lunes, 25 de mayo de 2026

Mayo trajo un viaje especial

 


Imagen: Cris Carrasco García

Se acaba mayo, y el mes que comenzó con algo inquietante, incertidumbre y ansiedad, termina con el relato de dos acontecimientos bellos:

El primero es que por primera vez en mi vida vi un doble arcoiris completo. Exactamente el domingo pasado.

El segundo, fue que Amore y yo tuvimos que ir a Barcelona para que Amore se hiciera el carnet de identidad electrónico italiano. Han tardado casi un año en darnos fecha en el consulado pero por fin en abril nos citaron para la semana pasada. 

Viaje relámpago, sí, pero muy bien aprovechado. 

Nos alojamos en casa de un amigo y estos dos días han supuesto una ruptura total con la rutina. Nos hemos sumergido en la enorme multiculturalidad del barrio donde vive nuestro amigo y que parece anclado en los 70. Nos hemos impregnado de los aromas de las comidas árabes, indias, chinas, pakistaníes, latinas y de tantos otros lugares que llegaban hasta nosotras,  nos hemos sorprendido con los productos de tantos bazares y tiendas. Hemos sonreído ante la imagen de peluquerías con secadores de décadas pasadas pero aún en uso. Un hervidero multicolor y un trasiego incesante arriba y abajo de culturas caminantes viviendo en las mismas calles.

Entramos en un bar con las paredes forradas de cuadros en los que había folios escritos a lápiz- con tachones de lo que parecían ser poemas en sucio y fotografías en blanco y negro de grupos de jóvenes de hace varias décadas. No recuerdo el nombre del bar ¡cuánto lo siento!

Nos perdimos buscando la línea del metro que necesitábamos para ir a la Estació del Nord y aparecimos en Rambla Catalunya. Cuando por fin encontramos la línea, bajamos en Arc de Triomf y buscamos un bar para comer. Pedimos un bocadillo de tortilla francesa con pan a la catalana y se convirtió en uno de los bocadillos más buenos y más grandes que he comido en mi vida. De este bar sí recuerdo el nombre: Bar Nápoles, porque está en la calle Nápoles. 

Y para acabar la recolección de anécdotas, cuando Amore le entregó los papeles al funcionario del consulado, éste se le quedó mirando y le dijo: " Yo le hice a usted el pasaporte hace unos meses", y Amore, bajo los efectos de la alucinación, le respondió que se había hecho el pasaporte hace poco por miedo a que le caducara el carnet antiguo antes de que le dieran fecha para renovarlo, y él dijo: " Sí, mire, le hice el pasaporte en marzo. Hago muchos, pero hay caras que se me quedan".

¡Vaya!.

Y con nuestro amigo, mi amigo, el de hace tanto tiempo, con el que compartimos tanto, hemos hablado de divinidades y humanidades. Trivialidades y profundidades. Estamos lejos en el espacio pero muy cerca en el alma y  menos de dos días bastan para tener esa certeza.

Todo ha sido generoso y acogedor.

A veces, la vida, cuando haces malabares sobre una cuerda floja, hurde una trama para evidenciar verdades y magias. 

Barcelona, mi ciudad iniciática, mi ciudad de comienzos y de finales, tan bella como siempre. 

Gracias, por acogerme una vez más. 

Gracias, por enseñarme una vez más.

Te quiero mucho. 


Seguimos con el blog de los lunes, amigas. 

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Texto: Cris Carrasco García