donde estás!”. Al final, la madre-juez emitió su sentencia: “ Pues nada, hasta que aparezcan a pie tendrás que ir, así harás ejercicio”.
Dediqué toda la tarde de ayer a dar vueltas por la ciudad intentando recordar lugares donde hubiera podido dejarlas, quizá en el banco de las enfermeras, en el paritorio… Andaba sin rumbo, mirando a veces hacia el pavimento y otras hacia el cielo pidiendo una respuesta, una señal divina a mi problema, pero ya lo dijo Miguel Hernández: “ Dios siempre está callado”. Otras veces miraba a la gente sintiéndome más invisible que nunca.
Esta mañana, cuando he vuelto al hospital, me esperaba mi supervisor de prácticas con su sonrisa de paciencia infinita y con ellas en la mano: “ Toma, desastre, menos mal que recojo todo lo que te vas olvidando , por cierto, las tienes que abrillantar un poco.”
Yo he sonreído y me las he puesto. ¡ Ya tengo mis alas!¡ Ya vuelvo a ser un ángel!.
LAS PERDÍ
No sé dónde fue. Quizá entre los pasillos del hospital, porque ese lugar es tan frío que cuando voy allí sólo pienso en irme. Sé que no hago bien y que los seres como yo tenemos que frecuentar esos lugares, pero ¿ por qué tienen que ser tan blancos y tan de sabor de nada? Bueno, no es verdad, saben a falsa serenidad y huelen a miedo. Por eso, para hacer las prácticas pedí la sala de maternidad, porque es la única que sabe a esperanza y huele a alegría.
Cuando en el aparcamiento me di cuenta que no las llevaba volví a la habitación donde está el último recién nacido que visité, pero no las vi. ¡Y los pasillos de los hospitales son tan largos! …
Sin apenas ánimo, decidí compartir mi preocupación con el GPS de mi vida: mi madre, que, cuando le conté que las había perdido y que había tenido que volver a pie a casa me preguntó lo que suelen preguntar todas las madres cuando les dices que no encuentras algo: ¿ Dónde las dejaste?”, y yo la miré con cara de si lo supiera no las habría perdido. Después pasó a la fase detective : “¿por qué las llevabas en las manos?” “ No lo sé, no lo recuerdo”. Y la última etapa, la del rapapolvo: “¡Mira que no estar nunca donde estás!”. Al final, la madre-juez emitió su sentencia: “ Pues nada, hasta que aparezcan a pie tendrás que ir, así harás ejercicio”.
Dediqué toda la tarde de ayer a dar vueltas por la ciudad intentando recordar lugares donde hubiera podido dejarlas, quizá en el banco de las enfermeras, en el paritorio… Andaba sin rumbo, mirando a veces hacia el pavimento y otras hacia el cielo pidiendo una respuesta, una señal divina a mi problema, pero ya lo dijo Miguel Hernández: “ Dios siempre está callado”. Otras veces miraba a la gente sintiéndome más invisible que nunca.
Esta mañana, cuando he vuelto al hospital, me esperaba mi supervisor de prácticas con su sonrisa de paciencia infinita y con ellas en la mano: “ Toma, desastre, menos mal que recojo todo lo que te vas olvidando , por cierto, las tienes que abrillantar un poco.”
Yo he sonreído y me las he puesto. ¡ Ya tengo mis alas!¡ Ya vuelvo a ser un ángel!.
martes, 13 de septiembre de 2011
UNA SUPERVIVIENTE
Se llama Chiquie y es una superviviente. Quizá por eso es tan viejecita como el mundo. Ayer la operaron de un tumor (que resultaron ser tres en varias de sus mamas) y venció otra vez. Con su lengua caída porque ya no le queda ningún diente, con una catarata que le impide la visión en uno de sus ojos, pero también con su hambre de loba y su defensa enloquecidaa del territorio cuando oye que llaman a la puerta.
Ella poesee una cualidad que admiro profundamente tanto en los animales como en las personas: parece increíblemente frágil, extraordinariamente delicada, pero en realidad es fuerte como un roble.
Ayer la sentí desorientada, la oí quejarse y vi cómo el dolor tomaba su nombre, pero aún así, ella quiso agradecer mis caricias con su pequeña lengua de medio lado. Con su delicadeza que planta cara a la vida. Con su dulzura.
Ella poesee una cualidad que admiro profundamente tanto en los animales como en las personas: parece increíblemente frágil, extraordinariamente delicada, pero en realidad es fuerte como un roble.
Ayer la sentí desorientada, la oí quejarse y vi cómo el dolor tomaba su nombre, pero aún así, ella quiso agradecer mis caricias con su pequeña lengua de medio lado. Con su delicadeza que planta cara a la vida. Con su dulzura.
viernes, 19 de agosto de 2011
DOS SABIOS ANCIANOS
Cuando subo una montaña y llego a la cima miro el horizonte y por un instante me siento pequeña. Un minúsculo grano de arroz en la inmensidad de la naturaleza. Pero sólo un instante. Porque después pienso que esa inmensidad está dentro de mí . Soy parte de la naturaleza y todos mis problemas, mis "piccoli pensieri" se desvanecen por momentos. Porque estoy ahí, sola frente a la inmensidad y no es mi enemiga, es mi compañera.
Y no pasa nada. Y me siento feliz.
Después de subir, de sentirme inmensa , debo bajar al suelo y me llegan tristezas vestidas de recortes y pérdidas de derechos. Se nos hunde esta sociedad y nos aferramos a ella quizá por miedo. Quizá porque no sabemos hacer otra. Pero ésta cuenta sus días de vida. Se acaba. Principio de impermanencia. Nada es para siempre.
Y entre el no saber qué hacer surge la voz anciana de dos sabios que intercambian katas y palabras envueltas en esperanza:
" La política en sí misma no es sucia. Sólo si el político se vuelve sucio la política se vuelve sucia. No se debe limpiar desde la crítica, se debe hacer desde adentro. Si el político desde adentro limpia... la política se volverá honesta, transparente y verdadera".
XIV Dalai Lama.
" El motivo básico de la Resistencia fue la indignación!
Nosotros, los veteranos de los movimientos de resistencia y de las fuerzas de combate de la Francia Libre, llamamos a la generación joven a vivir, transmitir, el legado de la Resistencia y sus ideales. Les decimos: Tomen nuestro lugar, ¡Indígnense!"
Hessel " Indignaos".
Desde la paz, indignémonos. Desde dentro, desde nosotr@s mism@s, limpiemos para que todo brille. Nos lo dicen dos sabios ancianos.
Y no pasa nada. Y me siento feliz.
Después de subir, de sentirme inmensa , debo bajar al suelo y me llegan tristezas vestidas de recortes y pérdidas de derechos. Se nos hunde esta sociedad y nos aferramos a ella quizá por miedo. Quizá porque no sabemos hacer otra. Pero ésta cuenta sus días de vida. Se acaba. Principio de impermanencia. Nada es para siempre.
Y entre el no saber qué hacer surge la voz anciana de dos sabios que intercambian katas y palabras envueltas en esperanza:
" La política en sí misma no es sucia. Sólo si el político se vuelve sucio la política se vuelve sucia. No se debe limpiar desde la crítica, se debe hacer desde adentro. Si el político desde adentro limpia... la política se volverá honesta, transparente y verdadera".
XIV Dalai Lama.
" El motivo básico de la Resistencia fue la indignación!
Nosotros, los veteranos de los movimientos de resistencia y de las fuerzas de combate de la Francia Libre, llamamos a la generación joven a vivir, transmitir, el legado de la Resistencia y sus ideales. Les decimos: Tomen nuestro lugar, ¡Indígnense!"
Hessel " Indignaos".
Desde la paz, indignémonos. Desde dentro, desde nosotr@s mism@s, limpiemos para que todo brille. Nos lo dicen dos sabios ancianos.
miércoles, 10 de agosto de 2011
LA CAMINATA
A veces pienso que alguien del Universo por la mañana, bien temprano para que no se le haga tarde, me señala con el dedo y me dice bajito: hoy tocan Cristinadas. Y no hay nada que hacer, sólo Cristinadas.
El día ha comenzado con un espléndido sol tal y como Barbara ha visto en las trescientas veinte mil cuatrocientas setenta y cinco veces que ha mirado la predicción en Internet . Lo ha consultado tantas veces porque para hoy teníamos programada una ruta de senderismo de "alta montaña" con dos primas suyas. Dos montañeras de pro que no me conocen demasiado pero que al acabar el día le han dicho a Barbara que soy un personaje...
A las siete menos cuarto han tocado diana y cuando abro la puerta del cuarto de baño veo a Barbara embutida en un forro polar de esos que si te lo pones incluso en invierno debe parecerte que vives en un clima tropical. Le pregunto que dónde va con eso y me dice que "allá arriba" hará frío. Le respondo que vamos a la montaña pero que estamos en agosto incluso en la montaña y que con una chaqueta de chandal nos sobrará. Me hace caso.
Me calzo las botas nuevas de montaña. El izquierdo bien. El derecho me roza ligeramente detrás pero pienso que no es nada. Antes de ir a casa de las primas de Barbara vamos a la plaza del pueblo a comprar unas cosas y cada vez noto más molestia pero no digo nada. En casa de las primas me aflojo el cordón de la bota del pie derecho.
Subimos a Piancavallo, una estación de eskí , a tomar un café. Como tengo ganas de "hacer un pis" voy al baño y no puedo desabrocharme el cinturón, jolín esta manía de comparme los cinturones en los chinos, con mucho esfuerzo logro aflojarlo un poco y así puedo bajar algo el pantalón. Entonces surge la primera catástrofe: como es un baño público no me siento en el w.c y cuando voy a subirme el pantalón... noto que está más caliente de lo normal en la parte dedicada a las posaderas... es que casi nunca llevo pantalones, no me aclaro muy bien en los baños públicos y encima el problema del cinturón. Pienso qué puedo hacer mientras intento apretar la parte del cinturón que he aflojado y que ahora no puedo mover. Mientras tanto Barbara entra en el baño y me pregunta si me pasa algo... me doy cuenta que no tengo más remedio que salir y explicar lo sucedido. Barbara se lo toma un poco a la tremenda y cuando se calma me dice bueno, yo iré detrás de ti para que no se te note.
¡ Pues menos mal que no quería que se me notara! porque en cuanto hemos salido del baño ha tardado un nanosegundo en contarles a sus primas el episodio. Se lo han tomado con bastante humor.
Mientras vamos al coche para acercarnos más al comienzo del sendero noto que el pie derecho va mal. Bastante mal . Así que mi preocupación aumenta porque siento el comienzo de una rozadura pero sufro en silencio mi calor húmedo en las posaderas y el parto de mi rozadura. Ya en el coche me entra la desesperación y cuando estamos como cinco minutos circulando mi silencio se torna aullido pidiendo una tirita que nadie tiene. Las primas de Barbara me ofrecen volver a Piancavallo y comprar un paquete ... volvemos. Me hacen una cura de herida de guerra con una tirita, dos pañuelos de papel y un esparadrapo.
¿ El otro pie también te molesta?. No, proprio per niente, sto benissimo. Comenzamos la marcha en el coche y cuando llegamos la naturaleza nos recibe con los brazos abiertos. La caminata se hace preciosa y lo sería más si no me hubiera empezado a doler el pie izquierdo. En el mismo lugar en el que antes me dolía el derecho ( a estas alturas la humedad ya se había secado, uf, un problema menos). Así es que paramos. Cura de herida de guerra en el pie izquierdo y continuamos. Tres preciosas horas caminando en la montaña.
Hasta que llega la hora de comer y volvemos a la estación de eski y una de las primas de Barbara ve que el telesilla está en movimiento y va a preguntar a dónde lleva. Le contestan que a un refugio que hay en la cima de la montaña donde se puede comer y hay unas vistas de paraíso. Vuelve entusiasmada y debatimos si subimos. A estas alturas ya me he dado cuenta de que he hecho bastantes cristinadas en el día, así que yo antes de votar prefiero poner cara de póker y no decir que nunca he subido en un chisme de esos ( porque aunque amo la montaña odio todo lo que "me asciende o desciende" artificialmente) . Pero "Dora Exploradora" ( la prima de Barbara, que luego sabréis por qué la llamo así) insiste con tal entusiasmo que su voto vale por dos o por tres. En el camino para comprar las entradas Barbara me pregunta por qué no quiero subir e intento poner cara de póker pero... ¡cómo me conoce la jodía! porque tarda otro nanosegundo en averiguar que tengo miedo porque es mi primera vez y tarda otro nanosegundo más en proclamarlo a voz en grito. También se lo toman con bastante humor. Nos tienen que dejar dos impermeables que ellas llevan de más porque nosotras sólo hemos salido con escuetas y miserables chaquetas de chandal....
Y todo va bastante bien hasta la hora de bajar. Porque yo pregunto: ¿ por qué las montañas son tan altas?
¿ Por qué los telesilla son tan altos? y ¿ por qué en las bajadas el aire siempre viene de cara y en la alta montaña hace siempre frío aunque sea agosto? Mientras miro el horizonte para no mirar hacia abajo y me refugio en la fantasía de que cuando ésto acabe habrá alguien esperándome con un plato de sopa hirviendo, Barbara me recuerda una y otra vez que, por recomendación mía, ha dejado un forro polar en la habitación. Porque claro, aunque sea la montaña, estamos en agosto... Y en estas andamos cuando el telesilla se para sin avisar. Así. Por las buenas. Porque él lo vale. En medio del abismo y del frío. Entonces entra en acción Dora Exploradora y de una mochila que lleva del tamaño de una mesilla de noche comienza a sacar: unos guantes para la que tiene frío en las manos, un forro polar para la que se lo dejó en casa, un gorro para la que tiene miedo de que le salgan sabañones en las orejas, crema hidratante para la cara y cuando el telesilla ¡bendito sea Dios! comienza a funcionar dice que vaya rollo ahora que iba a sacar el móvil y llamar a una amiga.
( Bajando hubo quien se atrevió a hacer fotos).
Hemos llegado a casa sanas y salvas hace como dos horas. Esta noche hay un concierto de música clásica en la iglesia del pueblo y asistiré. Espero no tropezar con ningún banco de la iglesia, no hacer demasiado ruido al entrar o no confundir al cura con algún monaguillo...
El día ha comenzado con un espléndido sol tal y como Barbara ha visto en las trescientas veinte mil cuatrocientas setenta y cinco veces que ha mirado la predicción en Internet . Lo ha consultado tantas veces porque para hoy teníamos programada una ruta de senderismo de "alta montaña" con dos primas suyas. Dos montañeras de pro que no me conocen demasiado pero que al acabar el día le han dicho a Barbara que soy un personaje...
A las siete menos cuarto han tocado diana y cuando abro la puerta del cuarto de baño veo a Barbara embutida en un forro polar de esos que si te lo pones incluso en invierno debe parecerte que vives en un clima tropical. Le pregunto que dónde va con eso y me dice que "allá arriba" hará frío. Le respondo que vamos a la montaña pero que estamos en agosto incluso en la montaña y que con una chaqueta de chandal nos sobrará. Me hace caso.
Me calzo las botas nuevas de montaña. El izquierdo bien. El derecho me roza ligeramente detrás pero pienso que no es nada. Antes de ir a casa de las primas de Barbara vamos a la plaza del pueblo a comprar unas cosas y cada vez noto más molestia pero no digo nada. En casa de las primas me aflojo el cordón de la bota del pie derecho.
Subimos a Piancavallo, una estación de eskí , a tomar un café. Como tengo ganas de "hacer un pis" voy al baño y no puedo desabrocharme el cinturón, jolín esta manía de comparme los cinturones en los chinos, con mucho esfuerzo logro aflojarlo un poco y así puedo bajar algo el pantalón. Entonces surge la primera catástrofe: como es un baño público no me siento en el w.c y cuando voy a subirme el pantalón... noto que está más caliente de lo normal en la parte dedicada a las posaderas... es que casi nunca llevo pantalones, no me aclaro muy bien en los baños públicos y encima el problema del cinturón. Pienso qué puedo hacer mientras intento apretar la parte del cinturón que he aflojado y que ahora no puedo mover. Mientras tanto Barbara entra en el baño y me pregunta si me pasa algo... me doy cuenta que no tengo más remedio que salir y explicar lo sucedido. Barbara se lo toma un poco a la tremenda y cuando se calma me dice bueno, yo iré detrás de ti para que no se te note.
¡ Pues menos mal que no quería que se me notara! porque en cuanto hemos salido del baño ha tardado un nanosegundo en contarles a sus primas el episodio. Se lo han tomado con bastante humor.
Mientras vamos al coche para acercarnos más al comienzo del sendero noto que el pie derecho va mal. Bastante mal . Así que mi preocupación aumenta porque siento el comienzo de una rozadura pero sufro en silencio mi calor húmedo en las posaderas y el parto de mi rozadura. Ya en el coche me entra la desesperación y cuando estamos como cinco minutos circulando mi silencio se torna aullido pidiendo una tirita que nadie tiene. Las primas de Barbara me ofrecen volver a Piancavallo y comprar un paquete ... volvemos. Me hacen una cura de herida de guerra con una tirita, dos pañuelos de papel y un esparadrapo.
¿ El otro pie también te molesta?. No, proprio per niente, sto benissimo. Comenzamos la marcha en el coche y cuando llegamos la naturaleza nos recibe con los brazos abiertos. La caminata se hace preciosa y lo sería más si no me hubiera empezado a doler el pie izquierdo. En el mismo lugar en el que antes me dolía el derecho ( a estas alturas la humedad ya se había secado, uf, un problema menos). Así es que paramos. Cura de herida de guerra en el pie izquierdo y continuamos. Tres preciosas horas caminando en la montaña.
Hasta que llega la hora de comer y volvemos a la estación de eski y una de las primas de Barbara ve que el telesilla está en movimiento y va a preguntar a dónde lleva. Le contestan que a un refugio que hay en la cima de la montaña donde se puede comer y hay unas vistas de paraíso. Vuelve entusiasmada y debatimos si subimos. A estas alturas ya me he dado cuenta de que he hecho bastantes cristinadas en el día, así que yo antes de votar prefiero poner cara de póker y no decir que nunca he subido en un chisme de esos ( porque aunque amo la montaña odio todo lo que "me asciende o desciende" artificialmente) . Pero "Dora Exploradora" ( la prima de Barbara, que luego sabréis por qué la llamo así) insiste con tal entusiasmo que su voto vale por dos o por tres. En el camino para comprar las entradas Barbara me pregunta por qué no quiero subir e intento poner cara de póker pero... ¡cómo me conoce la jodía! porque tarda otro nanosegundo en averiguar que tengo miedo porque es mi primera vez y tarda otro nanosegundo más en proclamarlo a voz en grito. También se lo toman con bastante humor. Nos tienen que dejar dos impermeables que ellas llevan de más porque nosotras sólo hemos salido con escuetas y miserables chaquetas de chandal....
Y todo va bastante bien hasta la hora de bajar. Porque yo pregunto: ¿ por qué las montañas son tan altas?
¿ Por qué los telesilla son tan altos? y ¿ por qué en las bajadas el aire siempre viene de cara y en la alta montaña hace siempre frío aunque sea agosto? Mientras miro el horizonte para no mirar hacia abajo y me refugio en la fantasía de que cuando ésto acabe habrá alguien esperándome con un plato de sopa hirviendo, Barbara me recuerda una y otra vez que, por recomendación mía, ha dejado un forro polar en la habitación. Porque claro, aunque sea la montaña, estamos en agosto... Y en estas andamos cuando el telesilla se para sin avisar. Así. Por las buenas. Porque él lo vale. En medio del abismo y del frío. Entonces entra en acción Dora Exploradora y de una mochila que lleva del tamaño de una mesilla de noche comienza a sacar: unos guantes para la que tiene frío en las manos, un forro polar para la que se lo dejó en casa, un gorro para la que tiene miedo de que le salgan sabañones en las orejas, crema hidratante para la cara y cuando el telesilla ¡bendito sea Dios! comienza a funcionar dice que vaya rollo ahora que iba a sacar el móvil y llamar a una amiga.
( Bajando hubo quien se atrevió a hacer fotos).
Hemos llegado a casa sanas y salvas hace como dos horas. Esta noche hay un concierto de música clásica en la iglesia del pueblo y asistiré. Espero no tropezar con ningún banco de la iglesia, no hacer demasiado ruido al entrar o no confundir al cura con algún monaguillo...
lunes, 1 de agosto de 2011
EN EL LUGAR
Me reencuentro con montañas veladas
por una tela de araña
y con regalos envueltos en tules con lazos de vapor.
Hoy he sabido cómo va vestida la nostalgia,
cómo adorna su pelo el tiempo,
qué huella deja en la piel el viento del pasado.
Hoy, sutil y etérea, vivo
en el lugar donde nacen las hortensias.
Cristina Carrasco.
******************************************************************
Cuando vengo a mi refugio estas flores ya comienzan a despedirse pero todavía conservan su belleza y me traen el rumor de la lluvia que aquí es rutina. Pero la lluvia no se lleva tantas cosas que podría llevarse... sólo me trae el intenso aroma de un tiempo y un lugar del que fui parte y no acierto a comprender cuándo, quizá porque ese tiempo no pertenece a esta vida .
Si estoy allí tengo nostalgia de aquí. Cuando estoy aquí pienso en allí y sólo hay algo que une estas dos mitades: las amo.
por una tela de araña
y con regalos envueltos en tules con lazos de vapor.
Hoy he sabido cómo va vestida la nostalgia,
cómo adorna su pelo el tiempo,
qué huella deja en la piel el viento del pasado.
Hoy, sutil y etérea, vivo
en el lugar donde nacen las hortensias.
Cristina Carrasco.
******************************************************************
Cuando vengo a mi refugio estas flores ya comienzan a despedirse pero todavía conservan su belleza y me traen el rumor de la lluvia que aquí es rutina. Pero la lluvia no se lleva tantas cosas que podría llevarse... sólo me trae el intenso aroma de un tiempo y un lugar del que fui parte y no acierto a comprender cuándo, quizá porque ese tiempo no pertenece a esta vida .
Si estoy allí tengo nostalgia de aquí. Cuando estoy aquí pienso en allí y sólo hay algo que une estas dos mitades: las amo.
jueves, 21 de julio de 2011
CREENCIAS
Creo que un día comprenderé todas las cosas del ser humano que no comprendo,
que los globos de helio que se me escaparon cuando era pequeña,
un día bajarán del cielo y me dirán ¡ estamos aquí y nos quedamos contigo!
que cuando rezo, un Buda de la Compasíón viene solícito a ver qué quiero y una diosa buena
me mira y sonríe,
que los tacones quieren a mis gemelos aunque a veces les hagan contracturas,
que los masajes para curar la contractura de mis gemelos , un día dejarán de dolerme.
De pequeña creía que yo ya era mayor, y ahora creo que todavía soy pequeña.
Creo que un día la impotencia por las injusticias se me volverá acción
y me convertiré en una Pimpinela Escarlata que galopando a lomos de mi caballo blanco
mandaré a una isla desierta a todos los malos y me quedaré con los buenos...
pero es que yo no sé si soy de los malos o de los buenos...
Creo que Ivanhoe pronto volverá de las Cruzadas, se sentará a mi lado
y me contará cómo es la luna de oriente,
me dirá bajito que las guerras de religión no sirven para nada
porque ninguna religión merece una guerra.
Creo que Mafalda es una de mis mejores amigas,
que a Lisa Simpson la hicieron pensando en mí,
que Anne de Green Gables me dicta poemas al oído,
que Josephine March es una feminista.
Y creo, absoluta y sin ningún resquicio de duda
que el chocolate que me como a escondidas, no me engorda.
Cristina Carrasco
que los globos de helio que se me escaparon cuando era pequeña,
un día bajarán del cielo y me dirán ¡ estamos aquí y nos quedamos contigo!
que cuando rezo, un Buda de la Compasíón viene solícito a ver qué quiero y una diosa buena
me mira y sonríe,
que los tacones quieren a mis gemelos aunque a veces les hagan contracturas,
que los masajes para curar la contractura de mis gemelos , un día dejarán de dolerme.
De pequeña creía que yo ya era mayor, y ahora creo que todavía soy pequeña.
Creo que un día la impotencia por las injusticias se me volverá acción
y me convertiré en una Pimpinela Escarlata que galopando a lomos de mi caballo blanco
mandaré a una isla desierta a todos los malos y me quedaré con los buenos...
pero es que yo no sé si soy de los malos o de los buenos...
Creo que Ivanhoe pronto volverá de las Cruzadas, se sentará a mi lado
y me contará cómo es la luna de oriente,
me dirá bajito que las guerras de religión no sirven para nada
porque ninguna religión merece una guerra.
Creo que Mafalda es una de mis mejores amigas,
que a Lisa Simpson la hicieron pensando en mí,
que Anne de Green Gables me dicta poemas al oído,
que Josephine March es una feminista.
Y creo, absoluta y sin ningún resquicio de duda
que el chocolate que me como a escondidas, no me engorda.
Cristina Carrasco
lunes, 11 de julio de 2011
BOMBONES DE LICOR
Estoy desolada. No, no estoy desolada. Estoy ahorcada en vida y lo peor de todo es que no me muero.
¡ Oh, por qué tiene que pasarme esto a mí!. De ahora en adelante la única aspiración de mi vida será morir escupiendo sangre , tumbada en un sepulcro y empapada por el agua torrencial de una tormenta. Porque mi reputación está por los suelos y jamás la recuperaré.
¿ Que qué ha ocurrido para que me encuentre en tal estado de desesperación? . Muy sencillo.
Ayer fue la última fiesta de la temporada en casa de Lady pololos Pelo de Estropajo ( ese no es su nombre verdadero pero yo la llamo así porque su pelo podría dejar cualquier olla como los chorros del oro) , bueno, pues como siempre, a la hora del baile mi carné estaba vacío. No, no es ésto lo que acapara mi gran pesar. En espera de algún pretendiente, me coloqué donde siempre suelo hacerlo: en el rincón donde ponen los bombones de licor. Así, mientras veo a otras danzar, disfruto paladeando el sabor del chocolate y el licor. A veces me deslizo hacia una pieza cercana y allí, mientras escucho la música, bailo yo conmigo misma sin que nadie me moleste, pero al intentar buscar una habitación grande, despejada y con buena acústica, observé que la mejor candidata ya estaba ocupada por una señorita, de quien muy pronto averiguaré el nombre, y que bailaba sola como si el mundo fuera a acabarse.
Bueno, pues ahí quedé yo, al abrigo de los bombones de licor y en espera de algún osado forastero que no conozca mi fama de extravagante. Al final de la noche, comencé a sentir un ligero mareo que achaqué al corsé demasiado apretado, hasta que recordé que nunca llevo ese instrumento de tortura. Pasada alguna hora más, vi entre la multitud dos jóvenes que sin duda eran gemelos porque eran dos gotas de agua. Guapísimos y ¡ forasteros! que se me acercaron. Y no sé por qué, los vi entre brumas. Los dos hablando a la vez y extendiendo el brazo a la vez, me pidiron la última polka. Intenté levantarme de la silla pero las brumas se hacían cada vez más densas y las piernas me temblaban hasta que acerté a musitar algo y... ya no recuerdo más. He despertado hoy en casa con una jaqueca terrible.
Hay quien dice que la culpa la tiene las dos bandejas de bombones de licor que me comí.
lunes, 4 de julio de 2011
LADY POLOLOS VIOLETA
Desde hace unos días pertenezco a un club muy especial: EL CLUB DE LOS POLOLOS. Y soy Lady Pololos Violeta. La idea fue de Wendy, que habita en el blog lunaticaluz.blogspot.com.
Como miembra del club, tengo mi carné de baile, en el cual estoy dispuesta a escribir el nombre de tod@s aquell@s que deseen bailar conmigo un vals, una mazurca, una polca y ¿ por qué no? un tango. El rock and roll creo que es demasiado moderno y se me enredarían las enaguas, claro que con el tango también se me pueden enredar, pero ya me apañaré. Por ahora mi carné está vacío pero espero llenarlo muy pronto porque no me gustaría ser la típica lady destinada a quedarse en un rincón hasta que ya casi acabado el baile alguien se apiada de ella y la saca a bailar el último vals, uf, qué rollo ésto de esperar a que alguien te pida un baile. En ese aspecto los tiempos modernos están mejor porque no tienes que pasarte la vida esperando a que llegue tu caballero ( o caballera). Aunque no tienen el romanticismo de los pololos y las enaguas.
La mías son preciosas ( las enaguas, me refiero) con muchas lorzas, algunos encajes de Bruselas y unos lazos de color azul que a veces se desatan y asoman indiscretamente por el borde de la falda.
En los ratos libres me dedico a tomar el té con las amigas, bordar, escribir y leer a Jane Austen, una chica con un poco de sentido y bastante sensibilidad. ¡ Ah! a veces también paseo por la playa y entonces me quito los pololos y las enaguas, que hace demasiado calor , y luzco un precioso bikini de color blanco, pero éste es nuestro secreto. Por favor, no se lo digáis a nadie. Bueno, creo que con estos pequeños actos subversivos en lugar de parecer una lady parezco más una Scarlet O´hara ... A Dios pongo por testigo...Que Reth Butler no copará todo mi carné de baile porque acabo de reservarme para mí misma tres valses y dos polcas. Los tiempos cambian.
miércoles, 29 de junio de 2011
VAMOS DE BODA
Quise reducirte y esconder tu sombra en el doblez de una orilla,
olvidarte atolondrando nidos de golondrinas infantiles,
atar tu tiempo al pasado finito,
pero todos los caminos se nutrían de tu árbol
descubriendo que mis huellas se escriben con tu nombre.
Autora : Cristina Carrasco.
Para Rosa y Silvia, por los abrazos.
miércoles, 15 de junio de 2011
RECORDANDO. HACIENDO PRESENTE
“ … De una tiernísima tristeza,
tan desvalido, tan dulce…
él era el único que no se quería”
Joaquín Sabina
Para Enrique Urquijo
Si aquella madrugada yo hubiera sido viento
te habría arrullado con algodón, te habría dicho bajito:
“ Déjame… estar contigo,
perseguir sueños rotos
y coserlos con el hilo de tus ojos.
Déjame…acompañarte al lugar donde tus letras
crecían en mi pupitre”.
Y sabiéndote seguro
habría vuelto al portal extraviado
de aquel barrio de Madrid
inventando remolinos con pétalos de flores.
Pero aquella madrugada no fui viento
y hoy me queda la añoranza de su suerte:
Sólo él escuchó la última palabra de un poeta.
Autora: Cristina Carrasco
Este poema se publicará en el poemario " Recetario para una laminera" y como ya habéis visto, está dedicado a él, que seguro habita los sueños del Parnaso, que me cubrió de poesía en la adolescencia y me acercó a la música en medio de una movida que revolucionaba Madrid, en una época que invitaba a abrir los ojos a nuevas experiencias. Siempre contigo, Enrique. Siempre aquí. Donde tú estés.
domingo, 12 de junio de 2011
UTILIZADA
Seguro que no ha sido su intención. Quizá el fin, que era llenar el local, les cegó y no percibieron que quizá alquien podría sentirse dolido. En este caso, dolida.
Me presenté a un concurso literario aquí en mi pueblo y ayer era el fallo del jurado. Anunciado a bombo y platillo por todas partes porque era el XX aniversario de la asociación que lo convocaba, los organizadores dejaron bien claro en distintos medios de comunicación que para celebrarlo querían llenar el Auditori.
He de decir que cuando me presento a un concurso acato cualquier decisión del jurado. Cualquiera. Porque mi sentimiento de hoy no viene dado por no haber sido la vencedora. Mi sentimiento viene dado porque durante toda la semana pasada estuve recibiendo correos electrónicos, correos ordinarios y llamadas telefónicas pidiéndo que confirmara mi asistencia y el número de personas que me acompañarían. En el reverso de la carta que me mandaron ponía : " Sólo puedes recoger tu premio si asistes a la gala".
Asi que asistí.
Y percibí que tanto acordarse de mí la semana pasada escondía la única intención de llenar el Auditori.
Si en lugar de todos estos rodeos me hubieran llamado y me hubieran dicho : " No estás premiada pero nos gustaría que acudieras a la gala porque queremos llenar el Auditori ya que toda la recaudación es para el banco de alimentos municipal", yo hubiera ido encantada e incluso hubiera asistido con algunas personas más.
Pero siento que jugaron al despiste para conseguir su objetivo. Me siento dolida. Me siento utilizada.
Me presenté a un concurso literario aquí en mi pueblo y ayer era el fallo del jurado. Anunciado a bombo y platillo por todas partes porque era el XX aniversario de la asociación que lo convocaba, los organizadores dejaron bien claro en distintos medios de comunicación que para celebrarlo querían llenar el Auditori.
He de decir que cuando me presento a un concurso acato cualquier decisión del jurado. Cualquiera. Porque mi sentimiento de hoy no viene dado por no haber sido la vencedora. Mi sentimiento viene dado porque durante toda la semana pasada estuve recibiendo correos electrónicos, correos ordinarios y llamadas telefónicas pidiéndo que confirmara mi asistencia y el número de personas que me acompañarían. En el reverso de la carta que me mandaron ponía : " Sólo puedes recoger tu premio si asistes a la gala".
Asi que asistí.
Y percibí que tanto acordarse de mí la semana pasada escondía la única intención de llenar el Auditori.
Si en lugar de todos estos rodeos me hubieran llamado y me hubieran dicho : " No estás premiada pero nos gustaría que acudieras a la gala porque queremos llenar el Auditori ya que toda la recaudación es para el banco de alimentos municipal", yo hubiera ido encantada e incluso hubiera asistido con algunas personas más.
Pero siento que jugaron al despiste para conseguir su objetivo. Me siento dolida. Me siento utilizada.
martes, 7 de junio de 2011
LA CESTA DE MIMBRE
Érase una vez una cesta de mimbre. Le gustaba ser cesta, aunque su dueña , sobre todo cuando iba a la frutería, la llenaba demasiado y ella, en señal de protesta, le hacía una marca roja en el brazo. Pero le gustaba ser cesta y que su dueña la paseara de aquí para allá cargada con muchos objetos variados. Cuando más le gustaba ejercer de cesta era cuando en su interior ponían un platito con una porción de tarta que su jefa solía hacer. Entonces iban a casa de la familia, donde había niñ@s y Sofía a veces, la cogía y jugaba con ella.
Pero había algo que no le gustaba y no entendía: cuando salía a trabajar TODO EL MUNDO LA MIRABA. Y ella, una cesta tímida por naturaleza, se moría de vergüenza. ¿ Por qué la miraba la gente?. Y encima, tenía que soportar algunos comentarios dirigidos a su dueña un tanto... burlescos: " Mira, esta señora hace como las antiguas, se trae la cesta de casa", "" Si no dejas de llorar te meto dentro de la cesta que lleva esa señora" , y el comentario más simplón y menos imaginativo de todos: " Pareces Caperucita Roja"...
Al principio, la cesta de mimbre tuvo miedo que su dueña la arrinconara y comenzara a utilizar esas bolsas insulsas que venden en Mercadona y que lleva todo el mundo como si fuera un uniforme, pero pronto se dio cuenta que su jefa es una persona tímida, pero también decidida y cabezota, y por lo tanto no iba a claudicar tan fácilmente.
Cuando se dio cuenta de esta verdad, la cesta se sintió feliz y orgullosa de su dueña y todavía se sintió más INDIGNADA con esa panda de provincian@s con l@s que tenía que lidiar cada vez que hacía su trabajo.
Así que la cesta de mimbre ha decidido, como buena indignada, acampar en el comedor de la casa de su dueña con dos pancartas muy grandes en las que se puede leer : LA CESTA DE CAPERUCITA ERA MI PRIMA, NO YO" , y "¿ POR QUÉ OS ESTORBA MI ROMANTICISMO? "
Pero había algo que no le gustaba y no entendía: cuando salía a trabajar TODO EL MUNDO LA MIRABA. Y ella, una cesta tímida por naturaleza, se moría de vergüenza. ¿ Por qué la miraba la gente?. Y encima, tenía que soportar algunos comentarios dirigidos a su dueña un tanto... burlescos: " Mira, esta señora hace como las antiguas, se trae la cesta de casa", "" Si no dejas de llorar te meto dentro de la cesta que lleva esa señora" , y el comentario más simplón y menos imaginativo de todos: " Pareces Caperucita Roja"...
Al principio, la cesta de mimbre tuvo miedo que su dueña la arrinconara y comenzara a utilizar esas bolsas insulsas que venden en Mercadona y que lleva todo el mundo como si fuera un uniforme, pero pronto se dio cuenta que su jefa es una persona tímida, pero también decidida y cabezota, y por lo tanto no iba a claudicar tan fácilmente.
Cuando se dio cuenta de esta verdad, la cesta se sintió feliz y orgullosa de su dueña y todavía se sintió más INDIGNADA con esa panda de provincian@s con l@s que tenía que lidiar cada vez que hacía su trabajo.
Así que la cesta de mimbre ha decidido, como buena indignada, acampar en el comedor de la casa de su dueña con dos pancartas muy grandes en las que se puede leer : LA CESTA DE CAPERUCITA ERA MI PRIMA, NO YO" , y "¿ POR QUÉ OS ESTORBA MI ROMANTICISMO? "
domingo, 29 de mayo de 2011
CARACOLES.... UNA HISTORIA REAL
Y me sucede a mí. Por alguna razón a mi barrio lo llaman "de los caracoles" , porque cuando llueve las aceras rebosan de estos nómadas animalitos. Al lado de mi casa hay un descampado donde todas las primaveras, sobreviviendo a la basura y el desperdicio, nacen amapolas, margaritas y por lo visto también es un paraíso para los caracoles, que cuando llueve no sólo sacan sus cuernos al sol, sino que salen a pasear pensando que todo el monte es orégano, o que el mundo es un descampado alfombrado de hierba, que al fin y al cabo viene a ser lo mismo, al menos para ell@s.
Así que cuando salgo de casa no puedo evitar encontrarme una manada de caracoles que han perdido el GPS y caminan sin rumbo por el borde de la acera e incluso algunos, los más osados o despistados, vete tú a saber, hasta se arrastran por el centro de la calle con el consiguiente peligro que ello conlleva para sus vidas. ¿ Y qué hago yo? Pues intentar recogerlos uno a uno y devolverlos a su paradisíaco descampado porque no puedo soportar la idea de verlos aplastados y estrujados en plena calle. No señor.
Pero ésto comienza a ser un problema porque ¡son tantos! que cada día, cuando salgo de casa empleo al menos un cuarto de hora si no más en devolver los caracoles a su lugar seguro, de tal manera que yo, casi siempre puntual como un reloj suizo, he comenzado a llegar tarde a los sitios. Y algo peor, mientras los recojo y les voy riñendo uno a uno ¡ mira que eres tonto! ¿ pero tú qué te piensas que hay fuera del descampado? ... tengo que estar pensando en la escusa que pondré para justificar mi retraso, porque claro, una ya tiene cierta fama de excéntrica, pero ir diciendo que estabas ejerciendo de salvavidas caracolil ... todavía no estoy preparada para ver la cara que puede poner la gente.
El otro día fue peor porque salí de casa dispuesta a mi caminata diaria con mi atuendo de caminata diaria, esto es, con una minifalda bastante minifalda de color naranja ¡ y los caracoles invadiendo la acera y la calzada! así que me puse a recogerlos uno a uno cuando a mis espaldas oigo a mi vecina llamar a su hijo y a los pocos segundos decir: " Cristina, que le estás enseñando las braguitas al niño"...
Así que cuando salgo de casa no puedo evitar encontrarme una manada de caracoles que han perdido el GPS y caminan sin rumbo por el borde de la acera e incluso algunos, los más osados o despistados, vete tú a saber, hasta se arrastran por el centro de la calle con el consiguiente peligro que ello conlleva para sus vidas. ¿ Y qué hago yo? Pues intentar recogerlos uno a uno y devolverlos a su paradisíaco descampado porque no puedo soportar la idea de verlos aplastados y estrujados en plena calle. No señor.
Pero ésto comienza a ser un problema porque ¡son tantos! que cada día, cuando salgo de casa empleo al menos un cuarto de hora si no más en devolver los caracoles a su lugar seguro, de tal manera que yo, casi siempre puntual como un reloj suizo, he comenzado a llegar tarde a los sitios. Y algo peor, mientras los recojo y les voy riñendo uno a uno ¡ mira que eres tonto! ¿ pero tú qué te piensas que hay fuera del descampado? ... tengo que estar pensando en la escusa que pondré para justificar mi retraso, porque claro, una ya tiene cierta fama de excéntrica, pero ir diciendo que estabas ejerciendo de salvavidas caracolil ... todavía no estoy preparada para ver la cara que puede poner la gente.
El otro día fue peor porque salí de casa dispuesta a mi caminata diaria con mi atuendo de caminata diaria, esto es, con una minifalda bastante minifalda de color naranja ¡ y los caracoles invadiendo la acera y la calzada! así que me puse a recogerlos uno a uno cuando a mis espaldas oigo a mi vecina llamar a su hijo y a los pocos segundos decir: " Cristina, que le estás enseñando las braguitas al niño"...
martes, 17 de mayo de 2011
PROTESTA, GRITA, DENUNCIA, PERO NO PIERDAS LA ELEGANCIA
Esta manñana, nada más abrir el correo he recibido una emoción. Mi amiga Carmen me mandaba este vídeo que me gustaría compartir con vosotr@s. En él, el extraordinario director italiano Riccardo Muti, después de dirigir el coro de los esclavos en la ópera "Nabuco", se dirige al público ( en Roma) , habla sobre la situación política y culturalde Italia y da su opinión al respecto. Después propone un reto a l@s asistentes: cantar todos juntos " Va ´pensiero" como protesta ante la situación italiana y con Berlusconi en uno de los palcos.
El coro se levanta, el público también y bajo la dirección de Riccardo Muti todos cantan al unísono el que es un himno a la libertad y que para l@s italian@s es también el símbolo de su unidad.
Emocionante, bello y ¡como no! viniendo de Italia y de Muti, elegante.
Espero que lo disfrutéis tanto como yo.
El coro se levanta, el público también y bajo la dirección de Riccardo Muti todos cantan al unísono el que es un himno a la libertad y que para l@s italian@s es también el símbolo de su unidad.
Emocionante, bello y ¡como no! viniendo de Italia y de Muti, elegante.
Espero que lo disfrutéis tanto como yo.
sábado, 14 de mayo de 2011
LA TIERRA TIEMBLA
El Principito siempre deshollinaba sus volcanes y cuidaba la única flor de su planeta, por eso Su Tierra lo amaba. Pero nosotr@s hemos olvidado deshollinar nuestros volcanes y cuidar nuestras flores, por eso Nuestra Tierra tiembla de frío. Sufre de falta de amor y se mueve de acá para allá buscando caricias . Está tan triste que no puede evitar estremecerse.
El otro día hablé con ella y me dijo que está pensando en hacer las maletas, aprovechar un vuelo de pájaros y dejarnos aquí, sin suelo, sin mar, sin árboles y sin volcanes que deshollinar.
Un beso para Lorca.
Una caricia para la Madre Tierra.
martes, 3 de mayo de 2011
PARA EL PUEBLO JAPONÉS: ITSUMO NANDO DEMO ( Siempre conmigo)
Esta canción la oí ayer en la gala de clausura y exhibición del mundial de danza y patinaje artístico y me encogió el corazón. Os la dejo aquí con subtítulos en castellano y espero que también os erice la piel porque eso querría decir que os gusta tanto como a mí y por ello compartimos algo hermoso.
jueves, 28 de abril de 2011
ENHORABUENA, ANA MARÍA
Se lo han dado, por fin. Menos mal que no han esperado, como tantas otras veces, a ver pasar su cadáver por la puerta. Ayer la vi en su silla de ruedas recogiendo el Cervantes y me emocioné. Realmente la tenemos mayor pero ahí está ella, achacosa pero lúcida, con su sonrisa perenne.
Al Cervantes se le pueden poner muchos calificativos y uno de ellos es el de MACHISTA. ¿ Cómo se explica si no que desde que se reinstauró en 1975 sólo se lo hayan dado a tres mujeres: María Zambrano, Dulce María Loynaz y ahora a Ana María Matute?.
Vergüenza les tenía que dar a ese grupo de intelectualotes no tener más en cuenta a las mujeres. Bueno, y no sigo echándoles la bronca que se me acumula el karma negativo y luego tengo que hacer méritos por culpa de eso señores que son más tiesos que el cierzo.
Os dejo con un cuento muy breve que le oí contar hace algunos años en la 2, porque a Ana María Matute le encantan los cuentos y hasta cree en las hadas.
******************
Érase una vez un niño que vivía con su abuelo en un pueblecito muy pequeño entre las montañas. El abuelo quería que el nieto aprendiera un oficio y un día lo acompañó a la ciudad para que trabajara de aprendiz en el restaurante de un hombre que le habían recomendado.
Cuando llegaron a la puerta del local, el abuelo miró al nieto y le dijo:
- Si algo no va bien no dudes en escribirme y yo vendré corriendo a por ti.
El abuelo dejó al niño en el restaurante y se marchó.
El jefe del niño lo trataba muy muy mal. Le pegaba y le daba muy poco de comer, así que el niño escribió a su abuelo pero en el destinatario puso: " A mi abuelo, que vive en las montañas".
ENHORABUENA, ANA MARÍA.
Al Cervantes se le pueden poner muchos calificativos y uno de ellos es el de MACHISTA. ¿ Cómo se explica si no que desde que se reinstauró en 1975 sólo se lo hayan dado a tres mujeres: María Zambrano, Dulce María Loynaz y ahora a Ana María Matute?.
Vergüenza les tenía que dar a ese grupo de intelectualotes no tener más en cuenta a las mujeres. Bueno, y no sigo echándoles la bronca que se me acumula el karma negativo y luego tengo que hacer méritos por culpa de eso señores que son más tiesos que el cierzo.
Os dejo con un cuento muy breve que le oí contar hace algunos años en la 2, porque a Ana María Matute le encantan los cuentos y hasta cree en las hadas.
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Érase una vez un niño que vivía con su abuelo en un pueblecito muy pequeño entre las montañas. El abuelo quería que el nieto aprendiera un oficio y un día lo acompañó a la ciudad para que trabajara de aprendiz en el restaurante de un hombre que le habían recomendado.
Cuando llegaron a la puerta del local, el abuelo miró al nieto y le dijo:
- Si algo no va bien no dudes en escribirme y yo vendré corriendo a por ti.
El abuelo dejó al niño en el restaurante y se marchó.
El jefe del niño lo trataba muy muy mal. Le pegaba y le daba muy poco de comer, así que el niño escribió a su abuelo pero en el destinatario puso: " A mi abuelo, que vive en las montañas".
ENHORABUENA, ANA MARÍA.
jueves, 14 de abril de 2011
PARA SOFÍA
Las Diosas te crearon con pies de agua
siempre buscando grietas
por donde escapar.
Tierra adentro te hicieron morena
con la sabiduría deslizándose
entre las aceras de la maravilla.
Con humedad de aire. Con aliento de oxígeno,
un día nadarás entre los fangos
y aprenderás que el mar siempre espera
para cantar los versos
de una sirena en el desierto.
Con tus pies de agua, resurgirás.
Autora: Cristina Carrasco
Este poema está dedicado a una personita para quien hoy es un día muy especial y está dentro del poemario " Peregrina de agua y Diosas".
miércoles, 6 de abril de 2011
UNA BUENA NOTICIA
Qué extraño me resulta hacer tantas entradas en tan poco tiempo, pero a veces la realidad se impone y me gustaría haceros partícipes de una noticia muy feliz que he recibido hoy: Me han concedido el premio de poesía MARC GRANELL- VILA D´ALMUSSAFES por el poemario titulado " Peregrina de agua y Diosas".
Me gustaría dar las gracias desde aquí a todas las personas que , consciente o inconscientemente me habéis ayudado a conseguirlo. A aquellas que me habéis alentado a escribir, que me habéis nutrido con vuestros comentarios y habéis dejado pedacitos de vuestro tiempo en este pequeño cajón de sastre que es mi blog. Vosotr@s también sois parte de este premio.
Muchas gracias a Berna Blanch, mi amigo y mi maestro en muchas ocasiones.
Y sobre todo, gracias a Barbara, mi compañera, mi apoyo y también mi crítica más feroz porque sin sus cuidados, su ocuparse del mundo terrenal para que yo escriba y su infinita paciencia con esta criatura que conoce mucho más el mundo de la nubes que el real este premio no hubiera sido posible .
El poemario se editará en breve y os mantendré informad@s sobre él.
Muchas gracias a tod@s
viernes, 1 de abril de 2011
MANOS AZULES
Había estado en aquel lugar muchas veces. Había estado tantas veces que conocía, o creía conocer todos sus rincones, sus árboles, sus jardines y ese aroma que es mezcla de sal y luz y enigma. Conocía sus sonidos, los estruendos de ese turismo patoso que la nutre y a la vez la infecta, la voz de sus hombres de rayas.
Pero esta vez había algo diferente: mis manos estaban azules y mis huesos quebrados porque el agua se se me calaba. Pero aún así era el mismo lugar de laberintos y mar envolvente.
Anocheció. Algo también nuevo para mí en aquel lugar, y las nubes se volvieron rosas mientras los barcos seguían abriendo sus aguas en canal.
Y aún con la novedad de las manos azules, con la aventura de la noche, estaba allí otra vez. En la Ciudad de Agua.
Autora: Cristina Carrasco
lunes, 28 de marzo de 2011
El DISCURSO DEL REY
Es sábado por la tarde y no tengo demasiado que hacer. Esta mañana ya me he dado mi paseo bajo el sol y para esta tarde ... ¿ por qué no voy al cine?. Miro la cartelera y dudo entre dos películas pero al final me decanto por la que tiene más premios porque la otra es italiana pero doblada, así que prefiero esperar y verla en su idioma original.
Cuando llego a la taquilla ¡oh, inconveniente! resulta que los horarios en internet estaban equivocados y la película no empieza hasta dentro de dos horas y es en versión original subtitulada. Vaya, si hubiera sido la italiana no hubiera tenido nigún problema pero con el inglés no me apetece estar leyendo continuamente. Así que me voy a otro cine cercano y ¡ vaya, qué suerte! aquí sólo hay que esperar una hora y la película es doblada.
Cuando entro en la sala resulta que no tiene nada que envidiar en tamaño al salón de mi casa, además, mis compañer@s de visión son en más del noventa por ciento clientes del Inserso, lo que me alegra considerablemente, porque así no tendré que aguantar a adolescentes engullendo palomitas cual monstruos de las galletas, perdón, de las palomitas. Hasta ese momento no sabía yo que mis dos compañeras de visión que estaban sentadas en la fila de atrás se iban a pasar hablando toda la película porque una de ellas era un poco sorda y la otra le "traducía" lo que no oía.
Comenzamos.Comienza el sueño. Con las películas me pasa lo mismo que con los libros, que si las tres primeras palabras me cautivan, puedo aguantar toda la película sin parpadear, pero si las tres primeras palabras me dejan fría, ya no hay nada que hacer.
Y me paso toda la película sin parpadear.
Y degustando los diálogos, la soberbia de la pareja de aristócratas ( el futuro rey Jorque VI y Elizabeth), que son, a la postre, los padres de la actual queen Elizabeth, y su madre, la esposa del rey, es aquella que vivió hasta los 102 años porque vivía conservada en ginebra. Bueno, degustando como digo, los diálogos, las excentricidad del logopeda, que no tiene desperdicio, los sentimientos contradictorios que me produce el futuro rey Jorge (o George, que cada vez que oigo ese nombre me acuerdo de aquella serie tan maravillosa: Los Roper), el gran parecido de Elizabeth con la verdadera, el presentimiento de una guerra inminente...
La película en sí no tiene desperdicio. El actor principal hace una papel soberbio, así que no es de extrañar que le hayan dado un óscar, el logopeda es descarado, tierno y acertado, las niñas son eso, niñas, los decorados son adecuados, la niebla de Londres es tan densa que se puede cortar, Churchill está perfecto y el discurso del rey es como debe ser.
Así que salgodel cine como a mí me gusta salir del cine: flotando.
Cuando llego a la taquilla ¡oh, inconveniente! resulta que los horarios en internet estaban equivocados y la película no empieza hasta dentro de dos horas y es en versión original subtitulada. Vaya, si hubiera sido la italiana no hubiera tenido nigún problema pero con el inglés no me apetece estar leyendo continuamente. Así que me voy a otro cine cercano y ¡ vaya, qué suerte! aquí sólo hay que esperar una hora y la película es doblada.
Cuando entro en la sala resulta que no tiene nada que envidiar en tamaño al salón de mi casa, además, mis compañer@s de visión son en más del noventa por ciento clientes del Inserso, lo que me alegra considerablemente, porque así no tendré que aguantar a adolescentes engullendo palomitas cual monstruos de las galletas, perdón, de las palomitas. Hasta ese momento no sabía yo que mis dos compañeras de visión que estaban sentadas en la fila de atrás se iban a pasar hablando toda la película porque una de ellas era un poco sorda y la otra le "traducía" lo que no oía.
Comenzamos.Comienza el sueño. Con las películas me pasa lo mismo que con los libros, que si las tres primeras palabras me cautivan, puedo aguantar toda la película sin parpadear, pero si las tres primeras palabras me dejan fría, ya no hay nada que hacer.
Y me paso toda la película sin parpadear.
Y degustando los diálogos, la soberbia de la pareja de aristócratas ( el futuro rey Jorque VI y Elizabeth), que son, a la postre, los padres de la actual queen Elizabeth, y su madre, la esposa del rey, es aquella que vivió hasta los 102 años porque vivía conservada en ginebra. Bueno, degustando como digo, los diálogos, las excentricidad del logopeda, que no tiene desperdicio, los sentimientos contradictorios que me produce el futuro rey Jorge (o George, que cada vez que oigo ese nombre me acuerdo de aquella serie tan maravillosa: Los Roper), el gran parecido de Elizabeth con la verdadera, el presentimiento de una guerra inminente...
La película en sí no tiene desperdicio. El actor principal hace una papel soberbio, así que no es de extrañar que le hayan dado un óscar, el logopeda es descarado, tierno y acertado, las niñas son eso, niñas, los decorados son adecuados, la niebla de Londres es tan densa que se puede cortar, Churchill está perfecto y el discurso del rey es como debe ser.
Así que salgodel cine como a mí me gusta salir del cine: flotando.
domingo, 20 de marzo de 2011
UN DESCUBRIMIENTO: ISABEL GUERRA
Abro el ordenador y tengo un mensaje en el correo. Es mi cuñado que quiere compartir conmigo un descubrimiento musical que ha hecho: Cristina Rosenvinge, y me pregunta si yo la conozco. Entonces me vienen a la memoria aquellos años de adolescencia cantando en el instituto " Cuando crees que me ves cruzo la pared, hago ¡chas! y aparezco a tu lado...". Sonrío.
Pero él la ha descubierto ahora y tiene el entusiasmo del enamoramiento. Parece que la primavera ha llegado con fuerza porque yo también ando en un estado parecido estos días con una pintora que es monja de clausura: Isabel Guerra.
Y como el enamoramiento se parece bastante al sarampión, es muy indiscreto y difícil de disimular, os hago partícipes de mi estado.
Qué bello es conocer seres que te sorprendan y hagan con tu boca una "o" de admiración. Ahora comprendo a es@s abuelit@s que les gusta contar sus aventuras..." ¿ Cristina Rosenvinge?, ¡uf! pero si yo cantaba sus canciones en el insti, en la época de La Movida...
Os dejo con Isabel Guerra y sus cuadros ..." Hago ¡chas! ya aparezco a tu ladooooo"
Pero él la ha descubierto ahora y tiene el entusiasmo del enamoramiento. Parece que la primavera ha llegado con fuerza porque yo también ando en un estado parecido estos días con una pintora que es monja de clausura: Isabel Guerra.
Y como el enamoramiento se parece bastante al sarampión, es muy indiscreto y difícil de disimular, os hago partícipes de mi estado.
Qué bello es conocer seres que te sorprendan y hagan con tu boca una "o" de admiración. Ahora comprendo a es@s abuelit@s que les gusta contar sus aventuras..." ¿ Cristina Rosenvinge?, ¡uf! pero si yo cantaba sus canciones en el insti, en la época de La Movida...
Os dejo con Isabel Guerra y sus cuadros ..." Hago ¡chas! ya aparezco a tu ladooooo"
lunes, 14 de marzo de 2011
EN LA RUTINA DEL AÑO
Otra vez la rueda está girando. El tiempo pasa. Inexorable. Implacable. Y cada año, el mismo ritual de fuego, el mismo ruido insoportable.
Pongo la radio, ¿ cómo andará Japón?. Japón.... a veces lo más lejano se convierte en lo más cercano.
Pero ellas vuelven y volverán aún después de que el mundo se haya hundido. Con su eterno inmovilismo en la mochila, con sus frases repetidas : " Si no te gusta, te vas". ¿ Y dónde voy ?. Quizá a algún lugar donde ya sea primavera, donde el tiempo evolucione y no me devuelva mochilas de quietud.
Nada cambia. La ofrenda. El fuego. La prepotencia de algun@s, de much@s, desgraciadamente.
Y yo sentada contemplando el vuelo de mirlos que descansan en las antenas. Que se asustan con la pólvora.
Es fiesta, dicen.
Y ahuman las calles, y ensordecen la vida.
¿ Cómo andará Japón?. Con el miedo escondido en el bolsillo. Con la serenidad forzada de una sociedad donde está mal visto expresar los sentimientos.
Son valientes l@s japones@s. Necesitarán serlo. Samuráis del siglo veintiuno.
Pero ellas llegan aunque el mundo explote. Aunque el sol no brille.
Con sus trajes de seda . Su superficialidad. Sus chiquillas llorando ante los ninots quemados. Su dispendio. Su maredeueta. Su rutina.
" Pues si no te gusta, te vas". Sí, mejor me voy. Mejor vuelo hacia aquel lugar donde ya es primavera y espero que suene el teléfono.
Ójala fueras tú.
martes, 8 de marzo de 2011
UNA CAMELIA PARA TI
No quiero ser como él. No quiero calzarme pantalones sino disfrutar de mis vestidos. Yo quiero mis valores de mujer, mi maternidad feliz y elegida, mi solidaridad, mis ganas de cuidar, mis manos nunca quietas. Quiero mi cerebro de mujer.
Mi corazón de mujer.
Igual. ¿ Igual a quién?. No quiero ser igual que él.
¿ Por qué tengo que ser igual que tú, hombre? . No soy igual, soy equivalente a ti. No valgo menos.
No quiero que te rías de mi mundo. De mis ganas de volar. De mis sueños extrafalarios.
De mi amor al hilo y las agujas.
Amo las agujas. Admiro a las que tejen. No discrimines mi creatividad. Mi forma de estar en el mundo.
Si planto macetas de geranios en el balcón , no me llames maruja. Contribuyo a la belleza en este mundo. Dejo mi huella en la murciana derramada que se abre paso plantando cara en una ciudad de aire contaminado.
Tengo mi mundo y mis valores. Que a veces son como los tuyos. Que a veces no se parecen en nada.
No soy igual que tú. Déjame expresarme con mi mundo y mis sueños.
Y para tí, mujer, tan diferente a mi pero mujer de pechos en pecho, déjame que te regale hoy, por ser nuestro día, y mañana, por ser la amiga que tuve, la amiga que tengo y la amiga que tendré, esta camelia que ees mi flor favorita porque nace en invierno. Porque es así de valiente.
Mi corazón de mujer.
Igual. ¿ Igual a quién?. No quiero ser igual que él.
¿ Por qué tengo que ser igual que tú, hombre? . No soy igual, soy equivalente a ti. No valgo menos.
No quiero que te rías de mi mundo. De mis ganas de volar. De mis sueños extrafalarios.
De mi amor al hilo y las agujas.
Amo las agujas. Admiro a las que tejen. No discrimines mi creatividad. Mi forma de estar en el mundo.
Si planto macetas de geranios en el balcón , no me llames maruja. Contribuyo a la belleza en este mundo. Dejo mi huella en la murciana derramada que se abre paso plantando cara en una ciudad de aire contaminado.
Tengo mi mundo y mis valores. Que a veces son como los tuyos. Que a veces no se parecen en nada.
No soy igual que tú. Déjame expresarme con mi mundo y mis sueños.
Y para tí, mujer, tan diferente a mi pero mujer de pechos en pecho, déjame que te regale hoy, por ser nuestro día, y mañana, por ser la amiga que tuve, la amiga que tengo y la amiga que tendré, esta camelia que ees mi flor favorita porque nace en invierno. Porque es así de valiente.
domingo, 27 de febrero de 2011
CONDENAR LO QUE NO SE CONDENÓ
Están cayendo dictadores al ritmo de piezas de dominó y occidente mira con recelo y preocupación porque el oro negro subirá, o mejor dicho, ya está subiendo.
En un tiempo en que ya casi nadie creía en revoluciones, el mundo árabe comienza a exigir la libertad que a muchos de sus pueblos se les negó hace tanto tiempo.
Y ahora, sólo ahora que llegan vientos de cambio, la comunidad internacional declara a Gadafi "persona non grata" pensando quizá en que debe llevarse bien con aquellos que vayan a ser sus sucesores. Esta condena llega tarde. Llega mal. Nadie llamaba a Gadafi carnicero o torturador cuando en cumbres internacionales había que reservarle un lugar para que instalara su haima , en cambio, todos se afanaban en encontrarle el mejor lugar.
Afortunadamente para el pueblo libio, su tierra tiene petróleo y eso no dejará que sean abandonados a su suerte, como ha ocurrido tantas otras veces con tantos otros pueblos mucho más "pobres".
Os dejo con un poema de Antonio Gala que habla sobre el embrujo y exotismo que tiene Bagdad, pero que podemos aplicar también a cualquier ciudad árabe:
En un tiempo en que ya casi nadie creía en revoluciones, el mundo árabe comienza a exigir la libertad que a muchos de sus pueblos se les negó hace tanto tiempo.
Y ahora, sólo ahora que llegan vientos de cambio, la comunidad internacional declara a Gadafi "persona non grata" pensando quizá en que debe llevarse bien con aquellos que vayan a ser sus sucesores. Esta condena llega tarde. Llega mal. Nadie llamaba a Gadafi carnicero o torturador cuando en cumbres internacionales había que reservarle un lugar para que instalara su haima , en cambio, todos se afanaban en encontrarle el mejor lugar.
Afortunadamente para el pueblo libio, su tierra tiene petróleo y eso no dejará que sean abandonados a su suerte, como ha ocurrido tantas otras veces con tantos otros pueblos mucho más "pobres".
Os dejo con un poema de Antonio Gala que habla sobre el embrujo y exotismo que tiene Bagdad, pero que podemos aplicar también a cualquier ciudad árabe:
BAGDAD
Tenía tanta necesidad de que me amaras,
que nada más llegar te declaré mi amor.
Te quité luces, puentes y autopistas,
ropas artificiales.
Y te dejé desnuda, inexistente casi,
bajo la luna y mía.
A las princesas sumerias,
cuando fueron quemadas con joyas rutilantes,
les brillaban aún sus dientes jóvenes;
se quebraron sus cráneos antes que sus collares;
se fundieron sus ojos antes que sus preseas....
Bajo la luna aún brillaban sus dientes,
mientras te poseí desnuda y mía.
.
jueves, 24 de febrero de 2011
ES@S LECTOR@S ANÓNIM@S
Sé que estás ahí. Agazapad@ detrás de la pantalla del ordenador o de esos móvíles tan avanzados que te envían una señal cada vez que escribo. Sé que me lees y aún no estando en mi lista de "seguidores" e incluso aunque no dejes ningún comentario, quizá sin tú mism@ saberlo, dejas tu huella en cada una de las letras que yo escribo.
Sé muy poco de ti. Tan sólo que me lees desde lugares lejanos como pueden ser México, Argentina, Colombia, Venezuela, Alemania, los Países Bajos, Chile, Ecuador o Estados Unidos. Y me surgen tantas preguntas sobre ti que no sabría por dónde comenzar. ¿ Qué tal va el verano en Argentina? aquí ya casi es primavera. ¿ cómo llegaste hasta mí desde Alemania?? ¿ sabes castellano o eres un mag@ capaz de desentrañar los extraños jeroglíficos del traductor? . ¿ De qué parte de Estados Unidos me lees?...
Y tantas y tantas cosas. Aunque respeto tu elección de ser un lector anónim@. Quizá así sea más romántico. Yo escribo y tú me lees creyendo quizá que nunca sabré que pasaste por aquí. Y yo te sigo y sonrío. Y cuando desapareces por un tiempo me pregunto dónde estarás, por qué no has entrado, si estarás enferm@ o si tienes mucho trabajo. Y cuando apareces de nuevo es como volver a ver el sol después de muchos dias de lluvia.
Aunque nunca te haya visto. Aunque sí lo haya hecho y no recuerde que eres tú. Aunque nunca me dejes ningún comentario:
Muchas gracias por dejar aquí un pedacito de tu tiempo. Muchas gracias por leerme.
lunes, 14 de febrero de 2011
"INTERNET NO ES EL FUTURO. ES EL PRESENTE"
Me gustaron Los Goya.
Cada año, la noche de Los Goya, mientras veo a esas actrices nuestras que de tanto frecuentarlas en la pequeña y en la gran pantalla son ya como de la familia, mientras las veo, digo, pasearse vestidas de domingo por encima de una alfombra roja soñando quizá con la meta final de los oscars, no puedo dejar de recordar aquella gala legendaria en que actores, director@s, guionistas , maquillador@s, y tod@s aquell@s que forman la industria de los sueños, subieron con una pegatina en el pecho diciendo NO a la guera. Fue la primera vez. El primer grito ante una guerra injusta ¿ y cuál no lo es? en la que el PP nos había metido. Ell@s fueron los primer@s, y a partir de ahí, la gran mayoría reaccionamos y salimos a cubrir las calles. Eran otros tiempos y otras circunstancias.
Dicen que ayer la tensión se palpaba en el ambiente. La ministra entró en el Palacio Real con una sonrisa forzada... Y Buenafuente se encargó de aliviar los nervios verbalizando los problemas con un monólogo ejemplar. A veces, hablar de las tensiones es el primer paso para solucionarlas.
Alex de la Iglesia puso a más de un@ en su lugar y pronunció una frase que para mí fue la mejor de esta gala: "Internet no es el futuro. Internet ya es el presente". Como decía aquel anuncio: " Para l@s que quieran entender, para l@s que no quieran entender, para l@s que se den por aludid@s, para que l@s que miran para otro lado, para l@s que no miran...".
Alex de la Iglesia dijo una gran verdad . Quizá la industria del cine y de la música sólo ha visto los aspectos negativos de la existencia de Internet y no han pensado en renovar los esquemas, en modernizarse. Quizá Internet no sea una amenza sino un aliado.
Por lo demás, la gala tuvo ternura, con Pascual Maragall aprendiendo a desaprender con lo que ello conlleva. Con unos niñ@s premiad@s como actores revelación y una "Pa negre" que nos recuerda que no hace mucho tiempo eso era lo único que tenían para comer nuestros padres o nuestros abuelos.
" También la lluvia" nos habla de problemas actuales, de multinacionales que quieren controlar hasta el agua... hasta la lluvia .Y los combina con problemas pasados que se arrastran en la memoria colectiva.
Fue una ceremonia ágil que afortunadamente va dejando atrás el encorsetamiento del formato americano y que nos demuestra que aunque la mayoría no consuma cine patrio, aquí se hace un cine de calidad donde se habla de circunstancias y de problemas, donde el dinero gastado vale la pena.
P.D: En este cine, por supuesto, no meto a "Torrente", aunque el hecho de que esté a punto de comenzar a rodarse la cuarta parte deberia hacernos pensar sobre nuestros gustos cinéfilos...
Cada año, la noche de Los Goya, mientras veo a esas actrices nuestras que de tanto frecuentarlas en la pequeña y en la gran pantalla son ya como de la familia, mientras las veo, digo, pasearse vestidas de domingo por encima de una alfombra roja soñando quizá con la meta final de los oscars, no puedo dejar de recordar aquella gala legendaria en que actores, director@s, guionistas , maquillador@s, y tod@s aquell@s que forman la industria de los sueños, subieron con una pegatina en el pecho diciendo NO a la guera. Fue la primera vez. El primer grito ante una guerra injusta ¿ y cuál no lo es? en la que el PP nos había metido. Ell@s fueron los primer@s, y a partir de ahí, la gran mayoría reaccionamos y salimos a cubrir las calles. Eran otros tiempos y otras circunstancias.
Dicen que ayer la tensión se palpaba en el ambiente. La ministra entró en el Palacio Real con una sonrisa forzada... Y Buenafuente se encargó de aliviar los nervios verbalizando los problemas con un monólogo ejemplar. A veces, hablar de las tensiones es el primer paso para solucionarlas.
Alex de la Iglesia puso a más de un@ en su lugar y pronunció una frase que para mí fue la mejor de esta gala: "Internet no es el futuro. Internet ya es el presente". Como decía aquel anuncio: " Para l@s que quieran entender, para l@s que no quieran entender, para l@s que se den por aludid@s, para que l@s que miran para otro lado, para l@s que no miran...".
Alex de la Iglesia dijo una gran verdad . Quizá la industria del cine y de la música sólo ha visto los aspectos negativos de la existencia de Internet y no han pensado en renovar los esquemas, en modernizarse. Quizá Internet no sea una amenza sino un aliado.
Por lo demás, la gala tuvo ternura, con Pascual Maragall aprendiendo a desaprender con lo que ello conlleva. Con unos niñ@s premiad@s como actores revelación y una "Pa negre" que nos recuerda que no hace mucho tiempo eso era lo único que tenían para comer nuestros padres o nuestros abuelos.
" También la lluvia" nos habla de problemas actuales, de multinacionales que quieren controlar hasta el agua... hasta la lluvia .Y los combina con problemas pasados que se arrastran en la memoria colectiva.
Fue una ceremonia ágil que afortunadamente va dejando atrás el encorsetamiento del formato americano y que nos demuestra que aunque la mayoría no consuma cine patrio, aquí se hace un cine de calidad donde se habla de circunstancias y de problemas, donde el dinero gastado vale la pena.
P.D: En este cine, por supuesto, no meto a "Torrente", aunque el hecho de que esté a punto de comenzar a rodarse la cuarta parte deberia hacernos pensar sobre nuestros gustos cinéfilos...
sábado, 5 de febrero de 2011
QUEDA LA NIEVE. FINAL
Mi abuela siempre contaba que ella fue la primera persona que me vio en este mundo. La primera que me cogió en brazos y la primera que me dijo palabras hermosas. Tal vez por ello, entre nosotras siempre hubo un amor que va más allá de lo terrenal, sabemos en todo momento lo que cada una siente y no necesitamos las palabras para comunicarnos. ¿ os dais cuenta de que ahora hablo en presente? Sí, porque ella siempre está aquí, donde yo, aunque no la veamos, siempre siento a mi alrededor su aroma de trópico mezclado con azahar y siempre oigo sus cancioncillas mezcladas de son y pasodoble, de danzas y polkas y salsas.
Quizá porque estamos tan unidas, fue a mí a la única que le confió su miedo cuando vio que se acercaba el fin de su viaje en la Tierra. Una tarde, cuando yo ya tenía dieciocho años fui a verla y vi cómo su mirada se perdía melancólica en el infinito. Estaba nevando y me pidió que abriera la ventana y le pusiera en las manos un poco de nieve. Lo hice y noté cómo sus manos iban poco a poco enfriándose. Me dijo que tenía ganas de irse de viaje. A ese lugar lejano donde estaba García Lorca para bailar con él un pasodoble y enseñarle a bailar tangos. Sonreímos las dos y me dijo que cuando se fuera, no podía llevarse su cuerpo, porque era muy pesado, como el cuerpo de El Principito ¿sabes? así que mejor enterráis mis cenizas bajo la nieve. Y dejáis la lista de cosas que tengo que preguntarle a Dios también enterradas en la nieve porque no quiero que ninguna se me olvide. ¿ Sabes? yo iré y le preguntaré y después de saberlo todo, volveré contigo y me quedaré a tu lado para siempre. La novela, ya sabes, Queda la Nieve, te la quedas a ver si de una puta vez alguien la quiere publicar. Dame la mano que tengo un poco de miedo. Nos cogimos las dos y noté el frío y la humedad de la nieve enfriando mi mano. Después dio un largo suspiro, apoyó la cabeza en el respaldo de la mecedora y el alma se le escapó del cuerpo.
Enterramos sus cenizas bajo la nieve y también la lista de cosas que debía preguntarle a Dios . Cuando vi esa lista , la tristeza que sentía se convirtió en ternura hacia Gabriela. En ella, le planteaba a Dios dudas existenciales sobre el por qué de la vida, el por qué de las injusticias, el por qué del hambre, el por qué de las guerras... pero entre estas dudas estaban otras que para ella habían tenido la misma importancia que las anteriores . Mi abuela le preguntaba a Dios por qué las naranjas nacen en invierno, cuando nadie tiene sed, por qué todo el mundo se empeña en ver feo a Mike Jagger, uno de los hombres más atractivos del mundo, por qué la Ingrid no se quedó con el Humphry...
Cuando volvíamos de dejar las cenizas bajo la nieve, se desató una tormenta que de no haber sido en Ginebra, todo el mundo hubiera calificado de tropical. En un momento y sin previo aviso, rayos, truenos y centellas cayeron entre un mar de aguas que pasaron como una exhalación y dejaron atrás un río de desperfectos y siniestros. El informativo achacó este extraño suceso al cambio climático, pero toda la familia y sobre todo yo, supimos que por esta vez no tuvo la culpa que el tiempo haya decidido volverse loco, sino que la causante no era otra que Gabriela pidiéndole cuentas a Dios.
Quizá porque estamos tan unidas, fue a mí a la única que le confió su miedo cuando vio que se acercaba el fin de su viaje en la Tierra. Una tarde, cuando yo ya tenía dieciocho años fui a verla y vi cómo su mirada se perdía melancólica en el infinito. Estaba nevando y me pidió que abriera la ventana y le pusiera en las manos un poco de nieve. Lo hice y noté cómo sus manos iban poco a poco enfriándose. Me dijo que tenía ganas de irse de viaje. A ese lugar lejano donde estaba García Lorca para bailar con él un pasodoble y enseñarle a bailar tangos. Sonreímos las dos y me dijo que cuando se fuera, no podía llevarse su cuerpo, porque era muy pesado, como el cuerpo de El Principito ¿sabes? así que mejor enterráis mis cenizas bajo la nieve. Y dejáis la lista de cosas que tengo que preguntarle a Dios también enterradas en la nieve porque no quiero que ninguna se me olvide. ¿ Sabes? yo iré y le preguntaré y después de saberlo todo, volveré contigo y me quedaré a tu lado para siempre. La novela, ya sabes, Queda la Nieve, te la quedas a ver si de una puta vez alguien la quiere publicar. Dame la mano que tengo un poco de miedo. Nos cogimos las dos y noté el frío y la humedad de la nieve enfriando mi mano. Después dio un largo suspiro, apoyó la cabeza en el respaldo de la mecedora y el alma se le escapó del cuerpo.
Enterramos sus cenizas bajo la nieve y también la lista de cosas que debía preguntarle a Dios . Cuando vi esa lista , la tristeza que sentía se convirtió en ternura hacia Gabriela. En ella, le planteaba a Dios dudas existenciales sobre el por qué de la vida, el por qué de las injusticias, el por qué del hambre, el por qué de las guerras... pero entre estas dudas estaban otras que para ella habían tenido la misma importancia que las anteriores . Mi abuela le preguntaba a Dios por qué las naranjas nacen en invierno, cuando nadie tiene sed, por qué todo el mundo se empeña en ver feo a Mike Jagger, uno de los hombres más atractivos del mundo, por qué la Ingrid no se quedó con el Humphry...
Cuando volvíamos de dejar las cenizas bajo la nieve, se desató una tormenta que de no haber sido en Ginebra, todo el mundo hubiera calificado de tropical. En un momento y sin previo aviso, rayos, truenos y centellas cayeron entre un mar de aguas que pasaron como una exhalación y dejaron atrás un río de desperfectos y siniestros. El informativo achacó este extraño suceso al cambio climático, pero toda la familia y sobre todo yo, supimos que por esta vez no tuvo la culpa que el tiempo haya decidido volverse loco, sino que la causante no era otra que Gabriela pidiéndole cuentas a Dios.
viernes, 4 de febrero de 2011
QUEDA LA NIEVE. PARTE III
Todo se enredó sin que nadie, y mucho menos Gabriela supiera cómo había sido. Todo el mundo tomó partido, unos por convicción y otros a la fuerza. Al principio, las nanas fueron sustituidas por canciones que decían algo así como A las barricadas o Ay Carmela, pero poco tiempo después, la guerra fue haciendo de las almas pasas arrugadas envueltas en corcho empeñado en no sentir. Las nanas se ahogaron en las gargantas, y el Ay Carmela, y las barricadas cayeron a fuerza de cañonazos. Y cuando los que no iban a pasar pasaron y se quedaron, Gabriela, Vicente y su hija compraron pasaportes falsos y se subieron a un coche negro como una película de misterio. Antes, Gabriela y Adela habían llorado abrazadas, habían jurado escribirse y habían jurado mandarse libros y felicitarse los cumpleaños y cerrar los ojos cada noche antes de dormirse y cantar una nana en susurros que el aire llevaría hasta donde estuviera la otra. Todo eso juraron y todo eso cumplieron hasta que muchos años después pudieron verse.
Vicente tenía amigos en Ginebra que le prometieron trabajo, casa y ayuda y allí se detuvo el coche negro como una película de misterio. De allí bajaron con olor de exiliados Gabriela, Vicente y mi madre, que entonces , como todos ya sabréis, no era mi madre sino una niña asustada y constipada. Nada más instalarse, Gabriela se enfrascó en la ardua tarea de aprender francés y lo consiguió. Para practicar el francés escrito, decidió hacer una reflexión de todas las cosas que había vivido y una lista con las dudas y reproches que debía hacerle a Dios cuando se fuera al cielo. Estaba enfrascada en ello cuando una mañana de noviembre el cielo se puso de un color gris blanquecino . Y de repente, en medio del silencio más absoluto comenzaron a caer copos de nieve. Gabriela no había visto la nieve en su vida. Sólo había conocido el sol caribeño y el sol mediterráneo, el calor del trópico y la luz de Valencia, por eso, corrió hasta la calle y cogió algunos copos de nieve que se le deshicieron en las manos y se las congelaron y decidió dar carpetazo a su tristeza de exiliada. Decidió que ya estaba bueno de tanta lágrima nostálgica de sol. Esto era lo que era y esto era lo que había. Y la podían privar del sol y la podía privar del olor de azahar porque ahora había descubierto la belleza oculta de la gélida Ginebra. Y cantando un son cubano mezclado a ratos con pasodoble fue a comprarse una máquina de escribir. Cuando llegó a casa le puso un papel como buenamente supo y pinchando las teclas como el que pincha aceitunas marcó en el papel : Queda la nieve.
Mi abuela había decidido escribir una novela. Pero como sabía que de novelistas viven muy pocos, decidió que ella también quería ser independiente como esas mujeres que contaba Adela, y le dijo a mi abuelo de montar en un cuadrado muy pequeño que un amigo le había propuesto alquilar, una librería. Así, entre olor a papel y sonido monótono de máquina de escribir, mi abuela se adaptó a Ginebra, a su frío, a su lago y a la seriedad de sus gentes . Pero no olvidó ni por un momento todo lo que traía de Cuba y todo lo que había aprendido y visto en Valencia. Así que muchas veces, cuando entraba en la tienda el posible cliente se encontraba con una mujer de piel de chocolate que siempre sonreía con ojos pícaros y boca sensual, que desprendía calidez de trópico y olor a cacao mezclado con azahar. Como un tucán que trae olores de la selva y colores del paraíso.
Y volvieron otra vez los días del ensueño. La tranquilidad se reinstaló en las vidas de Vicente y Gabriela mientras mi madre, que por cierto, no sé si he dicho que se llamaba Adela como la tía de valencia, crecía entre sones cubanos, rumbas, tangos, nanas, polkas, pasodobles, entre libros de poemas y novelas policíacas, románticas, de misterio, de crecimiento interior , entre humeantes chocolate suizos y cálidas manzanillas invernales. Pero nada de todo esto llegó a rozar ni el más pequeño poro de su piel. Se convirtió en una adolescente seria, fría y distante con el único objetivo en la vida de llegar a ser funcionaria. Gabriela hubiera querido que se hiciera hippie, que corriera el mundo con una mochila en la espalda y levantara los adoquines para encontrar arena de playa , que persiguiera a los Rollings stones y se enamorara de un rubio hoy y de un moreno mañana, pero no. Mi madre, Adela, que de española sólo tenía el nombre y de suiza todo lo demás, sólo se enamoró de mi padre, se casó después de un noviazgo largo en medio del cual aprobó las oposiciones que la convertían en funcionaria y me tuvo a mí una tarde de agosto .
( fotografías extraídas de Internet)
miércoles, 2 de febrero de 2011
QUEDA LA NIEVE.PARTE II
( Imagen extraída del blog eljardindemiduende.blogspot.com)
Y así , Gabriela bajó del barco aquel día de abril con el corazón encogido y tarareando un tango triste que hablaba de corazones desgarrados. Pero no se consintió mucho más tiempo de dolor. Había salido de Cuba. Había desembarcado en una tierra de sol ¿ qué más quería?. Y cuando al andar por la calle moviendo sus caderas con su piel de chocolate la gente se giraba a mirarla, se negó a pensar que era por racismo y se convenció de que la miraban porque era el ser más bello y más exótico que habían visto aquellas gentes. Como un tucán que trae olores de la selva y colores del paraíso.
Mi abuelo y mi abuela nunca fueron realmente un matrimonio, pero donde no nació el amor nació una amistad inquebrantable , un lazo de apoyo mutuo y cariño que se han llevado los dos allá donde nos vamos cuando acabamos nuestro viaje en la Tierra. Quizá por eso, Gabriela se empapó hasta el tuétano de lo huesos de las ideas republicanas de Vicente y corrió con él arriba y abajo por los agitados años de la Segunda República. Allí, en aquel tiempo, en aquellas reuniones, entre aquella agitación, mi abuela encontró a la maestra que sería su pigmalión y que le trazaría , sin ella saberlo, las líneas de su destino. Se llamaba Adela y era, como he dicho, o si se me ha olvidado lo diré ahora, maestra de escuela. Adela enseñó a mi abuela a leer y a escribir, a descubrir el apasionante mundo de las letras y a leer también entre las líneas . Juntas buscaron cachitos de Cuba en la brisa de Valencia y juntas se aliaron en el pensamiento de un feminismo que si ya no andaba en pañales todavía comía papilla. Así, cuando una noche de luna llena nació mi madre, Adela le susurró bajito a la bebé que algún día, ella iría a la universidad y se haría médico, o arquitecto, y no andaría por ahí buscando partidos para casarse y que la mantuvieran. Le dijo que ella sería fuerte como los robles y no florecilla ni bella durmiente y le dijo que si no hacía todo eso y se quedaba en la tontuna de casarse y tener niños y ser ángel del hogar, allí estaban su madre y ella, la tía Adela, para darle un buen azote en las costillas y enderezarle el camino y los pensamientos.Y por un tiempo, la banda sonora de mi abuela fueron las nanas. Canciones que ella se inventaba con ritmo de son cubano. Pero el tiempo de los sueños y de los ideales acabó pronto y con una fecha concreta. El 18 de julio de 1936.
En el fondo, nadie en la familia nos creíamos esta historia. Pero como Gabriela la contaba una y otra vez añadiendo olores, sabores, sentimientos, vivencias y siempre la terminaba cantando con toda su fuerza, que no era poca, ese tango que según ella bailó con mi abuelo y que marcó un antes y un después en su vida, terminamos todos por querer creer qu había sido verdad. Lo único cierto de todo esto fue que Vicente y Gabriela desembarcaron una mañana de abril en el puerto de Valencia y ella buscó desesperadamente un rayito de sol, un azul de mar transparente, un algo a lo que agarrarse y en lo que consolarse. Pero tan grande era la pena que no fue capaz de ver una sola palmera ni notar en el aire el suave y dulce olor a azahar. Gabriela no estaba triste por haber dejado La Habana, porque ella quería dejar Cuba desde bien pequeña. Mi abuela sentía un peso que le atravesaba de parte a parte y casi la doblaba porque en cuanto el barco soltó amarras , mi abuelo le habló claro : “ Mira Gabriela, mejor que sepas la verdad por mi parte que te enteres por otros. Yo no estoy enamorado de ti. Mis padres son los dueños de muchos arrozales y campos de naranjos de Valencia y querían casarme con la hija de otros dueños de arrozales y campos de naranjos y a mí no me daba la gana de casarme con ésa. Tú me dijiste que querías salir de La Habana, que Cuba te asfixiaba, que cada mañana lanzabas una botella al mar y dentro un mensaje que ponía socorro. Pues ya estás fuera de La Habana. Los dos hemos conseguido lo que queríamos. El nuestro es un matrimonio de conveniencia.”Y así , Gabriela bajó del barco aquel día de abril con el corazón encogido y tarareando un tango triste que hablaba de corazones desgarrados. Pero no se consintió mucho más tiempo de dolor. Había salido de Cuba. Había desembarcado en una tierra de sol ¿ qué más quería?. Y cuando al andar por la calle moviendo sus caderas con su piel de chocolate la gente se giraba a mirarla, se negó a pensar que era por racismo y se convenció de que la miraban porque era el ser más bello y más exótico que habían visto aquellas gentes. Como un tucán que trae olores de la selva y colores del paraíso.
Mi abuelo y mi abuela nunca fueron realmente un matrimonio, pero donde no nació el amor nació una amistad inquebrantable , un lazo de apoyo mutuo y cariño que se han llevado los dos allá donde nos vamos cuando acabamos nuestro viaje en la Tierra. Quizá por eso, Gabriela se empapó hasta el tuétano de lo huesos de las ideas republicanas de Vicente y corrió con él arriba y abajo por los agitados años de la Segunda República. Allí, en aquel tiempo, en aquellas reuniones, entre aquella agitación, mi abuela encontró a la maestra que sería su pigmalión y que le trazaría , sin ella saberlo, las líneas de su destino. Se llamaba Adela y era, como he dicho, o si se me ha olvidado lo diré ahora, maestra de escuela. Adela enseñó a mi abuela a leer y a escribir, a descubrir el apasionante mundo de las letras y a leer también entre las líneas . Juntas buscaron cachitos de Cuba en la brisa de Valencia y juntas se aliaron en el pensamiento de un feminismo que si ya no andaba en pañales todavía comía papilla. Así, cuando una noche de luna llena nació mi madre, Adela le susurró bajito a la bebé que algún día, ella iría a la universidad y se haría médico, o arquitecto, y no andaría por ahí buscando partidos para casarse y que la mantuvieran. Le dijo que ella sería fuerte como los robles y no florecilla ni bella durmiente y le dijo que si no hacía todo eso y se quedaba en la tontuna de casarse y tener niños y ser ángel del hogar, allí estaban su madre y ella, la tía Adela, para darle un buen azote en las costillas y enderezarle el camino y los pensamientos.Y por un tiempo, la banda sonora de mi abuela fueron las nanas. Canciones que ella se inventaba con ritmo de son cubano. Pero el tiempo de los sueños y de los ideales acabó pronto y con una fecha concreta. El 18 de julio de 1936.
martes, 1 de febrero de 2011
QUEDA LA NIEVE. PARTE I
Espero que os guste este relato "corto" que escribí hace algún tiempo. Considero que es un poco largo para publicarlo todo entero en una entrada, así que lo he dividido en dos o quizá tres partes.
Antes que nada quiero hacer alguna aclaración porque muchas personas que lo leen me hacen las mismas preguntas: aunque el relato está narrado en primera persona NO es autobiográfico, y ninguna de mis dos abuelas verdaderas fue cubana.
Dicho lo cual espero y deseo haceros disfrutar mínimamente con este relato.
Cómo llegaron a conocerse mi abuelo y mi abuela fue uno de los secretos mejor guardados por ella durante toda su vida. Cuando yo le preguntaba cómo había sido ese encuentro me decía que ella, un día, caminando por La Habana, había sentido una necesidad increíble de gritar, de gritar y de gritar. Pero no gritar cualquier cosa, no, sino de decir muy muy alto ¡Vicente!, que así se llamaba mi abuelo. Y contaba que gritó tanto que Vicente, desde Valencia, la oyó y fue incapaz de esperar un poco para comprar un billete y coger un barco que lo acercaran a Cuba. No. El abuelo, siempre según la abuela, se fue nadando hasta La Habana . Y cuando llegó allí, encontró a Gabriela esperándolo con una falda larga y abierta que le dejaba ver las piernas, un biquini escueto que le tapaba lo esencial de las domingas y una cesta de frutas tropicales en la cabeza. Vicente estaba empapado hasta los huesos de tan húmeda travesía, pero conservaba intacto en su cabeza un sombrero panamá blanco que le hacía juego con su traje también blanco de señorito español. Se miraron. Se gustaron. Y sellaron su unión bailando un tango de Carlos Gardel, que por aquel entonces estaba muy de moda, quizá porque todavía no había cometido el disparate de estrellarse con un avión.
Antes que nada quiero hacer alguna aclaración porque muchas personas que lo leen me hacen las mismas preguntas: aunque el relato está narrado en primera persona NO es autobiográfico, y ninguna de mis dos abuelas verdaderas fue cubana.
Dicho lo cual espero y deseo haceros disfrutar mínimamente con este relato.
QUEDA LA NIEVE
Mi abuela se llamaba Gabriela y tenía la piel achocolatada. ¿ Que cómo es la piel achocolatada? Pues del color del chocolate, pero del chocolate mezclado con leche y alguna que otra almendra. Era cubana y tenía en sus caderas toda la exuberancia del Caribe y en sus labios todo el descaro del sol tropical. Todo lo hacía cantando porque decía que la vida tenía banda sonora y que uno de los deberes de los humanos era intentar descubrir qué música era la apropiada para cada momento. Así que ella cantaba cuando mareaba el chocolate humeante y caliente del invierno. Cantaba cuando hacía el allioli que le enseñó a hacer mi abuelo. Cantaba cuando salió de Cuba y cantaba cuando llegó como exiliada a la gélida Ginebra. Pero me estoy adelantando a los hechos y eso no es bueno en los cuentos.
Cómo llegaron a conocerse mi abuelo y mi abuela fue uno de los secretos mejor guardados por ella durante toda su vida. Cuando yo le preguntaba cómo había sido ese encuentro me decía que ella, un día, caminando por La Habana, había sentido una necesidad increíble de gritar, de gritar y de gritar. Pero no gritar cualquier cosa, no, sino de decir muy muy alto ¡Vicente!, que así se llamaba mi abuelo. Y contaba que gritó tanto que Vicente, desde Valencia, la oyó y fue incapaz de esperar un poco para comprar un billete y coger un barco que lo acercaran a Cuba. No. El abuelo, siempre según la abuela, se fue nadando hasta La Habana . Y cuando llegó allí, encontró a Gabriela esperándolo con una falda larga y abierta que le dejaba ver las piernas, un biquini escueto que le tapaba lo esencial de las domingas y una cesta de frutas tropicales en la cabeza. Vicente estaba empapado hasta los huesos de tan húmeda travesía, pero conservaba intacto en su cabeza un sombrero panamá blanco que le hacía juego con su traje también blanco de señorito español. Se miraron. Se gustaron. Y sellaron su unión bailando un tango de Carlos Gardel, que por aquel entonces estaba muy de moda, quizá porque todavía no había cometido el disparate de estrellarse con un avión.
( fotografía extraída de Internet)
martes, 11 de enero de 2011
OTRA VEZ DE VUELTA OTRA VEZ
Volví atravesando los Alpes blancos
que se confundían con el blanco de las nubes.
Un mar de luz . El infinito existe
y está ahí... tan cerca...
Pero antes, los árboles habían tejido su alfombra de hojas alrededor
y dormían. Serenos y pacientes, aceptando el ciclo de la vida.
Hicimos grandes amigos que nos cobijaron y nos dieron calor.
También encontramos frágiles florecillas empeñadas en sobrevivir.
Nos visitó la nieve. Tan silenciosa y enigmática como siempre.
LLegó, dejó su manto, y lentamente se evaporó.
Y mi pequeña Venezia nos estaba esperando. Gris, fría,
bella, melancólica y como siempre, romántica.
Una diva que siempre dejará a sus aguas
subir para acariciarla.
La niebla también vino a saludarnos y extendió su tenue velo
de novia.
Esta es la estación en que nacen las camelias
Aunque siempre hay alguien a quien no le gusta
la Navidad.
Muchas gracias por haberme esperado. Ya estoy aquí
y prometo leeros, contestaros, emocionaros, haceros sonreír
y tenderos una mano .
Gracias por estar ahí.
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