lunes, 10 de octubre de 2011

LAS SOMBRAS DE VENEZIA


--Si está escribiendo una carta de amor, nos vamos. — Dice Marco.
--Y si está escribiendo una novela de misterio ambientada en Venezia, también.-Contesta Antonio.
--Mirad el blanco de la espuma golpeando el negro de las góndolas. — Observa Giovanni.
Mientras hablan, van caminando hacia una mujer que está sentada en la riva y escribe en un cuaderno. Marco, Giovanni y Antonio se sitúan a su espalda e intentan leer lo que la mujer escribe.
--Creo que es un poema… ¡Sí! es un poema…”diva con pamela… Venecia…” ¡Sí!—grita Marco con los ojos rebosando felicidad—Es un poema dedicado a Venecia, ¡es una de los nuestros!
Giovanni sonríe y Antonio se atusa su peluca. Pero la poetisa aún debe pasar la prueba definitiva en la noche de Venezia, cuando los turistas duermen agotados y los que la aman de verdad pueden disfrutarla.
--¿Vendrá?- Se preguntan una y otra vez Antonio, Giovanni y Marco.
Y surge como un pajarillo nocturno, paseando por la piazza San Marco. Sorprendida, se detiene al ver sobre el piano de cola que hay en la puerta del Florian, un pañuelo de seda al lado de un violín. Pasa su mano por el pañuelo y nota su tersura. Entonces, surgen tres sombras que la rodean mientras van tomando forma humana. La primera es un hombre con peluca blanca y barroca, que coge el violín y comienza a tocar una melodía. La segunda es otro hombre con un pincel en su mano derecha. La tercera es un chico joven con arena de muchos caminos en su ropa.
-- Buona sera, signora- Dice Marco, el chico joven,— usted no viene, le hace fotos y se marcha. Usted la ama como nosotros. Es cierto lo que escribió en su poema. Es una diva. Una diva desconchada pero aún bella. Siga amándola, aunque sea fría, plomiza, húmeda y en verano, abrasadora. Aunque al abrir su ventana encuentre cualquier turista fotografiando el clavel que aún no ha salido en el alféizar, siga amándola y admírela. Sólo así no se hundirá. Oh , disculpe, no nos hemos presentado. Me llamo Marco, Marco Polo, él se llama Giovanni, pero todos le decimos Canaletto y el músico se llama Antonio, para el mundo, Vivaldi.

jueves, 6 de octubre de 2011

LAS MANZANAS ESTÁN DE LUTO


Y como dijo alguien : " Café para tod@s que estamos de duelo". Ayer ya me sorprendió un comentario de mi hermana: " Deja a Rajoy, a Zapatero, a la duquesa de Alba y se lleva a Steve Jobs..." y hoy, abro el ordenador ( no es un apple) y encuentro en mi muro de facebook (sigo con el enganche pero ahí estamos) todo un libro de condolencias.
¿ Qué nos pasa cuando muere alguien famoso? Creo que nos afloran dos cosas: La necesidad que tenemos de héroes y nuestro propio miedo a la muerte. Todos podemos morir jóvenes.
Y en esta sociedad de manzanas  en lucha eterna con las ventanas mitificamos una muerte para olvidar la nuestra. Para no preparar la nuestra.
Nos enfadamos con Dios. Hacemos homenajes al dijunto. Colgamos lazos negros en la red. Nos compramos más manzanas enlutadas. Hacemos chistes sobre el posible suicidio del señor ventana para no quedarse atrás...
Y así cubrimos con sábanas de "café para tod@s que estamos de duelo" lo que ya sabemos desde que nacemos: nosotr@s también pasaremos por ahí. No reflexionamos sobre la muerte, que, en mi opinión es sólo un paso de frontera. Es parte de la vida.
Quizá porque yo no estoy abrumada por este fallecimiento, porque mi ordenador no tiene ninguna manzana  y sólo le pido que tenga conexión con internet y el word, puedo mirar y valorar esta muerte como una expectadora. Y he de decir que me parece exagerado todo el río de luto que siento a mi alrededor. Steve Job seguirá viviendo mientras vivan sus manzanas y sus admiradores lo recuerden.
Claro, que lo mismo pensaba yo cuando murió John Lennon  y años después , cuando murió Enrique Urquijo me pasé dos semanas con el alma encongida hasta que le escribí un poema que hablaba de recuerdos y canciones.

miércoles, 5 de octubre de 2011

AMISTADES CIBERNÉTICAS

LLevo días reflexionando. Quizá a alguien le pueda parecer un tanto extraño, pero sí, de vez en cuando tengo esa manía. Y es que desde un tiempo a esta parte el facebook me ha enganchado. El otro día oí en la televisión que esta red social es como una secta: es muy fácil entrar e imposible salir, y no tengo más remedio que darle la razón a la chica a quien se lo oí decir. Empecé por "apuntarme" por si alguien de mi antiguo colegio, instituto o facultad me buscaba ( ay el ego, siempre el ego), pero de este garrulo llamado ego ya hablaré cuando sencillamente me apetezca. Bueno, pues empecé así y ahora el ordenador es mi mejor amigo y mi cárcel. Me paso la vida mirando las actualizaciones de mis amig@s, comentandolas, invitando a eventos, recibiendo invitaciones para eventos, añadiendo amig@s, colgando ocurrencias, frases, dichos...
Ya está bien. Me dije el otro día. Y comencé a reflexionar.
No me voy del facebook de momento porque eso me podría ocasionar un delirium tremens mortal pero he hecho algunas modificaciones: nada de chat, una o dos horas al día máximo y selección exquisita de los comentarios.
Por otra parte y a eso es a lo que iba cuando empecé pero me he ido, he reducido drásticamente la lista de amig@s . Fuera los que si te veo no me acuerdo y los que sólo ocupan un número. Fuera los grupos que no me aportan. Y fuera que la gente vea mi lista de amig@s . He decidido que si en la vida real no los cuento y nadie me pide cuentas ¿ por qué hacerlo en facebook?.
Y este blog también ha sufrido los daños colaterales de mi reflexión ( menos mal que lo hago poco, si no acabo con el mundo) y como véis, ya no hay tanta floritura, adornito ni mensajito ideólogico o político, así como he inhabilitado los comentarios porque me producían una angustia competitiva que no era sana.
Ahora me siento más libre. Con un número menor en la lista de amigos pero sé que los que están, están.
Se os quiere.

(La imagen es un cuadro de la pintora china Jia Lu).

lunes, 26 de septiembre de 2011

POEMAS SIN PINTALABIOS

Algunos poemas se gestan durante días, se escriben y se siguen gestando otros días más. Sin embargo, hay poemas que nacen con la mañana, cuando sabes que alguien te espera más allá de la red y quieres dar los buenos días. son poemitas ligeros y volátiles que surgen cuando me estoy componiendo para el nuevo día y que sólo persiguen una meta: desear un día, una semana feliz. Algunos están dedicados a personas que los leerán seguro pero nunca sabrán que son para ellas, otros buscan encontrar la paz en el delicado equilibrio de la mañana.
Como much@s de los que os acercáis por aquí no tenéis acceso al lugar donde ven la luz (facebook) he hecho una pequeña selección de ellos para que también los disfrutéis.

Voy a tu encuentro,
ciudad del mar,
niebla, humedad,
belleza.
Siempre tan lejos,
mi pequeño enigma,
mi misterio.
Dentro de ti un día
creí ser cristal quebrado
y aprendí
a vivir con dos latidos.
****************
Sólo por hoy  quisiera olvidar
 que no hay vacunas
contra el dolor del alma,
que hay turnos infinitos
en espera de trabajo,
que en el fondo,
no sabemos nada de la vida.
Sólo por hoy
quisiera tener la ilusión
de saber que mis flores
son un respiro,
mis cuadros el pañuelo
que te enjuga las lágrimas,
mis poemas, un canto
a la esperanza.
*******************
Te regalo un paseo
perdido en amarillo
con arcos que no triunfan
pero hablan de fragancias,
de aromas, de corolas abiertas
al sol empapadas en lluvia
y pétalos que se adornan
con delicadas espinas.
Te regalo un paseo
allá donde una diosa
tejió un cielo de flores.
**********************
Volveré a escribirte un poema de despedida.
Uno más.
Volveré a decirte lo mismo cada día,
en cada palabra,
con cada letra y en cada verso
y tu volverás a cobijar las palabras y las letras,
los días de ausencia y hasta algún verso
perdido en la memoria.
Todo cabrá en tus brazos
mientras volvemos a nuestra noria de silencio
escondidos en el atardecer de un recuerdo.
como si sólo fuéramos un sueño.
**********************************

jueves, 22 de septiembre de 2011

PRIMER RELATO PARA UN CURSO

La semana pasada comencé un curso de microrrelatos y éste es el primer fruto de ese curso. Espero que os guste.


LAS PERDÍ

No sé dónde fue. Quizá entre los pasillos del hospital, porque ese lugar es tan frío que cuando voy allí sólo pienso en irme. Sé que no hago bien y que los seres como yo tenemos que frecuentar esos lugares, pero ¿ por qué tienen que ser tan blancos y tan de sabor de nada? Bueno, no es verdad, saben a falsa serenidad y huelen a miedo. Por eso, para hacer las prácticas pedí la sala de maternidad, porque es la única que sabe a esperanza y huele a alegría.
Cuando en el aparcamiento me di cuenta que no las llevaba volví a la habitación donde está el último recién nacido que visité, pero no las vi. ¡Y los pasillos de los hospitales son tan largos! …
Sin apenas ánimo, decidí compartir mi preocupación con el GPS de mi vida: mi madre, que, cuando le conté que las había perdido y que había tenido que volver a pie a casa me preguntó lo que suelen preguntar todas las madres cuando les dices que no encuentras algo: ¿ Dónde las dejaste?”, y yo la miré con cara de si lo supiera no las habría perdido. Después pasó a la fase detective : “¿por qué las llevabas en las manos?” “ No lo sé, no lo recuerdo”. Y la última etapa, la del rapapolvo: “¡Mira que no estar nunca donde estás!”. Al final, la madre-juez emitió su sentencia: “ Pues nada, hasta que aparezcan a pie tendrás que ir, así harás ejercicio”.
Dediqué toda la tarde de ayer a dar vueltas por la ciudad intentando recordar lugares donde hubiera podido dejarlas, quizá en el banco de las enfermeras, en el paritorio… Andaba sin rumbo, mirando a veces hacia el pavimento y otras hacia el cielo pidiendo una respuesta, una señal divina a mi problema, pero ya lo dijo Miguel Hernández: “ Dios siempre está callado”. Otras veces miraba a la gente sintiéndome más invisible que nunca.
Esta mañana, cuando he vuelto al hospital, me esperaba mi supervisor de prácticas con su sonrisa de paciencia infinita y con ellas en la mano: “ Toma, desastre, menos mal que recojo todo lo que te vas olvidando , por cierto, las tienes que abrillantar un poco.”
Yo he sonreído y me las he puesto. ¡ Ya tengo mis alas!¡ Ya vuelvo a ser un ángel!.

martes, 13 de septiembre de 2011

UNA SUPERVIVIENTE

Se llama Chiquie y es una superviviente. Quizá por eso es tan viejecita como el mundo. Ayer la operaron de un tumor (que resultaron ser tres en varias de sus mamas)  y venció otra vez. Con su lengua caída porque ya no le queda ningún diente, con una catarata que le impide la visión en uno de sus ojos, pero también con su hambre de loba y su defensa enloquecidaa del territorio cuando oye que llaman a la puerta.
Ella poesee una cualidad que admiro profundamente tanto en los animales como en las personas: parece increíblemente frágil, extraordinariamente delicada, pero en realidad es fuerte como un roble.
Ayer la sentí desorientada, la oí quejarse y vi cómo el dolor tomaba su nombre, pero aún así, ella quiso agradecer mis caricias con su pequeña lengua de medio lado. Con su delicadeza que planta cara a la vida. Con su dulzura.

viernes, 19 de agosto de 2011

DOS SABIOS ANCIANOS

Cuando subo una montaña y llego a la cima miro el horizonte y  por un instante me siento pequeña. Un minúsculo grano de arroz en la inmensidad de la naturaleza. Pero sólo un instante. Porque después pienso que esa inmensidad está dentro de mí . Soy parte de la naturaleza y todos mis problemas, mis "piccoli pensieri" se desvanecen por momentos. Porque estoy ahí, sola frente a la inmensidad y no es mi enemiga, es mi compañera.
Y no pasa nada. Y me siento feliz.



Después de subir, de sentirme inmensa , debo bajar al suelo y me llegan tristezas vestidas de recortes y pérdidas de derechos. Se nos hunde esta sociedad y nos aferramos a ella quizá por miedo. Quizá porque no sabemos hacer otra. Pero ésta cuenta sus días de vida. Se acaba. Principio de impermanencia. Nada es para siempre.
Y entre el no saber qué hacer surge la voz anciana de dos sabios que intercambian katas y palabras envueltas en esperanza:
" La política en sí misma no es sucia. Sólo si el político se vuelve sucio la política se vuelve sucia. No se debe limpiar desde la crítica, se debe hacer desde adentro. Si el político desde adentro limpia... la política se volverá honesta, transparente y verdadera".
XIV Dalai Lama.

" El motivo básico de la Resistencia fue la indignación!
Nosotros, los veteranos de los movimientos de resistencia y de las fuerzas de combate de la Francia Libre, llamamos a la generación joven a vivir, transmitir, el legado de la Resistencia y sus ideales. Les decimos: Tomen nuestro lugar, ¡Indígnense!"
Hessel " Indignaos".

Desde la paz, indignémonos. Desde dentro, desde nosotr@s mism@s, limpiemos para que todo brille. Nos lo dicen dos sabios ancianos.

miércoles, 10 de agosto de 2011

LA CAMINATA

A veces pienso que alguien del Universo por la mañana, bien temprano para que no se le haga tarde, me señala con el dedo y me dice bajito: hoy tocan Cristinadas. Y no hay nada que hacer, sólo Cristinadas.
El día ha comenzado con un espléndido sol tal y como Barbara ha visto en las trescientas veinte mil cuatrocientas setenta y cinco veces que ha mirado la predicción en Internet .  Lo ha consultado tantas veces porque para hoy teníamos programada una ruta de senderismo de "alta montaña"  con dos primas suyas. Dos montañeras de pro que no me conocen demasiado pero que al acabar el día le han dicho a Barbara que soy un personaje...
A las siete menos cuarto han tocado diana y cuando abro la puerta del cuarto de baño  veo a Barbara embutida en un forro polar de esos que si te lo pones incluso en invierno debe parecerte que vives en un clima tropical. Le pregunto que dónde va con eso y me dice que "allá arriba" hará frío. Le respondo que vamos a la montaña pero que estamos en agosto incluso en la montaña y que con una chaqueta de chandal nos sobrará. Me hace caso.
Me calzo las botas nuevas de montaña. El izquierdo bien. El derecho me roza ligeramente detrás pero pienso que no es nada.  Antes de ir a casa de las primas de Barbara vamos a la plaza del pueblo a comprar unas cosas y cada vez noto más molestia pero no digo nada. En casa de las primas me aflojo el cordón de la bota del pie derecho.
Subimos a Piancavallo, una estación de eskí , a tomar un café. Como tengo ganas de "hacer un pis" voy al baño y no puedo desabrocharme el cinturón, jolín esta manía de comparme los cinturones en los chinos, con mucho esfuerzo logro aflojarlo un poco y así puedo bajar algo el pantalón. Entonces surge la primera catástrofe:  como es un baño público no me siento en el w.c y cuando voy a subirme el pantalón... noto que está más caliente de lo normal en la parte dedicada a las posaderas... es que casi nunca llevo pantalones, no me aclaro muy bien en los baños públicos y encima el problema del cinturón. Pienso qué puedo hacer mientras intento apretar la parte del cinturón que he aflojado y que ahora no puedo mover. Mientras tanto Barbara entra en el baño y me pregunta si me pasa algo... me doy cuenta que no tengo más remedio que salir y explicar lo sucedido. Barbara se lo toma un poco a la tremenda y cuando se calma  me dice bueno, yo iré detrás de ti para que no se te note.
 ¡ Pues menos mal que no quería que se me notara! porque en cuanto hemos salido del baño  ha tardado un nanosegundo en contarles a sus primas el episodio. Se lo han tomado con bastante humor.
Mientras vamos al coche para acercarnos más al comienzo del sendero noto que el pie derecho va mal. Bastante mal . Así que mi preocupación aumenta porque siento el comienzo de una rozadura pero sufro en silencio mi calor húmedo en las posaderas y el parto de mi rozadura. Ya  en el coche me entra la desesperación y cuando estamos como cinco minutos  circulando mi silencio se torna aullido pidiendo una tirita que nadie tiene. Las primas de Barbara me ofrecen volver a Piancavallo y comprar un paquete  ... volvemos. Me hacen una cura de herida de guerra con una tirita, dos pañuelos de papel y un esparadrapo.
¿ El otro pie también te molesta?. No, proprio per niente, sto benissimo. Comenzamos la marcha en el coche y cuando llegamos la naturaleza nos recibe con los brazos abiertos. La caminata se hace preciosa y lo sería más si no me hubiera empezado a doler el pie izquierdo. En el mismo lugar en el que antes me dolía el derecho ( a estas alturas la humedad ya se había secado, uf, un problema menos). Así es que paramos. Cura de herida de guerra  en el pie izquierdo y continuamos. Tres preciosas horas caminando en la montaña.

Hasta que llega la hora de comer y volvemos a la estación de eski y una de las primas de Barbara ve que el telesilla está en movimiento y va a preguntar a dónde lleva. Le contestan que a un refugio que hay en la cima de la montaña donde se puede comer y hay unas vistas de paraíso. Vuelve entusiasmada y debatimos si subimos. A estas alturas ya me he dado cuenta de que he hecho bastantes cristinadas en el día, así que yo antes de votar prefiero poner cara de póker y no decir que nunca he subido en un chisme de esos ( porque aunque amo la montaña odio todo lo que "me asciende o desciende" artificialmente) . Pero "Dora Exploradora" ( la prima de Barbara, que luego sabréis por qué la llamo así) insiste con tal entusiasmo que su voto vale por dos o por tres. En el camino para comprar las entradas Barbara me pregunta por qué no quiero subir e intento poner cara de póker pero... ¡cómo me conoce la jodía! porque tarda otro nanosegundo en averiguar que tengo miedo porque es mi primera vez  y tarda otro nanosegundo más en proclamarlo a voz en grito. También se lo toman con bastante humor. Nos tienen que dejar dos impermeables que ellas llevan de más porque nosotras sólo hemos salido con escuetas y miserables chaquetas de chandal....
Y todo va bastante bien hasta la hora de bajar. Porque yo pregunto: ¿ por qué las montañas son tan altas?
¿ Por qué los telesilla son tan altos? y ¿ por qué en las bajadas el aire siempre viene de cara y en la alta montaña hace siempre frío aunque sea agosto?  Mientras miro el horizonte para no mirar hacia abajo y me refugio en la fantasía de que cuando ésto acabe habrá alguien esperándome con un plato de sopa hirviendo, Barbara me recuerda una y otra vez que, por recomendación mía,  ha dejado un forro polar en la habitación. Porque claro, aunque sea la montaña, estamos en agosto...  Y en estas andamos cuando el telesilla se para sin avisar. Así. Por las buenas. Porque él lo vale. En medio del abismo y del frío. Entonces entra en acción Dora Exploradora y de una mochila que lleva del tamaño de una mesilla de noche comienza a sacar: unos guantes para la que tiene frío en las manos, un forro polar para la que se lo dejó en casa, un gorro para la que tiene miedo de que le salgan sabañones en las orejas, crema hidratante para la cara y cuando el telesilla ¡bendito sea Dios! comienza a funcionar dice que vaya rollo ahora que iba a sacar el móvil y llamar a una amiga.

( Bajando hubo quien se atrevió a hacer fotos).

Hemos llegado a casa sanas y salvas hace como dos horas. Esta noche hay un concierto de música clásica en la iglesia del pueblo y asistiré. Espero no tropezar con ningún banco de la iglesia, no hacer demasiado ruido al entrar  o  no confundir al cura con algún monaguillo...