A veces hablo de:
lunes, 20 de octubre de 2025
Eso de lo que quería hablaros... y mira lo que me ha pasado...
lunes, 13 de octubre de 2025
Reflexiones después de un poema
lunes, 6 de octubre de 2025
Tres poemas de la poetisa palestina Fadwa Tuqan (1917-2003)
En las olas
Las caras se desvanecieron en torno nuestro
y todo desapareció
menos el brillo azul
de tus ojos y la llamada
en aquel brillante azul
donde mi corazón
navegó cual barco guiado por las olas.
Las olas nos condujeron
sin límites
y sin resistencia
a que las olas contaran
resumida
en una mirada.
Y la tierra se inundó
con el impulso de la marea, el viento y la lluvia.
Aquella noche
mi jardín se despertó
y los dedos del viento
arrancaron su cercado.
En mi jardín, la hierba,
las flores y los frutos estremecieron
con la danza del viento y la lluvia.
Todo se desvaneció
aquella noche
menos el brillo azul de tus ojos
y la llamada
en el brillante azul
donde mi corazón navegó
cual barco guiado por las olas.
***
Solo quiero estar en su seno
Solo quiero estar en mi tierra,
que me entierren en ella,
fundirme y desvanecerme en su fertilidad
para resucitar siendo hierba en mi tierra.
Resucitar siendo flor
que deshoje un niño crecido
en mi país.
Solo quiero estar en el seno de mi patria
siendo tierra
hierba
o flor.
***
Amo la vida
porque tengo derecho a vivirla.
Amo la tierra porque en ella
está enterrado mi hermano.
Amo el cielo porque en él
todavía vuelan los sueños.
***
Poemas seleccionados de:
@mujerespoetasinternacional
Traducción del árabe: María Luisa Prieto
Imagen: extraída de la página www.poesiaarabe.com
lunes, 29 de septiembre de 2025
Película, fotografía de un cielo de septiembre y documental
lunes, 22 de septiembre de 2025
Se nos fue Robert
lunes, 15 de septiembre de 2025
Cualquier tiempo pasado ¿fue mejor?
Durante gran parte de mi vida tuve cerca a personas muy románticas del pasado. De esas que dicen que la infancia es la mejor etapa de la vida y que la juventud es un divino tesoro y que ojalá sus hijas no hubieran crecido nunca y que entonces era más fácil encontrar trabajo, hacerse rica, publicar libros, hacerse famosa, deportista de élite o saltimbanqui.
Estos argumentos me dan mucha pereza porque cuando miro hacia atrás en mi vida, cualquier tiempo que recuerde me parece triste, gris y sombrío. Y no es que no haya sido feliz nunca. He sido, como todo el mundo, feliz a ratos en cada época de mi vida pero no volvería a ninguna. Lo pasado, pasado está y fue bonito mientras duró.
Porque en el pasado fui tonta, inexperta, imitadora de todo el mundo que me hiciera un poco de gracia y practicante eterna del querer encajar en una sociedad en la que no encajaba.
Hasta que leí un libro que hablaba de la mujeres que no encajamos y decía :" No te esfuerces por aparentar ser alguien que se adapta porque te agotarás en el esfuerzo y será en vano porque el mundo entero sabe que eres diferente" (del título del libro no me acuerdo pero sé que está descatalogado).
Y ahí empezó mi nueva realidad que no se tradujo precisamente en volverme lista de un plumazo, ni me dio una experiencia de mil años ni dejé de imitar a todo dios que se me cruzara. No. Pero me abrió una puerta a la realidad.
Crucé esa puerta aceptando que la cosa sería difícil.
También acepté que estaba bien que mi infancia y la infancia en general no me parezca un lugar al que volver sino más bien un mal sueño del que huir. Como acabaron siendo lugares de los que huir el círculo literario aquel, la comunidad budista y muchos de los poemas que escribí. Todo en su día bien, pero...
Y el ahora, muy bien, gracias, pero... estoy segura que dentro de unos años, muy pocos, mi memoria calificará este presente como un tiempo triste, gris y sombrío sin que ahora mismo lo aprecie como tal.
Tal vez sea porque recordar me da pereza.
Seguimos con el blog de los lunes, amigas.
***
Texto: Cris Carrasco García
Imagen: Cris Carrasco García


