jueves, 17 de marzo de 2022

Dos poemas de Svetlana Aleixievich (poetisa ucraniana , premio Nobel de literatura)

 N. York

Nueva York, los edificios crecen
bajo la sombra de otros edificios.
La ciudad es una espiral
no duerme, dicen, somnolientas
sombras del atardecer y más.
La noche ya nos devuelve su cara
y le sonrío a esta virgen puta santa.
Con su velo de diosa cae el alba,
los escalones fríos que llevan sus tacos
y la veo correr en el Central Park,
loca, le digo, no dejes tu cintura
al viento, boca abajo sopla,
arriba el techo vuela estrellas,
un, dos, tres, cuatro pasos resuenan,
los días que no vuelven, vuelan,
la ciudad cruza la acera, un helado,
el frío no inmoviliza las palabras,
la ciudad es de risa, un cuerpo
inmóvil de cera, abrázame,
en el violeta la pared devora el graffiti.
Es el turno, la hora sin emergencia,
no me pidas un epitafio,
ahora quiero bailar.


Imagen: Bansky Art 




La sin par

Tú eres la sin par,
mi folletín del atardecer.
Musa soleada en el rojo espejo.
Te recuerdo en una taberna
y sólo se ve nieve.
Una nube imaginaria
de una catedral que asciende.
Qué esperas ángel para volar,
soy el agua adivinada
en el bautizo de tu mano.
Un búho que arroja sus ojos,
en el pozo de un hilo sin punta,
que crece en la noche del poema.

 




viernes, 4 de marzo de 2022

Haiku o como quieras llamarlo

 


Llueve.
Después de la sequía,
una bendición.

(Cris Carrasco García)
Imagen: Cris Carrasco García

sábado, 26 de febrero de 2022

Por todos los seres

 


Querida hermana:

A veces, cuando ocurren cosas tan graves como lo que está ocurriendo en Ucrania y por unos instantes me siento feliz, no puedo dejar de preguntarme si es justa mi felicidad habiendo tantos seres que sufren.
Y no sé la respuesta pero quizá nuestra alegría, siempre que no sea frívola, puede ser un regalo para los que ahora no pueden sonreír. Para los que tienen miedo. Para los que deben huir sin mirar atrás pero con el corazón allí donde se queda todo.
¿Tenemos derecho a la alegría?
Quizá sí.
Por todos los seres.

Que la tristeza con un toque de alegría o la alegría que nunca es completa lleven hasta ti mi abrazo

***

Texto: Cris Carrasco García

Imagen: Cris Carrasco García

miércoles, 23 de febrero de 2022

Llámame por mis verdaderos nombres ( Tich Nhat Hahn)

 


No digas que partiré mañana
porque todavía estoy llegando.

Mira profundamente: llego a cada instante
para ser el brote de una rama de primavera,
para ser un pequeño pájaro de alas aún frágiles
que aprende a cantar en su nuevo nido,
para ser oruga en el corazón de una flor,
para ser una piedra preciosa escondida en una roca.

Todavía estoy llegando para reír y llorar,
para temer y esperar,
pues el ritmo de mi corazón es el nacimiento y la muerte
de todo lo que vive.

Soy el efímero insecto en metamorfosis
sobre la superficie del rio,
y soy el pájaro que cuando llega la primavera
llega a tiempo para devorar este insecto.

Soy una rana que nada feliz
en el agua clara de un estanque,
y soy la culebra que se acerca
sigilosa para alimentarse de la rana.

Soy el niño de Uganda, todo piel y huesos,
con piernas delgadas como cañas de bambú,
y soy el comerciante de armas
que vende armas mortales a Uganda.

Soy la niña de 12 años
refugiada en un pequeño bote,
que se arroja al mar
tras haber sido violada por un pirata,
y soy el pirata
cuyo corazón es incapaz de amar.

Soy el miembro del Politburó
con todo el poder en mis manos,
y soy el hombre que ha de pagar su deuda de sangre
a mi pueblo, muriendo lentamente
en un campo de concentración.

Mi alegría es como la primavera, tan cálida
que abre las flores de toda la Tierra.
mi dolor es como un rio de lágrimas,
tan desbordante que llena todos los Océanos.

Llámame por mis verdaderos nombres
para poder oír al mismo tiempo mis llantos y mis risas,
para poder ver que mi dolor y mi alegría son la misma cosa.

Por favor, llámame por mis verdaderos nombres
para que pueda despertar
y quede abierta la puerta de mi corazón,
la puerta de la compasión.

Thich Nhat Hahn
Monje budista, escritor, poeta y activista por la paz (1926-2022).

miércoles, 9 de febrero de 2022

Emerjo entre los pétalos del loto



Emerjo entre los pétalos

del loto que me cobijó.

Ha sido largo el invierno

pero todo ha quedado a ras de agua. 

Renazco, como siempre, sola,

como siempre, contando lunas

que formarán pedacitos de estrellas.

Le pido al cielo ser faro en la tempestad

y me responde todo se andará, 

de momento, aprende a ser luz. 


(Cris Carrasco García)

Imagen: Pinterest




lunes, 24 de enero de 2022

Haiku o como quieras llamarlo

 


El cuenco se vacía

tomando el caldo

veo su fondo. 


(Cris Carrasco García)

Imagen: Pinterest

viernes, 14 de enero de 2022

Aprendiéndome


 

Querida hermana:

Aunque parece que no nos hemos leído en todo este mes, sí lo hemos hecho y tú lo sabes porque alguna vez me has pillado agazapada curioseando por esta casa entre las letras del pasado. 

Volvimos de una navidad tan bella como fría y cargada de árboles desnudos. 

Desde hace unos días, sin razón aparente, me duelen los amaneceres. Quizá la poca luz me está robando un poco la sonrisa. 

Aún así, aquí estoy, solitaria y fuerte, sensible y lúcida soñando otros mundos posibles. 

Estoy aprendiéndome desde otro punto de vista y ahora comprendo mucho mejor mi deseo de soledad, mis silencios, algunos de los movimientos que me envuelven y conceptos que se me anudaban al cuello como una bufanda apretada. 

Ahora entiendo tantas cosas que muchas partes de mi vida han encajado de repente como las piezas de un rompecabezas que no conseguía montar pero que con un palabra mágica ellas mismas se han puesto cada una en su lugar. 

Sé que es extraño, pero ha ocurrido. 

Y he comenzado a pintar mandalas con lápices de colores. Caminos circulares que empiezan donde acaban pero cuando los terminas no eres la misma que cuando los comenzaste.

No sonrías por mis enigmas... No se necesitan las palabras para quien sabe entender. 

Que esta noche que comienza lleve hasta ti mi abrazo.

***

Texto: Cris Carrasco García

Imagen: Elisa Begani