martes, 12 de enero de 2021

Ya queda poco

 


Querida hermana:

¡Ha nevado tanto y está haciendo tanto frío!... A veces pienso que seres invisibles se han enfadado con los seres humanos por lo mal que nos hemos portado con la Madre Tierra y nos están enviando esta pandemia y este frío. Sí, sé que no suena muy científico pero ¿cuándo he sido yo científica?.

Me debato entre la contemplación de la belleza que la nieve y el hielo dejaron y el estremecimiento por el desastre. Me debato... y ahí estoy. 

Ayer recibimos una gran noticia. Algo que quizá ponga fin a un ciclo que ha sido muy difícil. Quiero creer que así será y que el sufrimiento llevado con dignidad pero también con momentos de gran tristeza pronto estará listo para ser sometido a examen, aprender de él y luego pasar página. Ojalá que así sea.

¿Nieva donde tú estás? Te imagino entre la belleza de una postal de navidad pero teniendo el frío controlado. Te imagino caminando segura entre el blanco como una diosa del frío que admira el prodigio de una naturaleza bella y enigmática. 

Hoy me he dado cuenta que han comenzado a alargar los días y me he alegrado. Ya queda poco para que los almendros y las mimosas tengan flor. Si deja de hacer tanto frío, en menos de quince días disfrutaremos de estas flores y del día de la marmota, tan graciosa, que no se sabe quién es más marmota si ella o esos señores decimonónicos que la sacan de su escondite. Entre todo esto, tendríamos que celebrar San Blas, ir a la feria, comprar golosinas en los puestecillos... pero no será. Tal vez el año que viene... 

Que la nieve bonita lleve hasta ti mi abrazo.

***

Autora: Cris Carrasco

Imagen: Corinne Reigner


lunes, 21 de diciembre de 2020

A veces le dejo espacio a la tristeza

  


A veces  le dejo espacio a la tristeza

enraizada en estos tiempos de pulmones enfermos. 

Hablo con el peso de la vida, le intento poner alas

y una corona de magnolias atada al cabello.

Han vuelto los sueños que me despiertan en la oscuridad 

de esta noche que parece haber olvidado el amanecer,

pero ya no les tengo miedo

porque aprendí la forma de traspasar su umbral:

bailando con la incertidumbre, 

dejando que el oso me alcance 

sin correr.


(Cris Carrasco García)

Imagen: Bryce Cameron




jueves, 17 de diciembre de 2020

Haiku o como quieras llamarlo

 


Tan frondosa en verano,

la higuera languidece

este diciembre. 


(Cris Carrasco García)

Imagen: Cris Carrasco García

lunes, 14 de diciembre de 2020

No me olvido de ti

 

Querida hermana:

Parece que te tengo abandonada, pero es sólo una apariencia  porque sabes que tú y yo siempre estamos cerca. 

No te he escrito porque el mundo del voluntariado ocupa gran parte de mi tiempo y es un tiempo maravilloso de dedicación y amor. Durante un mes estaré libre y pienso dedicarme a ti, a mí, a repasar lo aprendido en el camino y a leer una novela de esas que sabes que leo de vez en cuando: sencilla y dulce, sin argumentos rebuscados ni giros impredecibles.

Este diciembre está siendo suave. Parece que el tiempo ha decidido darnos una tregua ante el problema que todos y todas tenemos como una nube que nos cubre y no deja a nadie indiferente. 

No he vuelto a ver a la abubilla pero las hojas de buganvilla a veces me siguen pareciendo mariposas. Bella y yo seguimos paseando por el lugar de las encinas y  a veces miro las piedras  que hay debajo de una de ellas y recuerdo a las hermanas del círculo de mujeres. Nos vemos poco desde que llegaron las mascarillas y se prohibieron los abrazos pero hablamos bastante. Todas siguen en la brecha. Ya sabes cómo son. Nunca se cansan y siempre inventan nuevas formas de sobrevivir y de estar alegres. Por eso las admiro y sé que tú también te rindes ante ellas. Son mujeres sabias capaces de hechiza la adversidad. 

Esta navidad la pasaremos en casa. No saludaremos el precioso bosque de Italia y por ello estos días me siento un poco nostálgica. Recuerdo la noria, los árboles dormidos esperando la primavera, el frío intenso y agradable a la vez, la calidez de la casa, el tillo con cientos de esferitas de lluvia como pequeños brillantes... Este año todo ha quedado guardado en el cajón del recuerdo. Pero podemos disfrutar de una navidad diferente y si nos lo proponemos, también puede ser bonita.  

Cuando me siento un poco triste, recuerdo que hay muchas personas que han perdido a seres queridos o que los tienen en el hospital y no pueden ir a verlos.... eso sí que es una navidad triste. Que estas personas muy pronto encuentren consuelo y aceptación. Que estén bien.

Y ya me voy. 

Prometo volverte a escribir más veces durante este mes. 

Las nubes del amanecer llevarán hasta ti mi abrazo.

***

Texto: Cris Carrasco García

Imagen: Barbara Zambon


lunes, 2 de noviembre de 2020

Vestida de otoño

 



Querida hermana:

Ha llegado el otoño con su ceremonial de hojas secas aunque aquí, a orillas de un Mediterráneo que sigue engullendo seres desesperados, la temperatura es un poco de inicio del verano. 

Aún así, siento la sutil y efímera luz de noviembre. La que tanto me gusta. La que me lleva a cubrirme de otoño con la hojarasca como vestido y las castañas como alimento. 

¿Sabes? Si siempre fui un ser solitario con tendencia al aislamiento, ahora lo soy más y ¿sabes? Cada vez encuentro más fascinante sumergirme en la soledad y el silencio. 

Será esta estación que invita al adentro y serán estos tiempos de reuniones prohibidas. Ahora, con algunas amigas ya no vamos a ningún bar ni lugar cerrado. Nos calzamos zapatillas y salimos a pasear. Arriba, arriba, llegamos a lo alto de la avenida y allí nos sentamos dos enfrente de otras dos y hablamos un poco. Después bajamos y con abrazos virtuales volvemos a casa. Me parece romántico y me recuerda a cuando tenía once años y comenzaba a salir sola con amigas. 

Hay una crisis profunda en mi lugar de voluntariado y algunas personas abandonarán el barco. Otras intentaremos resistir y tirar para adelante. Quizá cuando demos el primer paso, aparezca la roca que nos ayude a cruzar el abismo... ¡tenemos tanto que aprender en tan poco tiempo!

Las últimas mañanas de caminata con Bella están siendo preciosas. Un día de la semana pasada vimos una libélula con las alas transparentes muy grandes. Era preciosa. Otro día vimos  una de las ardillas que viven en el Auditori. Estaba sentadita en el césped como esperando algo y después salió corriendo y se subió a un olivo. Pocos días después vimos una abubilla muy majestuosa con la pequeña cresta levantada como en alerta. ¡Hacía más de un año que no veíamos una! y me quedé petrificada, observándola muy quieta para no asustarla y que saliera volando. Pero de eso se encargó Bella y la abubilla salió volando mientras yo pensaba si tendré que esperar otro año largo para volver a verla. ¡Es tan curioso y tan bello el mundo de los seres alados!.

También, con el otoño, han vuelto los tés calentitos y las infusiones mientras escribo o reflexiono mirando por la ventana. Como ves, este mal de tod@s se ha llevado muchas cosas pero sigue dejando otras intactas.

Y ya me voy con mi  vestido de otoño. 

Te mando un abrazo desde casa. El mejor lugar del mundo.

***

Texto: Cris Carrasco García

Imagen: Cris Carrasco García


jueves, 24 de septiembre de 2020

El mundo se me detiene porque pasa ella

 


El mundo se me detiene porque pasa ella

y sobre la hierba, mis zapatos húmedos

cubren unos pies maravillados.

Lejana, sutil, etérea,

acaricia la acera 

y la brisa de otoño la devuelve al aire.


Vuela una flor de buganvilla

y la confundo con una mariposa.


(Cris Carrasco García)

Imagen: Desconozco autora/or

             Extraída de Pinterest

 

Septiembre enmascarado


 

Querida hermana:

Ha cambiado el viento para anunciar el otoño. Si pienso en cómo era mi vida el año pasado por esta época, me parece que fue hace más de un eón y sin embargo, sólo fue hace doce meses.

Como sabes, seguimos con las mascarillas, con las distancias, sin abrazos, sin besos, sonriendo con tristeza en los labios y aún así la vida sigue. 

Y tod@s con ella aunque no nos demos cuenta, aunque caminemos como autómatas, aunque prefiramos no pensar en lo que fue el confinamiento ni en la incertidumbre del futuro; aún así la vida sigue y nosotr@s con ella. 

Septiembre también es tiempo de reencuentros y vueltas. Anteayer vinieron las gemelas y mañana veremos a las amigas del círculo. Todo al aire libre, quizá sentadas en las piedras bajo las encinas, nos contaremos el mirlo blanco que ha sido el verano. 

La vida sigue y l@s niñ@s han vuelto a la escuela. ¿Se suspenderá también Halloween como en América? ¿Llegará un poco de oxígeno para nuestra economía? ¡Sueño con beber un buen té azul o negro!

Caminamos y no sabemos hacia dónde. Pero caminamos y eso es lo importante. 

Te siento muy cerca.... quizá andes por aquí repartiendo esperanza... 

Un abrazo de esos que están prohibidos pero contigo no porque tú estás hecha de aire y de recuerdo.

***

Texto: Cris Carrasco García

Imagen: James C. Christensen