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viernes, 19 de octubre de 2012
Todo lo contrario
" Para que te inspire" dijiste mientras colocabas una foto tuya tan antigua como el mundo encima de mi escritorio. Y aquella casi niña de hace treinta años comenzó a observarme día a día.
Y yo a ella.
Traía el sol de un verano de piteras y estaba salpicada de gotitas de agua. Me miraba a través de unos ojos pequeños. Me preguntaba. Pero yo no respondía.
Pasaron los días y aprendí a contar en la casi niña cada una de las gotitas de agua. La que más me gustaba era la que se había instalado en el extremo sur de uno de sus rizos y esa cámara indiscreta le impidió caer al suelo para siempre.
La casi niña me sonreía "de medio lao" con la suficiencia de los dieciocho años. Yo no le devolvía la sonrisa y tampoco escribía nada. Sólo contaba las gotitas de agua que nunca se secaron en una piel tan lejana y tan al lado.
Y entonces, una mañana, tú te reencontraste con la fotografía y me preguntaste si me había inspirado algo...
- Obscenidades...
Te respondí con sonrisa "de medio lao" y suficiencia de dieciocho años.
(Cristina carrasco)
No sé a quien pertenece la imagen.
jueves, 27 de septiembre de 2012
POEMAS SIN PINTALABIOS
Supe que estabas
cuando una gaviota
voló sobre mi escritorio
y te percibí en la esquina
nublada
de uno de mis dedos.
Supe que te quedarías
cuando no encontré
palabras
y te hice, torpe
y sin saberlo,
un rincón
entre mis lápices
y en la parte contraria
de mi madrugada.
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Hay un deseo de felicidad
en el aire
mientras las sonrisas
se convierten en calor mojado.
Humedad que arde en la piel
de una mañana por estrenar
cuando ya la fiesta asoma
entre las manos.
Están danzando
las marionetas.
********************************
Me hablas, me hablas
y crece una losa mirando el futuro.
No me preguntas en presentes
pero yo te cuento:
tantas veces rozó el suelo mi dedal
que se enlazó con la tierra,
tantas veces me enredé en los hilos
que me creí araña edificando telas,
tantas veces no vi el final
que cada dibujo me sabía a infinito.
Pero hoy
he tendido al sol la nube acabada
y te lo puedo decir:
he tejido un sueño para ti.
**********************************
Cuando los seres humanos
florecen
son destellos
de sol
y campos de tulipanes.
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Si alguien me dice estoy enamorado
pongo una violeta en su ventana
y dejo volar los cofres de la resistencia.
Pero amor,
amor del bueno,
del que no cubre con velos
la existencia
ni reza a un mercenario
para que muera
y ha olvidado eso que llaman
compostura.
Porque estoy cansada
de los cansancios
discordantes
y el atardecer,
del amor con piel de notario
y sonido de caja ya vacía.
Quiero a alguien enamorado
como el primer adolescente
que busque en el éxtasis
un perfil entre las sombras.
No de mí.
Sólo enamorado.
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-¿ Y si te mando un mensaje y te pregunto qué haces?
-¿ Y si lo recibo y respondo te sueño?
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( Todos los poemas son de Cristina Carrasco)
martes, 4 de septiembre de 2012
EN MI POEMARIO: PEREGRINA DE AGUA Y DIOSAS
A MENUDO TE CONVIERTES
en azul transparente de silencio,
gesto repetido, ausencia inmutable,
sonido misterioso, poblador de mundos hilvanados
con alambradas hirientes.
Déjame ser tu alumna
y aprender en los dibujos de tu mente
siguiendo a tus ojos en la suave elevación
de una esfera de helio.
Y haré de ti el mensajero de las burbujas en el cristal,
la fuerza maravillosa que sostiene mi planeta.
Cristina Carrasco " Peregrina de agua y diosas"
Imagen: "El susurro de un ángel" , cuadro de la pintora Mariana Kalacheva.
martes, 28 de agosto de 2012
gastroenteritis a la italiana
Como algun@s sabéis , ando , como últimamente pasa cada agosto, por Italia, de visita a la familia política. Una familia digamos que " a la italiana", es decir, somos ocho en casa ( dos ancianos, dos adolescentes, una pareja que a veces quiere ser cuerda y nosotras dos, una italiana y la otra que no sabe muy bien si procede de la luna , esta última soy yo).
Salimos una tarde con la pareja que quiere ser cuerda (hermano y cuñada de Barbara) a visitar un pueblo cercano y a comer calamares a la romana. Y ahí comienza todo. Después de los calamares.
Noche larga, muy larga por mi parte, intestinos que piden paso a cada momento, Barbara que duerme y no se entera de nada hasta la mañana siguiente...
Y con el alba, la familia italiana también se entera de que "tengo la tripa revuelta". Comienzan los remedios caseros: " Nada de fruta" " Yo en España cuando estoy así siempre tomo manzana" " ¡ Nada de fruta!. Y opto por hacer caso a la contundencia de la suegra siciliana. "Pan, tienes que comer pan, para que se empiece a hacer bola", "¿con aceite?" " Ma, qué "cazzo" (que es lo mismo que decir qué c...ño, con aceite? El aceite lubrifica, y hay que hacer bola". A estas alturas ya me he dado cuenta de que me dispongo a pasar una diarrea a "la italiana". Sin manzanas, con mucho pan, mucha patata, nada de aceite y todo seco para ""hacer bola".
Y a todo ésto unimos el sentido extremo de solidaridad familiar italiana. El hermano de Barbara, tal día como el que estamos hablando pensaba hacer para comer spaghetti con peperoni, ajo y no sé qué otra cosa picante más.
Barbara- Cris comerá arroz cocido.
Hermano- Entonces todos comeremos arroz cocido. Se aplazan los spaguetti.
Cris- No, yo como arroz cocido y los demás podéis comer spaguetti.
Hermano- Nada de eso, todos arroz cocido. Maddalena, tú quieres arroz ¿ verdad?
Maddalena- No.
Hermano- Sí, porque ya no hay spaguetti.
Y Maddalena calla mientras yo espero que a partir de ésta no me coja manía.
Pero pasan dos días y " la bola" no da señales de vida. Vamos al farmacéutico que también es el herborista y el remediapenas de las señoras solteras y malcasadas del pueblo y le contamos lo que sucede:
- Si aún no se le ha pasado es que es un virus. Si come, alimenta el virus. Así es que lo mejor es que no coma.
Salgo de la farmacia con cierta duda sobre el remedio infalible del farmacéutico- herborista- remediapenas, pero Barbara, me tranquiliza súbito: " Este tío es gilipollas". ¡ Bien! al menos esta vez no moriré de hambre.
Cuando volvemos a casa recojo las pocas fuerzas que me quedan y me dispongo a dar una vuelta por el prado de la casa, pero la vuelta es corta, porque cuando aún no he andado ni diez metros, una avispa se mete entre mi tobillo y la sandalia ¡ y me pica!, ¡ Dios, me pica!, ¡ a mí, que nunca mato una mosca, que nunca le hago nada a ningún insecto por repelente que me parezca!¡a mí, que llevo dos días nada más que "haciendo bola" como un escarabajo pelotero, comiendo pan y carbohidratos por un tubo, y ahora una avispa me mete veneno en el tobillo!.
Vuelvo a casa a la pata coja, con la sandalia en la mano, diciendo que me ha picado una avispa. Y la familia italiana vuelve a hacer cónclave en torno a mí:
- Si todavía le duele es que tiene el aguijón dentro- Dice la suegra siciliana, apretando el tobillo con una fuerza inaudita para sus ochenta y dos años.
- Mamá, que le estás haciendo daño
-Hay que desinfectar el picotazo.
--¿Te duele?
-No, no tanto ¿verdad?
-Pues ¿cómo no le va a doler? ¿ Qué a ti no te ha picado nunca una avispa?
-Pobrecilla, encima de la diarrea...
-¿ Cuántas veces has ido hoy al baño?
Siento que estoy al borde del desmayo. Quiero gritar y lo hago para que todos salgan del cuarto de baño ¡el intestino pide paso otra vez!.
Y por primera vez en muchos días estoy sola. Y harta. Harta de los calamares a la romana, de los virus que me crecen , de los farmacéuticos que estudiaron en laggers nazis, de las avispas con aspiraciones de abejorros. Entonces hago lo que suelo hacer cuando estoy harta: me pongo a llorar. Sentada en el W.C, con el pie en alto y limpiándome los mocos con el papel higiénico.
Mientras, al otro lado de la puerta, Barbara:
-Cariño, no llores, que no puedes perder más agua de la que ya has perdido...
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