lunes, 20 de julio de 2015

Haiku... o como quieras llamarlo

Dos ardillas
juegan
esta mañana nublada.

( Cristina Carrasco)



Imagen : Barbara Jaskiewicz 

jueves, 16 de julio de 2015

Tras la puerta de la alacena

Imagen: Natalia Goncharova

Tras la puerta de la alacena
tres hormigas han encontrado
el sustento  de un grano de azúcar.
Podría eliminarlas:
esas invasoras...
Podría justificar su sentencia de muerte:
esas ladronas...
Y hasta podría dar una razón poderosa:
esas reproductoras insaciables...
Pero lo único que hago 
es mirar el encanto de tres seres diminutos
cargados de azúcar.
¿ Quién soy yo para no dejar libre
su camino?
Las ayudo a salir por la ventana
con su dulce regalo. 

( Cristina Carrasco) 

lunes, 13 de julio de 2015

Algunas enseñanzas

Algunas enseñanzas
se toman suspirando
y el aire no alivia
el peso en el pecho.

(Cristina Carrasco)

Imagen: Der Jen

domingo, 12 de julio de 2015

Haiku... o como quieras llamarlo


Marchó el niño.
Flota en la piscina
su balón.

( Cristina Carrasco)
Imagen: Johanna Harmon


viernes, 10 de julio de 2015

Tres poemas de ShiroDani

CÓMO APRISIONAN
las cuatro paredes
que uno se construye
para no dejar entrar
a la liberad
ni al amor
que tanto se teme.
Cómo aprisiona
esa cárcel-pecho
que tú cubriste
con tu último adiós
para que no saliera
de ese des-amor
dejándome preso
ante tanta libertad,
libre entre tanta cárcel.
Cómo aprisiona
tener todas las llaves
de ninguna puerta,
de ningún cielo,
en este infierno.

Imagen: Susan Knox


ME POSO EN TU ALMA
para no despertarla
con voz de algodón.

Te llevas todo
sin pedir nada a cambio.
Tú, profundo río.

Así de corta,
como esta estrella fugaz
(que ahora miro)
es la eternidad. 

HERIDO DE AUSENCIA
busco incesante
mi sanación
en la belleza
que sólo tú albergas.


Estos y otros poemas se pueden encontrar en el poemario  titulado Quizá el amor y publicado por la editorial Babilonia.  

miércoles, 8 de julio de 2015

8 de julio de 2015

Aire de ventilador, gazpacho con aguacate, piel desnuda y como banda sonora, Lídia Pujol con Mariam Matrem...

Algunas personas tienen la facilidad o el equilibrio de seguir contando la historia de sus vidas en sus blogs o en las redes sociales como si a su alrededor todo fuera una balsa de aceite.
Siguen comentando sus progresos en la meditación, haciendo un diario de cómo crecen sus hijos o escribiendo sobre sus sentimientos, obstáculos y sueños sin que, en apariencia, ninguna situación social o política las perturbe.
Yo quisiera llegar a ese punto.
Como Emily Dickinson, que pasó una guerra por delante de su ventana y no escribió una palabra sobre ello.
Yo quisiera no pelearme con las noticias, que no me brotaran las lágrimas de alegría cuando en Grecia vence el NO, publicar en el blog o en las redes sociales poemas de amor y vivir en un continuo y aparente sueño de hadas y tardes de té.
Pero todavía no he aprendido y me muero de ganas de pedir firmas para millones de causas y de gritar tantas cosas y denunciar injusticias.
Me muero de ganas y si no lo hago, me siento culpable.
Entre tanto, está la meditación y la búsqueda del camino medio y ver que, tantas veces, señalo con el dedo y me dejo perturbar por el Samsara.
Ya quisiera yo tomar el té con pétalos de rosa y no mojar galletas en él, incluso en público, para no parecer maleducada ¡ pero qué buenas están las galletas en el té!.
Por ahora, pertenezco al Samsara, a este mundo tan imperfecto e injusto y grito y lloro y se me parte el corazón con cada ser enjaulado, con cada esclavitud, con todos los sufrimientos ajenos ( si es que a algún sufrimiento se le puede llamar ajeno). Y lo mejor de todo ( pese a lo que piensan algun@s) es que los tengo que escribir bien en prosa o bien en verso.
" No soy neutral" decía Mario Benedetti.
Maestro, yo tampoco.

( Cristina Carrasco)
Imagen: Sally Rosenbaum

domingo, 5 de julio de 2015

La no espera

Imagen: Nidhi Chanani


No alimenté el orgullo
de un buscador de tesoros
y marchó a por medallas
para sentirse grande.
Tal vez
vuelva a por el sombrero
que dejó en la entrada
o quizá
nunca mande un emisario...
No espero sus actos
mirando cómo bailan
las saetas con el tiempo
porque yo soy la danzarina.
La que hace
y canta.

( Cristina Carrasco)