martes, 1 de febrero de 2011

QUEDA LA NIEVE. PARTE I

Espero que os guste este relato "corto" que escribí hace algún tiempo. Considero que es un poco largo para publicarlo todo entero en una entrada, así que lo he dividido en dos  o quizá tres partes.
Antes que nada quiero hacer alguna aclaración porque muchas personas que lo leen me hacen las mismas preguntas: aunque el relato está narrado en primera persona NO es autobiográfico, y ninguna de mis dos abuelas verdaderas fue cubana.
Dicho lo cual espero y deseo haceros disfrutar mínimamente con este relato.

QUEDA LA NIEVE

Mi abuela se llamaba Gabriela y tenía la piel achocolatada. ¿ Que cómo es la piel achocolatada? Pues del color del chocolate, pero del chocolate mezclado con leche y alguna que otra almendra. Era cubana y tenía en sus caderas toda la exuberancia del Caribe y en sus labios todo el descaro del sol tropical. Todo lo hacía cantando porque decía que la vida tenía banda sonora y que uno de los deberes de los humanos era intentar descubrir qué música era la apropiada para cada momento. Así que ella cantaba cuando mareaba el chocolate humeante y caliente del invierno. Cantaba cuando hacía el allioli que le enseñó a hacer mi abuelo. Cantaba cuando salió de Cuba y cantaba cuando llegó como exiliada a la gélida Ginebra. Pero me estoy adelantando a los hechos y eso no es bueno en los cuentos.

Cómo llegaron a conocerse mi abuelo y mi abuela fue uno de los secretos mejor guardados por ella durante toda su vida. Cuando yo le preguntaba cómo había sido ese encuentro me decía que ella, un día, caminando por La Habana, había sentido una necesidad increíble de gritar, de gritar y de gritar. Pero no gritar cualquier cosa, no, sino de decir muy muy alto ¡Vicente!, que así se llamaba mi abuelo. Y contaba que gritó tanto que Vicente, desde Valencia, la oyó y fue incapaz de esperar un poco para comprar un billete y coger un barco que lo acercaran a Cuba. No. El abuelo, siempre según la abuela, se fue nadando hasta La Habana . Y cuando llegó allí, encontró a Gabriela esperándolo con una falda larga y abierta que le dejaba ver las piernas, un biquini escueto que le tapaba lo esencial de las domingas y una cesta de frutas tropicales en la cabeza. Vicente estaba empapado hasta los huesos de tan húmeda travesía, pero conservaba intacto en su cabeza un sombrero panamá blanco que le hacía juego con su traje también blanco de señorito español. Se miraron. Se gustaron. Y sellaron su unión bailando un tango de Carlos Gardel, que por aquel entonces estaba muy de moda, quizá porque todavía no había cometido el disparate de estrellarse con un avión.

( fotografía extraída de Internet)



martes, 11 de enero de 2011

OTRA VEZ DE VUELTA OTRA VEZ

Volví atravesando los Alpes blancos
que se confundían con el blanco de las nubes.
Un mar de luz . El infinito existe
y está ahí... tan cerca...

Pero antes, los árboles habían tejido su alfombra de hojas alrededor
y dormían. Serenos y pacientes, aceptando el ciclo de la vida.

Hicimos grandes amigos que nos cobijaron y nos dieron calor.

También encontramos frágiles florecillas empeñadas en sobrevivir.

Nos visitó la nieve. Tan silenciosa y enigmática como siempre.
LLegó, dejó su manto, y lentamente se evaporó.

Y mi pequeña Venezia nos estaba esperando. Gris, fría,
bella, melancólica y como siempre, romántica.
Una diva que siempre dejará a sus aguas
subir para acariciarla.

La niebla también vino a saludarnos y extendió su tenue velo
de novia.

Esta es la estación en que nacen las camelias

Aunque siempre hay alguien a quien no le gusta
la Navidad.

Muchas gracias por haberme esperado. Ya estoy aquí
y prometo leeros, contestaros, emocionaros, haceros sonreír
y tenderos una mano .
Gracias por estar ahí.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Monet. (Imagen recogida del blog eljardindemiduende.blogspot.com)

Hoy llueve y a través de mi ventana el paisaje se ve como el tren de este cuadro de Monet. Todo se desdibuja quizá para que todo siga creciendo y yo... me voy.
Esta entrada es una pequeña despedida hasta al menos el día 8 de enero, porque vuelvo a Italia a pasar las navidades, el año nuevo y los reyes ( que allí se convierten en La Befana, una bruja buena que reparte regalos y caramelos a l@s niñ@s.)
Así que lo más probable es que hasta al menos el día nueve de enero no tengáis noticia de mí, aunque también lo podéis ver por el lado bueno: no me leeréis quejarme, no tendréis que leer ninguno de mis poemas , no os contestaré tres o cuatro días después que vosotr@s tengáis la amabilidad de colgar algún comentario...
Pero por favor, a parte de todo eso, me gustaría que me echárais un poquito de menos. Sólo un poquito. Yo a cambio prometo acordarme de tod@s vosotr@s con mucho cariño.
Así que desde aquí os deseo :

FELIZ NAVIDAD.
                FELIZ AÑO NUEVO
                                            FELICES REYES MAGOS.

Y por favor, a pesar de la crisis, de las noticias catastróficas, de los malos humos y de tantas otras cosas más, procurad sonreir siempre porque no sabéis quién se puede enamorar de vuestra sonrisa.
 Os dejo con mi segundo villancico favorito:

                                                                     ADESTE FIDELES

Venid, venid fieles





ha nacido el Niño
Jesús, nuestro Salvador,
venid a Belén.

El Rey del Cielo
ha venido al mundo.
Venid a contemplarle
venid y adoradle,
venid y adoradle
es nuestro Señor.


Venid a contemplarle
venid y adoradle,
venid y adoradle
es nuestro Señor.
Imagináos un coro, imagináos la música, un órgano inmenso de iglesia....

Hasta pronto.

sábado, 4 de diciembre de 2010

LA FIESTA DE LA LUZ


La navidad. Recuerdo que cuando era niña me encantaba porque comía pastel de boniato y los Reyes siempre me traían regalos.  Cuando me convertí en adolescente se puso de moda que a nadie le gustara la navidad  y yo me afilié a esa moda, y le puse tanto empeño que cuando dejé de ser adolescente siguió sin gustarme. Y después entró en mi vida la espiritualidad y algunas leyendas que hablaban de tradiciones paganas y de la luz.
Pienso que con estas fiestas podemos hacer principalmente dos cosas: o vestirlas de consumo y de vacío, o consumir lo justo y abrirnos a la espiritualidad bien siguiendo una religión particular o bien metiéndonos hacia adentro y buscando en nosotr@s mism@s aquello que la mayoría de veces buscamos fuera y que por no tenerlo dentro no lo encontramos.
Me reconcilié con la navidad poco a poco pero ahora me alegro de haberlo hecho. Me gustan las calles iluminadas y los escaparates de las tiendas decorados de forma diferente a como lo están el resto del año. Me gusta ira a cenar con la familia que normalmente no veo demasiado el resto del año y me gustan esos tres magos excéntricos y ese abuelito vestido de rojo.
Y ¿sabéis una de las cosas que más me gusta? los villancicos. Porque son la expresión popular de la espiritualidad a través de la tradición oral. Y por ello os quiero dejar a modo de primer regalo de navidad, la letra de uno de mis  villancicos  favoritos:

LOS CAMPANILLEROS

En los campos de mi Andalucía
los campanilleros en la madrugá
me despiertan con sus campanillas
y con sus guitarras me hacen llorar
me hacen llorar
me despiertan con sus campanillas
y con sus guitarras me hacen llorar.


Los gitanos que van por el monte
cantando y bailando al amanecer
van tocando tambores, panderos,
cantándole coplas al niño de Dios
el niño de Dios
van tocando tambores, panderos,
cantándole coplas al niño de Dios


En la noche de la nochebuena
bajo las estrellas de la madrugá
los pastores con sus campanillas
adoran al niño que ha nacido ya
que ha nacido ya
los pastores con sus campanillas
adoran al niño que ha nacido ya


En los campos de mi Andalucía
los campanilleros en la madrugá
me despiertan con sus campanillas
adoran al niño que ha nacido ya
que ha nacido ya
me despiertan con sus campanillas
adoran al niño que ha nacido ya

que ha nacido ya

que ha nacido ya...
Hace muchos, muchos siglos, cuando el cristianismo ni siquiera había nacido, algunas tribus creían que los árboles se quedaban sin hojas porque su alma estaba muy triste. Ell@s sabían que la tristeza puede llegar a matar a cualquier ser vivo, así que para que se alegraran los decoraban con velas y objetos brillantes. De este modo, su alma no moriría y volverían a tener hojas.

jueves, 25 de noviembre de 2010

NO LAS OLVIDEMOS. NI HOY NI NUNCA.

SÁBADO 24 DE OCTUBRE




Querido tú:

Era sábado 24 de octubre y yo cumplí veintisiete años. Estaba sola en casa. Tú te habías ido, enfadado, despidiéndote sólo con tu gélida mirada. Esa mirada tuya que me hacía sentir prisionera, culpable, estremecida, mala y sobre todo, pequeña, increíblemente pequeña, increíblemente frágil.
Nunca me pegaste. No fui de esas mujeres hermanas mías que llevan un ojo morado, una pierna rota y cuantas cosas más. Pero sí me hiciste dos brechas, una en el cerebro y otra en el alma. Sí me llamaste imbécil. Sí me humillaste delante de todos. Sí me criticaste. Sí dijiste que no servía para nada… y yo, a fuerza de oírlo, me lo creí. Y también creí que no merecía nada porque nada era capaz de satisfacerte. Yo hice la comida dos horas antes para tener la seguridad de que estaría hecha cuando tú llegaras. Yo fui a ducharme a otra casa cuando en una rabieta tuya me cortaste el agua. Yo subí el volumen de la música para no oír tus gritos.
Removí cielo y tierra intentando comprenderte. Te expliqué cien veces cómo me hacías sentir. Pero estabas sordo. Te dije que buscáramos ayuda, pero no quisiste oír. Siempre decías que no necesitabas a nadie.
Y yo te quería, pero aquel 24 de octubre, el día que cumplí veintisiete años, comprendí que si yo me quería tenía que escapar. Con mis brechas en el cerebro y en el alma. Con mi vida rota. Con el miedo en el bolsillo… pero con esperanza.
Ya hace tres años. Sólo hace tres años. Ahora eres para mí un recuerdo, un velo sutil y delicado que a veces se descorre y me hace llorar.
No te odio. Cuando te veo siento una punzada de pena en el corazón por ti. Por todo lo que no ves por ser así. Por tu vida de puntillas con orejeras de burro mirando sólo hacia un lado.
Y he de decirte algo: ayer la vi. A esa mujer que ahora comparte tu vida, que ya no sonríe como antes, que era parlanchina y alegre y ahora sólo baja la cabeza y escucha. Le di mi teléfono y le dije: si me necesitas estoy aquí.

Atentamente

YO



Esta carta la escribí en un taller de escritura hace ya algún tiempo. Ahora ya sabéis por qué el día 24 de octubre es tan importante para mí: porque volví a nacer.
Por favor, no olvidemos nunca a esas mujeres torturadas día tras día .

lunes, 15 de noviembre de 2010

AUNG SAN SUU KYI O EL TRIUNFO DE LA PACIENCIA. LA MAGIA DE UN JUEVES ENTRE REJAS.

A veces pasan los días sin que a simple vista ocurra nada importante. Pasan las mismas horas, los mismos minutos que el día o el año anterior, y de repente, como si salieran de la chistera de un prestidigitador, los acontecimientos comienzan a sucederse.
Hoy siento un sabor agridulce, pues por un lado una mujer incansable, budista, pacifista y líder de un partido democrático en un lugar donde no es fácil ser democrátic@ ha sido puesta en libertad por el gobierno militar y dictatorial de su país: la antigua Birmania. Estoy contenta por Aung San Suu Kyi y porque demuestra, una vez más, que la resistencia pacífica y la paciencia muchas veces llegan más lejos que las armas de fuego.
Pero por otro lado llegan noticias muy tristes de El Airun y yo, como tod@s l@s español@s con un poco de memoria histórica me siento en parte culpable de que todo esto esté ocurriendo. Demasiados años mirando para otro lado. Demasiados años lleva el pueblo saharawi pidiendo la independencia : " La arena de los relojes hizo crecer el desierto. (Ismael Serrano)".

Y dentro de mi día a día, he de deciros que el jueves viví una experiencia de una belleza fuera de lo común: M. Carmen Ribelles ( ya sabéis, la que " reparte conmigo, o yo con ella, la poesía) fuimos invitadas a dar un pequeño taller de poesía en la cárcel de Picassent. Al principio estábamos un poco a la expectativa porque nos imaginábamos el auditorio y pensábamos cómo podríamos hacer que la poesía fuera interesante para un grupo de mujeres que en la mayoría de los casos ha visto una o varias de las caras más amargas de la vida, pero decidimos ir.
Y fue mágico.
Parecía que las musas y las diosas esa mañana habían decido acompañarnos y hablar ellas a través de nosotras de poesía. Recitamos nosotras. Recitaron muchas de nuestras alumnas. Hablamos. Sugerimos. Escucharon. Hablaron. Escuchamos y reímos. Sobre todo, reímos.
Una de las chicas me prometió escribir un poema y dárselo a la persona que nos había invitado para que nos lo diera. Una mujer de mediana edad, cuando ya acabamos se dirigió a nosotras y nos dijo : " Yo no sé leer ni escribir pero m´ha gustao mucho lo que habís hablao" y nos dió un abrazo y un beso a cada una.
Cuando nos fuimos todas se acercaron a nosotras, nos saludaron y dijeron una y otra vez " gracias por haber venido... gracias por haber venido... gracias por haber venido..."
Y mi corazón les decía gracias a vosotras por habernos escuchado y por habernos abierto las puertas de vuestra alma.


Para ellas  y para tod@s aquell@s que lo queráis leer he escrito este poema:

 En el lugar de las puertas cerradas,
a diez minutos de donde sale el sol,
llegan diligencias blindadas
que transportan escombros de sueños
escoltados por guardianes verdes
y familias que esperan
el eco lejano de una voz.

En el lugar de las puertas cerradas,
no se miran las pupilas,
no se pregunta por qué,
y la rutina no habla en tic-tac
solo grita en altavoz,
marca el ritmo de los pasillos largos,
dice dónde, dice cuándo, dice ahora.

En el lugar de las puertas cerradas
se cabalga a veces sobre el caballo blanco
que se lleva los dientes y construye palacios
más allá del muro.
Porque en el lugar de las puertas cerradas,
lejos es al otro lado del muro,
la luz está al otro lado del muro,
la libertad está al otro lado del muro
y el escalofrío congela las lágrimas
en este lado del muro.

En el lugar de las puertas cerradas
a veces se evaporan las fronteras
y princesas libres se encuentran con ninfas
que dejaron sus alas en aguas estancadas.
Las palabras son puentes y las risas descongelan
el frío del escalofrío.

En el lugar de las puertas cerradas,
a diez minutos de donde sale el sol,
a veces, solo a veces,
las princesas libres y las ninfas
que dejaron sus alas en aguas estancadas
olvidan por una hora
que en el país del "Aquí"
sobrevivir siempre es presente
y vivir siempre será futuro.