domingo, 15 de junio de 2014

15 de junio de 2014


Levantarse pronto para ir a ver el mar. Tren, tranvía y arena. Las nueve y media de la mañana y poca gente saludando al sol, que regala algunos de sus rayos para que el agua brille con lentejuelas.
Comienzo a caminar aprovechando que no hace demasiado calor y que no hay, todavía, demasiadas personas . Y pocos metros después de este comienzo, a mi izquierda, surge un grupo de chicas que van de despedida de soltera. Animadas, alegres, acompañadas por dos fotógrafas profesionales recogiendo para la posteridad esos momentos, poniéndose crema protectora y entre todas ellas, una chica albina se embadurna de crema mientras otra la protege con una sombrilla blanca y coqueta. Esta chica me hace recordar el cuento de La rosa albina , un relato que habla del miedo hacia los y las que son diferentes.
Sigo caminando y otro gran grupo de mujeres, esta vez musulmanas, tapadas de los pies a la cabeza dejando al descubierto sólo la cara. La mayoría viste con prendas vaporosas y los pañuelos en la cabeza son de colores oscuros pero de un gasa muy etérea. Alrededor de ellas, dos o tres carritos de niño. Intento fijarme en sus caras cuidando de no parecer entrometida y me doy cuenta de que la mayoría son muy jóvenes. Unas están sentadas sobre la arena, conversan entre ellas y se sonríen. Parecen felices y serenas.
Un poco más lejos, donde ya no hay pequeños enjambres de familias domingueras, casi en la orilla del mar, una mujer solitaria de cerca de sesenta años (si no los tiene ya o los sobrepasa), delgada, con el pelo blanco por debajo de los pechos y recogido en dos trenzas como una india americana.
No pasa nada, no hay nada que conecte a estos grupos ni a esta mujer entre ellas, salvo un sábado por la mañana de junio en una playa de Valencia con el mar vestido de lentejuelas solares y varias gaviotas plateadas buscando comida.
Parece simple, pero no lo es tanto. 

(Cristina Carrasco)
Imagen: Margarita Sikorskaia

Un poema de Ntozake Shange

Eso es lo que tengo...
poemas
grandes muslos
pequeñas tetas
y

muchísimo amor.

Imagen: Ntozake Shange

lunes, 9 de junio de 2014

Poema Zen



Todavía...

No puedo engañarte,
en mi corazón
todavía hay ignorancia,
todavía hay deseo,
todavía hay enojo,
todavía humano.

El agua a veces se aquieta,
a veces se pone turbia,
no soy un cuadro pintado al óleo, inmóvil,
soy como un río, flluyo, vivo, nunca igual,
crezco, me seco, me inundo, sigo mi camino,
no soy dueño de la fuente,
no soy dueño del final.

(Anónimo)
Imagen: Nives Zambon

domingo, 8 de junio de 2014

8 de junio de 2014



Personas sentadas en el césped, algunas en grandes grupos, tocando bongos, guitarras, cantando o jugando con niños y niñas.
Una señora con dos varillas unidas por dos cuerdas hace unas pompas de jabón grandísimas y nos quedamos mirando durante un buen rato, pero ella no se da cuenta, ¿o sí?.
Aroma de mijo, pita, cous-cous,  especias de la India y  libertad. En el fondo del todo, al final o al principio, según se mire, un escenario con música reaggie donde un rastafari canta imitando a Bob Marley. 
En un banco del principio, o del final, según se mire, tres mamás sentadas dando de mamar a sus bebés. Niños y niñas, con el pelo revuelto, caminando libres detrás de perros, gatos, otros niños o de pompas de jabón. Marionetas nuevas que imitan las antiguas. Reivindicaciones, pancartas, Amnistía Internacional, Radio Klara (aquellos años de adolescencia....), Salvem el Cabanyal, Unicef... Una empresa que hace casas de balas de paja ¡qué bonitas!. Gente comiendo, bebiendo cerveza y zumos naturales, rastas, tatuajes. No hay protocolo, sólo el imprescindible, el riguroso, el que se confunde con la más mínima ley cívica.
Ligera brisa marina que alivia el calor.
Poesía en movimiento. Marea humana. Alegría. Pelo largo. Mestizaje. Charlas, palabras en el viento, escucha. Fiesta. Pies descalzos sobre la hierba.
- Tía, he visto una señora con el pelo azul.
-¿A que es bonito? La yaya se tinta el pelo rojo y ella se tinta el pelo azul.
- Sí, es bonito. 
-¿Te gustan los hippies, peque?
-No.
-Bueno, pues ya te gustarán.
-Vale.
Bailemos porque otra forma de vida es posible. 

(Cristina Carrasco)
Imagen: Gina Lane

viernes, 6 de junio de 2014

Tienes el secreto

Imagen: Cristina Carrasco


Tienes el secreto
del dulce tintineo
de las cerezas.

(Cristina Carrasco)

jueves, 5 de junio de 2014

Un poema de Beatrice Borgia


No me vengas con cuentos
de príncipes encantados
ni reinos con sabor a chicle.

Al final del día
pedirás una cerveza fría
antes del partido de la Champions
mientras esperas que la cena
(como por arte de magia)
aparezca en tus rodillas.

No me digas que seré la reina
a lomos de tu corcel blanco.

Cenicienta trabaja en el puerto de diez a seis
Blancanieves empeñó su corona para llegar a fin de mes
a Pocahontas se le cayeron las trenzas tras el cuarto parto
y Tiana fue diagnosticada con trastorno obsesivo compulsivo
tras besar al sapo quinientos veintiuno.

Así que cierra el pico.

Sólo quiero que bloquees el ascensor
antes de llegar al quinto piso
me empales sin armadura
y me saques los colores.

(Los tres, a ser posible)

Imagen: Beatrice Borgia

lunes, 2 de junio de 2014

Te mando una foto de la playa de los acantilados



Te mando una foto de la playa de los acantilados.
Te mando un dibujo que quiere ser yo navegando
en una barca de remos hacia alguna orilla,
te mando mi botella para los mensajes de socorro.
Lo anudo todo a un globo con latido y le deseo suerte.
Envío.

 En el silencio
comienzo a bailar con mi diario.


(Cristina Carrasco)
Imagen: Fred Calleri