lunes, 13 de abril de 2020

No conocía tantos sonidos



No conocía tantos sonidos
y tanta calma acompasados...
Quizá seamos amaneceres
o pequeños atardeceres
con destellos de luz
fundiéndose en el mar
y no lo sabemos
hasta que estamos entre paredes
por mucho tiempo
y miramos la vida 
como la primera vez.

(Cris Carrasco García)

Imagen: Cris Carrasco García

jueves, 9 de abril de 2020

Haiku... o como quieras llamarlo



Jazmín florecido.
Me impide olerlo
la mascarilla.

(Cris Carrasco García)

Imagen: Cris Carrasco García

domingo, 5 de abril de 2020

Domingo de Ramos y no se oyen tambores // Cuando abran las compuertas



Domingo de Ramos y no se oyen tambores,
sólo verderones, mirlos, tórtolas
y un vecino que martillea algo metálico
mientras te abrazo.
Entre el aroma a azahar de los naranjos,
mi mente pasa los brazos por encima de tus hombros
y te estrecho sintiendo un corazón donde no tengo el mío.
Aprendo con paciencia a manejar la distancia.
La lejanía no es frontera ni horizonte.

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Cuando abran las compuertas
y salgamos como agua desbordada
de manantial que surge de la tierra
y ya no tenga miedo de dañarte 
con un posible ser dañino,
iré a visitar a las encinas,
me sentaré en una roca y pensaré en la libertad.


Ambos poemas: Cris Carrasco García
Imagen: Cris Carrasco García

jueves, 2 de abril de 2020

Hace ochenta y un años



Hace ochenta y un años
tal día como ayer
terminó la guerra.
Hoy, inmersa en esta marejada,
me vienen a la mente relatos del abuelo.
Todas las guerras son maremotos, 
todos los mares vuelven a la calma.

(Cris Carrasco García)

Imagen: Desconozco su autora/or
              Gentileza de Shiro Dani

martes, 31 de marzo de 2020

Haiku... o como quieras llamarlo


Confinada,
aunque parezca absurdo,
ningún día es igual.

(Cris Carrasco García)

Imagen: Desconozco su autora/or. 
              Gentileza de ShiroDani.

viernes, 27 de marzo de 2020

Uf, la peste...



Querida hermana:

Creíamos que estábamos a salvo porque nos creíamos ricos y teníamos antibióticos. Creíamos que esas cosas eran de tiempos pasados o de países pobres. 

Y de repente, llega. 

Y aquellas epidemias de peste que leíamos en las novelas de la edad media o epidemias de tifus y gripes españolas que nos contaban nuestros abuelos y abuelas... uf, la peste eso tan antiguo... va y nos llega.

Y en un principio nos negamos ¿cómo va a ser eso? Noooo, aquí no va a llegar... Pero ha llegado. Y nos ha pillado desprevenidos porque nos creíamos ricos y teníamos vacunas y antibióticos...  Y no nos valen las vacunas y los antibióticos. No nos valen.

Así que todos en casa viendo desde las ventanas el vuelo de las gaviotas, la llegada de los jabalíes a las ciudades y los cisnes a los canales de Venezia.

Tenemos miedo. Lo que decíamos que era una simple gripe ahora nos da miedo. Y nos da miedo el desfile de coches fúnebres porque vivimos de espaldas a la muerte. Porque vivimos de espaldas a la enfermedad. Porque nos hemos creído ricos y a salvo. Porque hemos creído desde hace demasiado tiempo que dominábamos la vida.

Y ahora la vida sale a nuestro encuentro y demuestra quién es la dueña y señora. 

Y en la vida hay enfermedad y muerte. Dolor y miedo. 
Y cantos de pájaros que vuelan libres. Y niños que pintan arco iris donde escriben : "Todo va a salir bien" y los cuelgan en las ventanas. Y vecinos que por primer vez en su vida se saludan y se preguntan ¿cómo estás?

La vida no nos pertenece. Nosotros y nosotras pertenecemos a la vida. 

Que los gorriones libres lleven hasta ti mi abrazo.

***
Texto: Cris Carrasco
Imagen: Cris Carrasco