Es el minuto ciento quince del partido y falta demasiado poco para el cara o cruz de los penaltys. Todo el mundo se muerde las uñas pero cuando la pelota llega a los pies de un tal Iniesta, una nación levanta los brazos y toca el cielo.
Muy lejos de allí, un niño se duerme con el proyecto de un balón entre las manos y alguien lo empuja. El niño entreabre los ojos, mira sus manitas de siete años y sigue cosiendo.
Nunca sabrá que él tejió el balón que ha atravesado aquella portería. Y los que sí lo saben, miran para otro lado.
(Cristina Carrasco)
A veces hablo de:
Poesía
poemas sin pintalabios
Reflexiones en el diario
Haiku... o como quieras llamarlo
Poetisas
El blog de los lunes
Algunos relatos breves
Libros
Tardes de cine y palomitas
Fotografía
Caminando la plenipausia
Ilustradoras
Tanka o como quieras llamarlo
Soy neurodivergente
Música
Haijines Japonesas ( mujeres japonesas que escriben haiku)
Un año de película OF
miércoles, 14 de diciembre de 2011
lunes, 12 de diciembre de 2011
POETISA
(Cuadro de Isabel Guerra)
Siempre lo he tenido claro: soy poetisa. Nada de poeta. Desde que se inventó el castellano el femenino del que hace versos es poetisa, pero en los últimos tiempos, algunas mujeres han optado por el término en masculino para lograr la anhelada "igualdad". ¿ Igualdad? Igualdad significa "ser igual a alguien ¿no?" Y entonces la igualdad que persiguen estas muchachas me temo que será ser igual a los hombres ¿verdad? Pues yo me niego. En redondo y con todo mi ser. Yo soy mujer. Y como diría Gloria Fuertes "Mujer de pechos en pecho" y no quiero se igual a nadie de mi sexo y mucho menos del sexo contrario.
Quizá a alguien le pueda parecer mi opinión reaccionaria, pero yo no lo veo así y mi ejemplo no es el de esas pseudofeministas con cuerpos de mujer pero cerebros de hombre que aspiran a ser las próximas Margaret Thatcher exhibiendo la bandera de la igualdad en términos de " Mirad, hemos dejado nuestros valores femeninos en casa y pensamos y hacemos como vosotros, así que somos iguales". No.
Mi ejemplo, entre otros, son las mujeres de la Segunda República que no hablaban en términos de igualdad sino de EQUIVALENCIA. " No somos iguales, pero sí somos equivalentes" y así me gusta moverme.
Valgo lo mismo y para lo mismo que cualquier hombre, pero soy mujer, con los valores propios y nada vergonzantes de la feminidad. Con mis diosas interiores. Con mi yo sensible y delicado. Con mi forma de ver el mundo desde un punto de vista de mujer para nada excluyente ni enemigo de los valores típicamente masculinos. Somos COMPLEMENTARIOS.
Porque en la vida se han empeñado en enseñarnos que la noche es contraria al día, que lo bueno es contrario a lo malo... Pero en realidad, en la vida casi nada es contrario y casi todo es complementario.
Admiro profundamente a los poetas hombres y no tengo nada que reprochar a las mujeres que se llaman así mismas poetas, pero yo me siento y soy POETISA.
Siempre lo he tenido claro: soy poetisa. Nada de poeta. Desde que se inventó el castellano el femenino del que hace versos es poetisa, pero en los últimos tiempos, algunas mujeres han optado por el término en masculino para lograr la anhelada "igualdad". ¿ Igualdad? Igualdad significa "ser igual a alguien ¿no?" Y entonces la igualdad que persiguen estas muchachas me temo que será ser igual a los hombres ¿verdad? Pues yo me niego. En redondo y con todo mi ser. Yo soy mujer. Y como diría Gloria Fuertes "Mujer de pechos en pecho" y no quiero se igual a nadie de mi sexo y mucho menos del sexo contrario.
Quizá a alguien le pueda parecer mi opinión reaccionaria, pero yo no lo veo así y mi ejemplo no es el de esas pseudofeministas con cuerpos de mujer pero cerebros de hombre que aspiran a ser las próximas Margaret Thatcher exhibiendo la bandera de la igualdad en términos de " Mirad, hemos dejado nuestros valores femeninos en casa y pensamos y hacemos como vosotros, así que somos iguales". No.
Mi ejemplo, entre otros, son las mujeres de la Segunda República que no hablaban en términos de igualdad sino de EQUIVALENCIA. " No somos iguales, pero sí somos equivalentes" y así me gusta moverme.
Valgo lo mismo y para lo mismo que cualquier hombre, pero soy mujer, con los valores propios y nada vergonzantes de la feminidad. Con mis diosas interiores. Con mi yo sensible y delicado. Con mi forma de ver el mundo desde un punto de vista de mujer para nada excluyente ni enemigo de los valores típicamente masculinos. Somos COMPLEMENTARIOS.
Porque en la vida se han empeñado en enseñarnos que la noche es contraria al día, que lo bueno es contrario a lo malo... Pero en realidad, en la vida casi nada es contrario y casi todo es complementario.
Admiro profundamente a los poetas hombres y no tengo nada que reprochar a las mujeres que se llaman así mismas poetas, pero yo me siento y soy POETISA.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
UN POEMA CON SIGNIFICADO ESPECIAL
Hacía mucho tiempo que no publicaba poemas de alguien que no fuera yo, y no me mueve ninguna razón especial, pero el otro día me encontré con uno que... me movió cosas. Porque no hay mejores poemas que los que te traen recuerdos del pasado y comprensión del presente. Todo unido a un poeta que descubrí no hace demasiado tiempo y que me tiene enganchada: David González.
El poema que os transcribo a continuación da una explicación larga y tendida de por qué lleva el pelo largo. Y esa es una explicación que yo, en mis épocas de pelo largo siempre he tenido que dar. Porque de jovencita me gustaba llevar el pelo por la cintura, y siempre estaba aquel o aquella que me recordaba mi 1`51(el uno del cincuenta viene para intentar olvidar el escueto metro y medio) así como el parecido de mi pelo con el de una folklórica viuda hace muchos años, o la no modernidad de esa melena renacentista. Después pasé por épocas de pelo corto, muy corto, cortísimo, prácticamente rapado ( y a ésto también se le unieron opiniones y críticas por un pelo tan corto formando parte del sexo femenino, porque ya sabemos tod@s que criticar es gratis). Ahora vuelvo al deseo de melena renacentista. Y vuelven las críticas, pero esta vez, a la de mi escasa estatura, se le ha unido mi edad...
Así que el otro día, cuando oí recitar este poema en la preciosa voz de Beatriz Borgia, llegué a casa y se lo leí a los más allegad@s, para que se vayan entrenando.
Que tod@s sepan ahora por qué llevo el pelo largo y voy a dejar crecer todavía más.
LA AUTOPISTA
Ya que tanto insistes
en que me lo corte
voy a explicarte
y será la primera
y última vez que lo haga
por qué llevo el pelo largo.
Llevo el pelo largo
porque el ejército estadounidense
ofrecía una recompensa
de dos dólares
por cada cabellera de indio
que se le entregara
y los que la cobraron
así como los soldados
y mandos superiores
del ejército estadounidense
llevaban el pelo corto
o muy corto.
Llevo el pelo largo
porque el ejército franquista
en la corrada de la casa en la que nací
le rapó la cabeza
a una de las mujeres de mi familia
cuyo hombre
acababa de ser fusilado
por negarse a defenestrar
niños de pecho republicanos
y los soldados que le raparon la cabeza
así como el resto de las tropas
y mandos superiores
del ejército franquista
incluido el puto Francisco Franco
llevaban el pelo corto
o muy corto.
Llevo el pelo largo
porque en el campo de concentración de mauthausen
a los deportados españoles
como Ramiro Santisteban
el superviviente octogenario que me lo contó
a los deportados españoles
una vez a la semana
los sábados
les hacían lo que entre ellos se conocía
como La Autopista
esto es
les rapaban el pelo al cero
desde la frente hacia atrás.
La autopista.
Y más adelante
cuando Hitler estaba perdiendo la guerra
se forraban las botas de los soldados alemanes
con ese pelo
y todos esos soldados alemanes
como también los que los sábados colaboraban
en el mantenimiento de la autopista
junto con sus respectivos mandos superiores
e hijo de la gran puta del fuhrer a la cabeza
y junto con el resto del pueblo alemán
llevaban el pelo corto
o muy corto.
Llevo el pelo largo
porque en la tercera galería
de la cárcel provincial de oviedo
la galería de los menores
los que mandaban en ella los kíes
en cierta ocasión me dijeron:
o te cortas el pelo tú
o te lo cortamos nosotros
y encendieron sus mecheros
y anto ellos
como los funcionarios de prisiones
cuyo trabajo consistía precisamente
en evitar que se produjeran hechos como ese
llevaban el pelo corto
o muy corto.
Llevo el pelo largo por otra razón también:
muchas de las mujeres que conozco
me aseguran que con él así de largo
estoy mucho más guapo
y aparento muchos menos años de los que tengo.
Así que en vez de estar dándome la brasa a todas horas
con que a ver cuando voy a que me corten el pelo
mejor te callabas la puta boca
y te dejabas
crecer el tuyo.
David González.
El poema que os transcribo a continuación da una explicación larga y tendida de por qué lleva el pelo largo. Y esa es una explicación que yo, en mis épocas de pelo largo siempre he tenido que dar. Porque de jovencita me gustaba llevar el pelo por la cintura, y siempre estaba aquel o aquella que me recordaba mi 1`51(el uno del cincuenta viene para intentar olvidar el escueto metro y medio) así como el parecido de mi pelo con el de una folklórica viuda hace muchos años, o la no modernidad de esa melena renacentista. Después pasé por épocas de pelo corto, muy corto, cortísimo, prácticamente rapado ( y a ésto también se le unieron opiniones y críticas por un pelo tan corto formando parte del sexo femenino, porque ya sabemos tod@s que criticar es gratis). Ahora vuelvo al deseo de melena renacentista. Y vuelven las críticas, pero esta vez, a la de mi escasa estatura, se le ha unido mi edad...
Así que el otro día, cuando oí recitar este poema en la preciosa voz de Beatriz Borgia, llegué a casa y se lo leí a los más allegad@s, para que se vayan entrenando.
Que tod@s sepan ahora por qué llevo el pelo largo y voy a dejar crecer todavía más.
LA AUTOPISTA
Ya que tanto insistes
en que me lo corte
voy a explicarte
y será la primera
y última vez que lo haga
por qué llevo el pelo largo.
Llevo el pelo largo
porque el ejército estadounidense
ofrecía una recompensa
de dos dólares
por cada cabellera de indio
que se le entregara
y los que la cobraron
así como los soldados
y mandos superiores
del ejército estadounidense
llevaban el pelo corto
o muy corto.
Llevo el pelo largo
porque el ejército franquista
en la corrada de la casa en la que nací
le rapó la cabeza
a una de las mujeres de mi familia
cuyo hombre
acababa de ser fusilado
por negarse a defenestrar
niños de pecho republicanos
y los soldados que le raparon la cabeza
así como el resto de las tropas
y mandos superiores
del ejército franquista
incluido el puto Francisco Franco
llevaban el pelo corto
o muy corto.
Llevo el pelo largo
porque en el campo de concentración de mauthausen
a los deportados españoles
como Ramiro Santisteban
el superviviente octogenario que me lo contó
a los deportados españoles
una vez a la semana
los sábados
les hacían lo que entre ellos se conocía
como La Autopista
esto es
les rapaban el pelo al cero
desde la frente hacia atrás.
La autopista.
Y más adelante
cuando Hitler estaba perdiendo la guerra
se forraban las botas de los soldados alemanes
con ese pelo
y todos esos soldados alemanes
como también los que los sábados colaboraban
en el mantenimiento de la autopista
junto con sus respectivos mandos superiores
e hijo de la gran puta del fuhrer a la cabeza
y junto con el resto del pueblo alemán
llevaban el pelo corto
o muy corto.
Llevo el pelo largo
porque en la tercera galería
de la cárcel provincial de oviedo
la galería de los menores
los que mandaban en ella los kíes
en cierta ocasión me dijeron:
o te cortas el pelo tú
o te lo cortamos nosotros
y encendieron sus mecheros
y anto ellos
como los funcionarios de prisiones
cuyo trabajo consistía precisamente
en evitar que se produjeran hechos como ese
llevaban el pelo corto
o muy corto.
Llevo el pelo largo por otra razón también:
muchas de las mujeres que conozco
me aseguran que con él así de largo
estoy mucho más guapo
y aparento muchos menos años de los que tengo.
Así que en vez de estar dándome la brasa a todas horas
con que a ver cuando voy a que me corten el pelo
mejor te callabas la puta boca
y te dejabas
crecer el tuyo.
David González.
lunes, 28 de noviembre de 2011
EL MEJOR ARQUERO DEL MUNDO
( Imagen extraída del blog mundilina.blogspot.com)
Hace muchos años, cuando mi vida estaba muy lejos de la filosofía oriental y sólo me preocupaba de la filosofía occidental como asignatura en la facultad, un profesor me contó un "cuento chino", que con el paso de los años puedo decir que no es un cuento chino, sino japonés, muy unido al budismo zen.
En esta historia, un joven va en busca del mejor arquero del mundo para batirse con él y tomar su lugar. Después de mil encuentros y peripecias ( ya conocemos la extraordinaria capacidad de fabulación de l@s orientales), llega al lugar donde está el mejor arquero del mundo y entonces el muchacho le dice que quiere batirse con él, a lo que el hombre le responde:
- No puedo competir contigo porque no tengo arco.
Estos días recuerdo esta enseñanza y me la aplico a mí misma. Estoy a punto de finalizar una travesía que ha sido agridulce para mí pero de la que, creo , he aprendido mucho.
De estos recuerdos, de este cuento y del aprendizaje que he recibido estos últimos meses, ha nacido el último microrrelato del curso que estoy haciendo. Espero que lo disfrutéis.
ZEN
Cuando era joven, quiso batirse con el mejor arquero del mundo y recibió una lección que sólo entendió con los años. Ahora que la juventud es recuerdo, se ha sentado frente al espejo, ha visto pasar los celos, las envidias, las luchas internas, las competiciones.... Y les ha transmitido, uno a uno, aquella enseñanza:
-No me batiré con vosotros. No tengo arco.
Hace muchos años, cuando mi vida estaba muy lejos de la filosofía oriental y sólo me preocupaba de la filosofía occidental como asignatura en la facultad, un profesor me contó un "cuento chino", que con el paso de los años puedo decir que no es un cuento chino, sino japonés, muy unido al budismo zen.
En esta historia, un joven va en busca del mejor arquero del mundo para batirse con él y tomar su lugar. Después de mil encuentros y peripecias ( ya conocemos la extraordinaria capacidad de fabulación de l@s orientales), llega al lugar donde está el mejor arquero del mundo y entonces el muchacho le dice que quiere batirse con él, a lo que el hombre le responde:
- No puedo competir contigo porque no tengo arco.
Estos días recuerdo esta enseñanza y me la aplico a mí misma. Estoy a punto de finalizar una travesía que ha sido agridulce para mí pero de la que, creo , he aprendido mucho.
De estos recuerdos, de este cuento y del aprendizaje que he recibido estos últimos meses, ha nacido el último microrrelato del curso que estoy haciendo. Espero que lo disfrutéis.
ZEN
Cuando era joven, quiso batirse con el mejor arquero del mundo y recibió una lección que sólo entendió con los años. Ahora que la juventud es recuerdo, se ha sentado frente al espejo, ha visto pasar los celos, las envidias, las luchas internas, las competiciones.... Y les ha transmitido, uno a uno, aquella enseñanza:
-No me batiré con vosotros. No tengo arco.
martes, 22 de noviembre de 2011
UN ACTO FRÍVOLO
He estado unos días sin entrar aquí. Ha sido como una habitación vacía donde se cierra la puerta y se pasa de largo sin mirar. Porque estos días he sentido la misma sensación que contaba Mercé Rodoreda cuando estaba exiliada en Suiza: con todo lo que está pasando, escribir me parece un acto frívolo.
Ganan las derechas gracias a este pueblo enfermo de amnesia y el miedo se hace el dueño de la otra parte del río. Es bello este cielo de Valencia cuando está nublado, pero quizá, si no fuera noviembre, si hubiera más sol, esta derrota, este duelo por cuatro años, sería más llevadero. Como a casi todos, no me ha pillado por sorpresa, pero no esperaba esta apisonadora.
Se me acaban los ahorros de energía y sólo siento una mochila pesada en el centro de la espalda.
Me pregunto para qué escribir. Por qué. Y como tantas veces, no encuentro respuesta. El tiempo se me esfuma buscando las palabras, los verbos, los versos más bellos, pero siempre, como en un carrusel eterno, vuelvo a la pregunta del principio, ¿ por qué? ¿ Para qué? Y cuando estoy alegre encuentro miles de respuestas, pero en el vacío sólo encuentro silencio.
Quizá haya llegado el momento de dejar a un lado las palabras o quizá ésto no sea más que la soledad de la corredora de fondo. De mucho fondo.
jueves, 17 de noviembre de 2011
EL GATO NEGRO
( Imagen extraída del blog mideshuesadero.blogspot.com)
-Muerto, pero mío.
Eso le contesté al papa cuando me dijo que tirara el gato negro que había encontrado jugando en el descampado, porque casi estaba muerto. Entonces él me dio un guantazo que nos tiró al suelo al gatito y a mí. Me levanté y salí de la chabola a esperar a Damián, que había ido a recoger chatarra con su papa.
Durante días alimentamos al animal con una jeringuilla y le dimos muchos abrazos hasta que una mañana echó a andar y se fue del poblado.
Fue nuestro primer triunfo. Algún día nosotros también saldríamos de allí.
**********************************************************
Desde hace algunas semanas participo en el concurso que convoca la Cadena Ser de microrrelatos. Este es el primero que mandé. Como véis no ha habido suerte, pero lo cuelgo aquí por si alguien desea disfrutar de él.
( Imagen extraída del blog mideshuesadero.blogspot.com)
miércoles, 9 de noviembre de 2011
DANZA CLANDESTINA
Para Dani-Chan, por su amor a la cultura japonesa
" Aunque eran las geishas más demandadas, no eran rivales sino todo lo contrario. Vivieron a mediados del siglo diecinueve y se llamaban Hikari y Murasaki . Cuando estaban en público, Hikari siempre rozaba con extrema delicadeza la muñeca de Murasaki, y Murasaki inclinaba su cabeza con lentitud de tortuga centenaria hacia Hikari, pero nunca la miraba. Cuando estaban a solas, se deshacían mutuamente los nudos de los obis (1) vibrando al sentir el movimiento de los dedos en sus cuerpos. Después se ayudaban a desprenderse de la ropa en una ceremonia de miradas, caricias y manos que languidecían mientras los kimonos se desmayaban. Vivieron muchos años bailando esta danza clandestina hasta que una epidemia de cólera se llevó a Hikari. Entonces Murasaki entró en un monasterio y murió siendo anciana…
Esta historia me la contó una vidente de Kioto la primera vez que viajé a Japón, así que no hables de flechazo cuando hace un mes entraste en mi dojo (2) de aikido. Sólo era el momento de volver a encontrarnos.”
(1) Obi: Faja ancha de tela fuerte que se lleva sobre el kimono.
(2) Dojo: Lugar de práctica tanto de la meditación como de las artes marciales tradicionales de Japón.
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