miércoles, 3 de enero de 2018

Siete días, siete fotografías en blanco y negro de tu vida

Última jornada del testigo que me pasó ShiroDani.

DÍA 7

Buda solitario,
profundo, vacuo,
como su sombra.

Título de la fotografía: Meditación


(Cris Carrasco García)

Este año no florecerá la camelia

Este año no florecerá la camelia
antes de mi marcha
y no veré el regalo de sus flores.
No diré que me entristece,
pero añoro los pétalos abiertos
y la rebeldía transgresora
floreciendo entre los durmientes.
Sí. Lo añoro
mirando sus gemas prematuras
mientras me pregunto si cuando ya no esté
recordará mis caricias en sus hojas.

( Cris Carrasco García)

Imagen: Natalia Syuzeva

martes, 2 de enero de 2018

Siete días, siete fotos en blanco y negro de tu vida

Recojo el testigo que me ha pasado ShiroDani.

DÍA 6.

Gira la noria
y la fuerza del agua
mueve mis pies.

Título de la fotografía: Vueltas

( Cris Carrasco García)

lunes, 1 de enero de 2018

Siete días, siete fotos en blanco y negro de tu vida

Recojo el testigo que me ha pasado ShiroDani y me comprometo a publicar durante siete días, siete fotos en blanco y negro que hablen un poco de mi vida.
Hoy ya estamos en el:

DÍA 5:

Pasa el navío,
y entre columnas está,
no está, está, no está...

Título de la foto: Columnas al mar


(Cris Carrasco García)

domingo, 31 de diciembre de 2017

Que cada día tengas motivos

Que cada día tengas motivos
para seguir viviendo,
que la lluvia caiga con dulzura
sobre tu ventana,
que encuentres un refugio
sano y fuerte que te consuele del dolor,
que tengas fuerza y serenidad,
que encuentres tu camino
si lo estás buscando
y que se den las condiciones para seguir
si ya lo encontraste,
que no te dejes seducir
por el canto de las sirenas de plástico,
que puedas sonreír ante la adversidad,
que acojas con un abrazo al que viene de lejos
y sigas amando al que tienes cerca.

Te lo deseo hoy y siempre
incluso cuando nuestros cuerpos se agoten
y tengamos otros
que todavía no conocemos.

Feliz comienzo. Feliz continuación de la vida.

( Cris Carrasco García)

Imagen: Cecile Mancion

sábado, 30 de diciembre de 2017

Siete días, siete fotos en blanco y negro de tu vida

Día 4.

Recojo el testigo de ShiroDani de publicar durante siete días, siete fotos en blanco y negro de mi vida, pero no voy a nominar a nadie; si alguien desea ser nominado o nominada que me lo diga y lo haré.
En lugar de ésto, cada día publicaré un haiku relacionado con la fotografía.
Este ya es el cuarto intento:

Todos los seres
con su dolor o su alegría
hacen música.

Título de la fotografía : Delicadeza


(Cris Carrasco García)

viernes, 29 de diciembre de 2017

Siete días, siete fotos en blanco y negro de tu vida

DÏA 3.

Recojo el testigo que me ha pasado ShiroDani , pero no voy a etiquetar ni a nominar a nadie, simplemente os digo que si alguien quiere seguir el juego que lo haga y si alguien desea que lo nomine que me lo diga y lo haré.
Además de publicar cada día durante una semana una foto en blanco y negro que refleje algo de mi vida y en la que no aparezcan personas, intentaré ilustrarla con un haiku (ésto es opción mía).
Hoy me ha conmovido el "haiku" que una niña de cinco o seis años ha dicho en voz alta en la estación de Veneziea mientras su madre le tiraba de la mano para coger el tren:
Adiós Venezia.
Te quiero mucho,
te echaré de menos.
Y esta es mi respuesta a la preciosa sensibilidad de la nena:
Tienes razón.
Sólo a Venezia
le suspiran los puentes.
La foto es de una parte poco conocida de esta bella ciudad :

Título de la fotografía: GHETTO NUOVO

(Cris Carrasco García)


jueves, 28 de diciembre de 2017

Brota el poema

Imagen: Erica Hopper


Brota el poema
en la línea divisoria
con el cielo
donde entre los árboles
aparece la luz rosada
que llaman atardecer.
En poco tiempo se desdibuja,
se diluye y muere
para ser recuerdo,
nostalgia y lágrima. 

( Cris Carrasco García)

Tres poemas de Mía Gallegos

De " Los reductos del sol"

VIII

Vivir, ya he dicho:
tener entre las manos un fajo de papeles:
un lápiz, libros, dibujos, sueños.

El alma al descubierto,
vulnerable.
Estar así. Beberse a uno mismo.
Sollozar.

Tomarse el invierno para tejer
una mansión de lino
vigilantes los senos
escondidos en la piel.
Vibrar.
Repasar las camisas, acomodar los sueños,
dejar en perfecta armonía los clavos, la canela,
el azúcar y los aromas.

Dejar el alma al despoblado,
musitar pequeños versos de Sor Juana,
olvidar castigos y derrotas.
Recordar el olor de un verano en Guanacaste.
Fruncir el ceño por placer,
sonreír por malicia.
Vivir,
acomodada entre sombras
aniñando los ojos
y olvidar, olvidar.

Imagen: Rebecca Green


En mi habitación tejo el viento

En mi habitación tejo el viento.
Ignoro si son remotas mis lágrimas
o si están guardadas al lado de amarillas
fotografías,
junto a dedales y agujas que sollozaron.

Cavilo uniendo las puntas de la aguja
con la lana.
Desatiendo la espera.
Tejo y olvido.

De pronto pierdo el punto
y un agujero se deshace sobre el sillón
y mis manos.
Quedo entrelazada toda
en un ovillo de amor y lumbre.

No sé
 si tejo para esperarte
o si trazo en círculos
el viento
y mi mortaja.



Imagen: Guan Zeju


El ojo de la aguja

VIII

Al amor llegué con un grito de seda
y puse las dos mejillas, 
el cuerpo y la conciencia.

Nada quedó de mí,
ni siquiera una carta,
ni siquiera un espejo en donde reconocerme.
Más aprendí a pasar
por el ojo de la aguja,
es decir, a perdonar sinceramente.
A perdonar la piel en el alambre,
a dolerme desde los pies
a la cabeza.

Lo perdí todo.
Y cuando entendí que no sabía defenderme de la gente,
respondí con una bofetada de ternura,
porque yo sé
que sólo los dulces heredarán la tierra.