Yace el poema bajo el silencio
de esta tarde de invierno.
Descansa, lánguido, cobijado del frío
en una taza de té
y la nieve cubre las montañas.
(Cris Carrasco García)
Imagen: Extraída de Pinterest
Yace el poema bajo el silencio
de esta tarde de invierno.
Descansa, lánguido, cobijado del frío
en una taza de té
y la nieve cubre las montañas.
(Cris Carrasco García)
Imagen: Extraída de Pinterest
Escampaste al viento palabras que duelen,
y el mismo aire me llenó la boca
de arena y barro.
Derribaste un puente con la magia de lo sutil
y me quedé
intentando amarrar confianzas
con alfileres de perla blanca
que después
cayeron
como
cae
todo.
(Cris Carrasco García)
Imagen: Fred Calleri
Querida hermana:
Ya estamos en casa y el otoño, como ocurre siempre en esta tierra, llega por las mañanas, se marcha al mediodía y vuelve por la noche.
En una de esas mañanas me constipé y eso me llevó a hacerme dos pruebas por si el bichito que tanto daño está haciendo me había alcanzado.
Pero no.
Ha sido sólo que la visita del señor otoño mañanero me pilló sin chaqueta. Ya me conoces, el frío casi siempre me pilla sin chaqueta, la lluvia sin paraguas y el calor con demasiada ropa.
Sabes que hay un volcán muy enfadado ¿verdad? Y como todos los fenómenos naturales, es muy bello y muy dañino a la vez. ¿Por qué tanta belleza causa tanto sufrimiento? ¿Por qué los ríos de lava incandescente no pueden traer felicidad?
Así es la naturaleza. Indómita y fuerte. Creemos que la dominamos y en medio segundo ella nos demuestra quién manda aquí.
Los plátanos se agotan en el mercado. Todo el mundo quiere ayudar de alguna manera y eso me emociona. Las catástrofes sacan lo mejor que llevamos dentro.
Y ahora que ya salgo de casa porque he dejado de ser un caracol mocoso, te dejo porque yo también me voy a comprar plátanos. Eso sí, con la chaqueta puesta.
Que las hojas crujientes del otoño lleven hasta ti mi abrazo
***
Texto: Cris Carrasco García
Imagen: Fred Calleri
Cuando cierro los ojos veo brotar un manantial sereno.
Es la corriente de un río cristalino que fluye dulce y fresca.
Meto los pies y agradezco al agua
que esté conmigo, me tenga entre sus manos
y después se vaya buscando el mar
para abrazar las rocas como me abraza a mí.
(Cris Carrasco García)
Imagen: Fred Calleri
Querida hermana:
Una vez más, el verano.
El verano...
Los algarrobos del paseo ya están rodeados de sus frutos largos y de penetrante aroma. Digo rodeados porque los van dejando caer al suelo quizá esperando que llegue alguien y los recoja. Pero nadie lo hace. No sé si esas algarrobas servirán para hacer harina o sucedáneo de chocolate o pasará como con las naranjas de los naranjos de jardín... no lo sé. Lo cierto es que estos árboles y su aroma me recuerdan a mi infancia y los veranos en el campo. Como el jazmín, los geranios, el romero, el tomillo, los juncos, las higueras, las chumberas, la pinocha seca ...Todos se me agolpan en un mosaico de aromas unidos con el lazo del calor ardiente.
Y todos saben. Porque cada aroma tiene su sabor.
Te escribo descalza. Por instantes mi pelo y mi piel reciben la brisa de un ventilador que va girando. Fuera tenemos cerca de cuarenta grados y es difícil ver a alguien por la calle. A veces se ve a lo lejos algún corredor sudoroso y exhausto porque se está entrenando para una de esas carreras que hacen en el desierto ¡qué pundonor!.
Yo prefiero estar aquí contándote de olores, sabores y nostalgias de playas. Echo de menos el mar que todavía no he ido a visitar y me consuelo con imágenes refrescantes como la que ilustra esta carta. Qué mujer tan elegante ¿verdad? No le falta un detalle. Me gusta porque parece estar fuera del tiempo y de las modas. Fred Calleri y sus detalles.
Ya me voy.
Que una mariposa blanca con gracioso revoloteo de alas lleve hasta ti mi abrazo.
***
Texto: Cris Carrasco García
Imagen: Fred Calleri