viernes, 6 de septiembre de 2013

Nos gritamos, nos criticamos

Nos gritamos, nos criticamos,
nos miramos de reojo,
nos insultamos.
Construimos fronteras
con bloques de hielo
y nos convertimos en sin papeles
exiliados de nuestra violencia.
Después llenamos las calles
pidiendo paz
para una guerra lejana.
Rechazamos la guerra,
lo escribimos en pancartas
insultando a los señores de la guerra,
criticando al vecino que no sale,
retirando la palabra al que no nos sigue,
sintiéndonos libres de culpa,
pacifistas.
Como si no hubiera barro
en nuestros zapatos.

(Cristina Carrasco)
Imagen: Desconozco al autor o autora de la fotografía.

Un poema de Pessoa

18 - Fernando Pessoa

Si yo muriera joven
sin poder publicar libro alguno,
sin ver la cara que tienen mis versos en letra impresa,
pido que, si se quieren molestar por mi causa,
que no se aflijan.
Si así ocurrió, así está bien.

Aunque mis versos no se impriman nunca,
tendrán su propia belleza, si son bellos.
Pero no pueden ser bellos y quedarse sin imprimir,
porque las raíces pueden estar bajo la tierra
pero las flores florecen al aire libre y a la vista.
Tiene que ser así a la fuerza. Nada puede impedirlo.

Si yo muriera muy joven, oigan esto:
nunca fui sino un niño que jugaba.
Fui pagano como el sol y el agua,
de una religión universal que sólo los hombres no poseen.
Fui feliz porque no pedí nada
ni procuré hallar nada,
ni creí que hubiera más explicación
que la de que la palabra explicación no tenga sentido alguno.

No deseé sino estar al sol o bajo la lluvia,
al sol cuando había sol
y bajo la lluvia cuando estaba lloviendo
(y nunca al contrario)
Sentir calor y frío y viento,
y no ir más lejos.

Una vez amé, pensé que me amarían,
No fui amado por la única gran razón:
porque debía serlo.

Me consolé volviendo al sol y a la lluvia,
y sentándome otra vez a la puerta de casa.
Los campos, al fin, no son tan verdes para los que son amados

como para los que no lo son.
Sentir es estar distraído.

lunes, 2 de septiembre de 2013

¿Cuándo vuelves?

¿Cuándo vuelves?
Te espero...
Cuando vuelvas...
Me acuerdo de ti...
Tengo que contarte...
Hablaremos
cuando vuelvas...

Dejar un corazón
esperando
y marchar con el otro
hacia tu encuentro
sabiéndome con la fortuna
de tener dos latidos:
el mío en el lado izquierdo,
el tuyo cuando te abrazo.

(Cristina Carrasco)
Imagen : Mercedes García Bravo

miércoles, 28 de agosto de 2013

Hoy, como cualquier otro, es un gran día


Hoy, como cualquier otro, es un gran día
para decirte que me acuerdo de ti,
que te abrazo en la distancia,
que estoy aprendiendo de la belleza
y el sufrimiento,
del nacimiento y la muerte,
de los cambios.
Tengo compasión hacia ti porque eres frágil.
Como todas. Como todos.
Gracias

( Cristina Carrasco)
Imagen: Desconozco su autor o autora.

martes, 27 de agosto de 2013

Nubes. LLuvia


Nubes. Lluvia.
Hojas.Gotas.
Otoño.Vuelvo.
Eres. Estás.
Y te abro mi maleta.
Te regalo mi sonrisa.

(Cristina Carrasco)
Imagen: Jia Lu

martes, 6 de agosto de 2013

Bajo una crisálida


Bajo una crisálida
la oruga aprende
a ser mariposa

(Cristina Carrasco)
Imagen: Desconozco su autor o autora. Extraída de la página de Facebook Mujeres Salvajes.

jueves, 1 de agosto de 2013

No me gusta. No me gustan



Me entristecen los que olvidan hasta la inicial de tu nombre cuando ya no eres nueva, cuando surgen unos ojos verdes o un espacio diferente.
No me gustan los todólogos, esos que se creen en posesión de la verdad porque han leído cinco periódicos y están delante de un micrófono en una tertulia con otros que también son todólogos y también se creen en posesión de la verdad.
No me gustan los ateos militantes de la violencia verbal. Esos que no comprenden que en las mezquitas, las sinagogas, las iglesias, las estatuas de Buda...  hay matices de infinita belleza y bondad. No sólo de la opresión viven los dioses. Tampoco las diosas madres, las que acunan los árboles. No me gusta que vengas a decirme que soy más tonta porque creo, porque vivo en una religión de paz.
No me gustan los staffs ni las camarillas.
Me duelen las feministas que practican el apartheid con otras mujeres,  sus propias hermanas,  y caminan vendidas a filosofías de aula sin apenas realidad.
No me gustan. Me duelen.  Sé que todos cabemos y todos estamos. Sé que mis prácticas son para el mundo entero, que mis oraciones no deben alcanzar sólo a los que quiero, pero siento la necesidad de alejarme. Me voy cantando hacia los seres que viven en la humildad del agua clara y  llaman siempre para desear un buen día de  lluvia o un buen viaje entre las nubes.
Los demás,  las demás,  son maestros y maestras para que el loto crezca en el fango. Me enseñan. Debo darles las gracias.

(Cristina Carrasco)
Imagen: Catrin Welz Stein