lunes, 8 de septiembre de 2025

Esas fiestas de otoño



Me pregunto si cuando comienza septiembre la mayoría de la gente se ilusionará con lo que llamo "fiestas del otoño". 

Quiero decir que con cada septiembre pienso que ya están cerca el puente del nueve de octubre, halloween y el puente del ocho de diciembre y me pongo contenta y una vocecilla interior dice ¡qué fiestas tan agradables! porque me invade el aroma del otoño, las castañas asadas, el fresco que no llega a ser frío, los mercados medievales que se hacen aquí en el pueblo... 

Pero resulta que si lo pienso bien, no participo en ninguna de ellas. 

Hace unos años iba a los mercados medievales y rara vez compraba algo. Ahora ni eso. Han dejado de gustarme porque me resultan repetitivos y han perdido la esencia que tenían cuando se crearon. 

 En el puente del nueve de octubre aquí es tradición que se vendan bandejitas de frutas hechas de mazapán envueltas en un pañuelo para el cuello y muy pocas veces compro los mazapanes. A veces alguno de mis cuñados le regala a mi madre la típica bandejita y cuando voy a comer me las saca (por qué mis cuñados le regalan a su suegra, mi madre, los mazapanes y no a mis hermanas, que son sus parejas, es algo que siempe me he preguntado en voz baja pero nunca lo he hecho en voz alta. ¿Será para hacerle la pelota a la suegra?...)

En cuanto a halloween, pues aquí en España es básicamente una fiesta infantil y hace años venían los niños de la calle y nos pedían golosinas, pero ahora aquellos niños ya han crecido y los de ahora no llegan hasta casa. 

El puente del ocho de diciembre, que nunca sé si llamar de la constitución o de la Inmaculada, adquiere dimensiones de vísperas de navidad y no está mal. En un tiempo se aprovechaba para sacar el árbol y decorar las casas, pero desde que los centros comerciales decidieron que la navidad comienza casi en septiembre, parece que cuando llegan esas fechas lo único que quiere una es que pasen. 

Y sin embargo, cuando termina agosto, pienso en los mercados medievales, las figuritas de mazapán, la decoración de navidad, el fresco que aún no es frío y me siento bien. Quizá porque de un tiempo a esta parte he romantizado el otoño.

Quizá porque se acaba la vuelta ciclista a España pero comienza OT.

O quizá porque vuelven las reuniones culturetas con las amigas donde no hablamos ni de la vuelta ciclista ni de OT pero molan mucho.

O quizá porque cada otoño me vuelvo un año más sabia. 


Comenzamos el blog de los lunes, amigas.

***

Texto: Cris Carrasco García

Imagen: Cris Carrasco García

martes, 2 de septiembre de 2025

Meses pasados y tiempos venideros

 


Desde marzo, que fue la última vez que pasé por aquí, como es de esperar, han pasado muchas cosas, he leído muchas cosas y he hecho muchas cosas... sería una ameba si en tantos meses no hubiera hecho nada ¿verdad? 
Hice un minicurso en la universidad (La Magna, que es la universidad senior de La Florida) sobre la mitología en el arte, que me encantó. 

En junio hice otro sobre los barrios históricos de Valencia y fue genial. 

También hice otro sobre escritura creativa que no me gustó, la verdad, y de momento, de este tema, no pienso hacer ninguno más (éste no fue en La Magna).

Fuimos a Italia y conocimos a Stella, la bebé más bonita del mundo con permiso de todas las mamás de bebés. 

Este verano también he participado en dos retos fotográficos de Instagram y me han requetegustado. Además he conocido a mujeres aficionadas a la fotografía muy agradables. 

No había colgado la ilustración tradicional de verano de Fred Calleri y aquí está. No llego tarde porque el verano termina el 22 de septiembre



En cuanto a lecturas y series, en julio leí Come chocolate y no discutas con idiotas, de Jessica Gómez. Un libro ligero, de verano, con gran sentido del humor en el que da tips típicos de autoayuda añadiendo ejemplos de la vida cotidiana que tod@s hemos vivido. Muy entretenido. 

Días después vi en una librería que se han editado en un mismo libro los Diarios de Rosa Chacel, pero es un libro muy grande cuyo precio no me es asequible de momento, por lo que buscando en Internet si podía encontrarlo más económico, vi que Anna Caballé había escrito una biografía de Rosa Chacel pero no pude conseguirla. Terminé esta aventura de búsqueda con la biografía de Carmen Laforet escrita también por Anna Caballé e Israel Rolón-Barada titulada Una mujer en fuga. Es una biografía bastante novelada y muy bien documentada. La verdad es que la vida de Carmen Laforet siempre me había intrigado y ahora me causa admiración. 


Entre las series que he visto, una que me ha encantado es Escandalosas, es de la BBC, lo que supone una garantía de calidad y narra, en seis capítulos, el paso de la juventud a la vida adulta de seis hermanas aristócratas inglesas en el período de entreguerras. Es una serie magnífica con componenetes modernos y desenfadados que quitan hierro a los hechos que se cuentan y al ambiente prebélico de aquel tiempo. 
Como me ha encantado la serie y estas seis hermanas existieron, he buscado libros y novelas relacionados con ellas y he encontrado estos: 

- Las hermanas Mitford. Novela escrita por Marie Benedict.

-Nobles y rebeldes. Autobiografía escrita por Jessica Mitford, la hermana que más simpatía me genera.

Espérame!. Autobiografía escrita por Deborah Mitford, la hermana pequeña.

Llevo estos tres libros en danza y cuando me canso de uno sigo con el otro, ya que la serie termina (por ahora, porque todo apunta a que habrá segunda temporada) en 1939, la novela en 1944 y las biografías de las hermanas, obviamente, abarcan más tiempo. 


Musicalmente hablando he conocido, disfrutado y gozado la música y las letras de Valeria Castro. Saber de su existencia y comenzar a admirarla ha sido todo uno.

Y ahora planes de futuro artístico-universitario-cultural:

El mes que viene comienzo un curso en la uni sobre la mujer en la historia del arte. Promete mucho y conociendo a la profesora que lo imparte (Nuria Blaya), estoy segura de que no me defraudará. 
Más adelante quiero hacer dos más pero de momento solo me he matriculado en éste. 

También deseo seguir con la fotografía. 
¿Y con la escritura? Pues con la escritura lo que surja.

Mi intención, a partir de ahora, es escribir en este blog al menos una vez a la semana y un día específico que puede ser el lunes o el martes. Los temas serán muy variados ya que por mi carácter me es imposible ceñirme a uno solo, pero serán los habituales que toco aquí: poesía, haiku, reflexiones, recomendaciones de plículas, series y libros, fotografía... Me lo he impuesto como disciplina: UNA VEZ A LA SEMANA, EL LUNES O MARTES HAY QUE DEJAR AQUÍ LA HUELLA y no hay otra. 

Que estés bien.

***
Texto: Cris Carrasco García

Imágenes: Fred Calleri y portadas tomadas de Internet de los libros nombrados.





lunes, 17 de marzo de 2025

Si sigue lloviendo

 



Si sigue lloviendo
me convertiré en un ser acuático
con escamas y branquias
nadando a contracorriente .
seré un pez de agua dulce
en medio del mar. 
***

Texto: Cris Carrasco

Imagen: Cris Carrasco 

martes, 25 de febrero de 2025

A veces corto, a veces infinito

 


A veces corto, a veces infinito,
a veces bello,
a veces un sueño. 
Y todo es tiempo
bailando con punteras
nuevas
o desgastadas. 
***

Texto: Cris Carrasco García

Imagen: Cris Carrasco García

lunes, 25 de noviembre de 2024

Haiku o como quieras llamarlo

 



Nubes de viento
en vísperas de fiesta.
Todo en el aire. 

***

Texto: Cris Carrasco García

Imagen: Cris Carrasco García


lunes, 18 de noviembre de 2024

Perfectamente diseñada

 


Seguimos en esta noche lorquiana que nos ha llegado en forma de barrancada intentando mantener el tipo a base de humor aunque a veces me sale bien y a veces no. 

Mi rutina y la de tod@s l@s que andamos por aquí y alrededores se rompió para quizá nunca volver a ser la misma el 29 de octubre. Y a partir de entonces, el caos. 

El metro no funciona y no lo hará al menos hasta mayo, por lo tanto he debido dejar el curso en la universidad que tanto me gustaba. El año que viene me han dicho que lo volverán a hacer. El día 3 de diciembre comenzaba otro y la semana que viene haré un ensayo general con los autobuses lanzadera que nos han traído desde Madrid (MUCHÍSIMAS GRACIAS) y que nos llevan direct@s desde el pueblo hasta Valencia ciudad. Ojalá pueda hacer este curso. Cruzo los dedos. Los días laborables en hora punta las lanzaderas van hasta la bandera y hay una cola de hasta diez minutos. La hora de comienzo de las clases no es hora punta, pero la de salida sí, así que ya veremos. 

Lo que antes se hacía en un momento, ahora es una carrera de fondo. Todo es más lento. Cuesta más. Requiere más tiempo. 



Cuando te encuentras con alguien lo primero que hace es contarte dónde estaba la tarde-noche en que pasó todo. Yo también lo cuento a l@s demás. Estaba en casa. Era martes y tenía clase pero no fui porque mi compañera de vida sigue las predicciones metereológicas día a día y sabía que iban a venir lluvias torrenciales, así que avisé y me quedé en casa. Menos mal porque si hubiera ido el agua me hubiera pillado en el metro volviendo y no hubiera podido llegar a casa. Pero en mi caso todo salió bien. Otr@s no tuvieron tanta suerte. 

Haber perdido el coche no se ve como una desgracia. Se ve como lo normal y es muy común que alguien te diga: "Mi hermana vive en Picanya, no le ha pasado nada porque vive en piso, sólo el coche..." y la otra persona suele decir: "Menos mal". Y ahí acaba todo. 

Todo el mundo ha ido a ayudar a un amigo, amiga, familiar o desconocido a quitar barro. Todo el mundo ha compartido vía redes sociales peticiones de ayuda. Todo el mundo ha tardado al menos dos horas en coche para llegar a Valencia, un trayecto que en circunstancias normales cuesta quince minutos. Y todo el mundo sabemos que el camino de recuperación y vuelta a la normalidad será largo. 

Esta mañana me decía una amiga de Paiporta a quien se le ha inundado la parte de abajo de su casa y también ha perdido el coche:" Es que no se puede ni salir a pasear para despejar un poco la mente" porque el paseo lo único que hace es recordarte lo que ha pasado, cómo ha pasado, por dónde ha ido el agua, qué falta, qué ya no está, quién ya no está...

Recuerdo que las veces que fui al centro penitenciario de Picassent a dar talleres de poesía, mi sensación era que la cárcel es un lugar perfectamente diseñado para que en ningún momento se te olvide dónde estás. Pues eso ha pasado con esta barrancada: si alguien sobrenatural la diseñó, lo hizo para que en ningún momento podamos olvidar lo que ha pasado. 

Y aún así, no perdemos la esperanza ni el humor. Porque no vale la pena perder la esperanza ni el humor. Si perdemos eso ¿qué nos queda? Sólo barro.

En el pueblo se ven continuamente coches, furgonetas, todoterrenos y camiones de ayuda humanitaria. Vienen del mundo entero. El otro día estaba con la perrita y vi pasar una camioneta de ayuda humanitaria de Ukrania. Por unos momentos, décimas de segundo, pensé que éramos nosotr@s los que les mandábamos ayuda, pero después caí en la cuenta de que eran ell@s l@s que habían venido a ayudarnos ¡ELL@S! que están en medio de una guerra. Ell@s vienen a ayudarnos ¿cómo no emocionarse? ¿Cómo no volver a casa con el corazón encogido pero rebosante de agradecimiento? 



Y me quedo con eso y con más. 

Todo ésto me ha pillado en medio de una búsqueda personal y quién sabe si en lugar de entorpecer mi búsqueda no será un acicate para encontrar la sensación que perdí cuando se me vino abajo un castillo personal. 

Quién sabe. 

Lo único de lo que estoy segura es que mi pueblo y yo durante mucho tiempo, cada vez que oigamos llover, tendremos miedo. 

***

Texto: Cris Carrasco García

Imágenes: Cris Carrasco García

                  Foto 1: El barranco  días después de desbordarse a su paso por detrás de casa.                                        

                  Foto 2: Última foto que hice desde un vagón del metro volviendo de clase. 

                 Foto 3: Nota de agradecimiento que dejé en el capot de un coche de voluntari@s de la 

                              Ertzaintza.