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viernes, 21 de abril de 2017

Casi las diez de la mañana

Imagen: Jeffrey Larson


Casi las diez de la mañana
y en las yemas de mis dedos
sólo hay silencio.
Voy a tender la ropa...
En los alambres, los pájaros
siempre escriben poemas
que te puedo susurrar.

( Cris Carrasco García)

domingo, 16 de abril de 2017

Cuando amaneció


Imagen: Akvarel



No me gusta demasiado explicar lo que escribo porque pienso que eso es robarle al lector o lectora su momento de magia y creación, pero en este caso voy a hacer una excepción: hace unos años, en una entrevista al cantautor Sisa, le preguntaron cómo se le había ocurrido en plena dictadura, en una época tan dura, cuando otros cantautores componían Al Alba, L´estaca, Al vent... Cómo él había compuesto una canción que hablaba de personajes de cuento y cómic, de Peter Pan, Carpanta, Campanilla... Y él respondió que quería transmitir que en las épocas más duras debemos dejar espacio a la inocencia, la ingenuidad y la fantasía. 
Hoy, con EEUU y Corea del Norte afilando cuchillos y misiles, con Alepo desangrándose y tanto sufrimiento a nuestro alrededor, quisiera hacerle un espacio a la inocencia, la ingenuidad, la fantasía y ¿ por qué no? A la esperanza. 
Dedico este poema a tod@s los que tienen fe en el ser humano, a l@s que oran y trabajan por la paz y a Sisa, que me dio una gran lección. 


Cuando amaneció
comprobé que el unicornio
no había sido un sueño
y desayunamos juntos.
Me dijo que al despertar
le alegró saber
que no me había soñado.
Me rogó que no se lo contara
a su psiquiatra
y ahora,
el unicornio y yo
tenemos un secreto. 

( Cris Carrasco García)
Imagen: Akvarel

martes, 11 de abril de 2017

La pelota

Imagen: Fred Calleri

La pelota
que cae al patio
me dice que un ser invisible
está jugando. 

( Cris Carrasco García)

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Llegan con tortugas de barro o madera

Imagen: Irene Owens


Llegan con tortugas de barro o madera
envueltas como regalo
y a través de ellas siento
las manos lejanas que las tallaron
bajo los moldes de la fantasía.

Ayer me trajeron una de tiza
y si quiero, puedo escribir con sus patitas
tu nombre dentro de un corazón
o dibujar una cala blanca y elegante
y decir es para ti.

Así llegan las tortugas a mi habitación,
pacientes, cansadas, sabias,
amando la lentitud
como los pensamientos aman 
la soledad. 

( Cris Carrasco García)

domingo, 30 de octubre de 2016

Para sobrevivir

Imagen: Ginette Beaulieu


Para sobrevivir
a las brujas falsas
y a los vampiros de plástico
busco ángeles de piedra
y me refugio en sus alas. 

( Cris Carrasco García)

lunes, 2 de junio de 2014

Te mando una foto de la playa de los acantilados



Te mando una foto de la playa de los acantilados.
Te mando un dibujo que quiere ser yo navegando
en una barca de remos hacia alguna orilla,
te mando mi botella para los mensajes de socorro.
Lo anudo todo a un globo con latido y le deseo suerte.
Envío.

 En el silencio
comienzo a bailar con mi diario.


(Cristina Carrasco)
Imagen: Fred Calleri

viernes, 7 de febrero de 2014

Lo inestable


Buenos días hermana:

No se han equivocado: viento, viento, viento...
Las coladas tendidas parecen cometas buscando el exilio de la dictadura de las pinzas. ¡ Pobres! son velas rebosantes esperando un barco que las guíe hacia la libertad. Inmigrantes arriesgando la piel por una vida soñada que ignora la gris realidad de la mar salada, del asfalto... de la cuchilla. Derviches atados a un alambre buscando a Dios en lo precario.
Y ahora debo dejarte. Me espera la revolución de una colada libertaria.
Que el aire lleve hasta ti mi abrazo

Cris

(Cristina Carrasco)
Imagen: Maja Lindberg

martes, 21 de enero de 2014

Carta que habla de vientos


Hola:
Hoy el cielo está repleto de nubes rojizas, sobretodo por el este, donde está el mar. Se mezclan con el sol saliente y forman una combinación  de terciopelos que al contacto del rojo con el amarillo se vuelven rosados.. El cielo tiene estos colores porque hace viento ( lo llaman Cierzo o Tramontana a este viento del norte, muy frío - no te rías- hace frío de verdad).
¿Qué quieres que te cuente? Te puedo hablar del mar, del sol, de la luz, del viento, de las hojas de los árboles...Porque hoy es un día que "se deja ver", un día para detenerlo todo, asomarse al ritmo de la ventana y dar las gracias por los colores y la vida. 
Sé que más allá de todo ésto el mundo se desangra. Ayer repartí cuatro naranjas: dos al chico que pide limosna en la puerta del supermercado y otras dos a la chica que se pone a su lado. Sin orgullo, como debemos hacerlo. Dando las gracias y dedicando el mérito. Pero cuatro naranjas son muy poco. Más bien nada. También di un euro al hombre que alegra la avenida tocando el saxofón. Como un flautista de Hamelin en versión saxofón. Siempre le echo las monedas en la funda abierta del instrumento, que así, de par en par, parece un cuerpo abierto en canal, una mujer desnuda mostrando toda su intimidad.
Pero cuatro naranjas y una moneda es muy poco.... más bien nada. 
 Aún así, el cielo me manda sus colores y las gaviotas siguen pasando por mi ventana. Me los manda a mí y al mundo entero. A todos los seres.
Disculpa esta carta tan larga y tal vez, extraña... como las novelas de Murakami que me recomendaste: " Es un escritor extraño este Murakami, te gustará", me dijiste. Y sí, me gusta mucho: surrealista y onírico, poético, triste, solitario, bello". ¡ Cuantos adjetivos! ahora no están de moda ¿sabes?
Debo irme.  El cielo está volviendo a ser azul al tiempo que el rosa se diluye. Tres gaviotas vuelan en dirección al mar y el viento está amainando. Los árboles bailan una danza mucho más tranquila que aquella que bailaban cuando comencé a escribirte.
Siento a lo lejos un leve rumor de saxofón y me imagino su funda abierta en canal y  salpicada de monedas.
Ha sido grato dejarlo todo para contarte el cielo y mirarnos en el espejo de las letras. 

(Cristina Carrasco)
Imagen: Anka Zuravleva

sábado, 28 de diciembre de 2013

Abro los ojos...


Abro los ojos y saco la cara de entre las sábanas. Estiro los brazos y siento calor de nido y cuna. El frío se quedó en la otra habitación, en un apósito de la rutina.
Me siento en la cama y recuerdo que he soñado con un vestido blanco, un zapato que pisaba un charco y un teatro. A lo largo de la mañana el sueño se pierde en la oficina de datos olvidados de la memoria ante el barullo de la realidad, o eso creo, porque en el fondo, me siento refugiada en un vapor de fantasía, en un tiempo tan sutil como lánguido y siento que mis movimientos son el espejo de este vapor inasible.
En la tarde recibo una visita con una bolsa de plástico " ya no me está bien y he pensado que te podría servir....".
Es el vestido blanco.
A veces los sueños surgen en la noche, nos acompañan en silencio durante el día  y se dejan ver con la puesta de sol para formar la realidad.


(Cristina Carrasco)
Imagen: Isabel Muñoz

lunes, 15 de abril de 2013

Mensaje


- Tengo que estar toda la semana en el hospital. Una prueba más. Estoy aislada porque me han inyectado una sustancia radiactiva... esta noche brillaré como una estrella.
-Perfecto. Cuando mire el cielo sabré que la estrella más brillante que vea, eres tú.

Cuando la poesía y el cáncer se dieron la mano.

(Cristina Carrasco)
Imagen: Catrin Weilz Stein


miércoles, 10 de abril de 2013

Misceláneas


Cuando viajo no me gusta llevarme nada "natural" del lugar que visito porque no quiero dejar ninguna huella de mi paso, y si me llevo una piedra, una hoja, una piña, pienso que siempre quedará en ese lugar el rastro de su ausencia.
Tampoco me gusta comprar cosas típicas, pero a veces siento la necesidad de un recuerdo palpable, así que un compañero de Dharma me contó lo que él hace cuando viaja: abre un bote de cristal, levanta el brazo y cierra el bote.
Me parece una gran idea. Así sólo me llevaré un poco de aire. Después, ya en casa, apuntaré fuera del tarro el nombre del lugar. Además, mi compañero me ha dicho que cuando tiene varios tarros de diversos sitios, los abre y une todos los aires. Entonces, a su alrededor se produce una extraña solidaridad y todo el mundo parece entenderse. Él lo llama: " La globalización buena".

(Cristina Carrasco)
Imagen: Muñeca diseñada por Marina Bychkova

domingo, 7 de abril de 2013

Nada


Me gusta la palabra "transitada" para nombrar a aquella persona que ya ha pasado por el tránsito de la muerte.
Cuando me pienso transitada, me veo en un vagón de tren que es una cuna gigante que me mece y me lleva a un lugar azul muy luminoso y pacífico.
Entonces no sucede nada.
Ni siquiera el miedo.

(Cristina Carrasco)
Imagen: Kathy Hare.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Dulce




                                                 

Siempre había dicho que no le gustaba la dulzura. Pero cuando todos nos volvimos  pobres y pedíamos  pan y abrazos, se fue por un tiempo.  Los que estábamos a su alrededor  pensábamos vaya, se va cuando más falta hace… No tardó en volver con muchos sacos llenos a rebosar  de cosas visibles e invisibles.
Había ido a recolectar azúcar.
(Cristina Carrasco)
Pintura de Margarita Sikorskaia


miércoles, 20 de junio de 2012

Correo electrónico



Para: Ti
De: Mí
Asunto: Te esperamos

Hola:
Ayer fui a uno de esos mercaditos donde la gente vende lo que ya no quiere o lo que le recuerda demasiadas cosas.  Entre libros amarillentos, muebles viejos y herramientas oxidadas,  apareciste tú. Mejor dicho, llegó hasta mí un vestido que hablaba tu lengua de colores.
Y lo compré. Ahora somos dos esperándote en la misma habitación. Yo, aspirando tu aroma en el lado de la cama que a veces habitas, y él, oscilando en la mesilla de noche, despidiendo arcoiris.
 No le hagas esperar mucho.  Es un poco frágil y a veces pierde algún pétalo.

Un abrazo

Quien tú sabes.



( No sé a quien pertenece la imagen, extraída de internet)

domingo, 3 de junio de 2012

Cuestión de tiempo



´" Es cuestión de tiempo" , le dijo el médico mientras escrutaba sus galerías con luz de minero. Y ella no entendió  lo que quería decir.
Lo había sentido nada más llegar a Allí y el ritmo de los días sólo aumentó la sensación. Ahora que estaba Aquí no sabía qué hacer.
Primero pensó que se le había partido el corazón y ya siempre andaría sólo con la mitad, como esas mujeres que caminan desesperadas buscando la otra parte y nunca la encuentran. Lo peor de todo era que ella sí sabía dónde estaba su mitad. En Allí. Y ella pertenecía a Aquí.
" Me has domesticado, decía a Allí, me has domesticado y ya sabemos que cuando a una la domestican corre el riesgo de llorar un poco". Y se resignó a no volver a ser nunca un ser completo.
Pero fue cuestión de tiempo. Porque un día sintió un latido donde no tenía el corazón y al buscarse en la otra parte de su pecho sintió el pálpito de Allí.
A veces el corazón no se parte.
 Se hace doble.
 Se multiplica.
Es cuestión de tiempo.

( Cuadro de la pintora china Yousha Liu)

lunes, 16 de enero de 2012

En la montaña


La gente estaba ya entrando en ese momento de la fiesta en que los efectos del alcohol propician que todos comiencen a adorarse, abrazarse y decirse lo mucho que se quieren y lo grandes amigos que son. Pero ni yo ni Carmen habíamos bebido, así que mirábamos atónitas cómo el mundo de nuestros amigos y amigas se adoraba en dimensiones jamás vistas.
Comencé a hartarme de ese clima meloso empapado en alcohol y decidí salir a tomar el aire fuera de la casa. Carmen me siguió, no sé exactamente si para cerciorarse de que yo salía con todas las chaquetas y bufandas reglamentarias para sumergirse en la intemperie una nochevieja perdida en una casa en medio de la montaña, o simplemente, me siguió porque ella también estaba harta de tantas fiestas y la tácita obligación de divertirse en nochevieja.
Nos sentamos en el porche de la casa y miramos las estrellas.
En el horizonte apareció una luz roja que parecía envuelta en fuego, y de ella salieron dos luces rojas más que se elevaron en vertical y comenzaron a aproximarse, con mucha velocidad, hacia donde estábamos nosotras.
No podía dejar de mirar las tres luces de fuego y me pregunté qué haríamos cuando esos artefactos estuvieran a nuestra altura. Carmen también los miraba, callada.
Conforme se iban acercando , mi pregunta de qué hacer se iba haciendo más acuciante, pero tal y como habían surgido, el cielo las absorbió.
Pasaron unos segundos de silencio que Carmen rompió para susurrar: “ Las ha tapado una nube”… Pero El Carro, Orión y todas las constelaciones se mostraban demasiado evidentes como para aferrarse a la fantasía de una nube. Seguimos mirando el cielo por unos segundos. Yo, preguntándome y en el fondo temiendo, volver a ver las luces de fuego, Carmen, estoy segura, intentando buscar una explicación en su mente científica.
No las volvimos a ver. Y cuando nos cansamos de mirar hacia el cielo, nuestras pupilas se cruzaron sin mediar palabra y al mismo tiempo acordando no contar nada.
Sería nuestro secreto.
A la mañana siguiente, Carmen me preguntó en voz baja y sonriendo: “ ¿ Te hubieras ido con ellos?” Y por mi mente pasaron las crisis que son estafas y saqueos, el amor de mi vida… Todavía no le he contestado.

(Cristina Carrasco)