martes, 1 de noviembre de 2011

EXTRAÑA

                     ( Imagen de Victoria Francés extraída del blog diario del arte.blogspot.com)

Cuando llegó el momento de buscarme un nombre, mi comunidad acordó llamarme Extraña. Porque nunca me gustaron las tinieblas ni las orgías de sangre y en lugar de ir a las fiestas en los cementerios prefería soñar con palacios de cristal.
Mi comunidad intentaba no excluirme, pero al no comprenderme, sólo me toleraban. Hasta que un día, Él, nuestro jefe supremo, me habló:
“Debes buscar tu camino, Extraña. Con nosotros te consumes en las tinieblas y buscas la luz por cualquier rendija. Tu piel es tan transparente como la nuestra pero amas la luz y tus vestidos blancos nos deslumbran. Aquí siempre tendrás un lugar, pero sabes que tu mundo es otro”.
Decidí partir, en honor a ellos, la noche de las ánimas y desde el cementerio. Me pidieron permiso para celebrar el ritual de despedida vampírico que consiste en sorber, cada miembro de la comunidad, unas gotas de la sangre del que parte, aunque en mi caso, y dada mi repulsión hacia estos rituales, el único que sorbió fue Él. Después esperé la madrugada y comencé a caminar con los primeros rayos de sol. Bajo un árbol encontré unas mujeres vestidas de blanco que me guiaron al centro de la Tierra, donde estaba el palacio de cristal de mis sueños. Allí me esperaba la reina de todas nosotras.
--Bienvenida- Dijo- Por fin encontramos a nuestra hija perdida, la guardiana de los peregrinos en el Camino de Santiago.
Y desde entonces, ese es mi cometido.
Algunas madrugadas voy a los cementerios y visito a los miembros de mi antigua comunidad. Ya no me llaman Extraña, ahora saben que mi nombre es Meiga de Castro.

domingo, 30 de octubre de 2011

POEMAS SIN PINTALABIOS

Esta es la segunda entrega de los poemas que publico algunas mañanas en facebook con la sencilla intención de dar los buenos días:

Escapó el poema
en los laberintos de la red.
Escapó con mis cuentos
empapelados en charol
y llevó al Universo
mi incertidumbre.
Ahora me queda
una mañana de sol,
un miedo en el cielo del alma,
un día por vivir.
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Porque ya no encuentras las letras de mi nombre
ni sabes el estado de mis puentes,
las nieblas se me hicieron gelatinas
y amanecí en azul de mar y cielo
velada en nube.
Como una novia abandonada
a los pies de un altar
de flores.
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El lunes se escribe en futuro
y resta con los dedos.
Saeta de un reloj
que engulle el tiempo
y vive en la pereza.
El lunes...
Todo está por vivir.
Es la historia del comienzo.
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Cuéntame cómo el vacío
desprende plenitud,
háblame de tu camino
mientras yo te escucho
pequeña y callada
dispuesta a mover
un pie tras otro
para buscar contigo
los átomos del silencio.
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Cuanto me gustan los pequeños seres
que habitan este mundo
que se cree indestructible,
las criaturas que parecen
universos de poemas
que aún no han estallado.
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Nunca supe que era
un sombrero de paja.
No vi sus alas, sólo sus raíces.
Pero un día se alió con el viento
y sólo pude decirle adiós.
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Cae mi tristeza
como una hoja de ese otoño
que no quiere llegar.
Se desliza ligera y suave
sobre el asfalto
y deja una huella sutil
en el gris de la acera.
Se parece tanto a esa lágrima
que recorre rápida y ágil
mi mejilla...
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Calabazas infantiles me sonríen
con su débil luz otoñal
y vuelven los espectros
a compartir mazapanes
y crisantemos...
No. No es real.
No pueden volver
porque nunca se fueron.

miércoles, 26 de octubre de 2011

MARIPOSA


( Imagen: cuadro de la pintora china Jian Lu

Yo fui la mariposa que se fundió con el Sol. Siempre quise hacerlo aún sabiendo que nadie entendería mi forma de actuar. Desde que nací y vi cómo mis alas se teñían de colores, quise alcanzar la estrella de la luz, así que me preparé para tener fuerzas y llegar hasta ella.
Nadie sabía mi intención. Yo sólo volaba y volaba intentando llegar cada vez más alto. Hasta que un día me sentí preparada. Hice unos breves aleteos para calentar mis alas y comencé a subir. No tardé demasiado tiempo en sentir el calor. Seguí subiendo. Cada vez más calor. Seguí subiendo. Más calor. No me importaba. Y por fín me situé frente a él. Me miró de la forma altiva  con que miran todos los soles del mundo  y me preguntó si no tenía miedo.  Yo negué con la cabeza.
Entonces sentí su llamarada y cómo yo, fundida con sus rayos, creaba la más bella lluvia de alas de mariposa que jamás se haya visto en el Universo. Todos los colores de la vida resplandecieron ante el Sol, bajaron a la Tierra y allí formaron una alfombra con las cenizas de mis alas.
Cuando llegué, carbonizada y rota a la otra parte de la vida, todos decían que me había equivocado, pero yo les dije no, cuando vuelva a nacer ya no podré volar, pero aún así,  me postraré ante el Sol otra vez  y le ofreceré mis pies pequeños.

viernes, 21 de octubre de 2011

PAZ

( Imagen extraída del blog: reflexionesdeunaestudiantebudista.blogspot.com)

Aquel día era enero y hacía mucho frío. En clase de historia de la filosofía, un profesor emborrachado de Kant parecía ser el único que no percibía que fuera había una extraña agitación. Se oían voces, demasiadas voces, pasos, un helicóptero sobrevolaba sin cesar  la facultad. Al fin sonó la sirena, y cuando eso ocurría, era señal de que teníamos que abandonar el edificio porque había amenaza de bomba. Así que el embebido profesor kantiano se dio por aludido y nos dejó salir de clase.
Fuera, casi en la puerta de la facultad, se había tejido una tragedia: Eta había dado un tiro en la nuca a un profesor de derecho. Y ahí estaba el cadáver. Tan solo como todos los cadáveres del mundo. Tan frío como aquella mañana de enero. Estaban esperando al juez para levantar el cadáver y mientras, un corrillo de estudiantes lo rodeaban. Para la mayoría, era el primer ser humano muerto que veíamos.Se me encogió el corazón.
Este no fue mi único encontronazo con Eta. Meses después, y yendo en autobús al colegio donde hacía las prácticas, pude ver cómo una grúa hacía levitar un coche bomba carbonizado y me dejaba ver los infinitos agujeros que al estallar había dejado en las puertas de un colegio. Se me volvió  a encoger el corazón.
Años después, en un concierto de rock donde actuaban varios grupos, cuando uno de ellos casi  estaba llegando al final,  el recinto comenzó a poblarse de antidisturbios. Resultó que el grupo siguiente era vasco. No sé de dónde, cuando apareció el grupo, aparecieron también muchos chicos y chicas que cantaban en euskara y si los mirabas, por el simple hecho de oír hablar una lengua un tanto exótica en Valencia, te miraban llenos de provocación y te decían ¿qué pasa? Vomitando odio en cada palabra. Después, uno de los chicos subió al escenario y comenzó a quemar una bandera española. Los antidisturbios subieron y lo cogieron. Entonces, todos los demás chicos y chicas se abalanzaron hacia el escenario y los anidisturbios comenzaron a dar palos a diestro y siniestro. Así que me vi corriendo y muerta de miedo hacia no sabía dónde. Fue la primera vez que percibí en los demás la enfermedad del odio extremo.
Pero yo, no sé por qué, no los odié y sólo deseé que este conflicto se solucionara cuanto antes.
Quizá por eso, cada vez que Eta anunciaba una tregua yo rebosaba alegría. No me importaba que los demás me dijeran que era una ingenua.
Hoy recuerdo estas anécdotas de mi vida y me siento feliz. Ójala no volvamos a llorar ningún muerto y la paz sea una realidad. Ójala se curen de la enfermedad del odio tod@s l@s enferm@s.
Hoy es un gran día para la paz.

Entre los tiempos de hojas caídas
surge una primavera,
dejan las armas los vestidos de negro
y vuelven a nacer las buganvillas.
Los senderos de paz son acantilados
teñidos de sombras,
pero los muertos claman
a los vivos
con estandartes blancos de esperanza.

domingo, 16 de octubre de 2011

TIEMPO RELATIVO


--Un año es demasiado tiempo.- Dijo él.
--No, sólo es darle una vuelta al Sol.- Dijo ella.

Film Gattaca. Él es Ethan Hawke y ella , Uma Thurman.

lunes, 10 de octubre de 2011

LAS SOMBRAS DE VENEZIA


--Si está escribiendo una carta de amor, nos vamos. — Dice Marco.
--Y si está escribiendo una novela de misterio ambientada en Venezia, también.-Contesta Antonio.
--Mirad el blanco de la espuma golpeando el negro de las góndolas. — Observa Giovanni.
Mientras hablan, van caminando hacia una mujer que está sentada en la riva y escribe en un cuaderno. Marco, Giovanni y Antonio se sitúan a su espalda e intentan leer lo que la mujer escribe.
--Creo que es un poema… ¡Sí! es un poema…”diva con pamela… Venecia…” ¡Sí!—grita Marco con los ojos rebosando felicidad—Es un poema dedicado a Venecia, ¡es una de los nuestros!
Giovanni sonríe y Antonio se atusa su peluca. Pero la poetisa aún debe pasar la prueba definitiva en la noche de Venezia, cuando los turistas duermen agotados y los que la aman de verdad pueden disfrutarla.
--¿Vendrá?- Se preguntan una y otra vez Antonio, Giovanni y Marco.
Y surge como un pajarillo nocturno, paseando por la piazza San Marco. Sorprendida, se detiene al ver sobre el piano de cola que hay en la puerta del Florian, un pañuelo de seda al lado de un violín. Pasa su mano por el pañuelo y nota su tersura. Entonces, surgen tres sombras que la rodean mientras van tomando forma humana. La primera es un hombre con peluca blanca y barroca, que coge el violín y comienza a tocar una melodía. La segunda es otro hombre con un pincel en su mano derecha. La tercera es un chico joven con arena de muchos caminos en su ropa.
-- Buona sera, signora- Dice Marco, el chico joven,— usted no viene, le hace fotos y se marcha. Usted la ama como nosotros. Es cierto lo que escribió en su poema. Es una diva. Una diva desconchada pero aún bella. Siga amándola, aunque sea fría, plomiza, húmeda y en verano, abrasadora. Aunque al abrir su ventana encuentre cualquier turista fotografiando el clavel que aún no ha salido en el alféizar, siga amándola y admírela. Sólo así no se hundirá. Oh , disculpe, no nos hemos presentado. Me llamo Marco, Marco Polo, él se llama Giovanni, pero todos le decimos Canaletto y el músico se llama Antonio, para el mundo, Vivaldi.

jueves, 6 de octubre de 2011

LAS MANZANAS ESTÁN DE LUTO


Y como dijo alguien : " Café para tod@s que estamos de duelo". Ayer ya me sorprendió un comentario de mi hermana: " Deja a Rajoy, a Zapatero, a la duquesa de Alba y se lleva a Steve Jobs..." y hoy, abro el ordenador ( no es un apple) y encuentro en mi muro de facebook (sigo con el enganche pero ahí estamos) todo un libro de condolencias.
¿ Qué nos pasa cuando muere alguien famoso? Creo que nos afloran dos cosas: La necesidad que tenemos de héroes y nuestro propio miedo a la muerte. Todos podemos morir jóvenes.
Y en esta sociedad de manzanas  en lucha eterna con las ventanas mitificamos una muerte para olvidar la nuestra. Para no preparar la nuestra.
Nos enfadamos con Dios. Hacemos homenajes al dijunto. Colgamos lazos negros en la red. Nos compramos más manzanas enlutadas. Hacemos chistes sobre el posible suicidio del señor ventana para no quedarse atrás...
Y así cubrimos con sábanas de "café para tod@s que estamos de duelo" lo que ya sabemos desde que nacemos: nosotr@s también pasaremos por ahí. No reflexionamos sobre la muerte, que, en mi opinión es sólo un paso de frontera. Es parte de la vida.
Quizá porque yo no estoy abrumada por este fallecimiento, porque mi ordenador no tiene ninguna manzana  y sólo le pido que tenga conexión con internet y el word, puedo mirar y valorar esta muerte como una expectadora. Y he de decir que me parece exagerado todo el río de luto que siento a mi alrededor. Steve Job seguirá viviendo mientras vivan sus manzanas y sus admiradores lo recuerden.
Claro, que lo mismo pensaba yo cuando murió John Lennon  y años después , cuando murió Enrique Urquijo me pasé dos semanas con el alma encongida hasta que le escribí un poema que hablaba de recuerdos y canciones.