lunes, 22 de julio de 2019

Haiku o como quieras llamarlo




Junto al mar
me acompaña transparente
la libélula. 



(Cris Carrasco García)
Imagen: desconozco su aut@r


viernes, 12 de julio de 2019

Dos círculos en verano


Querida hermana: 
LLegó San Juan y las mujeres del círculo pasamos el día en una cueva donde había un gran salto de agua. Estuvimos en perfecta comunión con la naturaleza. 
Vinieron las niñas de una de nosotras contribuyendo así a añadir más magia al lugar y a nuestro día. Dos niñas criadas y educadas en la más absoluta libertad sin miedo al agua ni a la tierra ni a hablar ni a bailar ni a disfrutar. Parecían Pocahontas. 
Hablamos mucho. Nos reímos. Comimos. Nos bañamos y jugamos con el sol para después pasar por nuestra piel con extrema suavidad la pluma de un quebrantahuesos, que es un ave gigantesca de la familia del buitre y el cóndor. 
Así dimos la bienvenida al verano . 




Días después nos volvimos a reunir en casa de la hermana que se fue a hacer su camino y ahora ha vuelto unos días para después volver a recoger enseres y deshacer el sendero, o mejor dicho, volverlo a enderezar y ponerlo recto como una línea que se aprecia algo torcida por el reflejo del sol.
Volvieron a estar los niños y bailamos jugando con los sonidos.  Escribimos nuestros nombres para después arrugar los folios, echarlos en un montón y buscarlos otra vez. No me fue difícil separarme de mi nombre. Al fin y al cabo tengo algunos más.... 


Ahora, hasta septiembre u octubre, no nos volveremos a reunir . 
Nuestro círculo ya ha cumplido un año. Parece que fue ayer cuando comenzamos con pasos inciertos y tambaleantes y ahora hemos crecido en número, en confianza y en amistad. 
Deseo que todas las mujeres puedan tener un círculo tan bello como éste.

Un abrazo de brisa fresca.

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Texto: Cris Carrasco García
Imágenes: M y C


viernes, 5 de julio de 2019

Las viejas fotografías



Las viejas fotografías
están vestidas de niebla
y mi boca se deshace
en el deseo de agua.
Casi he olvidado
el color de la lluvia.
Volverá cuando quede atrás
el tiempo de las algarrobas
y los duraznos pierdan
su sabor a terciopelo.

(Cris Carrasco García)
Imgen: Iceland- Catrin Welz-Stein



jueves, 4 de julio de 2019

Ha pasado una vida


Querida hermana:

Ayer hizo un mes que no te escribo y en un mes tengo la impresión de que ha pasado una vida. 
He vuelto a viajar por dentro a través de las circunstancias y todo ha estado bien porque aunque he sufrido, el sufrimiento me ha servido para profundizar en muchas cosas. He tenido dudas para atravesar ríos, he vertido lágrimas que se han congelado bajo el gran sol de junio y ahora, como siempre, rompo la crisálida y me convierto en mariposa.
Los días pasados te hiciste pequeña en un puntito de mi memoria y eso no está bien porque tú eres yo y si te olvido ¿dónde iremos? Tú eres la orilla y yo soy la mar. Las olas siempre deben llegar hasta la playa.
En este tiempo sólo he visto tablas cuadriculadas y nombres. Pero me salvaba pensar que detrás de esos nombres había corazones latiendo apresurados y esperando. Eso me hacía olvidar el velo de cansancio en los ojos, la rigidez en los músculos, la falta de poesía...
Aunque la poesía estaba ahí, en cada celda de cada tabla con cada nombre porque todo estaba teñido de esperanza. Cada uno de esos seres esperaba ser elegido para aprender a ser mejor y eso es poesía. Y mi cansancio y nerviosismo ahora están alegres porque han resistido y han ayudado a otros en su propio camino, que al fin y al cabo, es el de tod@s.
Ahora que ya vislumbro el final, doy las gracias por lo vivido y busco una playa retirada para recoger las fuerzas que he ido derramando día a día.
No será mucho el tiempo que necesite porque ya sonrío, ya pienso en el futuro y en volver a las tablas y las celdas para hacer la vereda un poco más fácil a otr@s.
Como ves, aunque he tardado, te sigo escribiendo cansada pero feliz. Gracias por esperarme. La mar sin orilla no es mar.

Texto: Cris Carrasco García
Imagen: Irina Dzhul

lunes, 3 de junio de 2019

Es difícil recoger plumas pisoteadas



Es difícil recoger plumas pisoteadas
para pegarlas junto a las letras
como si fueran medallas que la vida te regala. 
Es difícil encontrar una partícula de tiempo
para transcribir en el papel la circunferencia
del silencio.
Pero me es muy fácil
tomar de tus palabras el aliento
para contar que la primavera 
está abriendo las flores una a una
con la inquebrantable paciencia de los días.

(Cris Carrasco García)
Imagen: Ariana Richards

lunes, 6 de mayo de 2019

Palabras naranja



Palabras naranja
llenaron el tronco de los alcornoques.
Vientos de plegarias y agradecimientos
resonaron en el aire de las montañas.
He vuelto
con el cuerpo vestido de corcho
donde cabe todo y aún me llueve
la enseñanza más bella:
"No tienes que amar para ser amada".

(Cris Carrasco García)
Imagen: Michiko Mishikawa 

viernes, 3 de mayo de 2019

Fascinante


En el libro titulado Come, reza, ama, la protagonista se hace voluntaria para ayudar en un retiro, después de haberlo realizado ella. Llegan los retirantes y mientras los ve bajar de los coches piensa: "Nunca he conocido a personas más valientes". 
Aquella reflexión me pareció exagerada, pero estos días pasados he conocido la profundidad de su significado. Hace falta mucho valor para bucear dentro de ti, encontrar escollos, acantilados, arenas movedizas, lágrimas, esquemas obsoletos... Y después de todo, sentir un profundo agradecimiento por la bondad y por la vida. 

 En ese sueño de práctica y realidad, entre otras muchas cosas, escribí estos tres haiku: 

Como un regalo
me muestra el aroma
de la rosa entre sus manos. 




Un pajarito
anuncia un nuevo día.
Silencio en la gompa*. 




Lloro
y entre lágrimas veo
el amanecer. 






Texto y haiku: Cris Carrasco García
Imágenes: Olivier Adam

*Gompa: lugar de meditación y plegarias en los centros y monasterios budistas. 

lunes, 8 de abril de 2019

Dos poemas de Anna Ajmatova

La tierra natal

No la llevamos en oscuros amuletos,
ni escribimos arrebatados suspiros sobre ella,
no perturba nuestro amargo sueño,
ni nos parece el paraíso prometido.
En nuestra alma no la convertimos
en objeto que se compra o se vende.
Por ella, enfermos, indigentes, errantes
ni siquiera la recordamos.

Sí, para nosotros es tierra en los zapatos.
Sí, para nosotros es piedra entre los dientes.
Y molemos, arrancamos, aplastamos
esa tierra que con nada se mezcla.
Pero en ella yacemos y somos ella,
y por eso, dichosos, la llamamos nuestra.

Versión de María Fernanda Palacio


Imagen: Ha Huynh


                               
Cuando escuches el trueno me recordarás...

Cuando escuches el trueno me recordarás

y tal vez pienses que amaba la tormenta...
el rayado del cielo se verá fuertemente carmesí
y el corazón, como entonces, estará en el fuego.

Esto sucederá un día en Moscú
cuando abandone la ciudad para siempre
y me precipite hacia el puerto deseado
dejando entre ustedes apenas mi sombra.